sábado, 27 de septiembre de 2014

HENRI MATISSE. EL FAUVISMO: CARACTERÍSTICAS, ETAPAS Y OBRAS.

El día 9 de Junio de 2009 se inauguró en el Musseo Thyssen-Bornemisza una exposición sobre la figura del más conocido de los pintores fauvistas, Henri Matisse (1869-1954). Aunque su trayectoria pictórica abarca toda la primera mitad del siglo XIX, la muestra ilustra el periodo entre las dos guerras mundiales. Por motivos biográficos la muestra se alarga un poco más allá, entre 1917 y 1941. Se escoge como partida 1917 porque ese año el pintor decide trasladarse de París a Niza para dar un giro a su obra: abandonar su pintura más decorativista e investigar en lenguajes más personales e intuitivos. Y se finaliza en 1941 porque Matisse se enfrentó a una operación quirúrgica  que le dejó graves secuelas que condicionarán su obra posterior.

Aprovechemos la oportunidad de contemplar esta exposición y aprendamos algo más sobre el fauvismo y sobre la obra de Matisse. En la siguiente presentación puedes contemplar una selección de las obras más importantes de este artista. Especialmente he cargado más el periodo del que trata la exposición para que tengáis algunas referencias antes de visitarla.



EL FAUVISMO

La historia del arte vincula  a Matisse al fauvismo, un movimiento que animó la escena artística francesa durante la primera década de siglo. Los fauvistas eran un pequeño grupo de pintores jóvenes que trabajaba en París  a los que se les dio este nombre, que significa "animales salvajes", cuando expusieron en el Salón de 1905. El líder del grupo era Henri Matisse, pero también pertenecieron a él  Albert Marquet, André Derain, Maurice de Vlamick, Raoul Dufy y Georges Braque. Nunca tuvieron la intención de formar un grupo organizado, por lo que desde 1907 en que apareció  el cubismo y  mucho más desde 1910 en el que surgió Die Brucke, el expresionismo, puede darse por liquidado al seguir caminos distintos cada uno de sus integrantes.

André Derain, Charin Cross Bridge, 1906.




Características de los pintores fauvistas.
De una u otra forma todos tenían en común:
  • La influencia de Paul Cezanne, Paul Gaugin, Vincent Van Gogh y los puntillistas rompedores de la pintura tradicional.
  • La influencia de Gustave Moreau, pintor simbolista en cuyo taller trabajaron algunos de estos pintores, que gustaba de temas exóticos y decorativos, además de animar a sus discípulos al cultivo de su propia personalidad individual.
  • El interés por un color brillante, saturado y arbitrario, es decir, independiente del color del objeto representado.
HENRI MATISSE

a) Formación  e indefinición estilística hasta 1905

Matisse estuvo muy  influido desde sus inicios por Cézanne del que consevaba un cuadro de Bañistas, que también se expone en esta muestra. Y, por supuesto, por Gustave Moreau que le acercó al estudio de  Rafael, los maestros holandeses y Poussin, pero que, sobre todo, le inculcó el amor por la decoración ondulante, basada en el "arabesco" de líneas curvas del arte islámico. También Paul Signac le  inspiraba  a comienzos de siglo,  como podemos ver en el caudro puntillista Lujo, calma y voluptuosidad de 1904.


b) El Fauvismo decorativista 1905-1917
Las pinturas realizadas en el verano de 1905 con Derain inauguraron el periodo fauve y también la consolidación de un Matisse con estilo definido. En el retrato de La raya Verde, se establece el manifiesto de esta corriente: el pintor construye un cuadro mediante al intereacción de planos yuxtapuestos de color subjetivo, sin relación con el de la modelo. No importa el color real, pero tampoco la ubicación espacial o el volumen.


En los años siguientes Vlaminck o Dufy se interesarán por el lado expresivo del fauvismo,  pero Matisse sintió  la pintura de forma distianta. Para él que el color debía servir "como lenitivo, como calmante cerebral, algo semejante a un buen sillón", que reconfortara y aportara sensaciones agradables y positivas. Su pintura  es, pues, puramente decorativista, sin más pretensiones que construir con el color y la forma sensaciones bellas. La elección de los colores obedecerán a sus sensaciones armónicas del momento en que los reparte en el cuadro. Este planteamiento culmina con obras como La Música y La Danza de 1910, en donde con una escueta combinación de  formas y colores consigue dos bellísimos paneles de gran formato.


En estos años visitará Argelia y Marruecos y, como otros muchos pintores, quedará atrapado por el colorido y la luz norteafricana. De allí traerá temas, como el de la sensual odalisca, y estampados que decorarán las habitaciones y las superficies planas de las escenas interiores de sus cuadros (Armonía en Rojo, 1908). Le interesa el caracter repetitivo de los estampados, poniéndolos en el mismo plano de igualdad que los personajes. Estos temas no le abandonará hasta el final de su obra.

c) Entre el Fauvismo intimista y el decorativista. Niza 1917-1941

En los años veinte volverá a recuperar la sensación de volumen y de espacio que había abandonado en el periodo anterior, aunque evitando el claroscuro y la perspectiva tradicional, como podemos ver en sus series de odaliscas y sus interiores con ventana abierta en esta misma exposición.




Sus figuras femeninas volverán a la planitud desde los años 30 y hacerse cada vez más sintéticas, recordando los modelos decorativos de los primeros años. El color se diluye cada vez más en aguarrás, haciéndolo "incorpóreo", y la forma se sintetiza en leves curvas y contracurvas. Todavía existen fondos. Ejemplo de este periodo podría ser Mujer del vestido azul reflejado en el espejo.


d) Los últimos quince años. 1941-1956

Los últimos años de su vida estuvieron marcados por constantes problemas de salud, agravados por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana, que llevó a la cárcel durante unos meses a su mujer y su hija. Un Matisse anciano y enfermo, que no dejará de trabajar como puede, a menudo desde la cama. Este handicap le llevan a incorporar una nueva técnica que protagoniza esta etapa: los papeles pintados con gouache y posteriormente recortados y pegados sobre el soporte. Ya los había utilizado en el proceso de trabajo para La danza de Merion en 1930, pero será desde 1943, con el libro ilustrado Jazz, publicado en 1947 (Icaro), cuando esta técnica se genralice. Con esta técnica el pintor puede alcanzar su ideal de una pintura plana y sintética, que se puede aplicar al lienzo, al papel, a la vidriera o al tapiz. Año a año simplifica más sus colores y formas, los detalles se pierden, y  nos acercamos  a una pintura cada vez más abstracta, donde la referencia figurativa está en el título, un pretexto para jugar con el color y la forma (Animales marinos de 1950 o La tristeza del rey de 1952).




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