domingo, 29 de noviembre de 2015

PRIENE, UNA POLIS DE URBANISMO ORTOGONAL EN UN EMPLAZAMIENTO INADECUADO. EL FRACASO DE LA RAZÓN.

Ya en otro artículo de este blog he hablado sobre el urbanismo griego. Y he visto el plano racional en el mejor ejemplo que se podía analizar, la nueva ciudad de Mileto proyectada por Hipodamos. También he insistido en la ciudad de Pérgamo, otra ciudad del Asia Menor, espectacular desde el punto de vista del urbanismo helenístico. Hoy quiero hablar de un ejemplo menos conocido,
Priene (griego Πριήνη), una polis cercana a Mileto donde se proyectó el plano ortogonal más perfecto de los que se levantaron en la antigua Grecia.

Priene, plano ortogonal. De trazado perfecto con orientación norte-sur y este-oeste, cortándose las calles de forma perpendicular. El plano, sin atender a los desniveles, parece que trazara una ciudad ideal.


Breve historia de la polis de Priene.

La ciudad de Priene debió ser fundada en otro emplazamiento cercano en el siglo XII a. C. De su historia, sabemos que a finales del siglo VIII a. C. pertenecía a la liga de doce ciudades de Jonia, posiblemente bajo la influencia de las polis vecinas de Samos o de Mileto. Atenas también tuvo estrechas relaciones con la ciudad, pues se documenta, alrededor del 500 a. C., la acuñación de un electro con la cabeza de Atenea de gran valor artístico. En las Guerras Médicas, se rebeló contra los persas y fue casi completamente destruida por este motivo en el 494 a. C. Resurgió después ayudada por Atenas y Mileto, a quién se vinculó en alianza durante las Guerras del Peloponeso, y fue de nuevo ocupada por el imperio aqueménida y liberada por Alejandro Magno el año 334 a. C.

La ciudad de Priene como aliada de Atenas e integrada en la Liga Jónica o de Delos durante la guerra del Peloponeso.


Fue durante el siglo IV a. C. cuando se tomó la decisión de abandonar el antiguo emplazamiento y fundar una nueva ciudad, que es la que vamos a estudiar. En la época helenística estuvo bajo la hégira de Pérgamo y como el resto del reino pasó a depender de la República Romana en el siglo II a. C.. En esta época tuvo una considerable prosperidad que declinó ya en época imperial y bajo el imperio bizantino. En el siglo XIII fue destruida por los turcos selyúcidas.

La ciudad helenística, que es la que nos interesa, se levantó en una estribación del Monte Micale entre la segunda mitad del siglo IV y el siglo II a. C.,  en una de las penínsulas intrincadas de la Caria que se proyectaba hacia la isla de Samos. Justo se encontraba en las estribaciones sur que conformaban la bahía donde desembocaba el Meandro, una zona que se fue acolmatando con los sedimentos aportados por este río en los últimos dos mil años. Al otro extremo de la ría, a tan solo 17 kilómetros en línea recta hacia el sur, se encontraba la ciudad de Mileto con la que compartió destino histórico y geológico.

Plano de la antigua bahía del río Meandro. El plano nos muestra cómo esta bahía, que cobijó a ciudades como Priene o Mileto, ha desaparecido por efecto del depósito sedimentario del río que ha formado en estos dos mil años una fértil llanura aluvial. Ahora el mar está a quince kilómetros de distancia y en su lugar hay inmensas plantaciones de algodón. 


La misma zona desde google maps hoy en día.


Vista de la ciudad en el momento de las excavaciones de finales del siglo XIX. Al fondo el Egeo y la llanura aluvial creada por el río Meandro. Foto de la memoria de excavaciones de Carl Humann y TH. Wiegand.



La ubicación de la ciudad de Priene.

La importancia excepcional de Priene se debe al excelente estado de conservación de la estructura urbana iniciada en el siglo IV a. C., revelada por las excavaciones realizadas desde 1895 por Carl Humann y completadas por Th. Wiegand en 1898. Y también a que fue concebida como un modelo de plano urbanístico racional.

Plano topográfico de la ciudad de Priene y su acrópolis según Carl Humann y TH. Wiegand.


Los habitantes de la antigua ciudad de Priene se vieron forzados a abandonar el primitivo asentamiento debido a las frecuentes inundaciones del río Meandro, que anegaron sus puertos, y crearon una insalubre zona pantanosa, que con el paso del tiempo se consolidaría en una excelente tierra de cultivo. El emplazamiento de la nueva Priene fue decidido por Mausolo, el sátrapa de la Caria, antes de su muerte el 353 a. C. Este gobernador persa tenía gran admiración por la cultura griega, lo que quedó reflejado en su imponente tumba y en la nueva ciudad de Halicarnaso, donde puso su capital. Él fue, por tanto, el que planeó que la población de Priene se refugiase en las laderas del monte Mycale, a salvo de las inundaciones, y donde esperaba encontrar dos puertos para la ciudad con aguas profundas permanentes. La elección del nuevo lugar estuvo condicionada por la cercanía al antiguo emplazamiento, del que no debía alejarse mucho, y por unas acuciantes necesidades defensivas dado el siglo y medio anterior en el que la ciudad se vio envuelta en continuas guerras.

Vista de la plataforma del santuario de Atenea con el monte Teloneion al fondo, donde estaba la acrópolis de la ciudad. La ladera del emplazamiento era bastante pronunciada para ofrecer una dura resistencia a cualquier enemigo que atacara desde el valle y la meseta acantilada que le servía de pared, le resguardaba de un posible ataque por la espalda.


Seguro que Mausolo también tuvo en cuenta otras consideraciones como la orientación en la solana de la montaña, para que así las cuatro amplias terrazas que conformaban la ciudad se beneficiaran de la exposición al sol durante todo el año. Y, como amante de lo grandioso y de lo teatral, también debió planificar el efecto sobre todo aquel que visitara la ciudad desde el mar. El visitante se sentiría impresionado por el paisaje natural circundante de la mole de montaña de granito gris a la que se dirigía y por poder contemplar de un sólo golpe de vista un escenario arquitectónico escalonado a lo largo de un desnivel de 100 metros, desde el estadio y el gimnasio, en la zona baja meridional, hasta el santuario de Deméter, en la parte más alta. Si a eso le unía lo último sobre el urbanismo griego, un magnífico callejero ortogonal, tendría la ciudad ideal.

A la izquierda la montaña conocida como Teloneion, donde se levantaba una acrópolis que la foto no llega a desvelar. Por debajo la ladera en la que se disponía la cuadrícula de calles y los edificios principales de la ciudad. La calle que vemos claramente despejada por la excavación es una de las que discurrían de Esta a Oeste. A la derecha la llanura aluvial y algunas de las curvas del Meandro.


La construcción ya había comenzado, el 334 a. C., cuando los macedonios conquistaron la región al Imperio Persa. Alejandro Magno, que sentía pasión por el urbanismo, asumió personalmente la continuación del proyecto de Mausolo y sufragó la construcción del Templo de Atenea, haciendo de Priene una ciudad modelo. Los principales ciudadanos se apresuraron a seguir su ejemplo y la mayoría de los edificios públicos fueron construidos con fondos privados como acreditan las inscripciones con los nombres de los donantes.

Reconstrucción de la ciudad tal cómo podría haber sido según la empresa Hellenic Cosmos. 


Sin embargo, no todo era tan idílico en su diseño. Analizando mejor su ubicación se descubrían graves fallos:

  • La acrópolis no era una gran ventaja defensiva para la ciudad, pues al asomarse por encima de la ciudad sobre un acantilado de roca de 150 metros de altura resultaba demasiado distante y poco práctica. Su acceso sólo era posible por senderos empinadísimos o rodeando la masa de roca por fuera de la muralla. Además, el desprendimiento de piedras desde allí amenazaba continuamente la zona habitada.
  • Tanto desnivel del terreno en la ciudad se mostró un inconveniente notable para el día a día de la ciudad, pues todas las calles, en algún tramo de su recorrido, necesitaban escaleras, siendo por tanto inútiles para el tráfico rodado.  Nada menos que 72 escalones separaban espacios tan cercanos y centrales como el ágora y el santuario de Atenea Folias.

El emplazamiento de la ciudad buscaba la altura para defenderse de un posible ataque y se apoyaba contra la mole de la montaña para tener resguardado su lado norte, pero desde el punto de vista práctico y para la vida cotidiana debió resultar poco conveniente y esa debió de ser la razón principal para no prosperar como asentamiento importante, puesto que se calcula que no debió superar los cinco o siete mil habitantes en sus mejores momentos.



  • Además, las puertas de las murallas no se hallan a ambos extremos de una misma calle, sino que enlazan con vías paralelas, pero diferentes y difíciles de enlazar entre sí. Ni ésto era práctico para la defensa, ni útil para las comunicaciones internas. 
  • La aplicación estricta del diagrama hipodámico a una ciudad con semejante desnivel topográfico fue un grave error que limitó el crecimiento y la economía de Priene. Lo que sumado al alejamiento progresivo del mar por los sedimentos que depositaba el río Meandro, hizo que la ciudad perdiera poco a poco su atractivo comercial y gran número de habitantes desde el siglo II d. C.

Priene era una pequeña ciudad-estado de sólo 6.000 personas que vivían en un espacio limitado de sólo 15 hectáreas. El recinto amurallado abarcaba una extensión de 37 hectáreas. 




La estructura urbana de Priene.

La ciudad fue construida con mármol gris de las canteras cercanas de Mycale. Al visitar la excavación, entre columnas y bloques derribados, se puede ver por todas partes calles pavimentadas, escaleras, marcos de puertas parciales y paredes. Hasta los sistemas de distribución de agua y alcantarillado sobreviven.

Escaleras de una de las calles de ascenso del sur al norte de la ciudad de Priene. A la derecha se puede ver que los escalones dejan espacio para la canalización del agua de lluvia.


Priene fue una ciudad rica, como lo demuestra la construcción en mármol o que un tercio de las viviendas tuvieran aseos y agua corriente. Disponía de ello gracias a un sistema de abastecimiento que capturaba el agua de manantiales y arroyos que nacían en el Mycale, que eran canalizados hasta las casas y las fuentes públicas por medio de acueductos y cisternas de almacenaje y regulación.

Fuente pública de Priene y pintura en un vaso que recrea una fuente muy parecida. 


Otra fuente y sistema de alcantarillado de la ciudad. Ilustraciones de la publicación de la memoria de excavaciones de Theodor Wiegand y Hans Schrader.



Las murallas de la ciudad fueron construidas en el siglo IV a. C. y conformaban un recinto de 2,5 kilómetros de diámetro. Protegía la zona construida, pero una parte importante de su longitud corría a lo largo de la parte superior en una pendiente pronunciada que terminaban en los acantilados del monte Teloneion, cercando más superficie con el fin de poder refugiar, en caso de necesidad, a la población y el ganado que no residía habitualmente en la ciudad. Luego continuaba en lo alto del pico creando una superficie triangular que constituía la acrópolis.

La estructura de la muralla en forma de dientes de sierra era una innovación defensiva importante. Se disponía zizagueante para adaptarse a las curvas de terreno y para, desde los ángulos, poder hostigar al enemigo por los flancos.


El muro tenía seis metros de altura y dos de espesor con almenas coronando el paseo de ronda. A intervalos se disponían torres de vigilancia, de dos plantas, alcanzando los 14 metros de altura. El aspecto desde el mar debía de ser de una fortaleza inexpugnable.

Los robustos sillares almohadillados de la muralla en una de las esquinas en las que hacía zig zag.


El trazado en zig zag de la muralla.


Había tres puertas principales. La que daba al Este dirigía hacia las comunicaciones con el continente y posiblemente al segundo puerto interior. Estaba protegida por dos torres, cuyo paseo de entrada intermedio estaba cubierto por una bóveda, y dos muros curvos que conformaban un patio interior.

Reconstrucción de la puerta Este de la ciudad de Priene. Vista desde el exterior y desde el interior.

La puerta del Oeste. también principal, daba a uno de los puertos, posiblemente el último que se acolmató, y al ágora de la ciudad. Los tramos de la muralla que se encontraban sobre éste se hallaban reforzados en su ancho para erigir catapultas que lo protegieran. El puerto podía cubrir las necesidades de una ciudad griega media, puesto que se calcula podía contener hasta 80 naves. El portón sureste daría acceso al otro puerto, más pequeño, que ya estaría acolmatado posiblemente hacia el siglo II.

Ubicación de las puertas de entrada de la ciudad. La puerta Este era la principal ya que se dirigía hacia el interior de Asia Menor. Las otras dos puertas estaban relacionadas con los puertos que tuvo inicialmente la nueva Priene, según describió el periplo de Pseudo-Escílax a finales del siglo IV o comienzos del siglo III a. C.


Veamos la estructura de la ciudad de abajo a arriba, siguiendo las plataformas que se escalonan.

1.- La primera llanura.

En la parte inferior de la ciudad y a unos 30 m sobre el nivel del mar, se levantaban el estadio y un gimnasio. El estadio no estaba incluido en los planes iniciales de la ciudad, ya que fue construido el siglo II a. C. y tenía 191 metros de largo. Por ello se sale del diseño del plano adoptado una dirección suroeste-noreste. El estadio necesitó de un relleno importante para conseguir la pista donde se celebraban los juegos por el fuerte desnivel, mientras que este mismo se utilizó para hacer el graderío en sólo uno de sus lados. Por encima del estadio hubo un pórtico de columnas dóricas. Bajo esta logia, los atletas podían entrenar cuando llovía, pero también fue utilizado como un lugar de encuentro para la población general de Priene.

Sección del estadio y fotografía del momento de las excavaciones con el graderío.


El gimnasio también se debió hacer al mismo tiempo que el estadio, en etapa helenística, y se hizo alineándose  con una de las calles de dirección norte-sur. Poseía un gran patio para ejercicios y algunas dependencias cubiertas, así como una conexión con el estadio.

Planta del gimnasio de Priene.



Reconstrucciones con dos secciones del gimnasio. Poseía una columnata dórica y dependencias en el lado norte en dos pisos, que se apoyaban en el corte del terreno desnivelado (entre 6 y 10 metros desde el suelo hasta un tercer piso sobre la sala llamada Ephebeum).


Sección del gimnasio de Priene donde se aprecia el ala norte, que se apoyaría en la montaña.


La ciudad, con el estadio en parte inferior, separado del plano regular de viviendas y otros edificios públicos.


A partir del estadio se levantaba el plano hipodámico con todo el caserío de viviendas y edificios públicos que ocupaba dos nuevos niveles o terrazas.

La ciudad tenía seis calles principales paralelas de dirección este-oeste, cuya anchura media era de cerca de 6 metros o 20 pies (que era la medida orgánica y proporcional que equivalía a 29,46 cm) y quince calles paralelas de dirección norte-sur, con la mitad de ancho (cerca de 3 metros o lo que es lo mismo 10 pies). Las calles centrales tenían un ancho mayor, de 7,36 metros, por ejemplo la que llevaba de la puerta del oeste al ágora. Estas calles se cruzaban perpendicularmente creando alrededor de 80 manzanas (de 35,40 × 47,20 metros o, lo que es lo mismo, 120 × 160 pies), en donde se levantaban las viviendas privadas y los espacios públicos. Se ha estimado que en Priene existieron unas 400 casas.

Reconstrucción en una vista aérea del plano urbano de Priene.


Las calles de norte a sur fueron trazadas en su mayor parte con escaleras para salvar pendientes, en algunos casos, de hasta el 35 por ciento de desnivel.

Pendiente con escalera entre el próstilo de ingreso al gimnasio inferior y el resto de la ciudad.


2.- La segunda plataforma.

La segunda terraza se sitúa a unos 79 metros sobre el nivel del mar y era el centro de la ciudad con el ágora y el Templo de Zeus Olímpico como principales edificios públicos.

Como he dicho antes, una larga calle procedente de la puerta del Oeste llevaba directo al ágora, el centro político y económico.


Pórticos y columnatas rodean el ágora, llevándose el comercio a la stoa construida bajo sus soportales. Mientras, el área central se llena hasta lo inverosímil de estatuas, altares, bancos de piedra y monumentos varios, convirtiéndose en simple lugar de encuentro y en prestigioso escaparate de la ciudad y sus habitantes. Decididamente, el ágora había pasado a ser un espacio decorativo, y sus funciones antiguas se habían descentralizado por completo.

Reconstrucción del ágora de Priene con los pórticos y la stoa. Por encima coronándola, sobre otra plataforma, el santuario de Atenea Polias.


El ágora, la plaza de mercado público, estaba en medio de la ciudad. Tenía la anchura de dos manzanas y media de la retícula urbana (82 x 88 m). Estaba rodeada por tres lados por una columnata de orden dórico y posiblemente, en el lado norte, originalmente también tuviera este pórtico hasta que en el siglo II a. C. se construyó una stoa porticada, que aupó con una escalera y prolongó ese lado de la plaza hasta los 116 metros. En la pared oeste de la sala cubierta se hacían públicos los edictos de la ciudad. Al este del ágora se situaba un santuario de Asclepio o de Zeus Olímpico, cuya entrada no se hacía por la plaza, sino por una calle lateral.

Planta del ágora con la Stoa al norte y el templo de Zeus Olímpico al este (la planta, elaborada por los arqueólogos alemanes de finales del siglo XIX, indica que es el templo de Asclepio). En el centro monumentos, bancos y estatuas conmemorativas, de las que se conservan estructuras. El acceso principal al ágora se realizaba por la calle que recorría de este a oeste la ciudad, pero el resto de los accesos a la misma eran a través de escaleras.


Reconstrucción del lateral este del ágora. Salida a través de un arco que lleva por una calle hacia el Este. La stoa sobre una plataforma escalonada a la izquierda y el pórtico trasero del templo de Zeus Olímpico que da hacia el ágora.


 El ágora de Priene hoy en día.


3.- Tercera llanura.

En la tercera plataforma, a unos 97 metros de altura, teníamos el santuario de Atenea Polias, el bouleuterium y el priatenio, el teatro y el gimnasio más antiguo.

Parte central de la segunda y tercera terraza. Planta de los edificios excavados, desde el teatro en la manzana más al norte hasta el ágora, en el sur.



Por encima del ágora y de la stoa se erigía una nueva plataforma a la que se accedía por una escalera desde la misma. Allí se encontraban el santuario más sagrado de la ciudad y los edificios políticos, el buleuterion y el Prytaneion, que perdió el ágora en su remodelación del siglo II.

En la mitad occidental de la ciudad, en una terraza alta al norte de la calle principal a la que se accedía desde el ágora a través de unas empinadas escaleras, se levantaba el santuario de Atenea Folias. El complejo religioso fue construido, según Vitruvio, por Pytheos, el arquitecto del Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas. Este templo fue el que financió, cuando estuvo en la ciudad, Alejandro Magno el año 334 a. C., como atestigua una inscripción encontrada. 
 

El propileos de entrada se hacía a través de un templete jónico anfipróstilo.



Ya dentro del recinto se podían ver numerosas estatuas exvotos sobre sus pedestales, columnas y un altar de sacrificios.  Al fondo se levantaba el templo principal de Atenea Polias.



El templo era hexástilo, con una columnata períptera (6 x 11) de orden jónico. En la naos hubo una estatua de Atenea de siete metros de altura que rivalizó con la famosa estatua de Fidias en el Partenón de Atenas.


Sólo cinco columnas jónicas, reconstruidas para los turistas, sobreviven del Templo de Atenea Folias.


Dibujo que ilustra cómo serían las columnas del templo de Atena Polias, un ejemplo característico de orden jónico.


Fruto de la difusión comercial helenística se levantó en el siglo III a. C. un templo a los dioses egipcios Isis, Serapis y Anubis.

Pero sobre todo aparecieron edificios destinados a otras funciones que debía cumplir la ciudad. El bouleutérion o ekklesiastérion, sede del consejo o de la asamblea de ciudadanos que gobernaba la ciudad, fue construido en el siglo II a. C. Se trataba de una sala cubierta y con tres lados rectos cubiertos por gradas, una estructura muy típica del helenismo.  La cámara del consejo era enorme, puesto que se calcula que podía contener seiscientas cincuenta personas. Casi nada queda del Prytaneion (sólo el gran patio), otro edificio político desde donde se administraba la ciudad.

Planta y reconstrucción de la gran sala que constituía el Bouleuterium de Priene.


Plano de la excavación del Bouleuterium y debajo los restos que se pueden contemplar hoy en día en la visita al yacimiento.



Merece también una mención el teatro, que se encuentra todavía en buen estado a pesar de que está sumergido en parte por los árboles y la vegetación. El teatro fue originalmente griego y planeado en el siglo IV a. C. pero se vio alterada por los romanos para aumentar el número de asientos a seis mil espectadores. Las gradas de piedra y el escenario arquitectónico son complejos, de los que aparecen a fines del siglo III a. C.

Planta del teatro de Priene. Actualmente solo conserva el graderío inferior, pero tuvo unas dimensiones mayores como se puede ver en la imagen.



Teatro de Priene. Una característica especial de este teatro son los cinco sillones de mármol alrededor de se conservan en la primera fila del graderío, alrededor de la Orquesta, que estaban destinados para los dignatarios e invitados de honor.


Vista del teatro de Priene desde arriba con el escenario reconstruido parcialmente. El proscenio tenía medias columnas y  entablamento dórico y detrás de él se levantaba el escenario propiamente dicho.


El teatro de Priene reconstruido. Se utiliza tanto para representaciones teatrales, como para las reuniones públicas. Esto se sabe por una piedra con un soporte para un reloj de arena, el tiempo de habla limitada.


No me olvidaré de citar el gimnasio superior o norte, el más antiguo, aunque transformado por termas romanas. Este tipo de edificio servía de escuela para niños, a la vez que lugar para ejercitar el cuerpo, con su patio porticado para entrenamientos y su sala para lavarse tras los ejercicios, es el verdadero símbolo de la cultura griega en todo el mundo helenizado.

Reconstrucción con el gimnasio superior en primer plano y el teatro al fondo aprovechando la pendiente para realizar el graderío.



4.- Cuarta plataforma.

En la cuarta terraza, a unos 130 m sobre el nivel del mar, se levantaba el santuario de Deméter en las faldas de la acrópolis.


Y que tal si para terminar hacemos un recorrido por la ciudad a través de este vídeo.



Para saber más sobre Priene os recomiendo:

La página de Hellenic Cosmos.

O directamente la publicación (en alemán) de los arqueólogos que la estudiaron.

por Wiegand, Theodor, 1864-1936; Schrader, Hans, 1869-1948; Museos Nacionales en Berlín (Alemania) 1904

12 comentarios:

  1. No he podido evitar enviarlo a meneame. Excelentes tus artículos históricos que no deben pasar desapercibidos:

    https://www.meneame.net/story/priene-polis-urbanismo-octogonal-emplazamiento-inadecuado-razon

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    1. Gracias, CCartola.
      Nos vemos en el siguiente artículo.
      Un saludo.

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  2. Acabo de conocer tu blog. Me ha encantado el artículo sobre Priene. Seguiré leyendo con interés.

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    1. Bienvenido, alksander, y gracias por detenerte a comentar. Nos seguiremos viendo en otros artículos.
      Saludos

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  3. He encontrado este blog de casualidad, muy interesante el artículo.
    Voy a seguir mirando lo que escribes :)
    Saludos

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    1. Saludos, Cheese.
      Bienvenido al blog, espero que encuentres más artículos de interés. Seguro que los hay.
      Nos vemos

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  4. Excelente material, muy completo. Gracias por compartirlo !

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  5. Muchas gracias! Muy útil la información.

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  6. muy buena y util muchasa gracias

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  7. excelente material y muy bien armado! felicitaciones

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    1. Gracias. Agradezco mucho que te hayas detenido a comentar.

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