martes, 4 de noviembre de 2014

EL JUICIO FINAL DE MIGUEL ÁNGEL. LOS FRESCOS CENSURADOS POR EL VATICANO.

Aunque Miguel Ángel no se cansaba de repetir que "la pintura no es mi arte", lo cierto es que en un alarde de trabajo frenético y colosal, pintó una de las obras cumbres de la Historia del Arte: los frescos de la Capilla Sixtina. El mundo pictórico creado por el artista en este espacio único impresiona a cualquier espectador por la cantidad de superficie pintada; la calidad de las figuras representadas; y la originalidad de los modelos iconográficos. Bien es verdad, que los frescos fueron realizados en dos momentos distintos:

-  La bóveda, encargada bajo la atenta mirada de Julio II, entre 1508 y 1512.

-  Y la pared del altar o testero de la Capilla, hecha un cuarto de siglo después, entre 1536 y 1541.

Miguel Angel Buonarroti, Capilla Sixtina. Vista general de la bóveda y de la cabecera.



De las características del estilo pictórico del artista florentino y del primer conjunto ya he hablado en otro artículo, por lo que aquí tan sólo diré de él un par de cosas que nos permitan entender mejor la singularidad del Juicio Final, que es el objeto de este artículo.

La bóveda de la Capilla Sixtina.

En el primer trabajo, el de la bóveda, Miguel Ángel se enfrentó ante dos problemas: por un lado, rellenar un espacio de mil metros cuadrados con pintura narrativa y, por otro, modernizar o introducir en el verdadero Renacimiento la forma de representación iconográfica. Para lo primero ideó una compleja composición. Dibujó un entramado arquitectónico y combinó hábilmente escenarios de pared reales (lunetos) y ficticios (entablamentos y pilastras), donde situar las más de 300 figuras que componen el conjunto en distintas escenas. Esta compartimentación le permitió desarrollar en los espacios creados una narración variada e independiente. En el tramo central desarrolló las principales escenas del libro del Génesis, desde la Creación hasta la vida de Noé. Mientras que, en los laterales, ubicó grandes figuras, profetas y sibilas, que anunciaron la llegada del Salvador. Con esta temática original unió el mundo grecorromano y la tradición judeocristiana, que era su segundo propósito. Esta idea simbólica de enlazar el mundo pagano y el cristiano tuvo su continuidad con la "cohabitación" y contraposición entre los jóvenes desnudos a la manera de esculturas helenísticas (gnudi) y los castos y vestidos antepasados de Cristo de los lunetos. El resultado fue un magnífico contraste entre la linealidad arquitectónica y la tensión de los cuerpos distorsionados de las figuras; entre la contención y el desenfreno; entre los narrativo y lo simbólico.


Y pese a tan gigantesco escenario multifocal todo el mundo recuerda gestos y figuras que se han convertido en referentes universales, como las manos de Adán y Dios Padre en el momento de la Creación o el gesto circunspecto del profeta Jeremías.

El Juicio Final. El proyecto.

El encargo del Juicio Final llegó años más tarde, a mediados del 1533, cuando el papa Clemente VII encomendó a Miguel Ángel la ejecución de dos frescos en las paredes cortas de la Capilla Sixtina: en la pared del altar debería ser representado el Juicio Final  y, en la pared de enfrente, la Resurrección de Cristo. Pero la carga de trabajo que el artista tenía por entonces en Florencia con la Capilla Funeraria de los Medici en la sacristía de San Lorenzo pospuso el inicio del proyecto. La muerte del pontífice en septiembre de 1534 ocasionaría que abandonara definitivamente su labor en los sepulcros de los Medici, también patrocinados por Clemente VII, y que volviera a Roma sin tener claro qué sería de todo lo planeado en la Capilla Sixtina. Afortunadamente, el nuevo papa, Pablo III Farnese, confirmó el trabajo, pero limitándolo al muro testero.

Miguel Ángel Buonarotti. Resurrección de Cristo. Boceto década de 1530, 240 x 347 cm. Almagre sobre papel.  Royal Collection, Londres.


Aún debieron pasar varios años hasta que empezara con la obra, porque primero hubo de preparar la pared. Proceso doloroso para el pintor porque había que destruir los frescos previos, que ya la decoraban (tres del Perugino en la parte inferior y dos suyos propios en los lunetos), además de aumentar la superficie pictórica tapando dos ventanas y crear un ligero resalte del muro en la parte superior para impedir la acumulación de polvo sobre la pintura. El 16 de abril de 1535 se empezó a levantar el andamiaje. El inicio de las obras se retrasó aún unos meses más por decisión del artista que quería comprar colores especiales, en concreto el precioso azul ultramar que serviría de fondo sobrenatural de toda la composición. Entretanto iría realizando alguna otra obra menor y bosquejos de lo que representaría (ved en las fotos siguientes), de los que nos han quedado pocos testimonio. En enero de 1537 se iniciaba la decoración pictórica, siendo presentado el fresco de manera oficial el 31 de octubre de 1541.

Algunos de sus proyectos en estos años ya anuncian los modelos iconográficos y la composición del Juicio Final. En este dibujo de 1533 representando La caída de Faetón, conservado en el Museo Británico de Londres, muestra la figura de Júpiter en ademán parecido al Cristo Juez; la disposición de la composición en tres niveles (el celestial, el intermedio y el terrenal); y el juego de contorsiones sobre los cuerpos fruto de la caída como los condenados del Juicio.


Los estudios para el Juicio Final del British Museum nos enseñan la obsesión de Miguel Ángel de expresar toda clase de sentimientos y pasiones a través del desbordante y gesticulante desnudo.


El Juicio Final. Análisis.

Al trabajar 25 años después en la pared situada tras el altar de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel se enfrentaba al formidable reto de superar su obra anterior.

Esta vez, lo que debía representar era una única escena sin compartimentar que cubriera toda la pared hasta llegar a la bóveda: el Juicio Final. Un tema al uso de tiempos medievales y no tanto de pleno Renacimiento. Ello no constituyó un obstáculo limitador para él, sino todo lo contrario, se convirtió en un acicate para desbordar en la escena todo cúmulo de pasiones y referentes. El tamaño tampoco le asustó. El fresco mide 13,70 por 12,20 metros e incluye casi 400 figuras. Los personajes se dispusieron contra un cielo azul intenso, arremolinados en torno a la figura implacable de Cristo en el momento de impartir la justicia eterna. Esto otorgaba unidad y ritmo a semejante tropel de cuerpos, dispuestos circularmente, en sentido ascendente y descendente, en una constante correlación de movimientos y diagonales. Sin marco arquitectónico, la obra se percibe como la visión de otro mundo que se prolonga más allá de las paredes de la capilla.

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564). Juicio Final que preside el altar de la Capilla Sixtina. Fresco, 13.70 x 12.20 m. Entre 1536 y 1541. Encargo del papa Clemente VII y más tarde confirmado por el papa Pablo III Farnesio.



Ante la contemplación del monumental fresco la sensación que predomina es la de asfixia, de agobio, de haber dejado a un lado definitivamente la serenidad renacentista, formal y académica, para dar paso a un manierismo puro, único, irrepetible, que anuncia la nueva etapa barroca que se avecina. El dramatismo alcanza unas cotas insuperables a través de la "terribilitá" miguelangelesca. Cuerpos titánicos que parecen estallar de fuerza, figuras que escapan, posturas forzadas, escorzos, actitudes desgarradoras y patéticas, rostros trágicos que luchan desesperadamente contra su destino. La restauración llevada a cabo entre 1990-94 devolvió la intensidad del color al fresco, creando aún más inquietud entre quien los contempla.

Detalle del fresco que representa a los condenados arrojados al infierno.


Tampoco se atiene a los estereotipos tradicionales sobre cómo debía representarse la escena.
Arriba del todo, ocupando los lunetos, aparecen unos extraños ángeles sin alas, muy musculosos, portando los elementos de la Pasión. Los dos grupos se disponen circularmente alrededor de la cruz y la corona de espinas (izquierda) y la columna de la flagelación (derecha) e intensifican el drama de lo que va a suceder con la variedad y violencia de sus gestos y posturas.


Por debajo de ellos, se extiende el mundo celestial donde comparten la gloria los bienaventurados que ya están salvados antes del Juicio Final. Se hace difícil identificar a la multitud de santos que se agolpan en torno de Cristo debido a su desnudez y a que tan solo unos pocos portan atributos distintivos.
  • De izquierda a derecha: un tumultuoso grupo de mujeres parece que quieren representar a la Iglesia Militante. Después apóstoles, patriarcas y mártires liderados por San Juan el Bautista, de frente y algo desconcertado por la actitud de Cristo, y San Andrés de espalda con su cruz que se vuelve hacia las otras figuras como queriendo poner orden o silencio.
  • En el centro, el Cristo en Majestad, sin los rasgos típicos de la iconografía tradicional resulta irreconocible. De no ser por los estigmas sagrados que se intuyen tanto en el costado como en manos y pies, la figura no ofrecería ninguna otra pista que permitiese revelar su identidad, ya que Jesús está sin barba y con un vigor muscular que es más propio de un fornido Apolo o del dibujo de Zeus del Faetón. Su belleza juvenil impoluta encarna los ideales de una tradición filosófica, que veía el reflejo de la perfección divina en la belleza del cuerpo. Su actitud es inflexible, justo en el momento de lanzar el rayo de castigo. Un halo ilumina su contorno y le destaca poniendo en imagen las palabras de la Biblia de que Él es la luz del mundo. A su alrededor giran y se iluminan el resto de las figuras.
  • La Virgen María, en el mismo nivel y halo que Jesús, retira el rostro y en vez de actuar ante el Juez como intercesora de los hombres solicitando misericordia, parece tímida y aparta sus ojos. Comparada con su hijo, su belleza juvenil y melancólica invita a interpretarla más bien como una hermana o una amante. Como si ambos formasen un Todo integrado por un hombre y una mujer. Se decía que podía ser la imagen de Vittoria Colonna, amor platónico de Miguel Ángel.
  • A los pies del grupo principal se destacan, San Lorenzo, con su parrilla de martirio, y San Bartolomé, con su propio pellejo, donde Miguel Ángel dejó constancia de su autorretrato. En la piel desollada del mártir se reconocen los rasgos desfigurados del artista como la nariz partida.
  • A continuación, un grupo de santos dominado por la figura de San Pedro que parece devolver a Cristo las llaves de la Iglesia. Debajo, a la derecha, el grupo de mártires, con sus atributos de pasión, San Blas (rastrillos de cardar), Santa Catalina de Alejandría (la rueda de pinchos) y San Sebastián (las flechas). Y, por último, un grupo masculino lleno de dicha desenfrenada, en el que destaca Dimas, el buen ladrón, que se alivia de la carga de una gran Cruz. Es la Iglesia Triunfante.
    En un plano intermedio, que puede ser el del Purgatorio, la terribilitá y el dramatismo alcanzan su máxima expresión.  En el centro, los ángeles trompeteros anuncian la resurrección de la carne y despiertan a los muertos para el juicio. A la izquierda, la ascensión de los elegidos por los ángeles; a la derecha, la tragedia de los pecadores que son  arrastrados por los diablos y que se desesperan ante lo inevitable. Cuerpos subiendo y bajando en un torbellino sin aparente control.


    Los elegidos, en un acto desesperado y sin plena conciencia de los acontecimientos, se elevan hacia el cielo. Algunos, envueltos todavía en sus sudarios, no manifiestan la certeza de la redención que solían mostrar las ánimas de las representaciones anteriores. Sin rumbo fijo exploran la profundidad espacial con los movimientos de sus cuerpos. Algunas almas ascienden impulsadas por su propio esfuerzo, mientras que otras se ayudan entre sí afianzándose sobre las, a la vez, etéreas y rocosas nubes.


    Drama, confusión, tormento y desgarro acompañan a los condenados a la derecha de los ángeles trompeteros. Demonios con cuernos y serpientes los arrastran hacia el infierno. La figura del avaro todavía lleva colgando una bolsa repleta de dinero y unas llaves. Sin embargo, en esta escena el pecado y el castigo son procesos internos, a los que el hombre debe hacer frente desde lo más profundo de su ser, tal y como muestra la figura, casi individualizada, situada a la izquierda del grupo, que tanto impresionó e inspiró a Rodin para crear su Pensador y su Puerta del Infierno.


    Más sobrecogedora es la representación del Infierno con Caronte, que golpea con su remo a los condenados que se retrasan en desembarcar. Un ambiente lúgubre, malsano, rodea a Minos, el Príncipe y Juez del Hades, que con una serpiente enrollada al rededor de su cuerpo, distribuye con satisfacción a sus nuevas víctimas. En el centro, el azufre de la boca del Infierno. En este espacio se entremezclan en una síntesis aterradora las referencias teológicas del Apocalipsis de San Juan, con la mitología grecorromana y los elementos inspirados en La divina comedia de Dante.


    La parte de la izquierda representa a los muertos resucitados, que se levantan de sus tumbas aturdidos para asistir al inminente Juicio Final.

    El escándalo y el Concilio de Trento.
    Siguiendo el relato bíblico, Miguel Ángel representó a todas las figuras desnudas. No podía ser de otra manera, puesto que desde el comienzo de su carrera como artista fue una seña de identidad del estilo del artista. La potencia de los fornidos cuerpos de la bóveda 25 años antes da paso a una exuberancia anatómica desmedida. El cuerpo humano se estira y agiganta hasta límites incompatibles con la realidad humana. Pero eso es lo que pretende el artista, no intenta representar hombres y mujeres, sino cuerpos que pretenden alcanzar la divinidad a través de sus formas. No todo el mundo comprenderá.

    Cuenta Giorgio Vasari que Miguel Ángel había ya realizado más de las tres cuartas partes de la obra cuando fue visitado por el Papa Pablo III en compañía del maestro de ceremonias del Vaticano, Messer Biagio da Cesena. A la vista del fresco y en presencia del mismo artista, el asistente papal se escandalizó por la cantidad de desnudos que figuraban en él y fue especialmente vehemente en sus protestas. Llegó a decir que la obra sólo era propia de decorar una taberna o un prostíbulo. El Papa no hizo caso de la crítica e indicó a Miguel Ángel que continuara, pero el pintor no olvidó el incidente ni perdonó a su nuevo enemigo. Prometió vengarse y lo cumplió. Cuando pintaba las figuras del infierno decidió que el rostro del Señor del Averno fuera el de su mortal enemigo Biagio, al que dotó de unas orejas de burro e hizo que la serpiente que rodeaba su torso le mordiera los genitales.

    "Casualmente" este detalle tan morboso fue uno de los repintes que se ocultaron años después y que han sido desvelados tras la restauración del siglo pasado. En la foto de abajo podemos ver la obra original y la obra antes de ser restaurada con los repintes.


    Las críticas y los elogios se mantuvieron a la par cuando el fresco se descubrió en la vigilia de la celebración de Todos los Santos de 1541. Sus detractores no sólo eran teólogos y religiosos, sino también entendidos de arte y literatos como Pietro Aretino. Poco a poco, las voces críticas que veían en la obra de Miguel Ángel la representación de la obscenidad herética fueron ganando más partidarios. A más de un clérigo devoto le resultaba inconcebible que, en un mundo donde el desnudo era el sinónimo del demonio, fuese precisamente el Papa de Roma quien se atreviese a celebrar los oficios bajo una de las composiciones iconográficas con los desnudos más provocadores que jamás se habían visto. Además era la sala bajo cuyo techo se reunía el cónclave que debía elegir a los nuevos Papas. El escándalo pedía a gritos una solución.
    Al contemplar la obra hoy en día podemos entender aquello que produjo tanto escándalo, pero sin conocer el fresco original, transformado en los años posteriores, sólo captamos una parte. Algunas figuras de santos, como las de San Blas y Santa Catalina, fueron las que más polémica ocasionaron. La santa aparecía totalmente desnuda y en una postura poco decorosa, medio agachada, exhibiendo el trasero ante San Blas, que se colocaba inclinado detrás de ella casi abalanzándose. Las dos figuras componían una situación ciertamente comprometida.

    Conocemos estos detalles gracias a una mala copia del fresco original que realizó Marcello Venusti en 1549. En esta imagen se puede ver la diferencia entre el resultado del repinte y los desnudos y las posturas originales. En este detalle además de apreciar cómo se taparon los genitales de algunos santos con paños, podemos ver vestida de verde a la desnuda Santa Catalina y que San Blas es modificado para que en vez de mirar hacia la santa lo haga hacia el Cristo Juez.



    La actitud más moralista fue la que se impuso entre los asistentes al Concilio de Trento (1545-1564). En este concilio, además de trazar una estrategia para combatir a la Reforma protestante se tomaron decisiones sobre el papel de las Bellas Artes en la Iglesia Católica. El Juicio Final de la Capilla Sixtina fue la obra que suscitó los debates más enconados y finalmente se convirtió en el objetivo de uno de los decretos promulgados por el concilio. El 21 de enero de 1564 se dispuso en Trento el cubrimiento de los desnudos con "paños de pureza" y que se encargara la obra a Danielle da Volterra, un personaje al que se apodaría a partir de entonces con el mote de Il Braghettone. En el fondo debemos agradecer a este artista que ese encargara de esta labor puesto que como discípulo y admirador del ya anciano Miguel Ángel, actuó comedidamente y sus intervenciones no desentonan en la obra magistral. El maestro ya no llegó a ver los resultados, pues falleció apenas un mes después.

    El disparate artístico sólo se corrigió en parte en 1994, cuando se presentó al público un fresco restaurado del que se habían borrado algunos de los paños, de manera que muchas de las desnudeces siguen ocultas bajo sus paños.

    LA SOPA DE LETRAS, EL MAPA INTERACTIVO Y EL PUZZLE. RECURSOS PARA JUGAR Y REFORZAR CONOCIMIENTOS EN HISTORIA DEL ARTE.

    Estoy preparando un artículo sobre el Juicio Final de Miguel Ángel, pero como soy incapaz de centrarme en una sola cosa, estoy a la vez trasteando en páginas sobre nuevos recursos educativos, y una cosa se ha mezclado con la otra para finalmente dar como resultado este artículo.

    Entre las herramientas que he estado probando están los creadores de "Sopa de Letras", de "Mapa interactivo"y  de "Puzzles". Estas tres actividades son habituales, sobre todo en cursos de la ESO, como juego que ofrecen las editoriales para reforzar contenidos... y esa puede ser la primera aplicación. Pero con un poco de imaginación y con una herramienta sencilla también nos pueden venir muy bien a los docentes en la asignatura de Historia del Arte y en cualquier otra asignatura. Hay varias páginas que se ofrecen como generadores de estas actividades, para hacerlas a la medida de nuestra exigencia. Todas son de un manejo intuitivo y rápido.

    La Sopa de Letras y la Historia del Arte.

    He probado en dos páginas Educaplay (en español y con videotutorial) y Discovery Education´s (en inglés).Educaplay tiene la desventaja de que te exige registrarse para crear tus propias actividades, pero a cambio tiene la ventaja de que te permite, una vez creado el juego, la posibilidad de insertarlo en un blog o de descargarlo para utilizarlo desde un ordenador sin necesidad de conexión directa a la página. Discovery, en cambio, te  permite generar el juego sin necesidad de registro, aunque, si lo haces así, luego sólo puedes visualizar "on line" o imprimir el resultado.
    Os ofrezco el resultado de mi "trasteo" aplicado sobre el tema del fresco del Juicio Final de Miguel Ángel. En primer lugar en Educaplay que, al estar registrado, resulta mucho más vistoso puesto que se puede ver y realizar  "on line". Puedes comprobarlo pulsando sobre la primera letra de la palabra y luego manteniendo el ratón hasta completarla.

    El Juicio Final de Miguel Ángel

    En el segundo ejemplo, sólo he tenido que poner el título del fresco que voy a estudiar y 14 palabras o personajes relacionados con el cuadro. El programa te hace inmediatamente el puzzle con las dimensiones que desees y te ofrece la lista de conceptos a descubrir.




    Para hacerlo más interesante, se me ocurre que además del obvio trabajo de descubrir las palabras en el puzzle de letras (que, por cierto, el programa también te da la solución, pero que yo no pongo aquí por si alguien quiere solucionarlo) se puede añadir la imagen y pedir cosas al alumno sobre ella (segunda imagen). Eso requiere una captura de pantalla y pegarlo en una diapositiva de power point junto con el cuadro. Ved debajo.



    Ahora se puede pedir a los alumnos un ejercicio más profundo: además de realizar la búsqueda en la sopa de letras, debería explicar los conceptos en relación al cuadro y que los localice sobre la imagen...  Esta actividad didáctica se podría aplicar a una lista, por ejemplo, de ríos o de acontecimientos históricos que se podría localizar sobre un mapa mudo adjunto....

    El mapa interactivo y la Historia del Arte.

    Otra actividad que podemos generar en Educaplay es el Mapa interactivo, que como su nombre indica está pensado para jugar desvelando localizaciones en mapas..., pero si en vez de introducir un mapa como imagen introducimos un fresco como El Juicio Final, puede servirnos para que los alumnos se fijen en la iconografía representada en un cuadro tan complejo. Se te ofrece la posibilidad de que se averigüe lo que pides sin más (abajo) o que previamente se ofrezca la información y luego se juegue, lo que es conveniente en imágenes complejas como ésta. Compruébalo on line sobre la imagen, sólo hay que pulsar sobre cada botón.

    El Juicio Final de Miguel Ángel

    Este mismo sistema se pueda aplicar a imágenes de arquitectura. Yo lo encuentro especialmente útil cuando quieres enumerar las partes de un edificio y puede servir como ejercicio de repaso. He realizado esta actividad, esta vez añadiendo un límite de tiempo como un grado más de dificultad, con las partes de una iglesia románica (abajo), pero imaginad, por ejemplo, la misma interacción con el plano de la Alhambra, o el plano del foro romano o las características de la obra de Gaudí sobre la fachada de la Casa Batlló. Actividad "on line".

    La iglesia románica. Exterior.

    El puzzle y la Historia del Arte.

    Hay páginas que descomponen las imágenes que introduzcas como piezas de puzzles que hay que componer. He utilizado esta vez Jigsaw Planet. Este puede ser un ejercicio más lúdico que educativo y lo podemos utilizar con los alumnos de la ESO en esos días prevacacionales en dónde es muy difícil dar clase. Es también muy sencillo de hacer, puesto que sólo hay que subir la imagen. Yo he subido 5 o 6 que podéis ver pinchando sobre el enlace anterior. Si queréis comprobar vuestra destreza realizar este puzzle on line.



    El nivel de dificultad se puede regular aumentando o disminuyendo el número de piezas y mostrando o no la imagen a recomponer como fondo. 
    Para los alumnos de Bachillerato, me parece que esta actividad es muy fácil y se podía complicar más planteando el reto de crear una imagen mix de otras y proponiéndoles que la recompongan y que averigüen cada una de las imágenes que hay en el puzzle. Fijaos en el ejemplo siguiente en donde además se debería establecer una relación por parejas de imágenes.



    ¿A alguien se le ocurre otra aplicación?


    Otros tipos de juego aplicados a la Historia del Arte en Educaplay. Descubre la obra de arte escondida.

    lunes, 3 de noviembre de 2014

    LOS LIBROS MINIADOS MOZÁRABES. El Codex Conciliorum Albeldensis seu Vigilanus.

    Los códices o libros miniados.

    Los códices miniados eran libros manuscritos e ilustrados que se elaboraban en los "Scriptorium" o talleres especializados de los monasterios por monjes de gran cualificación artística y doctrinal para los propios monasterios, las iglesias y los reyes. Se puede considerar que eran objetos religiosos, pero a su vez de lujo. Hechos de hojas de pergamino, eran de gran tamaño, pesados y de difícil manejo. En ellos participaban al menos dos personas, los copistas, encargados del texto (monjes) y los ilustradores, menos numerosos, itinerantes y también, posiblemente, clérigos, que además firmaban sus obras.

    El código Albeldiense.

    Los principales códices miniados fueron las Biblias, las crónicas de los reinados y recopilación de leyes, además de diversos libros litúrgicos (salterios, evangelarios, menologios o santorales), entre los que destacaban sobre todos los "Comentarios al Apocalipsis de San Juan" que realizó el monje Beato de Liébana, conocidos comúnmente como Beatos. Éste fue un monje mozárabe que vivió en el monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria). Escribió su obra entre el 776 y el 786. Las copias (fragmentos) más antiguas que poseemos del texto son de finales del siglo IX, siendo los mejores ejemplos de los siglos X y XI y todos en la órbita peninsular.

    Independientemente del valor cultural o religioso de estos textos escritos en latín, lo más interesante de estos libros son los dibujos o ilustraciones de fuerte colorido que se incluyen. Se les denominan miniados, no por ser miniaturas, sino por el uso de minio como pigmento para confeccionar los dibujos y las letras capitales.

    Vigila, el ilustrador del Códice albeldiense, en su scriptorium (detalle), folio XXII v.

    Los códices mozárabes. Influencias.

    Los manuscritos llamados mozárabes son los que se realizan en España desde las últimas décadas del siglo IX hasta finales del siglo XI, e incluso comienzos del XII, hasta que son reemplazados por la nueva corriente románica europea. Están escritos con letra visigótica. El texto se distribuye en dos columnas, a veces tres, ocupando toda la anchura de la página. Los datos de los escribas, iluminadores, lugar y fecha se escriben al final en el "colofón".

    Comienzo del índice de los Concilios (detalle), folio 70v.

    La denominación de estos dibujos como mozárabes  es porque antiguamente se consideraban hechos por monjes que o bien provenían de Al Andalus o bien se habían educado en monasterios de los reinos del norte de la península bajo esa tradición religiosa y cultural. Sin embargo, hoy en día, se considera que las influencias decorativas e iconográficas de estos manuscritos son mucho más variadas. Además de las referencias al mundo califal de Córdoba (arcos de herradura y arquitecturas de aspecto musulmán), podemos encontrar motivos de origen paleocristiano y bizantino orientalizante (grecas laberínticas y crismones de tradición teodosiana del s. IV); elementos locales de ascendencia  visigoda o asturiana (cruces patadas de Oviedo, con sus colgantes en forma de Alfa y de Omega, y repertorios decorativos geométricos); e imitación de la miniatura carolingia, ricas en corrientes clásicas italianas, influencias merovingias e influjos irlandeses y del resto de los germanos y celtas del norte (entrelazados laberínticos terminados, a veces, en seres zoomórficos). Este eclecticismo, sólo posible en el Occidente hispánico del siglo X, nutrió el estilo personal de cada artista, afirmando sus propios rasgos dentro de un estilo marcadamente sintético.

    Cruz patada, folio 18 v.


    Los códices mozárabes. Características artísticas.

    La unidad estilística  que se aprecia en estos códices se debe a la utilización de los mismos procedimientos técnicos antinaturalistas. Siendo un arte esencialmente figurativo y con afán narrativo, sorprende que la representación de los personajes esté esquematizada y que se huya en ellos de los detalles o de los rasgos personales.

    Noé y sus hijos, folio 17v (detalle).

    Otras características que les une son:
    • Linealidad y ausencia de volumen. Las figuras se perfilan con un contorno redondeado. Su interior se rellena de colores planos, que no hacen ninguna concesión a las luces o las sombras. No hay volumen, y, por tanto, no hay sensación de corporeidad física. Si acaso se introduce una línea blanca en algunos pliegues de la ropa como recuerdo de la teoría del claroscuro.
    • Espacio intelectual, no ilusionista. Los elementos dispuestos en las escenas están concebidos para ser percibidos desde una óptica más conceptual que visual. Por eso se disponen dispersos y escalonados, guardando una jerarquía entre ellos. Pueden aparecer en la misma página los mismos motivos vistos desde distintos punto o aparecer simultáneamente  una vista de un lugar tanto del interior como del exterior, permitiendo de ese modo ver el continente y el contenido.
    • Vuelven la ley de la frontalidad, la desproporción y la rigidez. No hay ni escorzos ni intentos de crear profundidad. Es común representar a dos o más personajes alineados de frente para indicar que están relacionados entre sí. Sus rostros muestran unas partes de frente (óvalo facial, ojos y boca) y otras de perfil (nariz). Los ojos están sobredimensionados en la cara, mientras que las manos, gigantescas, se desarticulan en ademanes anatómica imposibles. Los pies se separan y parecen flotar al representarse sin apoyar directamente en el suelo. El movimiento se congela.
    • Los seres humanos son estereotipados. Es decir, los cuerpos repiten modelos fijos y los rostros reflejan los mismos rasgos asexuados e imberbes. Lo único que puede cambiar es el ropaje y el peinado.
    Ordo de celebrando concilio de Toledo, folio 344.

    • Los colores son muy expresivos: puros, intensos y casi agresivos. Se yuxtaponen y contrastan. Los fondos de las páginas se pueden dividir en bandas de colores estridentes, que se escalonan unos encima de otros.
    • La existencia de un marco rígido y de un color de fondo da autonomía a la imagen con relación al texto circundante y la prepara para adquirir su espacio pictórico propio. Los pintores mozárabes atribuían una importancia grandísima a este marco, torpe o cuidadosamente adornado. Existen incluso marcos a página entera, totalmente preparados, que no se rellenaron nunca o lo hicieron mucho más tarde. Es aquí donde aparece el detallismo que no existe en la figuras con multitud de entrelazados geométricos.
    • A veces, la composición de una escena se organiza circularmente. Es el esquema que se utiliza para la presentación de visiones atemporales y trascendentes, mientras que para los relatos incluidos en la temporalidad se emplea el esquema cuadrangular.
    Estrella de los vientos, folio 14v.


    El Codex Conciliorun Albeldensis.

    Una de las joyas más preciadas de los miniados mozárabes es el llamado Codex Conciliorum Albeldensis seu Vigilanus que se conserva en la biblioteca de El Escorial y del que estoy mostrando algunas imágenes. Es un códice de verdadero lujo para los parámetros de la época. Fue terminado de escribir e iluminar en el año 976 en el Monasterio de San Martín de Albelda (La Rioja) por el copista Vigila (de ahí lo de "Albendensis seu Vigilanus"), auxiliado por sus colaboradores Sarracino, a quien Vigila llama compañero (socius), y a García, discípulo (discipulus), según consta en su colofón (folio 428) y en una de sus mejores miniaturas, en la que aparecen dibujados, entre otros personajes, los tres escribas iluminadores.

    También consta en su colofón que la obra se terminó bajo el reinado del rey Sancho II de Navarra. En la página en la que aparecen los autores se pueden ver tres reyes visigodos -Chindasvinto, Recesvinto y Egica- y tres de sus sucesores en Navarra y León -Urraca, Sancho y Ramiro-, más los tres copistas e lustradores.


    El códice se compone de 429 folios de gran tamaño (455 x 325 mm.). Es una recopilación de textos de derecho canónico y civil, manuscrito en letra visigótica a dos columnas. El documento contiene textos muy diversos, por lo que le podemos decir que es una compilación de textos religiosos y profanos. Posee una colección completa de los cánones de todos los concilios generales y de los concilios visigodos de Toledo y las decretales de los pontífices hasta San Gregorio Magno, contemporáneo de San Isidoro. Contiene también el Fuero Juzgo o Liber Iudiciorum, es decir el código civil usado en España desde tiempo de los godos hasta el siglo XIII. La obra fue enriquecida por la adición de otros textos, como la Vida de Mahoma, la crónica del reinado de Alfonso III o el Calendario mozárabe, en el que por primera vez en Europa aparecen mencionados y dibujados los números árabes del 1 al 9, sin el 0. Los últimos acontecimientos que se narran nos permiten datar el texto original hacia finales del siglo IX.

    Primeros números arábigos.

    Predominan las miniaturas que representan personajes, bien aislados o en grupos, formando escenas, estos últimos generalmente dentro de encuadramientos. Todos están concebidos según un estereotipo humano, de ahí que cuando interesa identificar el personaje se recurre a una inscripción, al lado que le identifica. En ocasiones esta inscripción es genérica lector, episcopus, pero con más frecuencia designa el nombre propio del retratado: Constantino, Emperador; o Hormisdas, Papa.  Muy característico de este maestro son los gestos de las manos desproporcionadamente grandes pero muy expresivas y gesticulantes, de modo que atenúan la rigidez hierática un tanto bizantina de la impresión general sugiriendo agilidad y sensación de movimiento.

    El vocabulario decorativo formado por motivos de entrelazo aparece abundantemente en las iniciales o adornando elementos arquitectónicos como los fustes de las columnas y las arquivoltas de las arquerías. Éste es un rasgo que se encuentra en la iluminación carolingia. Lo mismo cabe afirmar cuando estos entrelazos y cintas se fusionan con cabezas muy estilizadas de animales que les sirven de remate.

    La figuración presagia en algunos aspectos los futuros tiempos románicos.

    BIZANCIO Y EL PRERROMÁNICO. COMENTARIOS DEL ARTE DE LA ALTA EDAD MEDIA.

    ESTE ES UN JUEGO PARA RECONOCER 10 IMÁGENES DEL ARTE DE BIZANCIO Y DE ALGUNOS ESTILOS PRERROMÁNICOS.

    Es un juego de animación al estudio para mis alumnos y para todo aquel que quiera participar.

    Mi intención es que a través del juego, mis alumnos:
    1.- Estudien, investiguen y reflexionen sobre las imágenes.
    2.- Practiquen un método de comentario de imágenes.
    3.- Utilicen la herramienta informática.


    Mira las siguientes imágenes y luego contesta según la fórmula que se te propone debajo. Puedes ampliar la presentación para verla a pantalla completa y no perder  ningún detalle.


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    Indica para cada una de las fotos numeradas:

    Imagen nº........X (el número que se quiera resolver. Aviso no daré por válida el comentario si no se especifica el número de imagen que se está resolviendo)
    1.- Titulo de la obra o descripción precisa.
    2.- Civilización. Etapa o cronología.
    3.- Indica dos ideas o características destacables, al menos, de la obra que nos han servido para reconocerla." (no vale el porque sí o porque he estado allí. Hay que argumentar con fundamento.)
    4.- Propón otra obra que te sugiera de otra de las culturas que tenemos que estudiar en este ejercicio. Establece el porqué, las semejanzas o en lo que se diferencian.

    Con ello estarás haciendo un pequeño comentario de una imagen.


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    Participa con tus comentarios al pie del artículo.

    Ya conoces las condiciones de puntuación y que las tres primeras respuestas correctas tendrán un comodín, lo que os dará derecho a repetir comentario.

    RESOLVEMOS LAS IMÁGENES

    Javier (1) e Ivan Molina (3) han coincidido en la imagen 3 . Como lo han hecho cuando todavía no estaba publica el comentario les acepto su comentario y les otorgo un comodín a cada uno + , por lo cual ya se han consumido dos de los tres existentes. Publico el comentario de Iván que me parece más inspirado.


    1. La imagen es la columna central de San Baudelio de Berlanga.
    2. Pertenece al arte prerrománico, en concreto al arte mozárabe (periodo que abarca desde el 711 hasta finales del s. XI). Se encuentra cerca de la aldea de Casillas de Berlanga, en Soria.
    3. Una característica importante es que en vez de tener una cúpula como elemento central, posee una columna central más grande que las demás, con forma de palmera, al que le siguen arcos califales.
    Por otro lado, esta iglesia se caracteriza por alternar dibujos y pinturas profanas (Por ejemplo, aparece un elefante portando un castillo) con religiosas, para los cuales se usó poca gama de colores.

    4. Me recuerda ciertamente a Santos Sergio y Baco, básicamente porque también tiene la planta cuadrada y en su interior es circular (Evidentemente, lo circular de San Baudelio de Berlanga es su columna). Su diferencia (que es total) se encuentra en el interior, mientras una posee cúpula que concede espacio, la otra tiene una columna principal a la que le siguen más columnas con sus respectivos arcos, eso sumado al Horror Vacui, da una sensación de poco espacio.

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    Yolanda (2) debes tener más cuidado porque dices comentar la imagen 3, pero por lo que pones debes referirte a la imagen  2. El comentario no es del todo correcto porque no contestas suficientemente el apartado 3: te limitas a describir sin interpretar y esta imagen tiene mucho que interpretar. Además el apartado 4 tampoco lo has contestado según lo que pedía que era que se propusiera otra imagen de otra civilización. Pese a ello, decido concederte los 0,2 puntos pero no el comodín.


    1.- Titulo de la obra: basílica de San Apollinar in classe 
    2.- Civilización: su civilización es la bizantina, la podemos situar concretamente en Rávena y se construyó durante la primera mitad del siglo VI. 
    3.- Indica dos ideas o características destacables, al menos, de la obra que nos han servido para reconocerla. 
    Sabemos que es la basílica de San Apollinar in Classe, ya que solo conserva la decoración del ábside. Dentro de la semicúpula que forma el ábside podemos ver una decoración típica del bizantino con motivos religiosos, como podemos observar vemos en el centro de la imagen a San Apollinar representado en un prado con ovejas su alrededor, también podemos ver que en la parte más alta del ábside está una cruz en la que se muestra representado la imagen de Cristo. Otra característica muy peculiar que podemos ver, es que arriba de la semicúpula aparece una mano, es la mano Cristo. Y otra característica importante que podemos apreciar en la imagen, es el color dorado muy presente en el arte Bizancio que servia para crear un efecto mágico. 
    4.- Propón otra obra que te sugiera de otra: Obviadamente la imagen que mas se asemeja a está basílica es la basílica de San Apollinar Nuovo, podemos diferenciar claramente las dos basílica solamente fijándonos en el ábside, ya que la basílica de San Apollinar Nuovo no conserva el ábside decorado.


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    Nerea (4) contesta a la Imagen numero 4 y, después del "lío" anterior, tienes suerte porque te ganas el tercer comodín y 0,4 puntos. Lo que no me explico es que numeres la imagen como 6, cuando es la 4, ya me lo explicarás mañana. Ten cuidado con la ortografía que he corregido y con la expresión o redacción. El apartado 4 no lo has explicado muy bien.


    1 Esta obra es un mosaico ,que se encuentra en una iglesia, de la esposa de Justiniano, Teodora con unas mujeres que la acompañan. 
    2 La obra forma parte de la civilización de Bizancio. La podemos encontrar en una de las iglesias bizantinas de Ravena en San Vital. 
    3 Algunas de las características que presenta este mosaico son: frontalidad, inexpresión y hieratismo con una mirada de todos los personajes del mosaico mirando a el horizonte, se aprecia una pequeña jerarquía de tamaño en Teodora que destaca entre todas las demás mujeres, y una jerarquía de la escena ya que se aprecia en el fondo un salón, vemos cierto arcaísmo que huye de la realidad vemos como se colocan unas imágenes encima de otras y apreciamos como hay personajes con rasgos únicos como Teodora y las dos acompañantes de cada lado y las del lado derecho tienen todas el mismo rostro. 
    4 Esta obra tiene parecido con una de las obras del imperio romano el Aras (Ara Pacis) que narra la fundación de Roma.


    Me parece bien la obra elegida para relacionar pero tendrías que explicar en qué se asemejan o se diferencian, no lo des por sentado. En ambas obras se exalta la figura del soberano. Pero el Ara Pacis no se narra la fundación de Roma, sino el final de las guerras y la llegada del periodo de prosperidad a Roma con la monarquía de Octavio Augusto, el primer emperador.

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    Cristina (5) ha comentado la Imagen 7. Tengo que poner una objeción a tu comentario, pero que disculpo porque no estabas en clase cuando lo especifiqué, que el apartado 4 tenía que referirse a otra obra de una civilización distinta a la de la primera imagen.


    1.Título: San Miguel de Lillo en Oviedo.
    2.Civilización y cronología: pertenece al Prerrománico astur que comprende del siglo VIII al X, aunque la obra puede estar hecha a partir del siglo IX, porque es entonces cuando se cambia la capital a Oviedo.
    3.Características: es una obra arquitectónica cuya (planta?) podría ser de cruz latina. Era una iglesia basilical pero ahora solo se conserva una parte. El material de construcción son los sillares en los puntos fuertes del edificio y sillarejos en el resto del edificio. Tiene contrafuertes alargados, lo que indica que en el interior puede haber un sistema abovedado como bóvedas. En el edificio hay pocos vanos y la mayoría son pequeños, excepto la puerta que es un poco más grande y que está formada por un arco de medio punto peraltado. Las ventanas están decoradas mediante celosías.
    4. Me recuerda a Santa María de Naranco en Oviedo por el uso de contrafuertes similares a los de San Miguel en el exterior que indica que en el interior ,al igual que en San Miguel, hay un sistema abovedado de bóvedas. Sin embargo está obra tiene muchos más vanos y posee una estructura más compleja.

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    Gabriel (6) realiza un buen comentario sobre la Imagen VI.


    1- Se trata de la iglesia de San Vital (Rávena).
    2- Esta iglesia pertenece a la civilización bizantina, se localiza en Rávena y data del reinado de Justiniano, en el siglo VI.
    3- En primer lugar destaca el mosaico del ábside, en el que se representa a un Cristo sedente excepcional, pues no sigue el modelo siriaco o semítico, es joven y está sentado sobre un orbe azul . También es característico de este edificio su modelo de planta central octogonal, y la cúpula se levanta sobre exedras, (forma parte del sistema de reparto de peso propio de la civilización bizantina, que reparte el peso de la cúpula a los muros exteriores, que pueden estar reforzados con contrafuertes) y un tambor. También se trata de una cúpula sostenida sobre un sistema de trompas ( lo que refleja que refleja que no se trataba de uno de los edificios principales, dado que no se levanta sobre pechinas).
    4- Este edificio recuerda al Baptisterio de San Juan de Letrán (que es un edificio paleocristiano localizado en Roma) por su planta octogonal. Sin embargo en San Vital, se añaden una serie de mejoras arquitectónicas, como las exedras para levantar la cúpula, o el tambor, que reflejan los avances arquitectónicos de Bizancio.

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    Azahara (7) ha indagado sobre la imagen nº 1 y obtiene 0,7 puntos. Si bien no has resuelto el apartado 4 como se pedía: comparar esta imagen con una obra de otra civilización.


    1. Mosaico de Cristo Pantocrátor. 
    2. Pertenece a la civilización bizantina que data del siglo V al siglo XV. Este ábside pertenece a la iglesia de Monreale ubicada en Sicilia y data de fines del siglo XII. 
    3. El mosaico es bizantino ya que se observan características específicas de esta civilización. Se puedeapreciar en la semicúpula un fondo de color dorado con el Cristo Pantocrátor (juez del juicio final). A Cristo se le representaba siempre en la zona más elevada de la iglesia, aquí se puede ver. También, Cristo sale representado con una aureola y entre medias una cruz que indica que es santo. Se puede observar una característica muy típica del arte bizantino, que es el horror vacui, es decir, decoraban todas las partes de la iglesia, tenían miedo a dejar sin decorar algún rincón. En la cara de Cristo de también se observa esehieratismo que caracteriza a Bizancio. Alrededor salen muchos santos y en específico sale la virgen teothokos. En la mano izquierda se puede ver que lleva una Biblia. 
    4. Me recuerda a otro mosaico de Cristo Pantocrátor en el monasterio de Dafni, que también se ve hieratismo, la Biblia en la mano izquierda, el fondo dorado, el horror vacui.


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    Iván Molina (8) hace uso de su comodín y resuelve la imagen 5.


    La imagen es un díptico/tríptico bizantino. Se nos muestra a Cristo en la cruz y a su lado, a la Virgen María y San Juan Bautista con posición suplicante (mirada y manos), por tanto, es una Deesis.
    La obra pertenece a las artes figurativas de la civilización bizantina, por tanto, puede estar entre los siglos V y XV. No obstante, esta obra pertenece al periodo tras las guerras iconoclastas, por tanto se encuadra entre s. X a XII.
    No tiene características particulares, cumple con las características generales de los dípticos bizantinos: posee desproporción, hieratismo y predomina la transmisión del mensaje más que la calidad de la obra.
    La obra que me sugiere no es una obra como tal, son las jambas de la Iglesia de San Miguel de Lillo. Más que nada porque es el único parecido entre estos dos movimientos artísticos.
    Son un bajo relieve, menos realista (aún si cabe) y más esquematizado.