El fresco de Masaccio sobre la Santísima Trinidad de la iglesia de Santa María Novella de Florencia constituye uno de los grandes hitos de la pintura europea. Para su autor fue prácticamente su segundo trabajo después de colaborar con su maestro Massolino en la capilla Brancacci (iglesia del Carmine, Florencia).
En este breve artículo vamos a ver sus dos aportaciones principales a la pintura del Quatrocento: la innovación técnica de la perspectiva lineal y la lectura iconográfica.
Datos técnicos.
Fresco, hacia 1427. 667 x 317 cm
¿Pero a qué se debe esta importancia?
Pues a que fue la primera obra pictórica en la que se aplicaron de forma consecuente las leyes matemáticas de la perspectiva lineal, tal y como habían sido enunciadas poco antes por Brunelleschi. Se cree que el arquitecto pudo haber actuado como asesor artístico en la ejecución de la pintura. Masaccio crea un trompe l'œil extendiendo ilusioriamente el espacio arquitectónico real mediante el recurso de crear una bóveda de cañón artesonada que da la sensación de que continúa más allá.
Desde finales del gótico, numerosos artistas intentaron representar la tercera dimensión. La novedad de Masaccio es que utilizó un método preciso de cálculo matemático que permitió reproducir a todos los personajes según su posición en el espacio. Para ello, utilizó un punto de vista bajo y trazó una densa trama de líneas auxiliares que todavía se pueden distinguir bajo las capas de color. Todas las líneas tienen su origen en el punto de fuga central, a la altura del escalón inferior. Este se halla situado al nivel ideal de visón para el observador y debía contribuir a que quienes contemplaran la pintura se sintieran partícipes de la escena.
Iconografía. Significado de la obra.
Además del valor formal y estético del fresco, la obra aporta un mensaje que va íntimamente ligado al juego de la perspectiva. De hecho, arquitectura y perspectiva son los elementos ordenadores de la composición. Si contemplamos la imagen de abajo a arriba asistimos a un mensaje ordenado de forma piramidal que va desde la muerte terrenal a la intercesión, la expiación y la salvación divina.
- Nivel inferior (el esqueleto). El plano más cercano al espectador es un nicho sepulcral que contiene un esqueleto con una inscripción con un aforismo que dice así: "En un tiempo era como eres tú ahora, un día serás como soy yo ahora". Es el aviso inequívoco del carácter efímero de todo lo terrenal. La muerte es el destino individual de toda la humanidad: memento mori ("recuerda que has de morir").
- Nivel terrenal (los donantes). A continuación aparecen los donantes arrodillados, cuya identidad no es segura (miembros de la familia Lenzi). Ellos simbolizan el plano de la humanidad viva que implora.Son el puente entre el espectador y lo sagrado. Al estar situados ante las pilastras de los lados acentúan la ilusión de una profundidad espacial.
- Nivel de intercesión (la Virgen y San Juan). La Virgen y San Juan son los santos, los ya salvados que interceden por los mortales ante Dios. Jerárquicamente les corresponde un escalón superior y se disponen simétricamente flanqueando la cruz.
- Nivel divino (La Trinidad). El centro del fresco está ocupado por Cristo en la cruz, que es sostenido por Dios Padre, situado en el lugar más interior de la bóveda y que más se intuye que se ve. Entre ambas cabezas vuela una paloma, el Espíritu Santo, completando la Trinidad y haciendo patente la divinidad del crucificado. Pero además es hombre y por su sufrimiento y su sacrificio en la cruz se produce la salvación de la humanidad.
La Santísima Trinidad de Masaccio revolucionó la pintura occidental al fusionar con maestría la matemática espacial (perspectiva lineal) con un profundo programa teológico donde también se creó un orden perfecto. La perspectiva geométrica no solo sirve para dar tridimensionalidad, sino para jerarquizar los planos de existencia (muerte, humanidad, intercesión y divinidad) e involucrar emocional y espiritualmente al espectador.
Otros aspectos relevantes e innovadores en los que deberíamos reflexionar.
Profundizando algo más en lo que aporta esta obra al Quattrocento podemos destacar otros cuatro puntos a los que no se les debería dar menos importancia como:
- El papel innovador en el tratamiento de la luz y el volumen. Masaccio también fue pionero en el uso del claroscuro direccional. La luz en el fresco proviene de una fuente unificada (coincidiendo con la luz natural de la iglesia), lo que otorga un peso anatómico y tridimensional a los mantos y a los personajes, alejándose del trazo plano medieval.
- La igualdad de escala (Ruptura con la perspectiva jerárquica). Hay un detalle revolucionario: los donantes están pintados al mismo tamaño que las figuras sagradas (San Juan, la Virgen e incluso Cristo). En el arte medieval, el tamaño venía determinado por la importancia divina; Masaccio unifica las proporciones humanas apoyándose en la lógica espacial matemática.
- El contexto del Humanismo florentino. Sería interesante profundizar en cómo esta obra refleja la mentalidad del primer Humanismo: el hombre se convierte en la medida de las cosas (homo mensura), puesto que todo el espacio sagrado se organiza en función del punto de vista del espectador que contempla el fresco desde el suelo.
- La fuente arquitectónica clásica. La bóveda de cañón con casetones y las columnas con capiteles corintios y jónicos no solo derivan de Brunelleschi, sino de la reinterpretación directa de la arquitectura romana clásica (como el Arco de Constantino o el Panteón de Roma), lo que refuerza el espíritu renacentista de recuperación de la Antigüedad.
Para saber más sobre La pintura del Quattrocento.












































