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sábado, 12 de septiembre de 2026

LA DIVERSIDAD DE LA PINTURA DEL QUATTROCENTO. CARACTERÍSTICAS, PINTORES Y OBRAS DE LA ITALIA DEL SIGLO XV.

La revolución iniciada por Giotto en el siglo XIV (Trecento) se consolida en Florencia en el siglo XV (Quattrocento). Durante la primera mitad se ponen las bases para la invención de un nuevo sistema para representar la perspectiva, el volumen, la proporción, la composición, la luz, el paisaje, la belleza... Unos pintores optan por imitar lo real, pero otros escapan hacia la idealización; y no faltan los que tratan de reducir la pintura a pura ciencia matemática. El Renacimiento trae consigo una cantidad de posibilidades que hace difícil el señalar características comunes a todos los artistas. En la siguiente presentación puedes ver una muestra muy variada de obras realizadas en Italia durante este siglo agrupadas por autores y por líneas de preocupación pictóricas muy concretas, a veces opuestas, que nos puede servir para entender la diversidad de estilos particulares del Quattrocento. Para hacer un repaso sobre los principales pintores de este siglo agruparé por parejas los que considero más interesantes y por cinco grandes ejes comunes que los identifique:

  1. La persistencia goticista: Fra Angélico y Benozzo Gozzoli. 
  2. La preocupación por la perspectiva matemática: Masaccio y Paolo Uccello. 
  3. La búsqueda de la belleza y el equilibrio: Sandro Botticelli y El Perugino. 
  4. El contraste entre la serenidad y el expresionismo: Piero della Francesca y Andrea Mantegna. 
  5. Los paisajes con figuras humanas (Escuela Veneciana): Los Bellini (Gentile y Giovanni) y Vittore Carpaccio.




Dada la cantidad de pintores de los que debería tratar al hablar del Quattrocento me veo obligado a escoger a aquellos que considero esenciales y a apuntar someramente algún rasgo y alguna obra de cada uno de ellos, quedando pendiente para otro momento artículos monográficos que profundicen sobre su trabajo. Para comprender mejor sus aportaciones o líneas de trabajo los he agrupado por categorías y por parejas.


La persistencia goticista.




Durante el siglo XV persisten todavía en Florencia algunos artistas con características góticas. La tradición medieval y la devoción religiosa conviven con los nuevos aires del siglo XV.

- Fra Angélico, de nombre Guidolino di Pietro, (1387-1455), es quien mejor personifica la herencia medieval. Monje dominico y pintor, posee un ardor místico y poético que trasmitirá a través de su obra. Su espiritualidad gótica se expresa en un lenguaje pictórico renovado. Realiza obras exclusivamente religiosas de dos tipos: por un lado, tablas de altar con la Virgen como protagonista y, por otro, frescos para las celdas de su convento (San Marcos de Florencia) y para la capilla de Nicolás V en el Palacio Vaticano de Roma.

- Benozzo Gozzolli (1420-1498), discípulo del anterior. Aunque tiende a someter todo a la belleza y a la idealización renacentista, ejecuta en su obra principal, el fresco de la Cabalgata de los Reyes Magos en la capilla del Palacio Medici- Ricardi, la representación de los principales personajes florentinos de la época en un paisaje irreal a caballo entre los montes agreste de Giotto y la vegetación y el detalle minucioso de los primitivos flamencos.


La preocupación por conseguir la perspectiva matemática.




La búsqueda del espacio tridimensional como obsesión y regla fundamental.

Masaccio, de nombre real Tommaso de Giovanni Guidi (1401- 1427), posee dos obras claves para entender el inicio del Renacimiento pictórico. La primera es el fresco de la Santísima Trinidad donde se ejecuta por primera vez correctamente la representación de la perspectiva geométrica, en una obra cargadas de referencias al nuevo estilo. Sin embargo, su obra más influyente fue el conjunto de los frescos de la Capilla Brancacci en Florencia, donde a través de los desnudos de Adán y Eva y de las escenas de la Vida de San Pedro, asistimos a la superación del Giotto de la capilla Scrovegni en la consecución de las proporciones de los cuerposel volumen suavizado la creación de profundidad.

- Paolo Uccello (1396- 1475). Es un buscador incasable de las leyes de la perspectiva, tanto es así que muere apretando entre sus manos un manuscrito cubierto de líneas entrecruzadas. Sus cuadros sobre la Batalla del puente de San Romano son estudios en donde pretende resolver geométricamente el problema de la composición y de la perspectiva a través de violentos escorzos y lanzas en el suelo que actúan de cuadrícula donde encajar las figuras.


La búsqueda de la belleza y del equilibrio. 




Pintores de toda Italia buscan representar modelos humanos perfectos que transmitan el ideal de belleza corporal y de equilibrio interior o serenidad.

- Alessandro Botticelli (1445-1510). Interpreta la realidad en clave ideal y neoplatónica, buscando referentes bellos. Los temas cristianos de Madonnas son excusas para recrear una mujer perfecta, rubia, sensual  y de mirada lánguida. Tal modelo humano elegante y delicado se traslada a cuadros mitológicos como La Primavera y el Nacimiento de Venus, donde con gran atrevimiento, modeló como si fuera un nuevo Praxíteles el más maravilloso desnudo femenino del Renacimiento. Su obra evoluciona y se transforma hacia el dramatismo patético tras las predicaciones de Savonarola en Florencia a finales del siglo XV. El pintor reniega de su obra anterior y realiza en esta última etapa imágenes como la Piedad de Munich y, cegado de fanatismo, llega a quemar públicamente parte de su producción que considera pagana.

- Pietro Vanucci, el Perugino (1446-1524). Maestro de pintores (Rafael y el Pinturicchio). Su obra encantó en la Italia de la época por la belleza, simetría y equilibrio de sus paisajes y, sobre todo, por el canon humano de posturas afectadas y armonías dulzonas. Su obra más conocida es el fresco que se encuentra en la capilla Sixtina que representa La entrega de Cristo de las llaves del cielo a San Pedro.


El contraste entre la serenidad y el expresionismo.




La frialdad de los personajes de algunos pintores contrasta con el desbordamiento de sentimientos de otros.

- Piero della Francesca (1416-1492). Sus figuras humanas tienen la grandeza estática de la arquitectura. Son majestuosas, pero impasibles. No cree que la pintura tenga la misión de trasmitir los sentimientos del pintor. Su dominio del color y de la luz confieren a sus obras un halo poético y armónico, que las hace mágicas. Destacamos algunas como La FlagelaciónEl bautismo de Cristo o La Resurrección.

- Andrea Mantegna (1431-1506). Es el pintor que desde Padua ensalza todo lo contrario a Della Francesca. Aunque parta como éste de la grandeza monumental de las figuras, para Mantegna es vital transmitir dramatismo y conmover al espectador como podemos ver en sus obras como Martirio de San SebastiánCalvario o El llanto por Cristo Muerto. Su color agrio acompaña a la perfección el sentimiento doloroso. Posee gran maestría en la representación del escorzo y en crear composiciones novedosas (casi fotográficas). También posee obra de temática pagana y, sobre todo, una obra al fresco en el palacio de los Gonzaga de Mantua (Camera degli Sposi), que tendrá gran importancia en la pintura ilusionista de espacio de las bóvedas del Barroco. Es todo un precursor de estilos posteriores hasta llegar al expresionismo.


Los paisajes con figuras humanas.




En Venecia la luz y el color se aplica con maestría a la representación de los paisajes, que cobran tanto protagonismo o más que las figuras.

- Los Bellini, Gentille (1429-1507) y Giovanni (1430-1516), son genuinos representantes de la escuela veneciana que comienza en el Renacimiento amantes de la luz y del color. El primero refleja los ambientes y canales venecianos donde el tema del cuadro y la figura humana sólo tiene una importancia secundaria (Milagro de la Cruz y Procesión en la Plaza de San Marcos). El segundo, después de seguir una senda cercana a su cuñado Mantegna (Piedad de Brera), decide evolucionar hacia el desarrollo del color. Sus figuras de busto  siguen siendo monumentales, aunque el paisaje tras ellas también es sumamente atractivo.

Vittore Carpaccio (1460-1525), sigue a los Bellini con sus fondos inspirados en los canales venecianos. Sus composiciones están repletas de personajes y edificios coetáneos al pintor. Aunque esté narrando la Historia de Santa Úrsula ocurrida en el siglo IV, son escenas urbanas de Venecia con una escena religiosa como excusa.



El Quattrocento, por tanto, no fue una corriente única con reglas fijas, sino una época de experimentación donde cada centro artístico y cada maestro aplicó las innovaciones del Renacimiento (perspectiva, anatomía, luz, temas mitológicos, paisajes...) según sus propias inquietudes religiosas, filosóficas, estéticas o científicas.


martes, 11 de noviembre de 2014

LA VENUS DE URBINO DE TIZIANO. EL DESNUDO YACENTE FEMENINO.

Artículos de alumnos.



El ejercicio consistía en hacer un comentario para subir nota en el control de pintura renacentista donde cayeron estos mismos cuadros y de paso que encontraran una relación con otra obra de este estilo o de otro tiempo.

Ivan Zambrano y Allende han coincidido en el comentario de la obra de La Venus de Urbino de Tiziano. Como han hecho un comentario y relaciones muy similares, pero no han completado un comentario "redondo", he decidido agrupar sus ideas y de paso dar algo más de profundidad al mismo.

Los comentarios de Iván y Allende van en cursiva y las anotaciones en color amarronado son mías.

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La Venus de Urbino, es una pintura realizada al óleo sobre lienzo realizada por el artista italiano Tiziano en la época del renacimiento Italiano más concretamente en el Manierismo, caracterizada por el erotismo, detallismo y lujos. Sus dimensiones son 165 cm × 119 cm. En el Museo del Prado tenemos muchas obras de él gracias a Felipe II; fue discípulo de Giorgione, de hecho muchas veces se confunden.

Tiziano. Venus de Urbino, 1538. Óleo sobre lienzo, 120 x 165 cm. Galería de los Uffizi, Florencia.


Esta obra pertenecía a los Médici, pero ahora se encuentra en la Galeria Uffizi, situada en Florencia.

El tema principal de la obra es el desnudo femenino. El cuadro representa a una joven tendida sobre unas telas lujosas, en un plano más atrasado se encuentran las dos criadas observando a través de la ventana. A este cuadro se le conoce también como la Venus del perro por el perro que se encuentra a su lado dormido. En esta obra trabaja la voluptuosidad de la joven desnuda. Se distingue de las demás obras de Venus porque en esta obra la joven está despierta y es consciente de que está desnuda de hecho el autor intenta dar cierto toque erótico ocultando su sexo con la mano. Otras cosas que podemos destacar del cuadro son símbolos como por ejemplo el perro tendido a los pies que nos indica que la joven no es una diosa y que representa la fidelidad, que irónicamente esta dormida.

Como se verá también en otros pintores manieristas (Tintoretto, por ejemplo), utiliza un recurso de perspectiva novedosos, que nos dirige hacia la derecha, desviándonos de la escena principal que se encuentra a la izquierda.

Giorgione. Venus Dormida, hacia 1508-1515. Óleo sobre lienzo, 108,5 x 175 cm. Gemäldegalerie Alte Meister, Staatliche Kuntsammlungen, Dresde.


Esta obra me recuerda a la Venus dormida de Giorgione, su propio maestro, ya que como comentamos antes, a veces incluso se podían confundir. Giorgione pertenece a la etapa anterior, Cinquecento.

El tema principal de la obra es el mismo que el anterior, el desnudo femenino. La diferencia principal con la obra anterior es su localización. Esta Venus se encuentra en el campo, en un paisaje bucólico. Sin embargo comparte más similitudes que diferencias con el cuadro anterior: mismo tema, misma forma anatómica entre ambas Venus (mano izquierda en la misma posición) y sobre todo el erotismo.

También guarda relación con la Olympia de Edòuart Manet, ya en el siglo XIX, puesto que fue su inspiración.

Édouard Manet. Olympia, 1863. Óleo sobre lienzo, 130 × 190 cm.   Musée d'Orsay, Paris.



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Para aclarar los comentarios de Allende e Iván. Me permito decir lo siguiente.

1. Los cuadros de este tipo se concibieron para decorar aposentos íntimos y solo estaban al alcance de los allegados. No se sabe con certeza si estas pinturas retratan a cortesanas o a amantes.

2. La comparación de la Venus dormida de Giorgione con la Venus de Urbino, creada por Tiziano veinte años después, nos permite observar hasta qué punto las semejanzas en el motivo del desnudo yacente son meramente superficiales. Existen diferencias ostensibles en el estilo pictórico, en la composición, en los personajes secundarios y en los objetos que portan..., pero eso es lo obvio. Lo que debemos recalcar es que la diferencia principal radica en la intención. La Venus de Giorgione yace durmiendo inocentemente, su belleza es etérea e ideal. Tiziano, en cambio, reprodujo a su Venus en un espacio interior concreto: un palacio. El sueño ya no disculpa la desnudez de la diosa, todo lo contrario, Venus nos dirige una mirada entre ensoñadora y cómplice, una imagen íntima y personal, totalmente erótica.

3. La Olympia de Manet, claramente inspirada en la Venus de Urbino de Tiziano, nos devuelve a la realidad de este tipo de cuadros puesto que la diosa, ya no es diosa ni siquiera amante, es una prostituta parisina. La mujer mira directa y provocadoramente a los espectadores. Su belleza no es ideal, más bien su rostro y cuerpo resultan vulgares. En lugar del plácido perrito dormido, a los pies de Olympia encontramos un despierto gato negro, que bufa y nos pone a la defensiva.
4. También podíamos haber comparado la obra con otros desnudos que evidentemente tienen mucha relación con esta serie y que también hemos visto este año: La Venus del Espejo de Velázquez y La maja desnuda de Goya.

Francisco de Goya. La maja desnuda, 1795-1800. Óleo sobre lienzo, 98 × 191 cm. Museo del Prado, Madrid.



Diego Velázquez. La Venus del espejo, 1644-48. Óleo sobre lienzo, 122,5 × 177 cm. National Gallery, Londres.

lunes, 10 de noviembre de 2014

RAFAEL SANZIO Y LUIS DE MORALES FRENTE A FRENTE. La virgen y su hijo, Madonnas y Piedades.



Artículos de alumnos.

El ejercicio consistía en hacer un comentario para subir nota en el control de pintura renacentista donde cayeron estos mismos cuadros y de paso que encontraran una relación con otra obra de este estilo o de otro tiempo.

Iván Molina y Lorena Vita han enviado dos comentarios sobre los cuadros del control del último día. Aunque parezca forzado y los estilos de los pintores sean muy distintos, hay algo en ellos que les relaciona profundamente y por eso he decidido publicarlos en un solo artículo para contrastarlos.

 Los dos tienen como protagonistas principales a Cristo y su madre, uno es una imagen idílica de Madona de Rafael Sanzio y el otro es una imagen dramática de Piedad de Luis de Morales. Además del contraste violento de ambas formas de entender la religiosidad, ambos comparten otra esencia en la que han sabido coincidir Ivan y Lorena, ellos se han dado cuenta de la influencia que sobre ambos ha ejercido Leonardo da Vinci. De hecho, Rafael fue un pintor que absorbió la esencia de muchos de los grandes del quattrocento y, cómo no, de Da Vinci y de Miguel Ángel a los que tributa su personal homenaje en La Academia de Atenas de las Estancias Vaticanas; y Morales es un pintor que al definirlo como manierista no sólo se dejó seducir por la "maniera" de los dos anteriores, sino también por el mismo Rafael en sus Vírgenes con Niño. Veamos sus comentarios porque merecen la pena.

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Este es el comentario de Iván. El apunte en color amarronado es mío. Añado alguna cosa para dejar claro algún aspecto técnico o estilístico que quiero que tengáis en cuenta.

Virgen con niños" o "Virgen del prado". Pintura al temple y óleo sobre madera, realizada entre 1505-1506. El cuadro se encuentra en el Museo Kunsthistorisches de Viena, Austria.


El autor es Rafael Sanzio, perteneciente a la época del Cinquecento. Su maestro fue Perugino, del que adquiere el equilibrio compositivo, personajes afeminados y masas de gente, sobretodo en sus primeras obras.

El tema de esta obra es la Virgen con San Juan y Cristo. Se aprecia claramente que las tres figuras forman un triángulo isósceles, así como características principales del autor e influencias: rojo intenso en el vestido de la Virgen, sfumato y virgen bella, seguramente inspirados por Santa Ana con la Virgen y el Niño de Leonardo da Vinci, ya que Rafael, en esa etapa de su vida, se encontraba en Florencia.

Asimismo, se da una escena centrada en medio de un paisaje bello y realista.

Leonardo da Vinci. Santa Ana, con la Virgen y el Niño, 1508. Óleo sobre tabla, 1,68 m x 1,12 m. Museo del Louvre.



Esta obra me recuerda a una obra que ya he mencionado anteriormente: “Santa Ana con la Virgen y el Niño” de Leonardo da Vinci, ya que está situada centralmente y se podría decir que también se dispone de forma triangular. Además, aunque más marcado por ser Leonardo, posee sfumato e idealización en la Virgen.

Leonardo Da Vinci. La Virgen de las Rocas (versión de Londres), óleo sobre tabla, 189,5 × 120 cm, National Gallery de Londres. Otra opción de comentario del mismo autor con los tres personajes del cuadro de Rafael.



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Y ahora el comentario de Lorena. El apunte en color amarronado es mío. Añado alguna cosa para dejar claro algún aspecto técnico o estilístico que quiero que tengáis en cuenta.

"1) -Título: La Piedad
- Autor: Luis de Morales
- Etapa: 3º tercio del S.XVI en España, manierismo español.
- Tema: el dolor de la Virgen por la reciente crucifixión de su hijo Jesucristo.
Esta obra se encuentra expuesta en varios sitios:
-Catedral de Badajoz.
-Catedral de Málaga.
-Museo del Prado."

Esta es la Piedad de Luis de Morales que cayó en el control, que no coincide con ninguna de las citadas por Lorena anteriormente. Se trata de la que se encuentra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Óleo sobre tabla. Datada sobre el 1570. Sus dimensiones son 126 x 98 cms.



2) Características:
- carácter místico.
- temas religiosos.
-suprime el fondo y crea tenebrismo.
-zonas claras y oscuras para el tenebrismo.
-dramatismo.



3) La imagen está en el contexto religioso en el que Luis de Morales realiza su obra ya que es un pintor de escenas religiosas. Influencia del Renacimiento italiano ya que viajó a este país.
Otras obras de este autor son:
-"Virgen con el Niño"
-"Virgen de la Leche"

Luis de Morales. Virgen con Niño, 1565. Óleo sobre tabla, 38 x 28 cm. Museo del Prado.



4) Su obra se puede relacionar con la del pintor italiano Miguel Ángel pero su influencia italiana se la copió a autores españoles como Alonso Berruguete (Toledo).

También tiene influencia de Leonardo da Vinci con el sfumato e influencia flamenca en el tenebrismo.

Miguel Ángel. Piedad Rondanini, 1561. Mármol, 1,95 metros. Museo del Castillo Sforzesco de Milán.



Otras obras de otros autores con la que se puede relacionar esta obra y por qué  son:

- "La Piedad Vaticana" de Miguel Ángel, es una escultura en mármol.
-"La Piedad" de A. Botticelli, dramatismo en vez de belleza y negación de los fondos.
-"La Piedad" de G. Bellini, por el dramatismo.
-"La Piedad" de El Greco, por la influencia de Miguel Ángel

Giovanni Bellini. Pietà o Cristo muerto sostenido por la Virgen y San Juan, 1460. Temple sobre tabla, 86 × 107 cm.  Pinacoteca de Brera, Milán.



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domingo, 9 de noviembre de 2014

PROCESIÓN EN LA PLAZA DE SAN MARCOS DE GENTILE BELLINI.

Artículos de alumnos.

El ejercicio consistía en hacer un comentario para subir nota en el control de pintura renacentista donde cayeron estos mismos cuadros y de paso que encontraran una relación con otra obra de este estilo o de otro tiempo.

María Cabeza ha enviado un buen comentario sobre este cuadro que cayó en el control. Como creo que merece la pena compartirlo con el resto de la clase, os lo ofrezco en un artículo aparte.


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Esta obra se llama "Procesión en la plaza de San Marcos" y pertenece a un conjunto de obras que realizo para la "Scuola Grande de San Giovanni Evangelista". Se trata de un óleo sobre lienzo con la representación de La Procesión en la plaza de San Marcos, (376 x 745 cm) realizada en 1496, se conserva en la Galería de la Academia de Venecia.



El autor es el  veneciano Gentile Bellini, perteneciente a la época del Quatrocento  Italiano en el Renacimiento. Su maestro fue su padre Jacopo Bellini y estudió junto a su hermano Giovanni Bellini y al morir su padre, heredó el taller, destacó por sus escenas narrativas y por sus retratos más tarde se convirtió en el retratista oficial de la Venecia.

El tema de esta obra es la procesión de San Marcos, aunque sólo lo utiliza como una excusa para poder representar el edificio que se muestra en la parte trasera, entre las características de este autor se encuentra el interés por el paisaje del fondo, en esta obra  se trata de edificios venecianos, uniendo edificios bizantinos con italianos. En el cuadro  quería representar la grandiosidad del escenario. En este cuadro se puede apreciar las figuras en un primer plano que muestran una gran rigidez así como la sociedad de la época  (en el cortejo que avanza por la plaza como los testigos que se encuentran por ella). Se muestra una gran minuciosidad en lo de que describir las figuras arquitectónicas se refiere, pero también incluso los objetos más pequeños contienen un gran detallismo y realismo (influencia del flamenco) debido a esto fue conocido como un precursor del paisajismo urbano. También se muestra, a través de los diferentes planos de color, la profundidad del escenario dónde está ocurriendo la acción. Respecto a la perspectiva es menos cuidadoso que en la iluminación o el color, donde destaca el típico rojo veneciano, así como tonos dorados.



Entre la obra de Bellini, sus obras que más destacan son los retratos, pero una de las obras más relacionada es la de "Curación de Pietro dei Ludovici". Ya que presenta casi las mismas características que la obra anterior como  el paisaje de fondo, con varios detalles, destacando por la arquitectura, el color rojo veneciano, así como los detalles y los personajes en un primer plano, e igual que en la otra obra destacan los detalles y la minuciosidad.



Esta obra me recuerda a “La entrega de llaves a San Pedro” de Peruggino uno de los frescos que se encuentra en la Capilla Sixtina, es una de las obras más conocidas del autor, en el centro está Jesucristo que entrega las llaves a San Pedro que se encuentra arrodillado y alrededor de ambas figuras se encuentran los apóstoles arrodillados, junto con otros personajes.


Se parece a la otra obra porque en el primer plano se encuentran los personajes y en segundo plano los edificios que están pintados minuciosamente donde hay un gran detalle. Se pueden apreciar muy bien  el renacimiento que está presente en la cúpula, así como también edificios romanos como los arcos de triunfo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

LAS FURIAS: DE TIZIANO A RIBERA. ALEGORÍA POLÍTICA Y DESAFÍO ARTÍSTICO.

Desde el 21 de enero y hasta el 4 de mayo de 2014, el Museo del Prado ofrece la exposición "Las furias: de Tiziano a Ribera. Alegoría política y desafío artístico". La exposición no es muy extensa, ya que sólo se compone de 27 obras -dos dibujos, ocho grabados, una medalla y 16 pinturas- que se exponen en torno a una copia del Laoconte. Sin embargo, es una exposición con distintos niveles de lectura donde asistimos al nacimiento, desarrollo y desaparición de un tema mitológico que tuvo un alcance paneuropeo, que interesó por igual a católicos y a protestantes, en monarquías absolutas y en repúblicas. Y un tema que en el fondo, tal y como ha sido expuesto en el montaje, con todas las obras dialogando entre sí y todas ellas en torno al Laoconte, nos permita también reflexionar sobre nociones fundamentales para el arte de la época como eran las de imitación, las de emulación o las de originalidad.


El tema mitológico.

En realidad, las Furias eran unos personajes femeninos, personificación del castigo y la venganza, encargados de velar que los condenados en el Hades cumplieran sus castigos, pero en España, desde el siglo XVI, se conoció con este nombre a los lienzos que Tiziano dedicó a cuatro personajes que se atrevieron a desafiar a los dioses del Olimpo: TicioIxiónTántalo y Sísifo. El error se perpetuó y desde entonces se utiliza el termino Furias para designar esta temática que cuenta las desventuras en el Hades greco-latino de estos cuatro personajes mitológicos.

Tiziano. Sísifo, 1548-1549. Óleo sobre lienzo, 237 x 216 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


En las Metamorfosis, el poeta romano Ovidio narra el sufrimiento eterno de estos cuatro desgraciados personajes que osaron desafiar a los dioses:
  • Ticio, por intentar violar a una amante de Zeus, había sido condenado a que un buitre devorara su hígado, que se regeneraba una y otra vez.
  • Ixión, progenitor de la raza de los centauros, intentó suplantar a Zeus en el lecho de Hera, por lo que fue castigado a dar vueltas sin fin en una rueda.
  • Tántalo, por servir a su hijo de festín a los dioses, fue castigado a procurarse en vano alimento.
  • - El delito de Sísifo fue haber delatado las infidelidades de Zeus y haber engañado a los dioses. por lo que fue castigado a portar cuesta arriba una enorme piedra que siempre caía antes de llegar a la cima y que debía de nuevo eternamente cargar.
    A lo largo de un siglo y medio, desde mediados del siglo XVI hasta finales del siglo XVII, el tema gozó de una gran popularidad en Europa y asumieron otros significados.

    El tema de las Furias. El mensaje político inicial.

    El tema de las Furias, como conjunto, fue concebido en 1548 como una alegoría de índole política. Ese año, María de Hungría encargó a Tiziano cuatro grandes lienzos con cada uno de estos personajes para su residencia, el palacio de Binche en las afueras de Bruselas, en la actual Bélgica. Su idea era que lucieran junto con otros para exaltar la monarquía de su hermano, el emperador Carlos V. Los condenados y castigados en el Hades por desafiar a los dioses, serían el símbolo que encarnaría a los príncipes alemanes que habían sido derrotados por su hermano en la batalla de Mülhberg ese mismo año. De paso serían una advertencia del destino que les esperaba a aquellos que osasen desafiar el poder imperial. Al elegir estos cuatro personajes como motivo de esos lienzos, estaba creando una alegoría política de carácter totalmente novedoso. Puesto que ni en la Antigüedad ni en la baja Edad Media, ni tampoco en las primeras décadas del Renacimiento, estos cuatro personajes habían tenido un significado político. Desde entonces y en las siguientes décadas, los gobernantes de Europa eligieron el tema de las Furias como mensaje simbólico-político, como un aviso para quien osara desafiar al poder establecido.

    Cornelisz van Haarlem. Ixión, 1588. Óleo sobre lienzo, 192 x 152 cm. Rotterdam, Museum Boijmans van Beuningen.


    Representar estas figuras mitológicas que habían tenido un protagonismo muy secundario durante la Antigüedad fue, por dos razones, un reto para Tiziano. Conceptualmente, porque fue el primer encargo imperial que no era un retrato y su primera incursión en la alegoría política. Y formalmente, porque necesitaba crear eran cuadros de una sola figura que exigían una monumentalidad y un pathos dramático que impresionaran. No tuvo duda de que ante esta problemática sus referentes obligados  debían ser la escultura clásica y Miguel Ángel, máxime tras haber estado en Roma recientemente, entre 1545-46, y haber conocido de primera mano obras claves de la Antigüedad como el Laoconte y estar todavía fresco el Juicio Final de la Capilla Sixtina.

    Giulio Sanuto. Tántalo, 1565. Grabado, 44.2 x 34.1 cm. Budapest, Szépművészeti Múzeum.



    Además, antes de 1548, cuando Tiziano empezó a pintar las Furias, sólo Ticio contaba con un precedente de prestigio: el dibujo que Miguel Ángel regaló en 1532 a Tommaso de Cavalieri. Este modelo, que está en el exposición, explicaría porqué Tiziano mostró un águila devorando el hígado de Ticio, cuando las fuentes antiguas aluden a un buitre. Pero es que además necesitaba el dramatismo, la terribilitá y la monumentalidad de las figuras miguelangelescas.

    Miguel Ángel Buonarroti. El castigo de Ticio, 1532. Carbón y tiza negra sobre papel, 33 x 19 cm. Windsor Castle, Londres, Royal Collection Trust.


    Tanto Miguel Ángel como Tiziano, acudieron al Laoconte, presente en la exposición a través de una réplica del siglo XIX, para la representación del movimiento y del pathos. El Laoconte era una escultura helenística de la escuela de Rodas que, tras ser descubierta en Roma en 1506, se convirtió en lo que llamaron el ejemplo máximo. Ya, desde la antigüedad, Plinio la había considerado la obra de arte suprema, superior a cualquier otra pintura y escultura. Y que ninguna otra consiguió representar de forma más perfecta el dolor en el arte.

    Laoconte y sus hijos, vaciado en yeso del siglo XIX, procede del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Al fondo el Ixión y el Ticio de Ribera.


    En cuanto a las Furias pintadas por Tiziano permanecieron en Binche hasta la destrucción del palacio por tropas francesas en 1554. En 1558 María de Hungría las legó a Felipe II, que las destinó al Alcázar de Madrid, donde se las conoció con el equívoco nombre. Allí permanecieron hasta el incendio de 1734, cuando ardieron IxiónTántaloPor tanto, el Museo del Prado, sólo conserva hoy dos obras del pintor veneciano: Ticio, que en realidad es una copia hecha por el mismo autor, y Sísifo, el único superviviente del conjunto.

    Tiziano. Ticio, 1565 (es una copia del taller de Tiziano, el original debió ser hecho en 1548). Óleo sobre lienzo, 253 cm x 217 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


    En el modo de representar los episodios de los dos cuadros que quedan de Tiziano se advierte la traslación de elementos de iconografía cristiana a la mitología. Para visualizar el Hades, el pintor recurrió a fuegos, mientras el carácter negativo de los personajes se sugiere, por ejemplo, acompañándolos de serpientes, elementos no descritos por Ovidio. Las obras están concebidas para contemplarse en alto, con figuras de monumentales anatomías, a menudo desnudas, que crean el espacio en lugar de estar dentro de él. En cuanto al colorido, a distancia producen el efecto de falsa monocromía, de estar pintadas con una gama muy reducida con predominio de tonos marrones o verde oliva que, al acercarse, revelan una extraordinaria variedad que incluye vibrantes toques en rojo y amarillo.


    Las Furias como "Exemplum artis et doloris".

    Durante los años posteriores al encargo de María de Hungría a Tiziano, en el Manierismo y en el Barroco, el tema de las Furias disfrutó de notable fortuna entre los pintores, pero por otra razón distinta de la política inicial. Se consideró que este asunto era idóneo para que los grandes artistas demostraran su talento, ya que no sólo era un tema que permitía recrearse en el desnudo, en el virtuosismo anatómico en movimiento y en el sentimiento, sino que también permitía visualizar la estética del horror que recorría entonces Europa. Podía ser el nuevo "Exemplum artis et doloris".

    Cornelisz van Haarlem. Ticio, 1588. Tinta sobre papel, 36 x 26.8 cm. Vienna, Albertina.


    El tema servía para demostrar la pericia de los artistas en representar desnudos, en escorzos inverosímiles y en variedad de actitudes y movimientos. También había una dificultad expresiva en la medida que había que representar el dolor, el más difícil de los "affetti" o estados de ánimo. Pero es que además a lo largo de estos años fue abriéndose paso entre los pintores la idea de que una obra de arte podía visualizar un asunto desagradable de modo atractivo y que la representación habilidosa y con talento de estas escenas compensaba su efecto angustioso.

    Las Furias y su influencia en los Países Bajos.

    Aunque las Furias de Tiziano llegaron a España en 1558, fue en los Países Bajos donde tuvieron un impacto más temprano, tanto en artistas que pudieron estudiarlas in situ en los cinco años que permanecieron expuestas en el palacio de Binche (como Michael Coxcie y Maarten van Heemskerck), como a través de grabados, algunos realizados por holandeses como Cornelis Cort bajo la supervisión de Tiziano. Todo ello cristalizó en la ciudad de Haarlem en la década de 1580 en torno a su Academia, cuyos principales promotores fueron Van ManderGoltzius Cornelisz van Haarlem. El ideario de esta institución combinaba una interpretación extrema de Miguel Ángel, consistente en anatomías hipertrofiadas y escorzos inverosímiles sin caer mucho en lo truculento.

    Goltzius. Ticio, 1613. Óleo sobre lienzo, 125 x 105 cm. Haarlem, Frans Hals Museum.

    Se exponen en la muestra 4 grabados con forma de tondo que son buenos ejemplos de esta desmesura. El nexo común de ellos es que los cuatro personajes representados sufren caídas por su arrogancia ante los dioses, aunque en este caso se sustituyen a Sísifo y Ticio por Faetón e Ícaro. Las obras son fruto de la breve colaboración entre Goltzius y Cornelisz van Haarlem y muestran algunas de las escenas más atrevidas de escorzos y tensión muscular.

    Cornelisz van Haarlem y Goltzius, Heindrick. Tántalo, 1588. Grabado, 31 cm diámetro. Amsterdam, Rijksmuseum.


    Cornelisz van Haarlem/ Goltzius, Heindrick. 1562 - 1638. Arriba a al izquierda. Tántalo. Grabado, 31 cm diámetro. Arriba derecha, Faetón. Grabado, 33,5 cm de diámetro. Abajo a la izquierda, Ícaro. Grabado, 34,2 cm diámetro. Abajo derecha, Ixión. Grabado, 33 cm diámetro. Ámsterdam, Rijksmuseum.


    La frontera política y religiosa no impidió contactos artísticos entre Haarlem y Amberes, como ejemplifica la influencia mutua entre Goltizus y Rubens. Éste volvió en 1608 de Italia con un lenguaje que fusionaba intereses anticuarios, la monumentalidad de Miguel Ángel y el color veneciano, síntesis que visualizó admirablemente en su Prometeo. Este cuadro también se exhibe, aunque también excede la temática de las FuriasPrometeo es elTitán amigo de los mortales que robó el fuego de los dioses para darlo a los hombres y que será castigado porZeus que le encadenará y, como a Ticio, un águila le devorará todos los días el hígado.

    Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders. Prometeo encadenado, alrededor de 1611. Óleo sobre lienzo, 242,6 x 209,5 cm. Filadelfia, Philadelphia Museum of Art.


    Las Furias y su influencia en Italia.

    Caravaggio no pintó nunca una Furia, pero fue determinante en el desarrollo espectacular del tema. Su uso de la luz tenebrista y del énfasis en la expresión dolorosa, en el grito; así como el uso de cuadros de gran tamaño donde los personajes aún parecen no caber, forjaron la expresividad de muchos pintores italianos que vieron en este tema de dramático desenlace una oportunidad para impactar al espectador. La fascinación por el tema alcanzó su ápice en Nápoles entre 1630 y 1660, pudiendo hablarse de una "estética del horror" en cuya formulación fue decisivo el poeta Giambattista MarinoMarino defendía el horror no como estrategia para transmitir un mensaje, sino como el mensaje en sí. Fue, sin embargo, José de Ribera quien convirtió las Furias en el epítome del horror en la pintura e hizo de Nápoles la ciudad donde disfrutaron de mayor predicamento. En la obra de Ribera no era necesario ver derramada mucha sangre para conseguir impresionar al espectador. Con sólo un certero picotazo en el costado de Ticio y el despojo colgante que se lleva el ave es suficiente para provocar el grito de horror.

    José de Ribera. Ticio, 1632. Óleo sobre lienzo, 227 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Detalle.



    José de Ribera. Ticio, 1632. Óleo sobre lienzo, 227 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


    Podemos ver en la exposición cómo los pintores se sirvieron de una serie de estrategias para abrumar al espectador y transmitirle esta estética del horror. La técnica tenebrista, caravaggiesca, ayudó a ello: figuras en primer plano, fuertemente iluminadas que se recortan sobre fondos prácticamente oscuros, por lo que parece que se precipitan sobre el espectador. En la obra de Ribera los rostros se vislumbran entre las sombras del Tártaro. La violenta imagen del condenado Ixión, boca abajo, acentúa la tensión de la dramática la luz, de la monumentalidad de las figuras, de las forzadas anatomías y de la expresividad gestual. Estos pintores hicieron hincapié cada vez más en los aspectos más truculentos de los castigos de los personajes. Es a partir de este momento en el que vamos a ver las heridas más sangrantes y las expresiones completamente desgarradas.

    José de Ribera. Ixión, 1632. Óleo sobre lienzo, 220 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.




    Desde Nápoles las Furias se extendieron por Italia a través de obras de Ribera y los viajes de pintores próximos a él, como Salvator Rosa, que en 1639 eligió un Ticio para presentarse en Roma. Éste llevó esta estética del horror al paroxismo, casi a la casquería, como se puede apreciar en su Prometeo del palacio Corsini en Roma. Hay que señalar que Prometeo no es una de las Furias pero se le asocia con ellas debido a que sufrió el mismo castigo que Ticio, aunque moralmente no tenían nada que ver, ya que éste era un violador y aquél un benefactor que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres.

    Salvator Rosa. Prometeo, 1648 – 1650. Óleo sobre lienzo, 344 x 214 cm. Galleria Nazionale dÁrte Antica di Palazzo Corsini.


    En Génova, sin embargo, el aporte napolitano se sobrepuso a un interés local por las Furias desde inicios del siglo XVII, ligado al tratamiento monumental de la anatomía en pintores como Luciano Borzone y a patronos como Giovan Carlo Doria, amigo de Marino, coleccionista de Rubens y propietario de varias Furias, cuyo palacio acogió una "Accademia dei nudi". En este ambiente se educó Asseretto, quien confirmaría su interés por las Furias tras visitar Roma un año después del triunfo allí de Rosa con su Ticio.

    Antonio Zanchi. Sísifo, 1660 - 1665. Óleo sobre lienzo, 110,4 x 119,8 cm. La Haya, Mauritshuis.


    Las Furias tuvieron su postrer momento de esplendor en Venecia, de nuevo gracias al arribo de obras napolitanas y de pintores como Luca Giordano, que difundieron tanto la temática como la estética del horror de la que participaban. Su principal cultor fue el genovés Langetti, quien combinó ecos de Asseretto con un conocimiento profundo de Ribera. Llegado a Venecia en 1655, Langetti fue el principal representante de los "tenebrosi", pintores que encontraron en el tenebrismo de raíz caravaggesco-riberesca la opción estética adecuada para expresar su agitado estado interior.

    Giovanni Battista Langetti. Ixión. Óleo sobre lienzo, 193,6 x 258,4 cm. Puerto Rico, Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico.


    Las Furias desde el siglo XVIII.

    Hacia 1700 el tema se ha agotado y después de esa fecha ya no encontramos a ningún pintor que las pinte de forma conjunta. Tal vez, por los excesos cometidos al rozar los límites de la casquería o tal vez porque el barroco agonizante pensó que era mejor renovar sus metáforas.

    Aun así, de forma individual, estos personajes han seguido captando el interés de escritores, de artistas, de pensadores aunque no siempre de forma homogénea. El siglo XX por ejemplo fue el gran siglo de Sísifo que sirvió de inspiración a pintores, pero también a políticos como Rosa Luxemburgo que asimiló los trabajos de Sísifo con la lucha del proletariado autor del famoso "Mito de Sísifo" donde comparó las desventuras de este gigante con el absurdo del hombre contemporáneo.

    Theodoor Rombouts. Prometeo, Óleo sobre lienzo, 154 x 222,5 cm. Bruselas, Royal Museum of Fines Arts of Belgium. Detalle.