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viernes, 4 de septiembre de 2015

EL LAPIS NIGER Y LA CLOACA MÁXIMA. NUEVAS HIPÓTESIS SOBRE EL NACIMIENTO DE ROMA.

Hallazgos arqueológicos recientes ponen en duda la fecha de la creación de la ciudad de Roma. Y no por unos años, sino por más de un siglo. Según Varrón, historiador de época republicana, los romanos creían que el día fundacional de su ciudad fue el 21 de abril del año 753 a. C., cuando Rómulo realizó el acto de delimitar el contorno de la nueva urbs en torno al monte Palatino. Los historiadores actuales, aunque no creen en una fecha ni en un acto exacto, ni en la existencia de Rómulo, sí que pensaban que la ciudad se conformó en algún momento de mediados del siglo VIII como una agrupación de poblaciones de las distintas colinas junto al Tíber. Sin embargo, los descubrimientos arqueológicos recientes que se están haciendo en el Foro Romano cuestionan este lugar común...

La Roma en torno a mediados del siglo VIII a. C., coincidiendo con la fecha fundacional de Rómulo. Tanto en el plano como en la maqueta de la imagen inferior contemplamos el monte Palatino habitado y fortificado con una muralla y otros montes menos habitados (Capitolio, Celio y Aventino , v. g.). Separándolos zonas inundables que constituirían, cuando fueran desecadas en años posteriores, las zonas donde se desarrollarían los foros boario y republicano (Velabrum y valle compuesto por la zona de la vía Sacra y Subura, respectivamente) y el Circo Máximo (valle Murcia).


Se ha considerado durante mucho tiempo que los primeros asentamientos humanos de Roma se situarían en las colinas del Capitolio, el Palatino y las estribaciones del Quirinal, Viminal y Esquilino. Y que el valle entre ellas, donde se levantaría el Foro Romano, era un lugar pantanoso e inhóspito que serviría exclusivamente como zona de enterramiento de estos poblados. Sin embargo, las nuevas excavaciones que se están realizando en el Foro Romano bajo la dirección de la arqueóloga Patrizia Fortini y de la arquitecta Maddalena Scoccianti han empezado a cambiar estas ideas sobre la complejidad de los asentamientos humanos junto al Tíber y sobre la utilización urbana del valle de etapas protohistóricas.

El equipo de Fortini está investigando fundamentalmente en la zona del Lapis Niger y en la soterrada Cloaca Máxima.

El Lapis Niger (piedra negra).

El Lapis Niger es un recinto que fue hallado entre 1899-1901, en las excavaciones que realizaba el arqueólogo veneciano, Giacomo Boni, de la zona de los Comicios. Se trata de una pequeña área en la parte noroeste del Foro Republicano, entre la curia y la rostra republicanas, que ocultaba bajo ella un complejo conjunto más antiguo.

Plano del foro romano con la ubicación superficial de la plataforma enlosada del Lapis Niger. Se trata del nº 5.Recomiendo pinchar en la foto para ver el lugar exacto ampliado.




Foto desde un globo aerostático al inicio de la excavación de Boni en la zona del Lapis Niger en 1899. La zona está muy cambiada puesto que hay construcciones alrededor y el arco de Septimio Severo luce un tejadillo a dos aguas. Es de destacar que estas fotografías aéreas son un documento inestimable para entender las excavaciones y una novedad arqueológica en la época.


El presidente de la República Francesa, Émile Loubet, visita las excavaciones del foro republicano que realiza Giacomo Boni en 1904.


Boni encontró, en superficie y formando parte del foro, un enlosado de mármol negro trapezoidal (lo que da nombre a la zona), que se supone fue colocado allí a finales de la República cuando Julio César reordenó el foro. El recinto fue protegido simbólicamente por una pared blanca. Posiblemente este espacio se erigió para recordar y señalar la ubicación de un lugar más antiguo que se encontraba debajo y que había sido destruido y profanado por la invasión Gala del año 390 a. C.  Debajo del enlosado negro, a metro y medio de profundidad, Boni descubrió un conjunto religioso que fue fechado entre los siglos VIII-VII a. C. El complejo sagrado fue enterrado y sellado, y en él se depositaron objetos votivos que se suelen atribuir al culto del dios del fuego Vulcano, particularmente importante en el período arcaico.

Detalle del alzado realizado por el equipo de dibujantes de G. Boni del Lapis Niger. En la foto se aprecia perfectamente el enlosado oscuro de unos 3 por 4 metros, conocido como el Lapis Niger,  y el muro blanco de cierre. El arqueólogo lo dejó apuntalado, para acceder al santuario que hay debajo sin destruir la superficie.


El dibujo completo del que estaba tomado el detalle anterior. Se aprecia el enlosado del foro y el pedestal del arco de Septimio Severo en la esquina superior derecha.


Las fuentes historiográficas de los propios romanos no recordaban exactamente que función tenía este arcaico y misterioso lugar de culto y, por eso, planteaban varias hipótesis a las que se han sumado los investigadores posteriores:

  • - Para algunos podría ser el Vulcanal, el antiguo templo de Vulcano donde Rómulo fue asesinado por los senadores.
  • - Otros decían que representaba el Heroon o monumento fúnebre dedicado al fundador de la ciudad y protector de las antiguas asambleas del pueblo romano.
  • - Algunos señalaban que fue el lugar donde Faustulus, el pastor que adoptó a los gemelos Rómulo y Remo, cayó en batalla.
  • - Y, por último, los había que sostenían que era el sepulcro de Hosto Hostilio, abuelo del rey Tulio Hostilio

En lo que todos coinciden es que era un espacio funesto, que los historiadores romanos relacionaban con la muerte. Todavía hoy en día no se sabe muy bien qué fue este pequeño recinto y por eso se esta investigando con los medios más sofisticados para desentrañarlo.

Las pruebas arqueológicas del recinto arcaico nos muestran: una estructura de altar del tipo Lavinium en forma de U compuesta por una plataforma y dos basamentos exentos laterales; el tambor de una columna cónica monolítica, en la que tal vez se alzaba una estatua; y un cipo prismático de toba calcárea de Grotta Oscura de Veyes, truncado en su parte superior y provisto de la inscripción latina más antigua hallada hasta el momento.

La planta de lo encontrado en el Lapis Niger.



Reconstrucción en 3d de los restos de la zona del Lapis Niger.



Diversas hipótesis reconstruyen el aspecto que tendría este santuario en época monárquica. Bajo estas líneas podemos ver una de ellas donde aparece el altar, de una anchura máxima de 3,6 metros, y una columna coronada con una estatua de un héroe (¿Rómulo?, ¿Fáustulo?, ¿Hosto Hostilio?). 


El Lapis Niger tal y como estaba hasta hace un par de años. La plataforma cercada por una barandilla y el arranque vallado de una escalera que se introducía en las excavaciones de Boni, que no eran visitables. Un falso suelo en el foro, hecho con cristales traslúcidos, daba algo de luz a la zona inferior. De las dos fotos que vienen a continuación, la primera es la vista desde la Curia y la segunda es la vista a ras del suelo y en dirección al cercano arco de triunfo de Septimio Severo que se ve al fondo. 



Situación actual de las excavaciones en la zona del Lapis Niger que le hacen irreconocible para cualquiera que haya estado antes en el foro. Si se pincha en el siguiente enlace se puede ver una imagen en 360º de la zona. Se ha techado la zona con una estructura metálica y de cristal y se ha dejado al descubierto la zona excavada a finales del XIX. Las tres mujeres de abajo (con el casco amarillo) están bajo la plataforma del Lapis Niger y frente al santuario del siglo VI.


En las excavaciones llevadas a cabo por Boni se descubrió que en este santuario se realizaban ofrendas. Se han datado objetos votivos de entre los siglos VII a V a. C.: vasos en miniatura de impasto normal y de forma buccheroide de la zona; vasitos corintizantes, entre ellos cálices de pie alto, decorados con aves acuáticas pintadas; y pequeños exvotos figurativos.

Exvoto en bronce de un augur con su lituo ritual (bastón curvo) del depósito votivo del Lapis Niger, Foro Romano. Siglo VI a. C.


El cipo y, en concreto, el texto de latín arcaico grabado en él, que se data de entre el 570 y el 550 a. C., podía ser la clave para descifrar el misterio del lugar. Se sabe que está escrito en bustrófedon, una forma de escribir que se lee, de arriba a abajo, y de izquierda a derecha y, a continuación, de derecha a izquierda (alternativamente), a semejanza de los surcos que trazaban los bueyes arando. Esta forma de escribir se usó en la Grecia arcaica y en otros sistemas de escritura antiguos. Sobre la interpretación de lo que pone es juicio de debate al no estar completo el texto e incluso fragmentadas algunas palabras. No obstante, parece tener un carácter jurídico-religioso y podría ser una Lex Sacra del santuario que avisaría de una maldición para quienes profanasen el lugar sagrado.

Detalle del cipo del Lapis Niger. 0,47 x 0,51 m, de ancho, por 0,61 m. de alto.


La arqueóloga Patricia Fortini se ha empeñado en obtener de la inscripción del cipo toda la información que se pueda con el objeto de resolver el misterio. Para ello, ha utilizado una “pistola láser” CAM2 ARM, que escanea en alta definición digital la piedra sagrada para obtener una “fotografía” fiel de cada detalle, arrepentimiento o rasguño que pueda ocultar la piedra.

Labores de escaneado con la pistola láser de la inscripción del cipo. Como se ve, el cipo sirvió, con ayuda de una masa de hormigón, para apuntalar la plataforma superior del Lapis Niger.



La cloaca Máxima.

En las campañas dirigidas por Fortini también se está investigando el sistema de desagüe del Foro Romano. En las excavaciones se ha encontrado un muro compuesto por bloques de toba volcánica que data de mucho antes de 753 a. C. y que daría un nuevo sentido a este lugar. Según los arqueólogos, el muro se construyó para contener las aguas de un pequeño afluente del Tíber, el Spino, alimentado por el acuífero que surge de debajo de la colina Capitolio. Al lado de la pared, se encontraron fragmentos de cerámica y cereales de ofrenda que datan del siglo IX a. C. Con este hallazgo, se atestigua un uso de la zona del Foro Romano no sólo sepulcral, sino también comercial y religioso de las poblaciones de las colinas mucho antes de la fundación oficial de Roma. La conclusión de la arqueóloga es, por tanto, que el valle no era ese lugar inhóspito que se ha pintado, sino que, al menos desde el siglo IX a. C., constituía ya un espacio común, un foro de encuentro comercial y religioso, que articulaba las colinas de su entorno. De esta manera, la urbanización del foro sería de mucho antes de que el rey Tarquinio Prisco drenase el valle con la Cloaca Máxima a comienzos del siglo VI a. C. De hecho, se piensa que lo que hizo el monarca fue sólo soterrar parte del sistema de evacuación de aguas en superficie que ya existía desde mucho antes.

El foro republicano ha ido transformándose durante siglos. Derribándose edificios y siendo sustituidos por otros. La línea roja señala el alcantarillado que cruza el foro, conocido como Cloaca Máxima, y el círculo rojo con puntos la localización del Lapis Niger.


En cuanto a la Cloaca MáximaFortini la ha explorado de nuevo desde 2012 por medio de un equipo multidisciplinar de arqueólogos, espeleólogos e ingenieros. Boni ya la documentó con una planimetría que intuía los trazados de los canales principales y que analizaba su estructura. Sus trabajos fueron retomados por Heinrich Bauer en las décadas de 1970 y 1980. Mediante un nuevo estudio, el arqueólogo alemán identificó las intervenciones correspondientes a las diversas épocas, con sus materiales y técnicas constructivas diferentes (la Cloaca alberga más de 15 tipologías de alcantarillado).

Uno de los tramos más altos y anchos del conducto principal de la Cloaca Máxima, un lugar de fácil acceso y transitable a 12 metros de profundidad y donde los techos todavía están a varios metros de altura.


La novedad de Fortini es que ha utilizado la tecnología actual para meterse allí donde las reducidas dimensiones y unas estrictas medidas de seguridad hicieron imposible antes el acceso al ser humano. A los investigadores les acompañó "Lucius Archeorobot", un vehículo anfibio guiado por control remoto, dotado de los instrumentos más avanzados y sofisticados, entre ellos unos sensores láser con los que se puede obtener un relieve georreferenciado completo de los conductos del alcantarillado, de las galerías principales y de los conductos laterales de aducción.

Los nuevos métodos arqueológicos han permitido introducirse hasta por los ramales imposibles. Con cinco kilos de peso, 42 centímetros de largo, 26 de ancho, 31 de alto y seis pequeñas ruedas motrices, Lucius entra, en el sentido literal de la palabra, en las vísceras del Foro. Lucius es el único capaz de infiltrarse, por ejemplo por el conducto lateral de aducción bajo la basílica Emilia, un pasadizo con cubierta de sección triangular de más de 11 metros de largo y apenas 60 centímetros de alto por 40 de ancho, superando cúmulos de detritos y avanzando decidido, cartografiando la estructura de ladrillo de paredes y techo y verificando el estado de conservación. 


El robot puede medir la pendiente de la pavimentación, el nivel de las aguas, la temperatura, la humedad y la eventual presencia de gases, mientras que tres telecámaras de alta definición filman y fotografían en detalle las estructuras arquitectónicas. 


Esperamos nuevos descubrimientos.

Otros artículos sobre Roma en este blog.

jueves, 30 de octubre de 2014

TARQUINIA, LA CIUDAD ETRUSCA EN LA QUE SE SIGUEN DESCUBRIENDO TUMBAS INTACTAS.

Desde el año 2008, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Turín, dirigido por el profesor Alessandro Mandolesi, viene excavando en la necrópolis de Monterozzi, en Tarquinia. Se ha centrado en la zona de la Doganaccia, un lugar donde se encontraba un túmulo, que ya se conocía de antiguo como de la Reina, pero que no había sido excavado científicamente hasta ese año. Las seis campañas que ya lleva han ofrecido descubrimientos muy importantes, pero sin duda el más espectacular ha sido el último que ha puesto su trabajo en el escaparate mundial de los medios. Nada menos que la apertura el 16 de septiembre de 2013 de una tumba de tipo hipogeo. La verdad es que las dimensiones de la tumba son modestas, apenas seis metros de profundidad, y que no tiene frescos como otras de la misma ciudad, pero el hallazgo resulta excepcional porque ha aparecido intacto. La casi totalidad de las tumbas etruscas que conocemos, al menos las de grandes proporciones, han sido saqueadas a lo largo de la historia, por lo que encontrar una cámara que conserva ajuar y restos óseos puede considerarse todo un acontecimiento arqueológico.

Os ofrezco el vídeo de un canal de televisión italiano comentando el descubrimiento. En el momento en que se hizo este vídeo ya se había retirado la mayor parte de los objetos que se habían encontrado, pero que podemos ver en las fotografías que siguen en la explicación.


Otro reportaje en italiano de la tumba aquí.

La ciudad de Tarquinia.

Pocos y nada espectaculares son los restos que no has llegado de la ciudad de los vivos de Tarquinia. Sin embargo, la cantidad de las necrópolis que la rodeaban, el número de sus tumbas (se calcula que llegaron a ser cerca de 6000) y la calidad de las mismas nos da idea de la importancia que alcanzó esta localidad desde el siglo VIII a. C.

Reconstrucción de una necrópolis de túmulos frente a Tarquinia.


En esta época, Tarquinia era una ciudad rica cuya economía se basaba en su potencial agrícola y, sobre todo, en haberse convertido en un centro industrial (metales, materias primas, bronce, cerámica) y comercial con Oriente y Grecia desde su puerto de Gravisca. Su supremacía política abarcó un vasto territorio que se extendió por el interior hasta los Montes Cimini y el lago de Bolsena. a finales del siglo VII, aún prosperó más al conseguir dominar Roma, el estratégico vado del Tíber, punto neurálgico para el tránsito del comercio de la Italia central. Su relevancia fue tal en la zona que algunos de los nacidos en la ciudad etrusca, Tarquinio Prisco y Tarquinio el Soberbio, se convirtieron en reyes de Roma durante este periodo.

En el mapa de la Etruria del momento podemos ver el territorio que dominaba Tarquinia y su posición con respecto a otras ciudades etruscas cercanas como Cerveteri y su santuario de Pyrgi y la misma Roma, un poco más al sur.


Las necrópolis  se levantaban sobre las rutas de la salida de la ciudad, como luego se haría en Roma. En dirección norte encontramos varias zonas de túmulos como los de Poggio Gallinaro y del Forno y en dirección suroeste, en la vía que llevaría hacia el puerto, la colina de Monterozzi. Allí, hoy se han habilitado hasta cuatro espacios donde poder conocer el mundo de los muertos de Tarquinia: la necrópolis del Calvario y los sitios arqueológicos de Infernaccio, la tumba de la pantera y la Doganaccia.

Si pincháis sobre la fotografía de abajo podréis ver mejor el mapa topográfico de la zona y la ubicación de la ciudad de Tarquinia y sus necrópolis, incluidas junto con las de Cerveteri en la lista del Patrimonio de la humanidad de la Unesco.


El tipo de túmulo monumental de Tarquinia era de forma cuadrada o circular con bloques de sillares y mampostería en cuyo interior se levantaba o excavaba normalmente una o dos cámaras funerarias rectangulares con paredes que retrocedían gradualmente hacia arriba. La cámara estaba recubierta con tierra para crear la forma de un montículo. El conjunto se remataba con esculturas de animales como esfinges y monstruos amenazantes que cumplían la función de custodios. En las tumbas principales había una plazoleta delante de la entrada destinada a albergar las ceremonias funerarias y de culto.


Por desgracia, las tumbas principescas de Tarquinia fueron ampliamente saqueadas y sus ajuares suntuosos se han perdido. Lo único que se pueden en ellas hoy son los frescos que las decoraban. Sorprende de éstos la vitalidad que trasmiten y que nos permitan hacernos una idea tanto de sus creencias cómo de su vida cotidiana.

Tumba de la Caza y de la Pesca (520-510 a.C.). Este es un buen ejemplo de decoración de una tumba. En una de sus dos cámaras podemos ver, en la parte superior, el banquete en honor al difunto y, en la parte inferior, escenas naturalistas de caza y pesca.


La Doganaccia

En la Doganaccia, donde encontramos la tumba desvelada este mes pasado, una terraza natural del terreno elevaba aún más las tumbas allí dispuestas. Estaba en la vía que llevaba al puerto, lo que convertía a esta ubicación en el referente visual de todo aquel que se acercara a la ciudad desde el mar. Dos túmulos gigantes, que todavía se conservan, debían ser los articuladores de este cementerio. Los dos montículos aún persisten y son conocidos por los nombres populares del " Rey " y de la " Reina". Las dos tumbas fueron construidas en un lugar particularmente expuesto, a fin de aumentar su carácter colosal y su mensaje político. Los arqueólogos suponen que la zona debió pertenecer a una misma familia, pero en distintas generaciones a lo largo del siglo VII a. C. por la similitud y cercanía de los túmulos.

A la izquierda de la foto se ven los barrios periféricos de la ciudad moderna de Tarquinia, mientras que al fondo, sobre una mesetilla calcárea, se levantan los restos de la antigua ciudad etrusca. En primer plano, tenemos la colina de Monterozzi con los dos túmulos que se conservan de la necrópolis de la Doganaccia, a la izquierda el de la Reina y a la derecha el del Rey.


El diámetro de los edificios pudo ser de 40 metros, medida que les hace los montículos más grandes de Tarquinia. Sus entradas miraban hacia el oeste y eran precedidas por una plazoleta a la que se accedía bajando unas escaleras.



Junto a la tumba de la "Reina" se han descubierto otras tumbas pequeñas, como una con una doble cámara dispuesta de forma paralela (2010) o la que ha sido objeto de desvelado más recientemente (2013) probablemente destinadas a alojar a familiares del noble enterrado en la gran montículo. La primera sufrió el expolio histórico de los ladrones de tumbas, la segunda afortunadamente no y es la que permitirá a los arqueólogos reconstruir una parte muy importante de la historia de esta necrópolis, de Tarquinia y de los etruscos durante el siglo séptimo antes de Cristo.


El descubrimiento de la tumba del "aryballos".

Según los arqueólogos, la tumba encontrada es un hipogeo o cámara subterránea excavada en la roca, que tuvo encima un túmulo pequeño, hoy desaparecido. Por algún asombroso milagro se salvó del saqueo, aunque no pudo evitar que su edificio externo en algún momento fuese desmantelado por los habitantes de la zona para reutilizar los materiales de construcción. Posteriormente, el montículo de tierra fue arrasado con las tareas agrarias de explanación llevadas a cabo durante siglos.

La excavación llevada a cabo en el túmulo de la reina y sus alrededores entre las campañas de 2008 a 2013.


Tras reconocer el terreno durante las campañas anteriores a 2013, los arqueólogos pudieron comprobaron que una de las tumbas cercana al túmulo de la Reina conservaba perfectamente sellada la losa de piedra de su entrada. La ocasión no podía ser más emocionante. El momento de abrir la tumba llegó el pasado septiembre, congregando en el acto a todos los que habían trabajado en estas campañas, incluidos los patrocinadores privados, que han sostenido en estos momentos de crisis los trabajos arqueológicos.

La puerta estaba excavada en la roca y medía dos metros de alto por 0,90 de luz.


Cuando se retiró la losa salieron a la luz un espacio, un cadáver  y unos objetos que se habían ocultado hace 2600 años. En el interior se encontraron dos camas funerarias excavadas en la roca. En la de la izquierda había un esqueleto, que en principio se pensó fuera de un hombre porque apareció con una punta de lanza, pero que tras los estudios antropológicos se confirmó que era de una mujer de entre 35 a 40 años. Con ella se encontraron adornos y objetos personales y un plato de bronce con decoración en relieve. La lanza entonces, según los arqueólogos, podía tener un valor simbólico de unión entre la mujer y el hombre. En el lecho o repisa de la derecha se podían ver cenizas de una incineración, probablemente de su marido, con una vasija corintia volcada.

La tumba descubierta. Una habitación excavada en la roca con falsa bóveda a modo de cubículo con dos lechos adosados a la roca. Se conserva bien salvo por un ligero fallo estructural de la bóveda y de la jamba de la izquierda de la puerta. La sala es bastante pequeña en tamaño (aproximadamente 2,3 x 1,8 m). 


Los platos ceremoniales de bronce a los pies del cadáver. Repisa de la izquierda.


La repisa de la derecha con el ánfora corintia y las cenizas.



En la pared del fondo, todavía colgando de un clavo después de más de 2600 años, se hallaba un pequeño aribalos cerámico de tipo griego, posiblemente un ungüentario utilizado en el rito funerario. Esta rara peculiaridad ha llevado a denominar a la tumba como del aribalos. Hay otros ocho clavos de hierro más de los que colgarían otras cerámicas y elementos ornamentales florales.


En el suelo, entre las dos camas aparecían caídos y revueltos otros objetos cerámicos, claramente de estilo corintio, y cascotes desprendidos del techo, ya que la tumba ha sufrido un pequeño derrumbe. Algunas de estas vasijas pudieron ser las utilizadas en el banquete funerario que debió realizarse momentos antes de cerrar la tumba.


La decoración pictórica de las paredes de la tumba es muy escasa en comparación a otras encontradas en Tarquinia, puesto que se limita a una línea roja que recorre la sala a media altura para indicar la separación entre las paredes y el techo del medio ambiente.. Sin embargo, es una referencia ideológica a la "casa de los muertos."  Del mismo modo, una línea recta señala, a la altura del techo, la separación entre las dos vertientes del tejado.


Esta tumba en su pagina web
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Otro túmulo que ha dado que hablar mucho en estos últimos años es la tumba de Anfípolis, al que os invito que entréis si pincháis en este enlace.

domingo, 19 de octubre de 2014

EL SANTUARIO ETRUSCO DE PYRGI. EL RELIEVE DE TIDEO Y CAPANEO EN EL SITIO DE TEBAS.

El altorrelieve en terracota de Pyrgi que recoge dos episodios del relato de los siete contra Tebas destaca entre las muchas obras maestras expuestas en el Museo Nacional Etrusco de Roma. La obra merece la pena no sólo por su importancia histórica sino también por su gran perfección técnica y por su aportación iconográfica.

El altorrelieve de Pyrgi tal como se expone en el Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia, Roma. 470-460 a. C.

El relieve fue descubierto en fragmentos (debido en parte al arado de la tierra) entre 1956 e inicios de la década de 1960 cerca de Santa Severa en un campo próximo al antiguo puerto de Caere (actual Cerveteri), ciudad etrusca que distaba unos 50 kilómetros de Roma por la vía Aurelia. Las excavaciones sacaron a la luz un enorme santuario de unos 6000 metros cuadrados, casi con certeza el mismo que según autores griegos estuvo dedicado a las diosas Ilitía, de los nacimientos, y de Ino-Leucótea, diosa del mar y de la navegación. Este santuario fue clave en la historia durante al menos los siglos VI a IV a. C., puesto que servía de lugar de culto y de garantía sagrada a las transacciones comerciales que se realizaban en el emporio cercano entre etruscos, griegos y cartagineses.

Mapa con los principales asentamientos etruscos en la Toscana.

La importancia que el lugar tenía en la economía de Etruria y de las civilizaciones del Mediterráneo central se confirma por el hallazgo único que se hizo en este área de tres láminas de oro, dos escritas en etrusco y otra en púnico, está tercera con un texto asimilable a la más larga realizada en lengua etrusca. Se fechan hacia finales del siglo VI o principios del siglo V a. C. y parece que el hecho de que tienen agujeros hechos por clavos nos indicaría que estaban destinadas a ser leída en una pared o puerta.

Las láminas de Pyrgi, hacia el siglo VI-V a. C.

El santuario tuvo diferentes fases de construcción. Quizá existiera un lugar de culto desde la primera mitad del siglo VI a. C., pero el templo conocido como A, que es donde se encontraba nuestro relieve fue construido entre el 470 y 460 a. C. Por su gran riqueza, este santuario fue saqueado en 384 a. C. por Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, quien obtuvo de él un gran botín. Pese al saqueo, su historia continuó, gracias a sus relaciones posteriores con Roma. La última noticia importante con la que contamos es la fundación por parte de Roma de la colonia romana de Pyrgi hacia el año 264 a. C. Fue entonces cuando el templo se desmanteló y los relieves de terracota fueron enterrados cuidadosamente junto con los muchos revestimientos del mismo material que habían protegido y adornado el tejado del edificio.

Santuario de Pyrgi, templos A y B. Plantas y reconstrucción. Los templos reflejan bien a las claras las peculiaridades de los templos etruscos, sobre todo el A: forma rectangular con amplio próstilo de entrada y naos dividida en tres espacios. La reconstrucción exterior nos presenta templos tetrástilos de orden toscano: con tejado a doble vertiente que dejan un tímpano triangular en la portada de acceso y posterior; elevados sobre podium y acceso sólo frontal.

El relieve que vamos a tratar en profundiad representa una escena ambientada en el mundo remoto de los dioses y los héroes de un ciclo celebrado en toda Grecia y en la Etruria filohelénica. Como ya hemos dicho perteneció al templo A, el más monumental de Pyrgi, y estuvo situado en lo alto de su frontón posterior, la que dominaba la entrada principal al recinto sagrado según se venía de Caere, como podemos ver en el vídeo realizado por la Università della Sapienza di Roma, del que además hemos sacado alguna imagen.



El Relieve ubicación y realización técnica.

La placa del relieve tiene el tamaño aproximado de una metopa de un gran templo como el Partenón, 132 x 137,5 cm, y estaba policromada. Tras ser modelado en arcilla, el relieve fue cortado en dos partes para facilitar su trasporte hasta el horno y el proceso de cocción. Luego se fijó al extremo más elevado (columen) del tímpano del templo con doce clavos de bronce. Los dos mutuli laterales tenían también relieves de terracota con otros episodios del ciclo de los siete contra Tebas, pero la escasez de fragmentos conservados ha imposibilitado su reconstrucción.

Reconstrucción del columen trasero del templo A del santuario de Pyrgi. Imagenes compuestas con del vídeo de la Università della Sapienza di Roma e il Polo museale. El relieve fue exhumado durante las excavaciones realizadas por esta universidad, bajo la supervisión de Giovanni Colonna y Massimo Pallottino.

El maestro escultor aprovechó a conciencia las cualidades técnicas de la arcilla, con una gradación que va desde los detalles casi planos del fondo hasta las cabezas exentas. También dispuso meticulosamente la composición de modo que las dos figuras del primer plano están tendidas sobre el suelo, mientras que las demás adoptan diversas posturas hacia el fondo, lo cual crea la ilusión de dos registros superpuestos. Sin embargo, todas las figuras descansan sobre el marco inferior de la placa, unificando así la escena en el tiempo y el espacio. Como altorrelieve carece de precedentes, ya que en ningún otro relieve etrusco había sido capaz de superponer figuras de terracota que sobresalieran tanto, lo que debió plantear riesgos y dificultades durante la cocción.

Frontón del templo A del santuario de Pyrgi. Escena de la Tebaida con Atenea, Zeus, Polifonte, Capaneo, Tideo y Melanipo. En esta imagen lateral podemos ver la dificultad técnica de mantener unas figuras de arcillas tan sobresalientes del plano.

El bello modelado de los cuerpos desnudos y las expresiones, tanto la "perplejidad" de Atenea como los dientes apretados de los combatientes, invitan a la comparación de la obra con el primer estilo severo griego, pese al arcaico tratamiento de telas, ojos, cabellos y barbas.

El relieve. Análisis iconográfico.

La leyenda de los siete contra Tebas es el relato, popularizado por una obra de Esquilo de 467 a. C., del sitio de dicha ciudad por un ejército liderado por siete hombres. La narración culmina en la batalla que enfrenta a dos hermanos, Eteocles y Polnices. Además del fratricidio final, las escenas del relieve de Pyrgi representan a los líderes más desafiantes y temidos de los asaltantes, Tideo y Capaneo.

Tideo aparece en el registro inferior, empeñado en un combate a muerte con su adversario tebano Melanipo. Ambos han sido mortalmente heridos por jabalinas, y sus cuerpos entrelazados se extienden por toda la anchura del relieve. Tideo tiene cogido a su rival por el cuello y en la mano derecha blandearía una espada, que no se ha conservado. Melanipo trata en vano de desenvainar la suya. Sin embargo, la acción más violenta y que provoca la intervención de los dioses es cuando Tideo intenta romper el cráneo a su enemigo para comerse su cerebro. La cultura griega había rechazado siglos antes la práctica del canibalismo con los enemigos derrotados. En una esquina de la placa vemos a la diosa Atenea que lleva una jarra de atanasia, la poción capaz de hacer inmortal a su protegido Tideo, pero dado ese acto de barbarie cruel, la diosa se marchará indignada y el héroe morirá.

Atenea acude al socorro del moribundo Tideo con la jarra de atanasia.

En el centro y en el lado derecho del registro superior se representan los hechos de Capaneo. Según la leyenda, éste acababa de afirmar que ni siquiera el mismo Zeus podría impedirle escalar los muros de Tebas. Hombre y dios se encaran, con un guerrero tebano, Polifonte, cohibido entre ambos. Zeus alza su brazo con la intención de lanzar un rayo (no conservado) y castigar a Capaneo por su hibris. El mortal abre la boca en un gesto de dolor y comienza a caer, blandiendo en vano la espada.

El relieve. Finalidad.
En términos iconográficos se trata de una obra de gran originalidad tanto desde la perspectiva griega como etrusca. Podemos sospechar que había una finalidad en representar esta obra y que sería de tipo política. La hipótesis más verosímil es la que plantea que, para cuando se realizó el relieve, hacía poco que Caere se acababa de librar del tirano Tefarie Velianas, aliado de los cartagineses y que adoraba a la diosa Astarté. El tirano y los cartagineses personificarían la crueldad, la impiedad y la insolencia de los asaltantes, mientras que los caeretanos se arrogarían el papel de la moralidad y del respeto a los dioses de los tebanos.
Es precisamente, la inspiración moral que impregna toda la obra lo que la eleva por encima del arcaísmo y hace de este relieve un monumento único del arte etrusco.

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También de la civilización etrusca.

lunes, 6 de octubre de 2014

LA COLINA CAPITOLINA (2). EL ASYLUM Y EL ARX. EL TABULARIUM Y EL TEMPLO DE JUNO MONETA.

Esta es la segunda parte de una artículo dedicado al monte capitolino, la primera se encuentra en la siguiente dirección.

LA COLINA DEL CAPITOLIO. HISTORIA Y DESARROLLO URBANÍSTICO. EL TEMPLO DE JÚPITER OPTIMUS MAXIMUS Y EL ÁREA CAPITOLINA.


En el monte Capitolio existía otros dos espacios importantes además de la cima amesetada donde se encontraba el Templo de Júpiter Optimus Maximus: la otra cima conocida como Arx, menor en superficie pero más alta en altura,  y la vaguada que existía entre las dos elevaciones, que según la tradición recibió el nombre de Asylum porque Rómulo la destinó a dar cobijo a los refugiados que acudían a Roma desde otros poblados vecinos.

El Monte Capitolio en maqueta. Principales zonas y edificios. Vista aérea desde el Este.

El Asylum.

El sector en que mejor se han conservado los edificios antiguos ha sido el Asylum. La construcción en el siglo XVI de la actual plaza del Campidoglio y del Palacio Senatorial contribuyeron a la preservación de dos edificios muy interesantes: el famoso Tabularium y el menos conocido templo de Veiove. Recientes excavaciones han puesto además al descubierto otras construcciones menores incluso por debajo de estas estructuras citadas.

El Monte Capitolio en planta. Principales zonas y edificios del pasado romano (amarillo y estructuras en negro) y actual (azul celeste). Si pinchas sobre la imagen puedes ver la zona ligeramente ampliada.

El Tabularium es el edifico más importante que queda en pie del periodo tardo republicano. Fue construido en tiempos de la dictadura de Sila y financiado por el cónsul Quinto Lutacio Cátulo, que según una inscripción lo realizó entre el 83 y el 78 a. C. La función del edificio era la de conservar las leyes y los documentos públicos estatales (tabulae publicae) de ahí su nombre.

Tabularium. 83-78 a. C. Reconstrucción.

El edificio era propiamente tres estructuras:
  • un basamento o substructio de 73,60 metros, que venía a ser una especie de base para nivelar la zona. Consistía en un muro en opus quadratum con bloques de toba, que servía para contener el terraplén que daba al foro y en cuyo interior había escaleras y un corredor cubierto excavado en la roca para acceder al piso superior. Esta estructura sólo tenía como vanos dos puertas que conectaban el foro a dos niveles y unos pequeños ventanucos para iluminar el túnel. De las puertas, una quedó cegada cuando se construyó el Templo de Vespasiano y Tito en el foro y la otra daba detrás del Porticus Deorum Consentium, a un nivel más alto.
Tabularium. Otra versión.

  • - Por encima del podio, había una fachada  hacia el foro con una doble galería porticada de trece metros de altura cada una que conectaba como un via tecta el Área Capitolina y el Arx y que servía además de escenografía arquitectónica de fondo al valle del Foro republicano. Esta es la zona mejor conservada hoy en día y desde la que se observa una de las mejores perspectivas del foro. Internamente estaba compartimentada en ambientes cuadrados cubiertos con bóvedas de cañón y divididos por arcos de medio punto. Algunos se continuaban con habitaciones que pudieron servir de tiendas. Hacia el exterior de este pasaje cubierto se abría hacia el foro una decoración arquitectónica que tuvo mucho éxito a partir de entonces Roma. Me refiero al arco sostenido por pilares y enmarcado por columnas adosadas y frisos, solución que luego se utilizó en el teatro Marcelo o en el Coliseo. Se conservan abiertos hoy sólo tres arcos con columnas dóricas y friso de triglifos y metopas, y otros tantos están cegados en la Edad Media, cuando el edificio sirvió de fortaleza. Con toda seguridad hubo otra segunda galería sobre la anterior, aunque su reconstrucción resulta más polémica puesto que sólo quedan restos arqueológicos dispersos. La decoración de este segundo pasillo estaría construida con elementos del orden jónico, con lo que por primera vez podríamos ver otro de los elementos que caracterizó al arte romano: la utilización superpuesta de órdenes en el mismo edificio.
Tabularium. Restos actuales desde el foro e interior de las salas porticadas.

- El edificio de archivo público propiamente dicho seguramente se levantaba tras esta fachada y tenía entrada monumental por la actual plaza del Campidoglio. Nos queda sólo los cimientos destinados a sostener una o dos plantas sobre ellos. En la excavación de esta zona  nos han aparecido los restos de edificios demolidos ex profeso para hacer lugar al Tabularium que datan de finales del siglo II a. C. Son suelos de viviendas con mosaicos y alguna cisterna, lo que nos demuestra que previamente la zona tuvo una función residencial.

Tabularium. Tercera versión. Se puede apreciar en esta imagen la rampa de acceso que uniría el foro con el edificio y la esquina donde se encontraba el templo de Veiove. La estructura en forma de L tras los pórticos era el verdadero archivo estatal.

En el ángulo suroccidental del Tabularium se dibujó un entrante para respetar un edificio anterior, posiblemente por razones religiosas. Fue descubierto en las excavaciones de 1939 cuando se realizaba la galería subterránea que unió los edificios de la plaza del Campidoglio. Se trata del templo de Veiove o Veovis, divinidad juvenil e infernal, que en su origen pertenecía al panteón etrusco y que también estaba relacionada con Júpiter. Sabemos por fuentes literarias que el edificio ya existía en el 192 a. C., pero el que nos ha llegado pertenece, según la arqueología, a una fase coetánea al Tabularium, y que además fue restaurado posteriormente en época de Domiciano.

Templo de Veiove. s. II a. C. En el Asylum del Capitolio.

Una característica de este templo, que se da en otros del foro romano como el templo de la Concordia, es que poseía una celda de planta alargada transversalmente, cuya anchura medía casi el doble que la profundidad (15 x 8,90 m). El podio se construyó con un esqueleto de hormigón cubierto exteriormente por travertino. La fachada se alineaba con la calle que ascendía o bien por la rampa desde el foro a través del basamento del Tabularium o bien con el Clivo Capitolino. Presentaba una pronaos con cuatro columnas en la parte central, precedida por una escalinata. La estatua marmórea de culto se encontró enterrada en la misma área de la celda, aunque desprovista de la cabeza y de las manos con sus atributos.

Restos de ínsulas junto a la iglesia del Aracoeli.

Bajo la actual plaza del Campidoglio subía una calle desde el Campo Marcio del que se han encontrado restos de edificios de dos plantas hechos en toba y ladrillo. Cerca de la escalinata del Aracoeli se conserva los arranques de una insula del siglo II d.C. que adaptándose escalonadamente a la pendiente podía llegar a tener cinco plantas.

El Capitolio visto desde el foro. A la derecha destaca el majestuoso templo de la Triada capitolina, en el centro la horizontalidad del pasillo porticado del Tabularium y a la derecha la altura del templo de Juno Moneta.

El Arx

El Arx era la segunda cima del monte Capitolio. Su forma de acceso más conocida era a través de la Scalae Geminae y su prolongación los Gradus Monetae, la escalinata que ascendía desde el foro entre el Templo de la Concrodia y la Cárcel. En esta escalera se arrojaban los cuerpos de los ajusticiados en la prisión.

La iglesia de Santa María Coeli ocupa la mayor parte de la superficie de la zona por lo que no ha sido posible una excavación a conciencia. Aún así en el Jardín de la iglesia se pueden ver estructuras de diversas épocas.

El Arx y el Asylum. Un caos de edificios públicos y privados.

- La más importante es un muro que parece pertenecer a un podium hecho en opus quadratum de toba y hormigón, que se ha identificado con el templo de Juno Moneta (Juno, “aquella que avisa”). Este templo debió ser el construido por el hijo de Camilo, L. Fuirus Camillus durante la guerra contra los auruncos en el 343 a. C., sustituyendo a uno anterior de época etrusca (siglo VI a. C.). La devoción que se tenía a esta diosa como protectora de Roma era muy grande porque según la tradición, cuando los galos ocuparon la ciudad de Roma el año 390 a. C., los ocas sagradas de la diosa advirtieron del inminente asalto a la ciudadela del Capitolio, salvando a este reducto de independencia romana de ser conquistado como el resto de la ciudad. Pese a esa importancia pocos detalles arqueológicos o literarios nos han llegado de su aspecto externo, por lo que las reconstrucciones existentes son pura conjetura.

Basamento de hormigón del templo de Juno Moneta. Jardín del Aracoeli.

- Del apelativo Moneta (avisadora), la virtud atribuida a la diosa, derivó el nombre del taller de acuñamiento de dinero o ceca y el término moneta o moneda. En el periodo republicano dicho taller se hallaba junto al templo de Juno y bajo su protección.

- Un resto de pared de toba en un jardincillo que está sobre el Museo del Risorgimiento, pertenece quizá laAuguraculum. Desde este espacio ritualmente trazado en dirección al foro, los augures observaban el vuelo de los pájaros para interpretar la voluntad de los dioses.

- También se sabe que en esta zona estuvieron desde etapa tardorrepublicana los templos de cultos orientales como el de Caelistis, Mitra o Isis. El Iseo del Capitolio era importante y antiguo, puesto que tenemos noticia de su existencia ya en el 58 a. C., pues en ese año el Senado mandó derruirlo. El santuario se reconstruyó, porque sabemos que en él se refugió Domiciano mientras el Capitolio estuvo bajo el asedio de los vitelianos en las jornadas de guerra civil que llevaron a Vespasiano al poder.

- Quedan restos de la antigua muralla que rodeaba la colina, tanto de la serviana del siglo VI a. C, como de la construida con toba de Grotta Oscura del siglo IV a. C.

- El Arx estaba rodeado por numerosos edificios de vivienda, sobre todo en las laderas, como ya hemos explicado al hablar del Asylum.