“No he cometido iniquidad respecto de los hombres; no he matado a ninguno de mis parientes; no he mentido en lugar de decir la verdad; no tengo conciencia de ninguna traición; no he hecho mal alguno; a nadie he causado sufrimiento; no he sustraído las ofrendas a los dioses...”
Blog educativo de Historia del Arte. Fotografías y comentarios de todos los estilos.
miércoles, 19 de febrero de 2025
EL JUICIO DE LOS MUERTOS. EL PESAJE DEL ALMA EN EL PAPIRO HUNEFER.
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miércoles, 5 de febrero de 2025
MERITAMÓN. LOS SÍMBOLOS DE PODER DE UNA GRAN ESPOSA REAL.
Este bello retrato conocido desde finales del siglo XIX como "la reina blanca", en realidad representa a la reina Meritamón (la amada de Amón), quien fue tanto hija como esposa de Ramsés II. La reina Meritamón fue una de las hijas de Ramsés II que se convirtió en su Gran Esposa Real tras la muerte de su madre, Nefertari, entre los años 27-28 del reinado de Ramsés II. Nos servirá para utilizarlo como paradigma de la representación funeraria de una dama real.
Ficha técnica.
- Periodo: Imperio Nuevo, Dinastía XIX, reinado de Ramsés II (c. 1279-1213 a.C.) Tras la muerte de su madre, Meritamón se convirtió en Gran Esposa Real con su media hermana Bentanat I, la hija mayor de la reina Isis-Nofret. El rastro de Meritamon desaparece después de la tercera década del reinado de su padre, por lo que la datación de la estatua estaría en torno a mediados del siglo XIII a. C.
- Material: Piedra caliza pintada.
- Dimensiones: 75 x 44 x 44 cm. Sólo se conserva el torso y la cabeza coronada.
- Ubicación: Museo de Hurgada, Egipto.
- Hallazgo: Encontrada en Luxor, en la capilla Blanca, al noroeste del conjunto de templos levantados por su padre Ramses II, conocido como Ramesseum.
El hallazgo arqueológico.
Descubierta en Tebas por el arqueólogo británico William Matthew Flinders Petrie en 1896, esta pieza corresponde a la parte superior de una estatua rota. Fue hallada en un pequeño templo funerario al noroeste del Ramesseum, aunque sin apenas contexto arqueológico puesto que gran parte del edificio había desparecido.
Plano con la localización de los templos funerarios de Tebas al otro lado del río Nilo. Y en concreto, la capilla de la Reina blanca del Ramesseum.
Petrie fue quien otorgó el nombre de "reina blanca" a esta pieza, debido al color de la piedra caliza en la que está esculpida. Sin embargo, no fue capaz de atribuirla a nadie en concreto ni la dató correctamente. Según escribió el arqueólogo en la memoria de excavación, la efigie "por el elaborado tratamiento del cabello parece tan tardía como de la dinastía XXVI, y casi más parecido a una obra ptolemaica. En general, me inclinaría a ver en ésta a una de las reinas de la dinastía XXVI, que consideraba a Tebas como gobernante de la línea sacerdotal" (Petrie, Six temples at Thebas, 1896, p. 55). En 1994, nuevas excavaciones en la zona revelaron fragmentos del pie derecho y partes de la pierna, así como más trozos del pilar trasero, lo que ha enriquecido el estudio de esta obra.
Imágenes recogidas en la publicación de Petrie, Six temples at Thebas, 1896, p. 55.
Identificación.
A pesar de que el nombre de Meritamón no se conserva en la estela trasera de la escultura, desde finales del siglo XX se le atribuye a esta reina porque los títulos son muy similares a los que se encontraron en la parte posterior de una estatua colosal de 11 metros, hallada en Akhmim en 1981. Esta estatua lleva inscrito el nombre de la princesa Meritamón, que fue esposa e hija de Ramses II. Los epítetos que coinciden con los de la escultura de Tebas son: "Tocadora del sistro de Mut y del menat de Hathor". Esta coincidencia sugiere una conexión directa entre ambas obras. Para mayor concordancia, ambas esculturas están adornadas con similares símbolos de realeza, como la corona y las joyas. Por otro lado, la reina lleva una serie de accesorios que reflejan la moda de la Dinastía XIX pos-amarniano, incluyendo una peluca tripartita y un vestido de lino plisado que resalta los detalles de su cuerpo.
Comparación entre la "Dama Blanca" del Ramesseum de Tebas y la estatua colosal de Meritamón en la ciudad de Akhmim. Difieren en lo que portan en su mano izquierda, la "Dama", sostiene el cetro floral curvado y está peinada con una peluca tripartita. Sobre su cabeza, el modius decorado con cobras y las plumas altas que faltan en la "Dama Blanca". En la base del coloso hay una inscripción que la designa: "la hija real de su vientre, su amada, la gran esposa real [Meritamón]". En el pilar dorsal los jeroglíficos ofrecen la siguiente lista de de títulos: "[...], aquella cuya frente es hermosa cuando lleva el ureo, la amada de Horus, la superiora de -(parte rota)- Re, la que toca el sistro de Mut, la que toca el menat de Hathor, la cantante de Atón, la hija real de Horus [...]. [aquella cuyo] rostro es perfecto, la hermosa en el palacio, la amada del Señor de las Dos Tierras, cuando está junto a Horus como Sothis junto a Orión. Nos alegramos de sus palabras cuando abre su boca para complacer al Señor de las Dos Tierras, la hija real del Horus del palacio, señor de los grandes festivales [...]. »
Artísticamente.
La estatua muestra claramente el dominio del escultor egipcio sobre su arte y del ideal estético y técnico de la época. La habilidad del escultor se manifiesta en la complejidad de las trenzas de la peluca y en el uso del color, lo que resalta su destreza en el trabajo con materiales y técnicas. La simetría del conjunto refleja un ideal de perfección que era altamente valorado en la cultura egipcia. La atención al detalle en los acabados, como la representación de la piel blanca y suave o unos labios rojos carnosos, sugiere un deseo ideal y también un profundo entendimiento de la anatomía humana. La combinación de estos elementos no solo busca embellecer la figura, sino que también puede interpretarse como una representación de la divinidad y el estatus de la persona retratada, elevando su imagen a un nivel casi sagrado.
Recordemos que se trata de una escultura funeraria. Meritamón es representada en su juventud e idealizada, lo que subraya la importancia de la perfección física en la cultura egipcia para alcanzar la vida eterna. El rostro sereno y los ojos almendrados que "miran al infinito" pueden interpretarse como una representación de conexión con lo divino y lo eterno. Su ligera sonrisa hierática sugiere serenidad de espíritu, cualidad de la divinidad. En cuanto a la postura es rígida y frontal, siguiendo el estilo tradicional del arte egipcio, que enfatiza la solemnidad.
Los símbolos del poder.
La imagen de Meritamón es rica en simbolismo y refleja la sofisticación y el estatus de las reinas egipcias.
- Corona. Meritamón porta una imponente corona egipcia shuty, una corona que portan las mujeres de la casa real y las Divinas Adoratrices en el Imperio Nuevo. Esta corona simboliza la unión de las Dos Tierras de Egipto: la llanura pantanosa del Bajo Egipto o delta del Nilo hasta Menfis y el Alto Egipto o curso encajonado del río hasta Assuam. Está compuesta por un rodete o “modio”, que se decora con una serie de cobras erguidas con discos solares en sus cabezas, denominados ureos, los cuales eran símbolos protectores del Bajo Egipto. Es probable, aunque no se conserve, que sobre este rodete se alzara majestuosamente un tocado alto de dos plumas de halcón con un disco solar, tal y como se representa en el coloso de Akhmim o en representaciones de su madre Nefertari.
- Diadema. Una diadema a la altura de la frente sostendrían las representaciones de Nekhbet y Wadjet, las diosas titulares del Alto Egipto y el Bajo Egipto, respectivamente. Estos símbolos no se conservan completos, ya que falta la cabeza del buitre que iría bajo la tiara blanca del Alto Egipto (hedjet) y la de la cobra que lo haría bajo el gorro rojo (deshret) del Bajo Egipto. Que los dos elementos falten nos hacen sospechar que podrían haber sido partes metálicas (oro o plata) y que se incrustaran sobre la piedra.
- Peluca. Los egipcios se rasuraban por higiene y utilizaban pelucas para mantener la estética en lugar de su propio cabello. Las pelucas tripartitas eran un estilo de peinado que se puso de moda a partir del Imperio Medio y era el utilizado por las clases altas. Consistía en una melena de cabello natural entrelazado y dividida en tres partes: dos grandes mechones a los lados que dejaban ver las orejas y uno aún más grueso que caía por la espalda. Las pelucas fueron idealizadas por los artistas en su afán de lograr simetría, dado que los escasos ejemplares que han perdurado no presentan la misma nitidez ni elegancia que la que se observa en las representaciones artísticas. La peluca que porta Meritamón es extremadamente intrincada con finas trenzas y diversas capas de cabello, con cada mechón terminando en un tirabuzón. Estos tirabuzones forman un efecto de relieve donde unos sobresalen sobre otros creando un sorprendente ajedrezado. Se conserva el color de la peluca, un bello azul añil, el color del pelo de los dioses. El conjunto de cada parte se recogía en una lámina metálica cada bloque de pelo.
- Pendientes, collares, roseta y brazalete. Los grandes pendientes de botón que lleva subrayan la solemnidad de su rostro, añadiendo sofisticación y solemnidad a su rostro. Sobre sus hombros, la figura porta un collar de cuello ancho que consta de seis filas de cuentas. De estas, cinco filas están compuestas por pequeños amuletos que presentan el jeroglífico nefer, que significa 'bella'. La última fila está formada por cuentas en forma de gota, dotando de un toque distintivo al diseño. Además, una roseta adorna su pecho izquierdo, enriqueciendo la ornamentación y simbolismo del conjunto. En su muñeca, lleva un brazalete compuesto por dos filas de cuentas. Estos adornos no solo cumplen una función estética y religiosa, sino que también son representaciones del estatus social de la portadora.
- Menat. Meritamun sostiene en su mano izquierda un menat, una especie de collar que se usaba más para portar en la mano que al cuello. Estaba estrechamente asociado con Hathor, la diosa de la fertilidad, el amor y la música. Está compuesto por tiras de cuentas ensartadas unidas con un contrapeso o mango, que en la estatua tiene la forma de Hathor, asociando así a Meritamun con esta diosa. El collar de menat se utilizaba como instrumento musical y se agitaba a modo de sonajero para producir un fuerte ruido con ocasión de las fiestas celebradas en honor a Hathor u otras divinidades femeninas. En el antiguo Egipto, participar en procesiones, cantar, bailar y tocar instrumentos musicales era una prerrogativa típicamente femenina. Las sacerdotisas eran frecuentemente señaladas con sus funciones específicas dentro del séquito de la divinidad y era natural que la propia reina desempeñara varias de estas funciones sacerdotales. La inscripción jeroglífica fragmentaria en el pilar dorsal de la estatua dice: «...la tocadora del sistro de Mut y del collar de menat [de Hathor]... bailarina de Hathor...». El menat también se utilizaba como amuleto para atraer buena suerte y fortuna y protegerse contra los malos espíritus tanto en la vida como en el más allá.
- La túnica. Meritamón lleva una túnica ajustada al cuerpo, resaltando las formas femeninas. Estas túnicas estaban confeccionadas con lino de alta calidad que sólo podían llevar las mujeres egipcias de clase alta.
La princesa está atestiguada en otros monumentos.
- Meritamon está representada en la fachada del Gran Templo de Abu Simbel, junto a su padre, Ramsés II. En esta monumental obra, todos los miembros de la familia real están incluidos, pero sus figuras están desproporcionadas en comparación con la del faraón, lo que refleja una clara jerarquía de tamaño. La diferencia en tamaño entre Ramsés II y los miembros de su familia resalta su posición como líder supremo y protector del reino, mientras que las figuras más pequeñas representan su linaje y apoyo. Meritamon se encuentra al lado de la pierna derecha del segundo coloso en el lado norte del templo. Lleva un tocado muy parecido al que hubiera tenido -si se hubiera conservado completa- la estatua de la capilla Blanca de la Ramesseum, con un modio de cobras y un aplique de plumas altas de buitre, símbolos de realeza y divinidad en el antiguo Egipto.
- La princesa también aparece en dos ocasiones en la fachada del Pequeño Templo de Abu Simbel, que fue erigido en honor a su madre, Nefertari. Junto a ella, se encuentra su hermana menor, Henouttawy. Meritamón se sitúa al lado de la pierna más cercana a la entrada, donde lleva el título de "hija real". La ubicación puede simbolizar su mayor relevancia o favor en la corte real, destacando su estatus como hija de Ramsés II y Nefertari.
- En la estela rupestre del virrey de Kush, Heqanakht, grabada en un nicho al sur del gran templo de Abu Simbel, muestra a la Princesa Meritamon, designada como "hija real", luciendo dos altas plumas y oficiando detrás de su padre representado en adoración ante una tríada divina compuesta por Amón-Ra, el propio Ramsés deificado y Ra-Horakhty.
- En el templo de Karnak de Luxor, Meritamón está representada en varias ocasiones, destacando su estatus en la familia de Ramsés II. Aparece en un relieve en la entrada en el Coloso Sedente Occidental frente al pilono del templo. Muestra a Meritamón junto a su padre y se le otorgan los títulos de Hija del Rey y Gran Esposa Real. También aparece entre las piernas del faraón en una de las estatuas del patio delantero. Su modelo erguido repite la imagen simbólica de la del Ramesseum. En la columnata sur del templo, Meritamón es reconocida como una de las reinas del conjunto.
Estatua de Ramses II en el patio delantero del templo de Karnak en Luxor. Lleva realmente un cartucho del faraón Pinedyem I, que claramente usurpó la efigie en su reinado entre los años 1054 y 1033 a. C. A sus pies se encuentra su hija e esposa Meritamón. En el detalle inferior podemos ver que es otra de las más bellas representaciones femeninas de la figuración egipcia.
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sábado, 24 de octubre de 2015
ESCULTURA EGIPCIA DEL IMPERIO MEDIO. LA EXPOSICIÓN DEL MUSEO METROPOLITANO DE NUEVA YORK.
El Museo Metropolitano de Nueva York nos ofrece una gran exposición para estos próximos meses (del 12 de octubre de 2015 hasta el 24 de enero de 2016), que sin duda merecerá la pena y apasionará a todos los amantes del Antiguo Egipto. Se trata de “Ancient Egypt Transformed. The Middle Kingdom”, 230 objetos donde encontraremos desde esculturas monumentales de piedra a delicadas joyas de este periodo de la historia de Egipto que fue el Imperio Medio (Dinastías XI a XIII, alrededor de 2.030 al
Cronología de los faraones del Imperio Medio.
Mapa con las principales poblaciones y yacimientos del Imperio Medio.
La exposición se abre con una colosal estatua del rey Mentuhotep II, el fundador del nuevo Imperio unificado, que se ubicaba en en su extraordinario complejo funerario, erigido en el fondo de la meseta de Deir el-Bahari. Lo más importante para Mentuhotep II, el monarca que había conseguido reunificar a Egipto, fue conseguir la estabilización administrativa del país y el fortalecimiento del poder real, por lo que la imagen que quería trasmitir como soberano debía reflejar esa idea de poder y tradición. La estatua está esculpida en un estilo deliberadamente arcaico (impasible, columnar, rígido y con una sonrisa arcaica) para sugerir un vínculo con los faraones legendarios que fundaron un milenio antes el Imperio Antiguo, los que como él habían unificado el país a finales del periodo predinástico.
Los cambios en el concepto de la realeza durante el Imperio Medio se demuestran a través de una serie de estatuas reales que abarcan varios cientos de años. Los primeros faraones del Imperio Medio se representan a menudo con cara juvenil. En la cabeza esculpida del segundo faraón de la dinastía XII, Senwosret/Senutret o, en español, Sesostris I, vemos a un líder joven de mejillas regordetas, con una amplia sonrisa, que muestra la misma expresión de confianza que se respiraba en las estatuas de los faraones del Imperio Antiguo.
Cabeza colosal del faraón Sesostris I con la doble corona del Alto y bajo Egipto. Dinastía XII, ca. 1961-1917 a.C. Tebas, Karnak. Caliza pintada, 73 × 34 × 50 cm. Medelhavsmuseet, Estocolmo.
Figura de faraón como guardián. Dinastía XII, del reinado de Amenemhat II o Sesostris II, ca. 1919-1878 B.C .. Mastaba de Imhotep. Hecho en madera de cedro, yeso y pintura. Dimensiones, 57.6 cm x 11 cm x 26 cm. MET, Nueva York. La figura lleva la corona roja del Bajo Egipto y la cara parece reflejar las características del rey reinante, muy probablemente Amenemhat II o Sesostris II. Apareció con otra figura que llevaba la corona blanca del Alto Egipto, ahora en el Museo Egipcio de El Cairo. La estatua fue descubierta de pie detrás de una capilla que contenía un objeto sagrado relacionado con el dios Anubis, el llamado imiut, y las dos figuras podría entenderse que funcionaban como guardianes del imiut. El conjunto fue descubierto en 1914 en la zona que rodea la pirámide de Sesostris I en un recinto de adobe que rodea la mastaba de Imhotep, un funcionario de la dinastía XII.
Unos 50 años más tarde, su sucesor, Sesostris III, proyecta un estado de ánimo totalmente diferente. Su rostro es viejo, flaco y triste. Hay un gran contraste, entre los rostros carnosos y evocadores de los primeros faraones y los ojos saltones de este rey, lo que le aporta un grado más de madurez y humanidad. El rostro de Sesostris III es uno de los más individuales y reconocibles de todo el arte egipcio. Muestra una expresión melancólica que no suele encontrarse en otras caras de los reyes egipcios, que en general son retratados con una más rostro juvenil.
Cabeza de Sesostris III, aproximadamente 1878-1840 a. C. Cuarzo, 45 x. 34,3 x 43,2 cm. Procedencia desconocida. Museo Nelson-Atkins de Arte, de Kansas City, Missouri. Esta cabeza es un fragmento de un conjunto de estatuas sedentes en cuarzo de Sesostris III, que podrían provenir de algún templo del Bajo Egipto. En este caso el faraón aparecería con el nemes y el uraeus de la cobra del Bajo Egipto. Se trata de un retrato muy expresivo y nada idealizado. Sesostris III aparece con cara larga y demacrada, los pómulos prominentes, los labios finos y los ojos saltones. Un rasgo propio del Imperio Antiguo es representar al faraón con orejas sobresalientes. Las arrugas que marcan su piel no buscan mostrar a un anciano, cansado y preocupado, sino a un rey autoritario, inteligente y majestuoso. Esta idea se habría visto reforzada por un desaparecido cuerpo firme y musculoso.
Y para terminar con este viaje por el retrato del faraón del Imperio Medio, viene una imagen famosa e inquietante de uno de los últimos gobernantes de la dinastía, Amenemhat III. Una obra maestra de la escultura antigua de Egipto. El espectador se queda con la impresión de que representa los rasgos reales del rey por cómo el escultor ha sugerido tan magistralmente la piel y la carne, convirtiendo una piedra tan dura en una textura aterciopelada. las arrugas de la cara se marcan aún más y en su rostro aparece la preocupación y en sus labios la sensualidad.
Cabeza de una estatua de Amenemhat III con corona blanca del Alto Egipto (ca. 1859 a 1813 a.C., XII dinastía). Grauvaca, 47 cm x 18,5 cm. Procedencia desconocida. Actualmente en el Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague.
Relieve de Nebhepetre Mentuhotep II y la diosa Hathor. Dinastía XII, Mentuhotep II, ca. 2010-2000 a.C. Tebas, Deir el-Bahari, del templo de Mentuhotep II. Piedra Caliza, pintura, 36 cm x 98 cm.
Las mujeres de la realeza siempre estaban estrechamente relacionados con el faraón, como lo demuestra la colocación de sus tumbas y capillas cerca de las del rey. Aunque se sabe menos sobre las reinas y princesas del Reino Medio, tenemos algunas cabezas de una gran belleza como la desconocida de piedra verde-negro. Se la identificada como una reina o princesa, que una vez pudo haber sido parte bestia, con el cuerpo de una esfinge. Todavía hay algo salvaje en su mirada recatada pero ávida pese al vaciado de los ojos. Las esfinges femeninas son extremadamente raras antes de la dinastía XII. Esta mujer se identifica como una reina o princesa por el arranque que se aprecia de la cobra o uraeus real en la frente de la peluca. La peluca estriada, las grandes orejas y la boca recta son características típicas del Imperio Medio. Si bien el contexto original se desconoce, la estatua es casi seguro que se situó en un templo.
Cabeza de una estatua de una reina o princesa como una esfinge. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Probablemente de Heliópolis. Clorito, 38,9 × 33,3 × 35,4 cm. Museo de Brooklyn. Esta escultura representa a una reina o una hija de rey Amunemhat II. La cabeza tiene una historia compleja. Posiblemente ya fascinó a los romanos porque no se encontró en Egipto, sino en la villa del emperador Adriano en Tívoli.
El retrato del resto de la sociedad egipcia.
Hay algunos modelos iconográficos que se originan en esta época como las figuras en cuclillas creando una forma cúbica, de bloque, o las estatuas en una actitud de oración.
Estatua cubo del Sesostris-senebefni. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Cuarcita, 68,3 × 41,5 × 46 cm. Museo de Brooklyn. Este tipo de estatuas es una innovación del Imperio Medio. Representan a un individuo observando un ritual. Por lo general, es un funcionario de sexo masculino con un manto que envuelve las rodillas flexionadas hacia el pecho para que el cuerpo se convierte en un cubo con los brazos cruzados en la parte superior. Solo sobresalen la cabeza y los pies. Se pueden añadir otras figuras, como en este caso la pequeña imagen de Nebetka, la esposa de Sesostris-senebefni.
Estatua del sellador Nemtihotep sentado, dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Procedencia El-Burj el Hamam (cerca de Asiut). Cuarcita, 76.5 × 25 × 77 cm. Staatliche Museen zu Berlin, Ägyptisches Museum und Papyrussammlung. La estatua estaba originalmente colocada en una tumba o capilla conmemorativa. Irradia un sentido de trascendencia. Su rostro es comparable a las imágenes del faraón Sesostris III, pero carece de la carne floja y de la estructura ósea visible de las estatuas de ese rey. Lleva un manto envolvente, que es una innovación del Imperio Medio y adopta un gesto de reverencia u ofrenda.
La familia siempre fue un elemento central de la antigua cultura egipcia y en el Reino Medio no es una excepción. Son frecuentes los grupos familiares en estelas y esculturas. Una estela notable a la vista cuenta con representaciones de 30 individuos. Otros ejemplos incluyen agrupaciones conmovedoras de las madres y sus niños pequeños.
Estatuilla del gobernador provincial Ukhhotep y su familia. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a.C. Meir (Mir). Granodiorita, 37 × 26 × 15 cm. Museo de Bellas Artes de Boston. Ukhhotep fue nomarca del distrito administrativo XIV del Alto Egipto durante el reinado de Sesostris II. En la segunda mitad de la Dinastía XII, los artistas egipcios hicieron muchas estatuas de pequeña escala en piedra dura retratando a los funcionarios en grupos familiares. Costumbre funeraria que continuaría en la Dinastía XIII. Los rasgos faciales de las cuatro figuras son típicas de la segunda mitad de la Dinastía XII, con orejas muy grandes, de ajuste alto y ojos muy marcados por el párpado. A pesar de que muestran las mejillas arrugadas características de la época, carecen de los ceños fruncidos que se encuentran en muchas piezas contemporáneas y en su lugar sonríen con satisfacción.
Cámara oculta de la mastaba de Meketre, canciller de la Dinastía XII, encontrada en 1920. Foto del descubrimiento con todos los objetos que se amontonaban en su interior.
Detalle de la maqueta de un granero con escribas. Dinastía XII, principios del reinado de Amenemhat I. ca. 1981-1975 a. C. Tebas, tumba de Meketre, serdab. Madera, yeso, pintura, tela y grano. Dimensiones : 74.9 x. 56 cm. Altura de las figuras de 20 cm. Esta maqueta de granero fue descubierta, junto con otras 23 maquetas, en una cámara oculta en el lado del pasillo que conduce a la tumba del mayordomo real Meketre, que comenzó su carrera bajo el rey Nebhepetre Mentuhotep II de la dinastía XI y continuó sirviendo reyes sucesivos en el primeros años de la XII dinastía. El interior está dividido en dos secciones principales: el granero propiamente dicho, donde se almacenaba el grano, y un área de contabilidad con escribas trabajando.
Portadora de ofrendas. Dinastía XII, tumba de Meketre, serdab. Madera, yeso, pintura. Dimensiones: 112 cm x 17 cm x. 46,7 cm. MET, Nueva York. La mujer lleva sobre su cabeza una cesta llena de cortes de carne. En su mano derecha sostiene por sus alas un pato vivo. La iconografía de la figura es bien conocida desde los relieves del Antiguo Reino en los que se representaban filas de portadores con ofrendas. Habitualmente estas figuras reciben los nombres de los lugares con lo que se identificaban las personificaciones, fincas que proveerían perpetuamente sustento para el espíritu del propietario de la tumba. La mujer está ricamente adornado con joyas y lleva un vestido decorado con un dibujo de plumas, un tipo de ropa asociada con diosas. Por lo tanto, esta figura y su compañera, en El Cairo, también pueden estar asociadas con las diosas funerarias Isis y Neftis, que se representaban en el pie y la cabeza de los ataúdes para proteger a la persona fallecida.
Durante el Imperio Medio, el dios Osiris ganó importancia como una deidad funeraria y, a partir de entonces, los muertos en todos los niveles de la sociedad se convirtieron en manifestaciones del dios. Osiris funcionó como el gobernante del inframundo y, por eso, ciertos símbolos e insignias que habían sido prerrogativa exclusiva del rey reinante se utilizaron sobre el cuerpo momificado del dios: un uraeus en la frente y un mayal (un atributo estándar del faraón).
Relieve de Osiris. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Coptos. Piedra caliza, 42 × 37,5 cm. Petrie Museum of Egyptian Archaeology, University College London.
Cabeza de una estatua del dios Sobek Shedeti. Dinastía XII, ca. 1859-1802 a.C. Fayum, Hawara. Piedra Caliza, 54.5 × 51 × 48 cm. Museo Ashmolean, Oxford.
Los dioses también festejan a los faraones.
Dintel de Amenemhat I y Deidades. Dinastía XII, Amenemhat I-Sesostris I, ca. 1981-1952 aC Templo Pirámide de Amenemhat I, Piedra Caliza, pintura, 36,8 cm x 172,7 cm x 13,3 cm. En el relieve rey Amenemhat I se muestra la celebración de su jubileo de treinta años (Heb Sed). Está flanqueado por los dioses Anubis, con cabeza de chacal (delante) y Horus con cabeza de halcón (detrás), ambos de los cuales le ofrecen el ankh, o símbolo de la vida. A la izquierda se encuentra la diosa Nekhbet del Alto Egipto y a la derecha la diosa Wadjet del Bajo Egipto. El rey lleva una peluca muy rizado con el uraeus en la frente y la barba postiza, así como el látigo, de la realeza. El tallado en bajorrelieve es delicado, pero muchos detalles solamente se indican en la pintura.
Los vasos canopos, que contenían los órganos de la persona fallecida durante el proceso de la momificación (estómago, hígado, intestinos, pulmones), se adornaron mucho más en el Reino Medio. Las tapas adquieren forma de cabezas humanas y se convierten en esculturas por propio derecho, abandonándose las tapas planas o abovedadas.
Vasos canopos de Nebsen y Sesostris. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a.C. El-Riqqa, Cementerio A, Tumba 116. Caliza. 40 × 22 cm.
Objetos
Artefactos de ambientes domésticos, tumbas y templos revelan la amplitud de la expresión artística, la evolución de los estilos, y la transformación de muchos aspectos de la cultura egipcia y la religión.
Figura de un hipopótamo, alias "William," Dinastía XII, ca. 1961-1878 a.C, Loza. Un hipopótamo de loza en la colección del Met (arriba) se pinta con los contornos de las plantas de los ríos, que simboliza los pantanos en los que el animal vivió. Desde su llegada en 1917, esta estatuilla ha sido un favorito de los visitantes del museo y durante años se ha conocido como "William". Los hipopótamos pueden haber sido utilizados en las tumbas como protectores mágicos de los muertos. Su color azul brillante sugiere la juventud, el vigor y la regeneración.
Collar de Senebtisi, dinastía XII, finales y principios de la XIII, ca. 1850-1775 a.C. Loza, oro, cornalina y turquesa.
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