jueves, 6 de noviembre de 2014

LA EDAD MEDIA EN DOCE IMÁGENES.

ESTE ES UN JUEGO PARA RECONOCER 12 IMÁGENES DE LAS ARTES DE LA EDAD MEDIA.

Es un juego de animación al estudio para mis alumnos y para todo aquel que quiera participar.

Mi intención es que a través del juego:
1.- Estudien, repasen, investiguen y reflexionen sobre las imágenes.
2.- Se inicien 
en el comentario práctico de imágenes.
3.- Utilicen la herramienta informática.
Mira las siguientes imágenes y luego contesta según la fórmula que te propongo tras la presentación de imágenes.
Puedes ampliar la imagen a pantalla completa o pausar la presentación para ver con todo detalle.

Indica para cada una de las fotos numeradas:

"Imagen .........X (el número que se quiera resolver)
1.- Titulo de la obra o descripción precisa.
2.- Estilo, país o región. Etapa o cronología. Autor si es conocido (en una de las obras de pintura es requisito imprescindible).
3.- Dos o tres ideas o características destacables de la obra que nos ha servido para reconocerla en el estilo el país o el artista.

Con ello estarás haciendo un pequeño comentario de una imagen.


Participa escribiendo tu comentario al pie del artículo. Ten en cuenta que:
  • Sólo permitiré uno por persona. Si falláis o contestáis de forma incompleta no habrá segunda oportunidad. Aunque para que no lo dejéis para el final y también tenga algo de ventaja el que rompe el hielo, los tres primeros que contesten correctamente tendrán derecho a resolver una segunda imagen. Esa segunda oportunidad la llamaremos comodín . Utilizadla sabiamente.
  • Cada vez que haya un acierto, esa imagen ya estará resuelta y, por tanto,  ya no se podrá comentar sobre ella, quedando retirada del juego. Comprobad que no repetís la obra repasando el artículo y LOS COMENTARIOS.


IMÁGENES A DESVELAR
Empieza el juego.

Iván Molina comenta la Imagen nº5 y gana su comodín.


"Se trata de la Iglesia de Santa Cristina de Lena, en concreto la visión central de su iconostasis y capilla.
La iglesia, reside en Asturias, España. Fue edificada a mediados del s. IX y corresponde al estilo prerrománico astur. 
Lo característico de esta iglesia es que tiene una planta de cruz griega, muy inusual en la arquitectura prerrománica astur. Otro detalle a destacar es su iconostasis, que está formado por tres arcos de piedra (con celosías) con sus respectivas columnas. Por último, decir que pequeños nártex a modo de vestíbulo en las puertas de acceso de la nave central y del transepto."
Y de la bóveda de cañón con arcos fajones no dices nada, que es precisamente lo más novedoso...

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Gabriel responde a la imagen 3 y gana el comodín correspondiente.


- Se trata de un fresco de la Capilla Scrovegni, en el que se representa la resurrección de Lázaro.
- Es un fresco de la Capilla Scrovegni, en Padua, Italia. Esta obra se enmarca en el gótico, en la primera mitad del siglo XIV. El fresco es obra de Giotto di Bondone.
- Esta obra posee como características principales, la ubicación espacial de la escena (se representa un paisaje en el fondo), la sustitución del fondo dorado de influencia bizantina por un fondo azul, a modo de cielo.Destaca el intento de crear profundidad por medio del juego de luces y sombras (tanto en el paisaje del fondo, como en las telas de los personajes). También es típico de Giotto la colocación de personajes de espalda en el primer plano, tanto para crear profundidad por medio de planos, como para dirigir la atención del espectador hacia la acción central. Por último, los rostros buscan ser más realistas, así como el modelo humano, que adquiere mayor realismo. Al igual que la mayoría de frescos de la Capilla Scrovegni, este fresco tiene temática religiosa (resurrección de Lázaro).

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Iván Zambrano responde a la Imagen nº 10 como forma de alcanzar esas décimas que necesita.



Esta imagen se trata de la DIVINITY SCHOOL DE OXFORD, se trata de un edificio de estilo gótico , en la cual podemos observar un aula donde se imparten clases. 
Este edificio se encuentra en Inglaterra ,construida entre 1427 y 1483 y pertenece al estilo gótico inglés.(SXII) 
Lo característico de esta obra es que posé en su techo bóvedas de abanico características de la arquitectura gótica inglesa a partir del siglo XII, posee grandes ventanales para la entrada de luz , una nave o planta alargada y espaciosa, pero sin duda lo que mas llama la atención es su techo, en el que podemos observar uno de los principales rasgos ingleses en el estilo gótico, esas prolongaciones en forma de estalactitas.
Un poco escaso el comentario y con un error notable que he tachado. ¿no podías haber hablado de otros elementos notables del gótico inglés que se ven en la foto como el arco tudor? ¿o hablar sobre este tipo de edificios universitarios?

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Allende responde a la imagen 8 para conseguir las décimas necesarias.



- Se trata de una imagen de arcos polilobulados entrecruzados de la Mezquita de Córdoba.
- La mezquita se encuentra en Córdoba. Podemos encuadrar este edificio en el estilo andalusí, concretamente en el período cordobés (siglos VIII-X) El inicio de su construcción se debe al primer emir rey de Córdoba, Abderramán I.
-La primera característica que nos permite reconocer que esta imagen pertenece a la mezquita, es el tipo de arco, que es polilobulado y entrecruzado, característico de una de las partes de la mezquita, la zona de Alhaquen II.También señalamos los arcos superiores, que son de herradura califal. La segunda característica es el arabesco o paño de sebka y el ataurique, motivos vegetales que rodean los arcos y enmarcan el espacio. Por último, destacamos las dovelas, que son de colores.
Podrías haber ahondado un poco más. Estamos ante la macsura de Alhaken, justo en frente del mihrab cuya decoración con mosaicos se intuye a la izquierda. Podías haber hablado de la doble arquería habitual. Las dovelas en este caso no son de dos colores sino de dos tipos de decoración: lisas o con atauriques, He tachado lo del paño de sebka, porque esa decoración no aparece en la imagen (es de dos siglos posterior).

miércoles, 5 de noviembre de 2014

LAS FURIAS: DE TIZIANO A RIBERA. ALEGORÍA POLÍTICA Y DESAFÍO ARTÍSTICO.

Desde el 21 de enero y hasta el 4 de mayo de 2014, el Museo del Prado ofrece la exposición "Las furias: de Tiziano a Ribera. Alegoría política y desafío artístico". La exposición no es muy extensa, ya que sólo se compone de 27 obras -dos dibujos, ocho grabados, una medalla y 16 pinturas- que se exponen en torno a una copia del Laoconte. Sin embargo, es una exposición con distintos niveles de lectura donde asistimos al nacimiento, desarrollo y desaparición de un tema mitológico que tuvo un alcance paneuropeo, que interesó por igual a católicos y a protestantes, en monarquías absolutas y en repúblicas. Y un tema que en el fondo, tal y como ha sido expuesto en el montaje, con todas las obras dialogando entre sí y todas ellas en torno al Laoconte, nos permita también reflexionar sobre nociones fundamentales para el arte de la época como eran las de imitación, las de emulación o las de originalidad.


El tema mitológico.

En realidad, las Furias eran unos personajes femeninos, personificación del castigo y la venganza, encargados de velar que los condenados en el Hades cumplieran sus castigos, pero en España, desde el siglo XVI, se conoció con este nombre a los lienzos que Tiziano dedicó a cuatro personajes que se atrevieron a desafiar a los dioses del Olimpo: Ticio, Ixión, Tántalo y Sísifo. El error se perpetuó y desde entonces se utiliza el termino Furias para designar esta temática que cuenta las desventuras en el Hades greco-latino de estos cuatro personajes mitológicos.

Tiziano. Sísifo, 1548-1549. Óleo sobre lienzo, 237 x 216 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


En las Metamorfosis, el poeta romano Ovidio narra el sufrimiento eterno de estos cuatro desgraciados personajes que osaron desafiar a los dioses:
  • - Ticio, por intentar violar a una amante de Zeus, había sido condenado a que un buitre devorara su hígado, que se regeneraba una y otra vez.
  • - Ixión, progenitor de la raza de los centauros, intentó suplantar a Zeus en el lecho de Hera, por lo que fue castigado a dar vueltas sin fin en una rueda.
  • - Tántalo, por servir a su hijo de festín a los dioses, fue castigado a procurarse en vano alimento.
  • - El delito de Sísifo fue haber delatado las infidelidades de Zeus y haber engañado a los dioses. por lo que fue castigado a portar cuesta arriba una enorme piedra que siempre caía antes de llegar a la cima y que debía de nuevo eternamente cargar.
    A lo largo de un siglo y medio, desde mediados del siglo XVI hasta finales del siglo XVII, el tema gozó de una gran popularidad en Europa y asumieron otros significados.

    El tema de las Furias. El mensaje político inicial.

    El tema de las Furias, como conjunto, fue concebido en 1548 como una alegoría de índole política. Ese año, María de Hungría encargó a Tiziano cuatro grandes lienzos con cada uno de estos personajes para su residencia, el palacio de Binche en las afueras de Bruselas, en la actual Bélgica. Su idea era que lucieran junto con otros para exaltar la monarquía de su hermano, el emperador Carlos V. Los condenados y castigados en el Hades por desafiar a los dioses, serían el símbolo que encarnaría a los príncipes alemanes que habían sido derrotados por su hermano en la batalla de Mülhberg ese mismo año. De paso serían una advertencia del destino que les esperaba a aquellos que osasen desafiar el poder imperial. Al elegir estos cuatro personajes como motivo de esos lienzos, estaba creando una alegoría política de carácter totalmente novedoso. Puesto que ni en la Antigüedad ni en la baja Edad Media, ni tampoco en las primeras décadas del Renacimiento, estos cuatro personajes habían tenido un significado político. Desde entonces y en las siguientes décadas, los gobernantes de Europa eligieron el tema de las Furias como mensaje simbólico-político, como un aviso para quien osara desafiar al poder establecido.

    Cornelisz van Haarlem. Ixión, 1588. Óleo sobre lienzo, 192 x 152 cm. Rotterdam, Museum Boijmans van Beuningen.


    Representar estas figuras mitológicas que habían tenido un protagonismo muy secundario durante la Antigüedad fue, por dos razones, un reto para Tiziano. Conceptualmente, porque fue el primer encargo imperial que no era un retrato y su primera incursión en la alegoría política. Y formalmente, porque necesitaba crear eran cuadros de una sola figura que exigían una monumentalidad y un pathos dramático que impresionaran. No tuvo duda de que ante esta problemática sus referentes obligados  debían ser la escultura clásica y Miguel Ángel, máxime tras haber estado en Roma recientemente, entre 1545-46, y haber conocido de primera mano obras claves de la Antigüedad como el Laoconte y estar todavía fresco el Juicio Final de la Capilla Sixtina.

    Giulio Sanuto. Tántalo, 1565. Grabado, 44.2 x 34.1 cm. Budapest, Szépművészeti Múzeum.



    Además, antes de 1548, cuando Tiziano empezó a pintar las Furias, sólo Ticio contaba con un precedente de prestigio: el dibujo que Miguel Ángel regaló en 1532 a Tommaso de Cavalieri. Este modelo, que está en el exposición, explicaría porqué Tiziano mostró un águila devorando el hígado de Ticio, cuando las fuentes antiguas aluden a un buitre. Pero es que además necesitaba el dramatismo, la terribilitá y la monumentalidad de las figuras miguelangelescas.

    Miguel Ángel Buonarroti. El castigo de Ticio, 1532. Carbón y tiza negra sobre papel, 33 x 19 cm. Windsor Castle, Londres, Royal Collection Trust.


    Tanto Miguel Ángel como Tiziano, acudieron al Laoconte, presente en la exposición a través de una réplica del siglo XIX, para la representación del movimiento y del pathos. El Laoconte era una escultura helenística de la escuela de Rodas que, tras ser descubierta en Roma en 1506, se convirtió en lo que llamaron el ejemplo máximo. Ya, desde la antigüedad, Plinio la había considerado la obra de arte suprema, superior a cualquier otra pintura y escultura. Y que ninguna otra consiguió representar de forma más perfecta el dolor en el arte.

    Laoconte y sus hijos, vaciado en yeso del siglo XIX, procede del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Al fondo el Ixión y el Ticio de Ribera.


    En cuanto a las Furias pintadas por Tiziano permanecieron en Binche hasta la destrucción del palacio por tropas francesas en 1554. En 1558 María de Hungría las legó a Felipe II, que las destinó al Alcázar de Madrid, donde se las conoció con el equívoco nombre. Allí permanecieron hasta el incendio de 1734, cuando ardieron Ixióny Tántalo. Por tanto, el Museo del Prado, sólo conserva hoy dos obras del pintor veneciano: Ticio, que en realidad es una copia hecha por el mismo autor, y Sísifo, el único superviviente del conjunto.

    Tiziano. Ticio, 1565 (es una copia del taller de Tiziano, el original debió ser hecho en 1548). Óleo sobre lienzo, 253 cm x 217 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


    En el modo de representar los episodios de los dos cuadros que quedan de Tiziano se advierte la traslación de elementos de iconografía cristiana a la mitología. Para visualizar el Hades, el pintor recurrió a fuegos, mientras el carácter negativo de los personajes se sugiere, por ejemplo, acompañándolos de serpientes, elementos no descritos por Ovidio. Las obras están concebidas para contemplarse en alto, con figuras de monumentales anatomías, a menudo desnudas, que crean el espacio en lugar de estar dentro de él. En cuanto al colorido, a distancia producen el efecto de falsa monocromía, de estar pintadas con una gama muy reducida con predominio de tonos marrones o verde oliva que, al acercarse, revelan una extraordinaria variedad que incluye vibrantes toques en rojo y amarillo.


    Las Furias como "Exemplum artis et doloris".

    Durante los años posteriores al encargo de María de Hungría a Tiziano, en el Manierismo y en el Barroco, el tema de las Furias disfrutó de notable fortuna entre los pintores, pero por otra razón distinta de la política inicial. Se consideró que este asunto era idóneo para que los grandes artistas demostraran su talento, ya que no sólo era un tema que permitía recrearse en el desnudo, en el virtuosismo anatómico en movimiento y en el sentimiento, sino que también permitía visualizar la estética del horror que recorría entonces Europa. Podía ser el nuevo "Exemplum artis et doloris".

    Cornelisz van Haarlem. Ticio, 1588. Tinta sobre papel, 36 x 26.8 cm. Vienna, Albertina.


    El tema servía para demostrar la pericia de los artistas en representar desnudos, en escorzos inverosímiles y en variedad de actitudes y movimientos. También había una dificultad expresiva en la medida que había que representar el dolor, el más difícil de los "affetti" o estados de ánimo. Pero es que además a lo largo de estos años fue abriéndose paso entre los pintores la idea de que una obra de arte podía visualizar un asunto desagradable de modo atractivo y que la representación habilidosa y con talento de estas escenas compensaba su efecto angustioso.

    Las Furias y su influencia en los Países Bajos.

    Aunque las Furias de Tiziano llegaron a España en 1558, fue en los Países Bajos donde tuvieron un impacto más temprano, tanto en artistas que pudieron estudiarlas in situ en los cinco años que permanecieron expuestas en el palacio de Binche (como Michael Coxcie y Maarten van Heemskerck), como a través de grabados, algunos realizados por holandeses como Cornelis Cort bajo la supervisión de Tiziano. Todo ello cristalizó en la ciudad de Haarlem en la década de 1580 en torno a su Academia, cuyos principales promotores fueron Van Mander, Goltzius y Cornelisz van Haarlem. El ideario de esta institución combinaba una interpretación extrema de Miguel Ángel, consistente en anatomías hipertrofiadas y escorzos inverosímiles sin caer mucho en lo truculento.

    Goltzius. Ticio, 1613. Óleo sobre lienzo, 125 x 105 cm. Haarlem, Frans Hals Museum.

    Se exponen en la muestra 4 grabados con forma de tondo que son buenos ejemplos de esta desmesura. El nexo común de ellos es que los cuatro personajes representados sufren caídas por su arrogancia ante los dioses, aunque en este caso se sustituyen a Sísifo y Ticio por Faetón e Ícaro. Las obras son fruto de la breve colaboración entre Goltzius y Cornelisz van Haarlem y muestran algunas de las escenas más atrevidas de escorzos y tensión muscular.

    Cornelisz van Haarlem y Goltzius, Heindrick. Tántalo, 1588. Grabado, 31 cm diámetro. Amsterdam, Rijksmuseum.


    Cornelisz van Haarlem/ Goltzius, Heindrick. 1562 - 1638. Arriba a al izquierda. Tántalo. Grabado, 31 cm diámetro. Arriba derecha, Faetón. Grabado, 33,5 cm de diámetro. Abajo a la izquierda, Ícaro. Grabado, 34,2 cm diámetro. Abajo derecha, Ixión. Grabado, 33 cm diámetro. Ámsterdam, Rijksmuseum.


    La frontera política y religiosa no impidió contactos artísticos entre Haarlem y Amberes, como ejemplifica la influencia mutua entre Goltizus y Rubens. Éste volvió en 1608 de Italia con un lenguaje que fusionaba intereses anticuarios, la monumentalidad de Miguel Ángel y el color veneciano, síntesis que visualizó admirablemente en su Prometeo. Este cuadro también se exhibe, aunque también excede la temática de las Furias. Prometeo es elTitán amigo de los mortales que robó el fuego de los dioses para darlo a los hombres y que será castigado porZeus que le encadenará y, como a Ticio, un águila le devorará todos los días el hígado.

    Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders. Prometeo encadenado, alrededor de 1611. Óleo sobre lienzo, 242,6 x 209,5 cm. Filadelfia, Philadelphia Museum of Art.


    Las Furias y su influencia en Italia.

    Caravaggio no pintó nunca una Furia, pero fue determinante en el desarrollo espectacular del tema. Su uso de la luz tenebrista y del énfasis en la expresión dolorosa, en el grito; así como el uso de cuadros de gran tamaño donde los personajes aún parecen no caber, forjaron la expresividad de muchos pintores italianos que vieron en este tema de dramático desenlace una oportunidad para impactar al espectador. La fascinación por el tema alcanzó su ápice en Nápoles entre 1630 y 1660, pudiendo hablarse de una "estética del horror" en cuya formulación fue decisivo el poeta Giambattista Marino. Marino defendía el horror no como estrategia para transmitir un mensaje, sino como el mensaje en sí. Fue, sin embargo, José de Ribera quien convirtió las Furias en el epítome del horror en la pintura e hizo de Nápoles la ciudad donde disfrutaron de mayor predicamento. En la obra de Ribera no era necesario ver derramada mucha sangre para conseguir impresionar al espectador. Con sólo un certero picotazo en el costado de Ticio y el despojo colgante que se lleva el ave es suficiente para provocar el grito de horror.

    José de Ribera. Ticio, 1632. Óleo sobre lienzo, 227 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Detalle.



    José de Ribera. Ticio, 1632. Óleo sobre lienzo, 227 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.


    Podemos ver en la exposición cómo los pintores se sirvieron de una serie de estrategias para abrumar al espectador y transmitirle esta estética del horror. La técnica tenebrista, caravaggiesca, ayudó a ello: figuras en primer plano, fuertemente iluminadas que se recortan sobre fondos prácticamente oscuros, por lo que parece que se precipitan sobre el espectador. En la obra de Ribera los rostros se vislumbran entre las sombras del Tártaro. La violenta imagen del condenado Ixión, boca abajo, acentúa la tensión de la dramática la luz, de la monumentalidad de las figuras, de las forzadas anatomías y de la expresividad gestual. Estos pintores hicieron hincapié cada vez más en los aspectos más truculentos de los castigos de los personajes. Es a partir de este momento en el que vamos a ver las heridas más sangrantes y las expresiones completamente desgarradas.

    José de Ribera. Ixión, 1632. Óleo sobre lienzo, 220 x 301 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.




    Desde Nápoles las Furias se extendieron por Italia a través de obras de Ribera y los viajes de pintores próximos a él, como Salvator Rosa, que en 1639 eligió un Ticio para presentarse en Roma. Éste llevó esta estética del horror al paroxismo, casi a la casquería, como se puede apreciar en su Prometeo del palacio Corsini en Roma. Hay que señalar que Prometeo no es una de las Furias pero se le asocia con ellas debido a que sufrió el mismo castigo que Ticio, aunque moralmente no tenían nada que ver, ya que éste era un violador y aquél un benefactor que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres.

    Salvator Rosa. Prometeo, 1648 – 1650. Óleo sobre lienzo, 344 x 214 cm. Galleria Nazionale dÁrte Antica di Palazzo Corsini.


    En Génova, sin embargo, el aporte napolitano se sobrepuso a un interés local por las Furias desde inicios del siglo XVII, ligado al tratamiento monumental de la anatomía en pintores como Luciano Borzone y a patronos como Giovan Carlo Doria, amigo de Marino, coleccionista de Rubens y propietario de varias Furias, cuyo palacio acogió una "Accademia dei nudi". En este ambiente se educó Asseretto, quien confirmaría su interés por las Furias tras visitar Roma un año después del triunfo allí de Rosa con su Ticio.

    Antonio Zanchi. Sísifo, 1660 - 1665. Óleo sobre lienzo, 110,4 x 119,8 cm. La Haya, Mauritshuis.


    Las Furias tuvieron su postrer momento de esplendor en Venecia, de nuevo gracias al arribo de obras napolitanas y de pintores como Luca Giordano, que difundieron tanto la temática como la estética del horror de la que participaban. Su principal cultor fue el genovés Langetti, quien combinó ecos de Asseretto con un conocimiento profundo de Ribera. Llegado a Venecia en 1655, Langetti fue el principal representante de los "tenebrosi", pintores que encontraron en el tenebrismo de raíz caravaggesco-riberesca la opción estética adecuada para expresar su agitado estado interior.

    Giovanni Battista Langetti. Ixión. Óleo sobre lienzo, 193,6 x 258,4 cm. Puerto Rico, Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico.


    Las Furias desde el siglo XVIII.

    Hacia 1700 el tema se ha agotado y después de esa fecha ya no encontramos a ningún pintor que las pinte de forma conjunta. Tal vez, por los excesos cometidos al rozar los límites de la casquería o tal vez porque el barroco agonizante pensó que era mejor renovar sus metáforas.

    Aun así, de forma individual, estos personajes han seguido captando el interés de escritores, de artistas, de pensadores aunque no siempre de forma homogénea. El siglo XX por ejemplo fue el gran siglo de Sísifo que sirvió de inspiración a pintores, pero también a políticos como Rosa Luxemburgo que asimiló los trabajos de Sísifo con la lucha del proletariado autor del famoso "Mito de Sísifo" donde comparó las desventuras de este gigante con el absurdo del hombre contemporáneo.

    Theodoor Rombouts. Prometeo, Óleo sobre lienzo, 154 x 222,5 cm. Bruselas, Royal Museum of Fines Arts of Belgium. Detalle.



    EL SEPULCRO DE DOÑA URRACA DÍAZ DE HARO. EL RETRATO FEMENINO FUNERARIO EN EL GÓTICO.

    En el monasterio cisterciense de Cañas (La Rioja) hay un monumento escultórico que me ha llamado la atención por su excepcionalidad. Se trata del sepulcro de una de sus abadesas del siglo XIII, doña Urraca López de Haro, enterrada en el lugar preferente de la comunidad de monjas: la sala Capitular del convento.

    El convento de Santa María de Cañas posee una iglesia con una cabecera bellísima. De una pureza gótica paradigmática. Precisamente la abadesa del sepulcro que nos atañe, doña Urraca López de Haro, es a la que se debe la construcción de gran parte del edificio.

    El convento y el sepulcro de la abadesa. Datos técnicos.

    El convento fue fundado en 1169 cuando el conde don Lope Díaz de Haro (IX señor de Vizcaya) y doña Aldonza Ruiz de Castro donaron a la Orden del Císter las tierras situadas en la villa de Cañas. No obstante, hasta 1170 no se trasladaron allí las primeras monjas, que provenían de un monasterio benedictino radicado en Hayuela (Fayola o Fayuela) y que cambiaron los hábitos benedictinos por los del Císter. Esta familia estuvo ligada totalmente con el monasterio y allí profesó la sobrina o la nieta -en esto no se ponen de acuerdo los investigadores- de los fundadores, la enterrada, que llegaría a ser la cuarta abadesa del monasterio (1225-1262). Con esta abadesa se comenzó a construir la iglesia, la sala capitular y las principales dependencias (cocina, cilla y comedor) y también un hospital en la villa. No es de extrañar por ello, que se la conozca como la segunda fundadora del monasterio y que la comunidad de monjas le agradeciera su dedicación con este monumento funerario.

    Interior de la Iglesia, prodigio de buen gusto y de luminosidad. Fue construida hacia 1236 bajo el mandato de la propia doña Urraca.


    Doña Urraca, nacida hacia 1193, tendría unos treinta y pocos años de edad cuando fue elegida abadesa y habría fallecido en 1262. Su cuerpo se conserva incorrupto dentro del magnífico sepulcro que se erigió en la sala capitular, que vemos en la foto de abajo, hoy museo del monasterio.

    En la sala capitular encontramos la tumba principal en el centro, casi  apoyada en la columna central de la que parten los nervios del sistema sostenido de este espacio. A su lado también hay cuatro laudas sepulcrales de otras abadesas del monasterio, éstas sólo fueron decoradas con un báculo abacial.


    El sepulcro se encuentra en un estado de conservación excelente. La obra se especula que pudiera ser de Ruy (Rodrigo) Martinez de Bureba hacia el 1270,  pero hay estudiosos que la sitúan a principios del XIV. No lleva inscripción. Está esculpida en arenisca y consta de dos piezas:
    • la losa sepulcral o tapa con la imagen de la difunta (2,45 x 0, 94 metros de ancho)
    • y la caja o urna mortuoria (2,38 x 0,88 x 0,52 metros) que se eleva del suelo sobre tres parejas de lobos.
      Un sepulcro gótico muy original.

      ¿Y qué es lo que tiene de especial esta tumba? Pues muchas cosas, que voy a pasar a analizar.

      1.- La exaltación del individuo. En primer lugar, éste es uno de los primeros sepulcros en los que se introduce novedades vinculadas con la idea de la individualidad. En el románico y aún hasta bien entrado el gótico, el tema  decorativo del monumento funerario era habitualmente un tema religioso: la Maiestas Domini con el Tetramorfos  o los temas del evangélicos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Sorprende, por tanto, que en este caso no aparezca ninguno de esos temas y que se dé todo el protagonismo a la imagen de la yacente:
      1. su figura aparece en el lecho mortuorio con el atributo de su estatus social, el báculo de abadesa,
      2. y que el tema que rodea el sepulcro en sus cuatro caras es el cortejo fúnebre y la ascensión al cielo del alma de la difunta.

      2.- Retrato funerario femenino. Lo segundo que me llamó la atención es que se exaltara de tal manera a una mujer en la Edad Media. En verdad que ésto no es excepcional y que existen otros ejemplos de la misma época e incluso familia, pero sí lo es que se ponga tanto énfasis en la importancia de su retrato y se de relevancia a la comunidad de monjas que velan en su entierro. En las destinatarias concurre la circunstancia de ser damas de alta alcurnia pertenecientes a las más destacas familias de la nobleza castellana.

      El sepulcro de otra doña Urraca López de Haro, la esposa de Fernando II y reina consorte de León. El monumento procede del Monasterio de Santa María la Real de Vileña y hoy está en el museo del retablo de Burgos. Esta doña Urraca fue la tía de nuestra difunda de Cañas. La tumba se debió realizar entre 1230-1250. Se trata de un precedente de inferior factura al que analizamos.


      Analicemos la obra.

      La representación se caracteriza por la idealización de la yacente. La imagen de su rostro es convencional, puesto que no pretende plasmar los rasgos particulares de la abadesa y sí mostrar un gesto bello y sereno a la espera de la resurrección. Hasta parece sonreír y estar con los ojos abiertos. La idea es que la difunta despierta a la otra vida y por ello tiene los ojos abiertos a la luz perpetua. Si el rostro es ideal, la indumentaria está, en cambio, cuidadosamente detallada.

      Lleva en la cabeza una toca y un velo de muchas capas. El hábito es sencillo, de anchas y largas mangas que aparecen recogidas. Del cuello cuelga un rosario, cuyas cuentas sostiene entre los dedos de una de su mano derecha, mientras que la izquierda porta el báculo que denota su condición de abadesa. La parte superior del mismo es curiosa porque aparece la figura enroscada de un dragón.

      La figura está flanqueada a la altura de los hombros por ángeles con incensarios. El humo de incienso (propio de Dios) es esparcido por estos ángeles turiferarios, para que el alma de la abadesa ascienda bien acompañada a los cielos. A sus pies hay tres religiosas sentadas en un tamaño jerárquicamente inferior que también ayudan con sus oraciones a que suba al cielo. Hay también una serpiente y una paloma, los símbolos utilizados por Jesucristo para señalar cual había de ser el comportamiento de sus discípulos: "Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas" (Mt. 10,16).


      La urna funeraria está sostenida por seis lobos, emblema de la estirpe de los López de Haro.

      En los cuatro costados se representan diversas escenas:

      En el lateral izquierdo, vemos el funeral de la difunta: el cortejo fúnebre formado por un total de 26 personajes, además del féretro. El oficiante de las exequias, que posiblemente se celebren en la misma abadía, es un obispo con mitra y báculo, como corresponde a la dignidad de la finada. Le siguen otros obispos y abades masculinos reconocibles por sus báculos y cabezas tonsuradas. Delante de la comitiva de oficiantes está el sepulcro y los acólitos que sostienen distintos objetos de culto: el libro de oraciones, un incensario, un hisopo, una cruz y cirios.

      Sobre la caja aparecen varios hombres mesándose los cabellos y lamentándose. Uno de ellos es tonsurado.  Este conjunto el plañideros contrastan por su actitud con el resto de personajes y recuerda viejas costumbres paganas. Podrían ser los familiares masculinos de la difunta. Estos ruidosos llantos y manifestaciones de dolor se complementan con las laceraciones de las mejillas de las mujeres (¿dueñas?) y hombres nobles que aparecen detrás vestidos con elegantes sombreros altos.

      A continuación de este grupo aparece un conjunto de religiosos de las órdenes mendicantes en el papel de dispensadores de los últimos auxilios a la difunta. Son franciscanos, por el cordón con nudos que llevan al cinto, y dominicos. La presencia de estos frailes, que acompañan desde el lugar del duelo hasta la deposición del cadáver en la tumba, nos habla de la importancia progresiva de estas órdenes, recientemente fundadas, que vienen a sustituir a las órdenes monásticas.

      En el lado derecho, un cortejo de 11 monjas que representan a la comunidad de monjas bajo el mandato de la abadesa Doña Urraca recién fallecida. La priora recibe el pésame del obispo pero con la mano cubierta por la manga de su hábito, para evitar el contacto carnal con el hombre, aunque sea un religioso.

      También vemos monjas que lloran apesadumbradas la muerte de su abadesa, pero sus gestos distan mucho de las plañideros y familiares que hemos visto en el otro lado del sepulcro, puesto que éstas como mucho se limitan a secar sus lágrimas con la manga del hábito. Aunque no todas están pendientes de la ceremonia. La última monja de la comitiva vuelve la cabeza hacia atrás y sonríe pícaramente a un monje que posiblemente le ha pisado el hábito con el báculo. La anécdota relaja la trascendencia de la escena.

      A los pies del sepulcro se representa la subida al cielo de la abadesa. El alma de la monja ha adquirido la forma de niña desnuda. Su cuerpo ingrávido es elevado a los cielos por dos ángeles que la recogen en una tela. La imagen me recuerda, salvando las distancias, la imagen pagana de Venus saliendo de las aguas del Trono Ludovisi, siendo recibida por sus criadas.


      En la cabecera, cinco figuras con escenas de difícil interpretación: una monja que da consuelo a otra monja niña o novicia; una tercera que lleva en sus manos un libro y una cuarta que se arrodilla ante la figura de San Pedro que lleva en sus manos las llaves del cielo.


      Todavía la representación de la difunta es tradicional, pero en dos siglos llegaremos al culmen de la estatuaria funeraria gótica en nuestra península, los sepulcros esculpidos por Gil de Siloe en la Cartuja de Miraflores.

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