martes, 30 de septiembre de 2014

ARQUITECTURA ROMANA. LAS CONSTRUCCIONES DEDICADAS A ESPECTÁCULOS: TEATROS, ANFITEATROS, CIRCOS, ESTADIOS Y ODEONES.

Los edificios que los romanos levantaron para espectáculos (teatro, anfiteatro, odeón, estadio o circo) son una de las señas de identidad de la edilicia romana. Todas las urbs de cierta importancia en el Imperio aspiraron en sus momentos de gloria a tener uno, cuando no varios, de estos edificios. Hasta ciudades de pequeño tamaño en provincias, como Segóbriga en Hispania, fueron favorecidas por estas monumentales construcciones. En esta presentación podemos ver algunos de estos edificios en ejemplos muy significativos. Podemos continuar después conociendo más cosas sobre ellos en el artículo posterior.


Función o finalidad.

La principal finalidad para la que se erigieron estos edificios fue la de cubrir las necesidades de ocio de la población. Los espectáculos y las competiciones que se celebraban en su interior estaban sufragados por el Estado a través de sus cargos públicos o por particulares que los encargaban como forma de promoción social.

Pese al carácter lúdico no debemos olvidar que el origen de estos espectáculos tenía un carácter sagrado. Los romanos heredaron las creencias tanto de etruscos como de griegos de dar culto a los dioses a través de una prueba física o espiritual o de hacer un tributo de sangre en honor de los difuntos (lucha de gladiadores en Etruria). No es de extrañar pues que estos edificios mantuvieran una función religiosa y que incluso pudieran tener templos anexos en donde se diera espacio a la divinidad.

Teatro de Mérida. Detalle central del escenario.



Junto a estas dos funciones, ocio y religión, también hay que destacar, la finalidad política de las obras. El edificio se hacía para la mayor gloria del que sufragaba los gastos de construcción, por lo que su nombre y estatuas debían aparecer bien visibles en el recinto.

Características comunes.

1.- Son edificios inspirados en modelos griegos. El anfiteatro, que es el novedoso, no es más que la uníon de dos teatros.
2.- La gran diferencia con los edificios griegos es que los de los romanos son casi siempre exentos. Es decir,  los griegos aprovechaban el desnivel o laderas de las montañas para hacer el graderío de espectadores. Los romanos, sin embargo,  levantaron  una estructura de pasillos anulares y vomitorios de entrada para acceder a los asientos y una espectacular fachada monumental.

Anfiteatro Flavio. Estructura interna de pasillos y subterráneos. Cávea y arena.



3.- La fachada es llamativa porque se curva siguiendo la forma semicircular del espacio de la cávea y porque se estructura en altura en varios piso muy decorados con elementos arquitectónicos y escultóricos. La fachada es un derroche de barroquismo por el recargamiento.

4.- El interior también es más decorativista que el griego, buscando crear escenografías arquitectónicas también muy sobrecargadas.

5.-  En la imagen inferior tomada en el teatro de Mérida podemos ver la convivencia de los tres materiales principales utilizados por los romanos: el hormigón para el esqueleto estructural, el ladrillo para ciertos arcos no visibles y los sillares almohadillados para el revestimiento en el exterior.

Teatro de Mérida. Estudio de materiales y estructuras.



Vamos a hacer una breve descripción y apunte de algunos de los edificios más importantes.

Teatros.

Partes de un teatro romano. Planta y vista del interior.

Derivan de los griegos, aunque se diferencian de éstos en que:
  • La orchestra no es circular, sino semicircular.
  • El graderío o cávea no supera el semicírculo como lo puede hacer el griego. Está dividido en tres secciones a las que tienen acceso distintas clases sociales: la inma, la media y la summa cávea.
  • La amplitud y riqueza del telón arquitectónico que sirve de fondo a la escena. La decoración es abigarrada de columnas, mármoles y estatuas.
  • Está construido sobre pasillos abovedados y no aprovechando las pendientes naturales del terreno.


Los primeros fueron en madera y desmontables. De hecho, el primero en ser levantado en piedra fue el de Pompeyo en Roma el año 58 a. C. El único de los que se han conservado restos de su fachada es el de Marcelo (año 11 a. C.). En Hispania tenemos los de Mérida, Sagunto, Tarraco, Clunia y Segóbriga.

Teatro de Mérida



El de Mérida, del que podemos ver unas cuantas imágenes se levantó el año 18 a. C. por orden de Marco Agripa. Su escena es de una riqueza excepcional. Lo rehicieron Trajano y, sobre todo, Adriano en el año 135. Conserva un graderío capaz para 5.500 espectadores.

Anfiteatros.

Son de planta elipsoidal. Consisten en un doble teatro con dos partes: la cavea o graderío para el público y la arena en el centro, con foso y construcciones subterráneas. En él se celebraban los combates entre los gladiadores y las fieras.

El Coloso de Nerón junto al anfiteatro Flavio.



El más importante sin duda es el Coliseo o Anfiteatro Flavio (porque se construyó en tiempo de Vespasiano y Tito, inaugurado el año 80 d. C.). Este edificio es una de las obras cumbres de la arquitectura romana. Recibe este nombre de la estauta en bronce "colosal" de Nerón junto a el que se edificó. Su fachada tiene 17 metros de altura y se divide en cuatro pisos. Presenta tres hiladas de arcadas superpuestas, con columnas adosadas a sus pilares; las de abajo son dórico-romanas, jónicas las del primer piso y corintias las del segundo, recordando la disposición ya ensayada en el teatro Marcelo. El gran ático, que forma el cuarto piso, está decorado con pilastras compuestas y ventanas. Podía contener 50.000 espectadores.

Además pueden citarse en la parte occidental del Imperio los de Arlés, Nimes, Verona, Mérida e Itálica. En África el de El Djem ofrece un espectáculo grandioso en pleno desierto.

Circos.

Derivan del hipódromo griego y se destinaban a carreras de caballos y de carros. Su forma es oblonga: en un extremo las cárceres o pequeños compartimentos desde donde tomar la salida; y en el centro la arena, dividida por la espina o zona con pedestal y distintos adornos escultóricos y arquitectónicos (hasta obeliscos) en torno a la cual se daban las vueltas. Rodeando la arena la cávea.

Circo máximo y Palatino.



El Circo Máximo en Roma, entre el Palatino y el Aventino, fue el más antiguo y monumental, pero no queda casi nada de él. Medía 600 metros de largo y 200 de ancho, y podía contener la colosal cifra de 260.000 espectadores. En Hispania quedan restos en Mérida.

Estadios.

Con formas parecidas a los circos, pero sin espina ni cárceres. Era donde tenían lugar las competiciones atléticas a la manera de los griegos. En Roma quedan restos del Estadio Domiciano (s. I d.C.) , hoy ocupado por la Plaza Navona.

Estadio Domiciano.



Odeones.

Como los teatros, pero de dimensiones más reducidas. Servía para celebrar los espectáculos musicales y de canto como se hacía en Grecia. Podían estar parcial o totalmente cubiertos. En Roma edificó uno Domiciano y otro Adriano, pero no nos han llegado restos significativos. Sí está muy bien conservado el de Pompeya (s. I a. C.).

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