lunes, 29 de septiembre de 2014

ARTE IBÉRICO. ESCULTURA Y CERÁMICA. CARACTERÍSTICAS E ICONOGRAFÍA.

La  plástica ibérica es la aportación más importante y original de esta cultura. Su apogeo tiene lugar entre los siglos V  y II a. C., siglo al partir del cual Roma ahogó su desarrollo.

Escultura ibérica. Características.

Material. En los yacimientos arqueológicos hemos encontrado figuras y relieves de bronce, barro cocido y piedra. Estos dos últimos materiales solían estar policromados. Se supone que existió una escultura en madera, debido a que el estilo de muchas de las obras en piedra  nos recuerda las tallas de madera, pero no nos ha llegado ninguna.

Bicha de Balazote. Detalle de obra muy arcaica u orientalizante.




Influencias. Se aprecia el influjo de las dos civilizaciones principales que contactaron en la Edad del Hierro con estos pueblos: los fenicios y los griegos.

- Los fenicios influyeron sobre todo en las obras más antiguas de los siglos VI y V a. C.:
  • Los animales mitológicos como grifos, esfinges y bichas se inspiraron en obras que los comerciantes mediterráneos importaban y que reflejaban modelos orientales antropocéfálos utilizados en Mesopotamia y entre los hititas como animales protectores de edificios. Ejemplo de esta producción es la bicha de Balazote (Albacete), de cuerpo de toro y cabeza humana, hecha para ser adaptado a una esquina probablemente de una tumba tipo la de Pozo Moro (Albacete). Se han encontrado también otros animales como osos y leones que también cumplirían esta función.
León del monumento de Pozo Moro.




  • Sus rasgos estilísticos son muy toscos: excesivamente esquemáticos y arcaicos.
- Los griegos ejercieron una mayor influencia en la figuración humana a partir del siglo V a. C.
  • Algunos autores piensan que pudieron trabajar en la península escultores griegos o que alguno ibero llegara a trabajar en talleres focenses o de Sicilia. Para sostener esa afirmación se basan en la notable mejoría de la plástica y en ciertas semejanzas estilísticas.
  • La escultura ibérica, no obstante, no asume como propios los conceptos básicos griegos de proporción y belleza. En el espíritu creativo del escultor ibérico hay un interés mayor por recrearse en el detalle, que por realizar obras perfectas de inspiración matemática.
Guerrrero de Porcuna. Ejemplo de influencia griega.




Escultura ibérica. Iconografía.

Podemos agrupar las esculturas ibéricas en tres grandes grupos en relación con su funcionalidad: exvotos y ofrendas de los santuarios, esculturas y relieves funerarios y representaciones de divinidades. En todos ellos apreciamos notables diferencias técnicas según la pericia de los autores y el fin a que se destinaban.

Los exvotos.

En los santuarios ibéricos, como los de la Luz (Murcia), Collado de los Jardines (Despeñaperros-Santa Elena (Jaén) y Castellar de Santisteban (Jaen) han aparecido miles de estatuitas de bronce, exvotos dedicados por los habitantes de la zona a sus dioses. Representan a hombres y mujeres de forma muy esquemática. Hay una gran variedad de tipos. Algunas figuras levantan el brazo derecho como signo de adoración. Los guerreros van armados de escudos redondos, lanzas y falcatas (espadas curvas), están firmes o en movimiento, van a pie o a caballo. Las figuras femeninas están vestidas con ropajes que, como en el arte griego, se ciñen al cuerpo.

Exvotos jienenses y Guerrero a caballo de Mogente, Valencia.




En los santuarios del Cerro de los Santos y del Llano de la Consolación (Albacete) se encontraron infinidad de obras en piedra de mucha mayor calidad y tamaño. Se trata de figuras oferentes de cuerpo entero, sedentes, bustos y cabezas. La obra más interesante es la  Gran Dama Oferente, de un tamaño algo inferior al natural, viste con una túnica y manto con pliegues en zigzag, típicos del arcaísmo griego. Porta numerosas joyas  y un vaso en actitud oferente. Otras figuras femeninas se cubren con una mitra en forma de capirote o con un peinado alto. Las figuras sedentes responden al modelo griego más arcaico por su rigidez y su hieratismo. Las cabezas masculinas ofrecen un peinado esquematizado, de trazos paralelos.

Exvotos en piedra del Cerro de los Santos, Albacete.



En el santuario del Cigarralejo (Murcia) aparecen sobre todo exvotos de caballos.

Esculturas y relieves funerarios.

Los grupos funerarios ubicados en tumbas turriformes, como el ya citado de Pozo Moro (Albacete), debieron ser un modelo  muy extendido dada la cantidad de animales  mitológicos y otros animales parecidos encontrados en distintos lugares de la geografía ibérica: bicha de Balazoteleón de Baena, toro de Osuna, esfinge de Agost... La torre se flanqueba por cuatro animales que ejercían una función protectora y transportadora del cuerpo al más allá. En un cuerpo más alto se podían representar escultura exenta y  bajos y altos relieves de tipo mitológico o guerrero. Este tipo de representaciones parece ligado a la exaltación de una clase guerrera aristocrática que busca reafirmar su prestigio social con este tipo de edificios.

Lucha de Guerreros. Porcuna.



El conjunto más sorprendente tal vez sea el hallado en la antigua Obulco, actual Porcuna (Jaén) donde se han recuperado fragmentos de gran tamaño y en bulto redondo que representan a guerreros en lucha contra enemigos humanos y animales mitológicos. Estos restos, que se datan en el siglo V a. C., son de tan gran calidad que hay investigadores que los suponen obra de un taller bajo la dirección de una artista griego.

Otra necrópolis, la de los Villlares, en Hoya Gonzalo (Albacete), nos ha ofrecido la escultura de un aristócrata a caballo (148 ctms. de altura) que coronaría supuestamente una tumba hoy desaparecida del siglo V a. C.

Caballero de Villares.



De Osuna nos han llegado altorrelieves en sillares angulares  con personajes en acciones muy diversas (guerreros luchando, tocadora de flauta, acróbata saltando...) La ejecución es expresiva y podría corresponder a artistas indígenas del periodo romano (s. II a. C.).

Divinidades femeninas.

Es en este grupo iconográfico donde la escultura ibérica alcanza sus logros más importantes.

Dama de Elche. Detalle del rostro.




La Dama de Elche  conjuga el gusto por el detalle, típicamente ibérico, realizado con gran maestría en el tocado, los pliegues del manto y los collares, con la perfección del rostro que nos recuerda a las divinidades griegas de principios del siglo V a. C. Posiblemente se trata de una figura sedente que en algún momento de época ibérica fuera partida por cualquier razón y reutilizada como urna funeraria (tiene una cavidad en la espalda). Su semejanza con la Dama de Baza, encontrada en una tumba -su contexto arqueológico in situ-, nos permite pensar que era una diosa con alguna trascendencia funeraria. Esta última dama aún conserva su policromía.

Dama de Baza.




Cerámica ibérica.

La cerámica ibérica alcanzó una gran calidad. Las urnas ricamente ornamentadas de Peal de Becerro y de Galera son prueba de que ya en el siglo V antes de C. habían alcanzado una notable perfección.
Al principio sólo nos ofrece una decoración geométrica de líneas y fajas horizontales de color vino. Luego los motivos se animas con círculos concéntricos y otros motivos lineales simples. Sólo entre los siglo III y I a. C. aparecen nuevas formas de vasos y las figuras humanas, animales y vegetales. El estilo es extremadamente estilizado y arcaizante.

Vasija con animal (carnicero).



Destacan los talleres de Oliva y Liria en Valencia, Archena y Verdolay en Murcia, Elche en Alicante...

Para ampliar

Magnífica página de escultura ibérica, imágenes y textos, de Miguel Moliné en su página destinada al mundo prerromano dentro de el proyecto Almendrón.

Otros artículos sobre arte ibérico en este blog:

- Estudio de la Dama de Elche.
- El conjunto escultórico de Porcuna. Interpretación de un "heroon" ibérico.
- Arquitectura ibérica y contexto histórico y geográfico.

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