martes, 21 de octubre de 2014

HIPERREALISMO 1967-2012. HISTORIA DEL FOTORREALISMO, CARACTERÍSTICAS Y LOS PRINCIPALES PINTORES. LA EXPOSICIÓN EN EL MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

A finales de los años 1960 surgió en  Estados Unidos un grupo de artistas que pintaban con gran realismo objetos y escenas de la vida cotidiana utilizando la fotografía como base para la realización de sus obras. La consagración del movimiento, que hoy conocemos con el nombre de hiperrealismo, tuvo lugar en 1972 en la exposición titulada"Fotorrealismo, cuestionando la realidad", celebrada en la V Documenta de Kassel.


La exposición, que podremos ver en el Museo Thyssen-Bornemisza desde el 22 de marzo al 9 de junio de 2013, reúne 66 obras de tres generaciones de artistas, procedentes de diversos museos y colecciones particulares. Es, por tanto, una gran retrospectiva del hiperrealismo que va desde los grandes maestros norteamericanos de la primera generación, como Richard EstesJohn BaederRobert BechtleTom BlackwellChuck CloseRobert Cottingham, a su continuidad en Europa y al impacto en pintores de generaciones posteriores que nos lleva hasta la actualidad. Porque el hiperrealismo no es un movimiento acabado. Hoy, más de cuarenta años después de su aparición, continúan en activo muchos de los pioneros del grupo y nuevos artistas utilizan la técnica fotorrealista en sus creaciones. Las herramientas y los motivos han podido evolucionar o cambiar con el tiempo pero las obras continúan fascinando al público por su increíble definición, nitidez y detallismo.

Si quieres ver algunos de los cuadros de la exposición en detalle pulsa sobre la presentación de abajo y amplia a pantalla completa.



Las características.

1. Temática. Los motivos artísticos son instantes de realidad congelados en el tiempo y a menudo también sin la presencia de seres humanos: paisajes urbanos, escenas banales y artículos de consumo, fragmentos de la vida cotidiana en los Estados Unidos. Acristalados escaparates, restaurantes de comida rápida, relucientes motocicletas y coches, colorísticos juguetes de hojalata, pinballs o frascos de especias, caramelos y salsas se convierten en tema pictórico. Son asuntos que atraen al pintor porque es el mundo que le rodea y porque tales objetos le permiten recrearse en el contraste de colores. Al pintor hiperrealista le fascinan además las superficies metálicas de cristales y espejos que le permite recrearse en las imágenes deformadas de sus reflejos.

Tom Blacwell, Triumph Trumper, 1977.

Iconos especialmente significativos del hiperrealismo son los vehículos de todo tipo: automóviles, motocicletas, camiones, auto‐caravanas, trenes e incluso avionetas. Los vehículos significan movilidad, libertad y, por tanto, son una parte muy representativa de la sociedad estadounidense y de cómo se ve a sí misma. Además, los materiales utilizados en carrocerías, llantas o parachoques y los reflejos que se producen al recibir la luz les resultan fascinantes.
Algunos pintores adoptan una estética kitsch cercana al pop art, donde los ídolos y los tópicos de la cultura americana se reúnen en multitud de objetos decorativos.

David Parrish. Marilyn, 1988.

2. Técnica y fotografía. Estos motivos intrascendentes se captan primero a través de la fotografía y después se trasladan al lienzo mediante un laborioso proceso, utilizando recursos como la proyección de diapositivas o el sistema de trama. Son obras generalmente de gran formato, pintadas con tal precisión y exactitud que los propios lienzos producen una impresión de calidad fotográfica, pero realizadas mediante un proceso creativo completamente opuesto a la inmediatez de la instantánea fotográfica.

Ralph Goings. Los favoritos de América, 1989.

Considerada como una forma objetiva de documentar el mundo, desde su invención, el uso de la fotografía como punto de partida de la pintura fue una práctica habitual de muchos pintores, aunque pocos lo reconocían. Tras la utilización pionera de la serigrafía por los artistas pop, como Warhol Rauschenberg, fueron los primeros hiperrealistas los que empezaron a usar la fotografía sin reparos, convirtiéndola así en un instrumento "legítimo". Partían a veces de fotos de revistas o periódicos pero pronto empezaron a captar ellos mismos las imágenes, una o varias que luego fusionaban en el cuadro. Hoy en día, son los programas informáticos y de arreglo fotográfico lo que les permite llegar hasta la minuciosidad propia de los maestros flamencos.

Utilizan el óleo, pero también la pintura acrílica por su secado rápido y su limpieza.

3. Precedentes. El hiperrealismo se desarrolló a partir de dos tradiciones artísticas: la pintura trompe l’oeil y la técnica meticulosa de superficies delicadamente acabadas de la pintura flamenca y holandesa desde los siglos XV al  XVII. Pintores como Van Eyck o Vermeer han ejercido gran influencia sobre todos ellos, con su observación detallada de la realidad. Su obra recoge también la tradición europea de la pintura del paisaje urbano desde sus orígenes en los pintores vedutistas del XVIII, con Canaletto a la cabeza. Precedentes modernos más cercanos a su pintura podemos encontrarlos en Charles Sheeler y en los pintores americanos de los años 1930, que se apoyaban con frecuencia en la fotografía para conseguir mayor precisión en la línea y en la forma.

Rod Penner. 212-Casa Nevada, 1998.

4. ¿Hiperrealismo o nuevo realismo? La fotografía es el punto de partida y el objetivo final de lo que intentan aparentar, pero en ningún caso el pintor hiperrealista aspira a competir con ella, su motivación es completamente diferente. Sus obras parecen reproducir la realidad pero, de hecho, se trata de una nueva realidad gráfica creada por el pintor. A través de ella empezaron a plantearse determinados problemas en torno a la percepción de la realidad: se interrogan por cuestiones como la objetividad y la autenticidad de las imágenes, o sobre cómo la fotografía ha cambiado la forma de ver y de relacionarse con el mundo. Algunos pintores trasmiten nostalgias por objetos y ámbitos que existieron o están a punto de desaparecer.

Richard Estes. People´s flowers, 1971. Detalle.

Los principales artistas. La primera generación norteamericana.

Robert Bechtle (1932-) empieza a producir en California los primeros cuadros auténticamente fotorrealistas a comienzos de los años 1960. Su pintura retrata la vida cotidiana de la bahía de San Francisco, área en la que ha transcurrido prácticamente toda su vida. Sus escenas tienen en las familias de la clase media norteamericana su tema fundamental, con una presencia casi obsesiva de los automóviles que, más allá de su carácter de símbolo del modo de vida americano, permiten a Bechtle recrearse en las texturas y los brillos metálicos que crea la cegadora luz californiana.

Robert Bechtle. Chrysler Alameda, 1981.

Casi al mismo tiempo, Richard Estes (1932-) comienza en Nueva York a trabajar en sus característicos paisajes urbanos en donde los automóviles, la forma de vestir, los carteles publicitarios, el metro, los puentes sobre el Hudson, Central Park y los escaparates representan el ambiente de la "Gran Manzana" y de una época. Una característica de su pintura es la compleja utilización de las superficies con luz refractada, desde 1967 comenzó a pintarlas, y desde entonces le han acompañado en sus obras, edificios reflejados en estructuras cristalinas y lisas como los escaparates, ventanales, cabinas telefónicas, capó de un coche o al paso de un autobús. También reproduce reflejos deformados y a veces difuminados en superficies no lisas y uniformes como son las olas de agua en movimiento.

Richard Estes. Cabinas telefónicas, 1967-68

El efecto ilusionista de las composiciones de Estes sugiere que han sido copiadas directamente de una fotografía, pero realmente éstas surgen de la combinación de varias tomas fotográficas que él mismo realiza in situ, pero que no le interesa copiar de forma literal, sino manipularlas y reconstruirlas para crear una imagen que, aunque sea científicamente incorrecta, parezca real al ojo humano; una imagen realista pero que no se corresponde en luz, color o elementos casuales a ningún momento determinado.

Richard Estes. En el  Ferry de Staten Island mirando hacia Manhattan (L'Embarquement Pour Cythere), 1989. Óleo sobre lienzo 100.3 x 185.4 cm.

Chuck Close (1940-) pinta sus famosos retratos poniendo una malla sobre la foto y sobre el lienzo y copia celda por celda. Sus primeras herramientas para ello incluían un pulverizador, retazos de tela, cuchillas, y una goma de borrar montada sobre una máquina taladradora. Su primer gran cuadro con este método fue su Gran Autorretrato, una ampliación de su cara en blanco y negro sobre un lienzo de 2.73 x 2.12 m realizado durante cuatro meses en 1968. Produjo otros siete retratos en blanco y negro durante este periodo. Se dice que utilizó pintura tan diluida en el pulverizador que los ocho cuadros se realizaron con un único tubo de acrílico negro. Los retratos de Close songigantescos, son rostros que miran al espectador sin ningún tipo de emoción ni movimiento. Vistos desde cierta distancia poseen una gran veracidad fotográfica, pero de cerca se llenan de incontables marcas. Desde los años 70 empezó a incluir toda la paleta de colores.

Chuck Close. Autorretrato, 1968.

La única mujer de este grupo de pioneros, Audrey Flack (1931-), realiza grandes composiciones a modo de naturalezas muertas barrocas. Los objetos representados aparentan ser un revoltijo de formas y colores algo kistch, pero en ellos hay mensajes simbólicos de deseo, futilidad y emancipación femenina.

Audry Flack. Marilyn-Vanitas,1977. Óleo y acrílico.

Don Eddy (1944-) nos acerca a los paisajes de las ciudades de la costa oeste a través del legendario coche, "Escarabajo". Sus superficies pulidas y reflectantes hacen que nuestras miradas resbales hacia detalles en apariencia anodinos pero significativos de la ciudad. En la década de 1980, su trabajo fue más orientado a objetos como cristalerías, cubiertos y juguetes en una serie de estantes de vidrio donde se reflejan. A menudo sus obras adopta el formato de díptico o políptico, en donde yuxtapone imágenes en relación poética entre sí o "ecosistemas", que es como el artista llama a estas conexiones de los objetos y la estructura.

Don Eddy. Private-Parking-IV, 1971. Acrílico- sobre lienzo.

David Parrish (1939-) ganó el reconocimiento por sus óleos fotorrealistas de motocicletas en las que resaltaban sus relucientes superficies bajo los rayos del sol. Ángulos dinámicos y perspectivas en primer plano que sugieren ruido y movimiento vertiginoso. Su temática posterior se ha centrado en las atracciones de feria de los parques de atracciones, lo que le permitía seguir reflejando colores y superficies brillantes. También le han atraído otras imágenes de la cultura americana como son los iconos del pop como Marilyn Monroe, Elvis Presley y James Dean.Parrish los representa aporcelanados, con una estética kitsch.

David Parrish. Zipper, 2008. Óleo sobre lienzo.

Tom Blackwell (1938-) hace de la motocicleta un objeto de culto y pinta detalles y fragmentos concretos muy ampliados. También le interesan las avionetas y los escaparates donde pueda obtener todos los matices del color y jugar con los reflejos.

Ron Kleemann (1937-) traslada su interés a los coches de carreras y a los grandes vehículos agrícolas y camiones.

Jonh Salt (1937-), artista inglés pero que residió en Estados Unidos desde 1966 hasta 1978, se concentra también en los coches pero en contextos de abandono en barrios marginales o en desguaces.

Ralph Goings (1928-) pinta camionetas pick-up y auto‐caravanas, además de sus famosos restaurantes de comida rápida, los puestos de hamburguesas y los objetos que podemos encontrarnos en estos locales.

Ralph Goings. Miss Albany-Diner, 1993. Óleo sobre lienzo.

Charles Bell (1935-1995) se inspiró para sus grandes bodegones en los juguetes y los juegos de arcade. Sus óleos representan muñecas vintage, Barbies y figuras de acción dispuestas en escenas dinámicas e imaginarias. En otras series, Bell pinta máquinas de bolas de mascar de colores y canicas de gran tamaño sobre superficies reflectantes y fondos oscuros. Pero, la que es sin duda, su mejor serie y la más conocida es la de las máquinas de pinball. Resultan muy bellas las luces y las perspectivas y ángulos que ofrece de tan populares máquinas.

Charles Bell. Paragon, 1988. Óleo sobre lienzo, 127 x 244 cm.

Robert Cottingham (1935-) se interesa por los anuncios comerciales y los rótulos luminosos de la ciudad de Nueva York en donde creció. Sus rótulos no son tan neutrales como aparentan, los puntos de vista elegidos y las enmarcaciones parciales de las palabras nos aportan imágenes que penetrar más allá de los ojos del espectador y se alojan en la mente y el corazón. Cottingham está fascinado por el poder de diversas combinaciones de letras que aparecen como anuncios en las calles.

Robert Cottingham.  May Co., 1969.

John Baeder (1938-), inicialmente publicista, se dedicó de pleno a la pintura a partir de 1972. Pinta fundamentalmente el exterior de restaurantes de comida rápida americana. De esos restaurantes de carretera le interesa el realismo arquitectónico y aporta nostalgia sobre estos edificios que forman parte de la cultura popular americana.

John Baeder. Prout´s dinner, 1974.

Richard McLean (1934-) se especializó en pintura de caballos, pero también pinta a los cowboys y cowgirls modernos, como una manera de acercarse al mundo rural de Estados Unidos.

Jack Mendenhall (1937-) se interesa por el ambiente de los hogares estadounidenses de los sesenta.

La segunda y tercera generación de pintores hiperrealistas. La internacionalización del estilo.

A partir de los años 1980 se van incorporando nuevas generaciones que seguirán viéndose atraídos por la realidad cotidiana, pero que también muestran un mayor interés en lo formal, en trasladar al lienzo las fotografías con el máximo rigor en los detalles. El resultado final de las obras es una absoluta nitidez y una precisión mayor que la del ojo humano, gracias a  incorporar a su trabajo las enormes posibilidades que les brindan las nuevas tecnologías digitales y fotográficas. Predominan los pintores que se centran en paisajes urbanos de grandes dimensiones, uno de sus temas preferidos y para el que utilizan con frecuencia el formato panorámico. La escasa presencia de la figura humana, característica por otro lado bastante frecuente en el hiperrealismo, aumenta la impresión de frialdad y distanciamiento, aunque en algunos de ellos se entreve una cierta nostalgia por un pasado perdido. Los objetos y, sobre todo, los retratos pasan a un segundo plano, aunque cuando se realizan, alcanzan unas dimensiones colosales.

Ben Jonson. Trafalgar Square, 2011.

Davis Cone (1950-) dedica su obra a documentar las salas de cine norteamericanas de estilo Art Deco. Le encanta capturar estos establecimientos antiguos de las ciudades en distintas horas y desde una variedad de ángulos y momentos climáticos. Rinde homenaje especial a las luces de neón y a la grandeza arquitectónica. Estos cuadros de Cone sugieren la tradición cultural cinematográfica de Estados Unidos y transmiten la nostalgia de una época pasada. Su trabajo recuerda las atmósferas creadas por Edward Hopper.

Davis Cone. Thompson, 1990. Detalle.

Robert Gniewek (1951-) se siente atraído por los paisajes urbanos principalmente al atardecer o de noche, le fascinan los espectáculos de luz nocturnos. En la línea de Cone también le interesan las salas de cine de Detroit o como Baeder documentar los establecimientos de carretera (pequeñas cafeterías, comedores municipales, gasolineras y moteles) de la década de 1940 y principios de 1950. Parte de la idea de que son iconos de un pasado cercano, un recuerdo único del paisaje americano, que está desapareciendo rápidamente. El artista combina fuentes de luz cálida y fría - luz natural con luces de neón - para maximizar el impacto visual.

Robert Gniewek. Times-Square, 2010.

Don Jacot (1949-) pinta plazas y lugares urbanos famosos ambientados en los años 30 y 40, algunos muy concurridos por vehículos, pero él los representa sin apenas presencia alguna de la figura humana. También pinta nostálgicos juguetes antiguos cuyo brillo metálico y su pátina de colores esmaltados son otra oportunidad para recrear objetos de vistosos colores.

Don Jacot. Space-Guns, 2008.

Rod Penner (1965-) utiliza cámaras digitales de alta resolución para pasar al lienzo con acrílicos las calles y casas de los pequeños pueblos de Texas. En su obra se respira un halo de soledad y melancolía al escoger edificios en mal estado y grandes espacios como parkings vacíos donde la humanidad parece haber desaparecido.

Rod Penner, Panhandle Service Station,  2012.

El italiano Anthony Brunelli (1968-) fotografía los modelos con un objetivo gran angular, uniendo después varias imágenes en el lienzo; pinta así imponentes vistas urbanas de los diversos países en los que trabaja.

Anthony Brunelli. Candy Street (Hanoi), 2006.

Muchos son los artistas que se especializan en el paisaje urbano. El francés Bertrand Meniel,(1961-), a pesar de su origen, se interesa de nuevo por las grandes ciudades estadounidenses. Los ingleses Ben Johnson (1946-) o Raphaella Spence (1978-) se interesan por los paisajes urbanos preferentemente tomados desde el cielo. Las urbes preferidas de estos artistas son Londres, Nueva York o Venecia. Los ambientes urbanos y sus habitantes siguen centrando la atención de artistas, como el norteamericano Robert Neffson (1949) o el británico Clive Head(1965-).

Roberto Bernardi. Reunión, 2012. Detalle.

El italiano Roberto Bernardi (1974-) se centra en bodegones de objetos diversos, principalmente caramelos y golosinas en tarros de cristal. Mientras que el americano Peter Maier se interesa fundamentalmente por la representación de las calidades de las superficies sobre vehículos.

La figuración humana también está presente en la exposción del museo Thyssen a través de la obra del español Bernardo Torrens (1957-), que se ha especializado en el desnudo femenino y en el retrato.

Bernardo Torrens. Liz I, 2007.

Puedes ver más cuadros de todos estos artistas y de algún otro más en la siguiente presentación.

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