martes, 14 de octubre de 2014

LA DOMUS AUREA. LA DECORACIÓN DEL PALACIO DE NERÓN. Escultura y pintura. Aquiles en Skyros.

Si por algo llegó a ser admirada la nueva vivienda de Nerón en el monte Esquilino, fue por el lujo de los materiales que se emplearon en su decoración. El nombre de "Casa Dorada" le viene precisamente del derroche que hizo  el metal precioso en detalles constructivos para crear ambientes esplendorosos, pero también del dinero que invirtió en mármoles polícromos, esculturas, mosaicos, muebles, tablas pictóricas, maderas nobles, pastas vítreas, revestimientos de estucos, piedras semipreciosas y..., por supuesto, de pinturas al fresco. Desgraciadamente toda o casi toda esta fastuosidad desapareció a su muerte y los materiales que pudieron ser reutilizados fueron arrancados o llevados a otros edificios, quedando vacías las salas y desnudos los muros y los suelos.

La sala octogonal de la Domus Áurea. Pálida reconstrucción.

La escultura griega de la Domus Áurea.

La admiración que existía por lo helénico entre la élite que dirigía el estado romano llevó a los más codiciosos a realizar auténticas barbaridades como saquear templos, santuarios y ciudades de Grecia, Sicilia, Campania y Asia Menor simplemente por atesorar sus objetos preciosos acumulados durante siglos. Y cuando no era posible hacerse con el original, el romano procuraba hacerse con una buena copia del mismo. Así, no es de extrañar, que en el siglo I d.C. la ciudad de Roma fuera el mayor depósito de obras de arte griego y, posiblemente, la Domus Áurea su principal "galería", porque Nerón, como los emperadores que le precedieron, fue un gran coleccionista y entendido de arte.

Dibujo que reconstruye una sala con el grupo del Laocoonte por George Chedane, Museo de Bellas Artes de Ruan.

Entre las obras que se debían de reunir en su palacio tenemos la certeza de algunas muy importantes. Sabemos, por ejemplo, que Plinio admiró, hacia el año 70, el grupo del Laocoonte en La Domus Áurea, por entonces ya palacio del Emperador Tito:  "[…] sicut in Laocoonte, qui est in Titi imperatoris domo, […] " (Plinio el ViejoNaturalis Historia, libro 36, capítulo 37). La obra posiblemente fuera la misma estatua de mármol que apareció en 1506 en lo que se suponía que eran, por aquel entonces, las termas de Tito. Hay mucha polémica sobre la datación de la obra y sobre si lo descubierto tan sólo fuera una copia en mármol romana de un original en bronce atribuido a los artistas rodios Agesandros, Athenodoros y Polydoros. El caso es que su hallazgo supuso un nuevo rumbo para la estatuaria del Renacimiento y del arte occidental.

Galos de la acrópolis de Pérgamo. Reconstrucción y copias del moribundo y del que se suicida.

Otra escultura que con gran probabilidad decoraría las habitaciones de palacio sería la copia del grupo de los galos esculpidos para la acrópolis de Pérgamo, del que formarían parte el Galo moribundo y el Galo suicidándose con su esposa. También sabemos que Praxíteles era el escultor preferido del emperador, por lo que con seguridad habría obras de este artista repartidas por las salas, como nos sugieren algunas de las reconstrucciones, sobre todo, de aquellas que tenían ábsides semicirculares o cuadrados.

Reconstrucción de Mirri del ábside de la habitación 25. Frescos del IV estilo y esculturas a lo Praxíteles de Juno, Minerva y Venus.

Y hasta el mismo Coloso de Rodas sirvió de modelo para la estatua colosal de Nerón como Helios que daba la bienvenida a todo aquel que accedía al vestíbulo del complejo palaciego. Las esculturas también se debieron utilizar para decorar las glorietas de los jardines.

Estatua en bronce de Nerón como Helios, situada en el foro de entrada a la Domus Áurea. Reconstrucción por Altari4. El coloso era obra del escultor griego Zenodoro. No tenemos una estimación precisa de la altura de la estatua, pero, gracias a varias fuentes, incluyendo Plinio, sabemos que el alto era más de 100 pies (o 35 metros) sin tener en cuenta la enorme base, de unos 11 metros de alto. La altura total podría ser, por tanto, de alrededor de 46 metros, 8 metros por encima del famoso Coloso de Rodas. 

La importancia de la pintura de la Domus Áurea.

Pero lo que sobre todo queda de la decoración original de este palacio es la pintura que recubría muros y bóvedas. Tengo que decir que me ha sorprendido lo difícil que me ha resultado encontrar información e imágenes (no repetidas) de este conjunto a través de internet. Y no me lo esperaba, habida cuenta de la importancia que tienen para la historia del Arte o para entender la historia de la pintura romana. Cuatro son a mi juicio las razones por las que se debería poner en primer plano estas obras.
  1. 1.- La primera razón es porque fueron los primeros restos de importancia que se conocieron de pintura romana y, por extensión, del mundo grecorrromano hasta que fueron puestas en marchas las excavaciones de Pompeya y Herculano en la segundo mitad del siglo XVIII.. Su descubrimiento en 1506 fue decisivo para entender  la pintura y el relieve decorativo del siglo XVI basado en la decoración fantasiosa o grutesco. También se puede decir que fue la base sobre la que se formó la teoría pictórica del neoclasicismo y todo su gusto decorativo de salas y mobiliario.
Grutescos renacentistas del Castillo de San Angelo, Roma, a imitación de los de la Domus Áurea.

  1. 2.- En segundo lugar, el conjunto pictórico de la Domus Áurea es excepcional porque conocemos con absoluta seguridad su datación e incluso su autor. La obra se data entre el incendio que arrasó Roma el año 64 d. C. y la muerte de Nerón el año 68 d. C. Plinio nos indica que la decoración fue llevada a cabo por un tal Fabullus o Famulus, aunque por la superficie cubierta y por la distinta calidad de las pinturas estaremos seguramente ante el maestro que dirigiría el programa decorativo.
  2. 3.- En tercer lugar, las pinturas no se encuentran en una vivienda cualquiera de un desconocido de Pompeya o Herculano, sino en el nuevo palacio del emperador en Roma. Por esta razón se puede colegir que lo que se hiciera en este edificio marcaría tendencia en el resto del Imperio y que aquí trabajarían  los mejores artistas de la época.
  3. 4.- Y en cuarto lugar y por último, es el mejor y más completo ejemplo de lo que significa el IV estilo de pintura pompeyana, de creación de una ilusión espacial combinado con recuadros figurativos.
Domus Áurea. Sala 114 o de las máscaras, magnífico ejemplo IV estilo.

Características artísticas y temáticas de la pintura de la Domus Áurea.

Las pinturas que encontramos en los muros de la Domus Áurea responden casi en su totalidad al estilo IV, que se caracteriza por paramentos perfectamente organizados a través de estructuras arquitectónicas  (columnas, pilastras, cornisas, entablamentos y molduras) que dejan espacios rectangulares ocupados por pequeños recuadros figurativos o paisajísticos y elementos fantásticos o puramente ornamentales como festones, grecas, ovas, zarzillos u otros elementos vegetales. Algunos de los rectángulos buscan crear efectos espaciales arquitectónicos con proyección de sombras y de líneas en profundidad a modo de telón teatral.

Domus Áurea. Detalle de un rincón de la sala 70 con elementos arquitectónicos en perspectiva y figura en edículo con festón.

Los seres fantásticos que pueblan las paredes y techos se inspiran en la iconografía oriental donde son tan frecuentes los seres híbridos, monstruos de la naturaleza que mezclan partes de varios animales o se desarrollan entre los animalístico y lo vegetal. La disposición suele ser de enfrentamiento simétrico en trono a un elemento central o ser el mismo elemento central. Entre los seres que podemos ver pintados podemos encontrar esfinges, grifos y, sobre todo, una mezcla de ser humano y brote vegetal que los artistas del siglo XVI denominaron gurtescos.

Domus Áurea. Detalle de grutescos, grifos, ovas y decoración vegetal a candelieri de la sala de Héctor y Andrómeda.

Las figuras y los paisajes se trazan con colores vivos sobre un fondo neutro que permiten que destaquen. Sin embargo, los contornos apareces esfumados y con escasos matices de luces y sombras. La técnica veloz, por lo que los detalles escasean. Los colores empleados son pocos y predominan el rojo sangre, el azul-verdoso, el blanco luminoso y el amarillo dorado. Hay algunas habitaciones cuyos espacios resultan aún más atractivos por conseguir el contraste al variar los fondos a colores más oscuros como el rojo e inclusive el negro.

Domus Áurea. Reconstrucción según Mirri de la bóveda de la habitación 23 o habitación negra.

Desde el punto de vista temático parece que al menos las salas más lujosas y, por tanto, más importantes, cumplían, además de la función decorativa una función simbólica. Predominaban los pasajes homéricos y las escenas báquicas, trasuntos del emperador que quería ser considerado como héroe o como Dios. En la exaltación de Aquiles, Héctor, Ulises o Paris estaba implícito la comparación de estos héroes con el príncipe edificador de la "Nova Urbs", de paso que se recordaba el  supuesto origen de la gens "Julia". En el mimo sentido incidían los temas mitológicos relacionados con Baco, Apolo o Venus.

La habitación de Aquiles en Skyros.

Cada habitación giraba en torno a un personaje o tema. Normalmente éste aparecía representado en el centro de la bóveda y sobre él giraba el resto de la representación figurativa realizada en los pequeños frisos. Destaca, por ejemplo, la sala 119 o de Aquiles en Skyros, por ser ésta la escena principal.

Domus Áurea. Sala 119 o de Aquiles en Skyros.

El episodio elegido es algo largo de contar. Aquiles, hijo de Peleo, rey de los mirmidores de Tesalia, y de la ninfa marina Tetis, fue disfrazado de muchacha  a los 9 años y ocultado por su madre en el gineceo del palacio de la isla de Skyros, para evitar una profecía que decía que moriría ante los muros de Troya.

Como a los griegos les habían vaticinado también que Troya no sería nunca conquistada, si Aquiles no formaba parte del contingente armado. Informados del lugar donde se ocultaba, el aqueo Diomedes y el jonio Ulises se dirigieron a Skyros disfrazados de mercaderes, para ofrecer y vender joyas, vestidos y armas. Una vez en Skyros como falsos mercaderes, ofrecieron sus productos a las mujeres del gineceo, observando como una ignoraba los vestidos y se interesa más por las armas. Resultaba claro que aquella muchacha era el propio Aquiles.

Para poder desenmascararlo definitivamente, Ulises ordenó hacer sonar las trompas de guerra, con acompañamiento de ruidos y griterío, imitando un ataque enemigo. Aquiles, creyendo que eran agredidos, se deshizo de su vestido de mujer y cogiendo las armas se prestó a la defensa, momento que recoge la pintura. Tras ser descubierto, y a pesar de conocer que iba a morir, Aquiles prometió su colaboración al lado de los griegos en el ataque a Troya.

Si Aquiles simboliza la entrega y el desprecio de la felicidad y de su vida por ayudar a su patria; las escenas báquicas que le rodean simbolizan todo lo contrario, el hedonismo y el dejarse llevar por los placeres.

Otros artículos previos sobre la Domus Áurea en este blog.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por este magnifica entrada de la Domus Aurea. Perfectamente explicada y lleno de imágenes sugerentes. Aunque es muy desconocido para la mayoría de la gente, considero que es el primer edifico importante en el que se explora las nuevas posibilidades constructivas de la argamasa romana y un nuevo entendimiento del espacio interior arquitectónico.

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    1. Muchas gracias por tu comentario.
      Totalmente de acuerdo contigo sobre el olvido que se hace de este edificio, teniendo en cuenta que se conserva gran parte de él.

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