viernes, 3 de octubre de 2014

SERES HÍBRIDOS EN LAS CULTURAS EUROPEAS DEL MEDITERRÁNEO DURANTE EL PRIMER MILENIO A. C.

Los mitos y los seres fantásticos mezcla de lo humano y de lo animal o de distintos animales, fueron creados en Oriente, en Egipto o en Grecia y trasmitidos por todo el Mediterráneo central y occidental (Etruria, Tartessos, Iberia, Roma) a lo largo del primer milenio antes de nuestra era.



Fueron fantasías espantosas, que en su horrible anomalía, se convirtieron en irresistibles atracciones de lo misteriosamente ajeno al hombre. En todas las culturas formaron parte de la religión y de los ritos, poniendo en relación los mundos de los inmortales y de los mortales. Miles de años después muchos de estos monstruos aún permanecen en nuestro imaginario colectivo. Sólo hay que ver que son la inspiración de muchos personajes de comics y de películas fantásticas.

Esfinge funeraria griega 560-550 a. C.



Os ofrezco a continuación una lista de aquellos seres híbridos que la imaginación humana concibió uniendo distintas naturalezas. Omito los monstruos creados por los egipcios y me centro sólo en aquellos que tuvieron reflejo en todo el Mediterráneo desde el mar Egeo hasta el estrecho de Gibraltar.
  • La esfinge, de rostro femenino y cuerpo alado de león.
  • La sirena, con cabeza de mujer y cuerpo de ave.
Esfinge, fondo de plato corintio. M. Louvre.



  • El centauro, de rostro y torso humano y parte inferior de caballo.
  • Pan, el sátiro mezcla de humano y de cabra.
Afrodita, Eros y Pan.



  • Aqueloo de cabeza masculina y cuerpo y patas de toro.
  • NereoTritón y Escila, de cabeza humana y cuerpo de pez o de serpiente.
  • El minotauro con cabeza de toro y cuerpo humano.
Teseo mata al minotauro, detalle de un skiphos de 550 a. C. M. Louvre.


  • El grifo, híbrido de león alado con cabeza de águila.
  • El hipocampo, un caballo con cola de pez.
  • La quimera, animal de tres cabezas y tres partes: león, cabra y serpiente.
Tridracma de plata de Corinto. Reverso representando a Pegaso. 308-306 a. C.



  • Pegaso, el caballo blanco con alas.
  • Y otros monstruos más : mantícorasbasiliscosarpíasgorgonas, hidra...
Las diversas culturas que los crearon o adoptaron les otorgaron diferentes funciones: símbolos de la divinidad, protectores, mensajeros, acompañantes y servidores del dios o de la diosa de los que eran métáforas de su poder.

Neptuno sobre su carro tirado por dos hipocampos. Mosaico de Sousse, Túnez.



El hombre, como su antagonista, había de someter esa fuerza salvaje para que reinara la razón y el orden en la tierra. Fueron adversarios terribles del héroe (TeseoHércules, Edipo..), pero también pudieron ser sus aliados.
Todos ellos habitaban en regiones antihumanas: en las agrestes e incivilizadas montañas; en los abismos del mar; en las islas situadas en el fin del mundo; en el espacio radical de la muerte -el laberinto-; o en los reinos intermedios -la tierra y el éter; la tierra y el mar- donde su hibridación era tanto de cuerpo como de espacio.

Bicha de Balazote o Aqueloo, escultura ibérica, s. VI a. C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.


Como seres intermedios, circulaban de un mundo a otro y ponían en comunicación esferas y espacios opuestos de la existencia: la vida y la muerte. Por ello, protegían el espacio de la tumba (Aqueloo) y actuaban como vehículos o guías de las almas en su viaje al más allá a través del aire (sirenas, esfinges y grifos) o a través del mar (tritones e hipocampos).
Eran seres dotados de saber inmemorial y de capacidad profética. Guardaban secretos escondidos al hombre y conocían los caminos invisibles que permitían regresar de la muerte a la vida (sirenas, esfinges, Nereo, Tritón y Escila).

Edipo y la esfinge. M. del Louvre.



Su voz, su canto o su mirada podían ser sinónimos de muerte, pero también podían ser promesa de vida. Seducían con su poder erótico a sus víctimas (esfinges y sirenas), pero ese poder era fecundador y engendraba una nueva existencia. Por sus actitudes extravagantes, su naturaleza salvaje y desmedida, pervertían el comportamiento humano (sátiros y centauros), convirtiéndose en su contramodelo, pero también expresaban la subversión y la ruptura que el dios proponía al hombre para acceder al ámbito beatífico de la vida eterna.

Nereo. 490 a. C.


Se representaban en escultura, en pintura y en mosaico. En sarcófagos, en templos, en viviendas, en cerámicas y en monedas. Eran parte de la fantasía y de la iconografía cotidiana del mundo antiguo.

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