domingo, 16 de noviembre de 2014

UXAMA ARGAELA, UNA CIUDAD CELTÍBERO-ROMANA. EL ABASTECIMIENTO HÍDRICO Y LA ROMANIZACIÓN.

Uxama Argaela fue una ciudad arévaca que debió fundarse antes del siglo III a. C. Se emplazó en una ubicación defensiva perfecta: sobre una amplia meseta, delimitada por uno de sus lados por la hoz de Peñalavara, un profundo tajo vertical de 80 metros de altura excavado por el río Ucero.

La foto representa la maqueta que se puede contemplar en el centro de interpretación del yacimiento. Lo que se ve a la derecha es la hoz del río Ucero, que hace infranqueable la ciudad por ese lado. Los puntos rojos indican los límites de la ciudad romana Altoimperial. Se distinguen en lo alto de la meseta una muralla tardorromana y la reconstrucción hipotética de varios de los edificios excavados.


Pero lo que contribuyó especialmente a que perdurara y a que creciera en época romana, tras la conquista del territorio en el siglo II a. C., fue su situación estratégica.

1.- Se encontraba en la red viaria que unía Astúrica Augusta (Astorga) con Caesar Augusta (Zaragoza). Justo entre Clunia y Numancia. Es decir, estaba en la vía principal que unía la Meseta Norte y el valle del Ebro.


2.- Se ubicaba a apenas 7 kilómetros del río Duero, vía fluvial que era utilizada por medio de barcazas para el intercambio de mercancías entre el Medio y el Alto Duero.

3.- Poseía un fértil entorno cerealístico y maderero, en las zonas de secano, y una vega importante regada gracias al agua aportada por los ríos Avión y Ucero.

Esta es la llanura aluvial donde se asienta Osma y El Burgo de Osma. La foto está tomada desde la atalaya musulmana del yacimiento de Uxama Argalea. El río Ucero viene cargado de agua aún en verano.


Los montes podían ser aprovechados para cultivos de secano como el cereal y se sabe que poseía grandes encinares  y bosques de enebros y excelentes zonas de pastos, como los que se ven en la imagen. Todo ello completaba un escenario para una economía bastante próspera.


Uxama celtibérica.

De época celtíbera se han recuperado algunos vestigios y referencias de los autores clásicos. Las fuentes historiógraficas son de una gran ayuda, puesto que la ciudad es citada por Apiano cuando habla de las guerras celtibéricas (153-133 a. C.) y se dice que fue arrasada en el siglo I a. C. por Pompeyo por apoyar a Sertorio. También se han encontrado, correspondientes a este siglo, ases de bronce acuñados aquí y una tesera zoomorfa de hospitalidad en caracteres ibéricos, sellando un pacto entre la propia Uxama y la cercana Rauda.

Tesera de Hospitalidad celtíbera con forma de cerdo o jabalí, encontrada en Uxama (Osma, Soria, España). Depositada en el Museo Numantino de Soria.


El oppidum celtibérico, según las excavaciones, se situaría en la parte sur del Castro donde se conservan restos de viviendas rupestres, así como algún tramo de muralla y dos puertas, una tallada en la roca con cuerpos de guardia que la flanquean y otra con acceso en zig-zag y paramento de piedras irregulares.


Se conocen dos necrópolis celtíberas de incineración: la más antigua, del siglo IV a. C., está situada a 750 metros de la ciudad; la otra, del siglo I a. C., está más próxima y dispuesta en su ladera norte. Los ajuares encontrados son los correspondientes a una élite guerrera con hermosos broches de cinturón, espadas de antenas atrofiadas y de empuñadura doble globular, frenos de caballo, cerámica pintada, etc.

Uxama romana y visigoda.

La ciudad sobrevivió a las guerras del siglo II y I a. C., se romanizó y pasó de ser una civitas estipendiaria a convertirse en municipio latino. Con la pax augustea y desde el reinado de Tiberio, la ciudad vivió un notable desarrollo urbanístico y se monumentalizó. Paradójicamente, los historiadores y geógrafos de la antigüedad no hablan de ella a partir de este momento más que para referir su posición como mansio en la red viaria. Por tanto, para saber de la Uxama romana hay que recurrir a los restos arqueológicos y a la documentación epigráfica.

La meseta o castro de Uxama en toda su extensión. La vista aérea permite intuir estructuras aún sin excavar.


Los restos arqueológicos más importantes están datados en el siglo I y II d. C., que es cuando la ciudad tuvo su máxima expansión y se la doto de una estructura urbanística y de importantes edificios públicos. Llegó a tener una extensión entre 60 y 90 hectáreas, sin contar los barrios. Y tuvo un sistema de abastecimiento de agua en pleno rendimiento al menos hasta el siglo II capaz de dar servicio a 9000 personas al día.


En la época bajoimperial, la ciudad se redujo y fue amurallada, abarcando su perímetro una zona de 28 hectáreas. Sin embargo, aunque la urbe se comprimiera no dejó de tener importancia, lo que se reflejó en que mantuvo un área de influencia notable en las villae que surgieron en su entorno: Rioseco de Soria, Valdanzo, Santervás del Burgo, Barcebalejo, Vildé, etc. Incluso en época visigoda, siglos VI y VII, la vida de Uxama fue bastante activa como nos confirma el hecho de que tuviera sede episcopal y que sus obispos firmarán su asistencia a los Concilios de Toledo (ni Numancia ni Tiermes, las ciudades vecinas sorianas, tuvieron obispos). La ciudad se abandonó en el siglo VIII, tras la campaña despobladora de Alfonso I, no volviéndose a repoblar hasta el siglo X, ya en el llano (la actual Osma).


El yacimiento arqueológico. Principales edificios excavados.

El centro de la ciudad ocupó una plataforma amesetada, dividida en su mitad por una vaguada que separa en dos partes dicha superficie. El desnivel existente hacia esa vaguada hizo necesario una necesaria actuación edilicia de aterrazamientos y rellenos, que permitiera el asentamiento de los edificios, pero sobre todo un conjunto de obras hidráulicas excepcionales para que el agua llegase hasta el último rincón de la ciudad.

La vaguada que divide el casco urbano.


Uxama está poco excavada, pero hay algunas estructuras que han salido a la luz. No son restos espectaculares, sino más bien cimientos, ya que durante muchos siglos el castro fue la cantera de donde se obtenían materiales  para levantar el castillo de Osma y la catedral, muralla y viviendas de El Burgo.

El foro de la ciudad. El foro en las ciudades romanas, centralizaba los edificios públicos de la administración y en él confluían las calles principales: el Cardo y el Decumanus. Se cree que el de Uxama tenía la forma de una plaza porticada doble en tres de sus lados que tenía en su centro un templo dedicado al culto imperial. Se levantaba en la máxima altura de una de las laderas de la vaguada interior del Castro, lo que le hacía visible desde el resto de la ciudad. Para nivelar y elevar la plaza se creó una terraza artificial en el lado oriental y en la esquina SE con una construcción semisubterránea o criptopórtico.

Foro con el templo imperial en el centro y los lados porticados. Debajo de estos pórticos existiría un criptopórtico.


Muros del criptopórtico, que es lo único que hoy en día se puede ver de este conjunto.


- Una basílica. En 1914, Morenas de Tejada excavó parcialmente un edificio que se consideró por su forma (rectangular y con una cabecera a modo de ábside orientado hacia el norte) y por sus dimensiones (33 ms. de largo por 17,40 de ancho) como una basílica. Estos restos hoy no pueden verse en el yacimiento, pero sabemos que estaba realizado en sillería y pavimentado con grandes losas. Se dató en el siglo I.

Maqueta del centro de interpretación con una reconstrucción de algunos edificios excavados en la ciudad. 1) Cisterna semicircular; 2) terraza porticada supuesto foro con templo imperial; 3) Rotonda de hormigón; 4) domus de los Plintos; 5) Atalaya islámica; 6) Casa del Sectile; 7) Basílica 9) Cisternas pequeñas.


- La casa de "Los Plintos". Las excavaciones arqueológicas han dado a conocer varias casas de época romana, pero actualmente solamente se puede ver la denominada de Los Plintos (llamada así por los apoyos de piedra para los pilares del pórtico de la calle), que fue excavada por Carmen García Merino, a partir de 1980. Se construyó en época del emperador Claudio (años 41-54) y estuvo habitada con diferentes rectificaciones hasta finales del siglo III, momento en que sufrió su destrucción por un incendio y no volvió a ser reconstruida.

Los soportales creados por los plintos y los pilares en la calle.


El edificio ocupa una manzana enmarcada por el norte y el sur por dos decumanos provistos de soportales. Se encuentra en plena ladera, por lo que hay un desnivel de hasta 5 metros entre la parte superior e inferior que se salvan con escalones internos entre los espacios. Tiene 950 m2 y planta de tipo domus romana, con más de 20 habitaciones y un huerto o jardín. Posee su propia cisterna en un atrio porticado y una habitación con un sótano o bodega tallado en la roca. Estaba decorada con hermosas pinturas al fresco y ha proporcionado interesantes muestras de ajuar doméstico, entre ellos un gran candelabro de bronce, un brasero de hierro y numerosos recipientes cerámicos en perfecto estado de conservación.

La casa de los Plintos tal y como se puede ver hoy en día y reconstrucción de su planta.


Las infraestructuras hidráulicas.

Pero lo que más llama la atención, por la espectacularidad de los restos conservados en el yacimiento de Uxama, es el complejo sistema de captación, abastecimiento y distribución de aguas de la ciudad. La profesora Carmen García Merino ha trabajo mucho sobre el tema descubriendo en gran parte el ingenioso sistema hidráulico de la ciudad y a sus estudios me remito.

El conjunto de infraestructuras hidráulicas e ingeniería se construyeron en el siglo I d. C, en pleno apogeo de la ciudad y cuando se quiso impulsar su monumentalización. Llevar y abastecer de agua a las ciudades requería una inversión y unos conocimientos especializados que sólo se podían acometer cuando había unas expectativas de bonanza y/o cuando se quería hacer del edificio un modo de propaganda ante la población aborigen de las ventajas de pertenecer al estado romano. Las obras de Uxama no tienen la espectacularidad fotográfica de los acueductos de Segovia, Mérida o Tarragona, pero indudablemente supusieron un enorme costo de construcción y de mantenimiento que nos da idea de la importancia de la ciudad.

Los restos de cisternas de hormigón se distinguen entre las laderas de la ciudad.


El abastecimiento de agua era primordial para alimentar las fuentes públicas, las termas, los mercados y los edificios industriales (molinos, talleres y batanes). Era esencial para la prosperidad demográfica, sanitaria y económica de una ciudad. Las obras hidráulicas también pueden ser un indicativo del momento de decadencia de la ciudad, que para Uxama debió llegar a finales del siglo II, porque es entonces cuando una parte importante quedó en desuso por falta de mantenimiento.

El río Ucero pasa encajonado en un cañón  más de 100 metros más abajo.


El coste económico y las dificultades técnicas para la captación, traslado y abastecimiento de agua de Uxama debieron ser muy importantes. La razón: el emplazamiento elevado de la ciudad. Lo que había sido una ventaja defensiva se convirtió en un grave problema, puesto que el alto del Castro aunque estaba rodeado por ríos, paradójicamente, carecía de agua. La mayor parte de su casco urbano se encontraba entre las cotas 960 y 990 metros, es decir, entre 80 y 110 metros por encima del río  Ucero (880 m) y los manantiales, fuente preferida de captación de agua de los romanos, quedaban a muchos kilómetros al norte. Los ingenieros romanos tuvieron que, primero, irse a captar las aguas hasta la surgencia cárstica del Ucero en La Galiana, donde confluye con el río Lobos.  A continuación trazar un recorrido con una pendiente adecuada para conducir el agua durante más de 20 kilómetros hasta la ciudad que iría en tramos como galería rupestre atravesando montañas y en tramos visible salvando valles. De esta infraestructura se han desenterrado un par de túneles, el más espectacular y visitable es el conocido como la Boca de la Zorra de casi 133 m. También se conservan terraplenes y canalizaciones, pero ninguna arquería.

La galería tiene entre 2,05 y 3,20 m de altura, anchura máxima de 1,83 m y mínima de 0,58 m. Su perfil recuerda el de una vasija globular con cuello estrecho y alto.


La acometida del agua a la ciudad se hacía por el norte, en un punto muy cercano hoy a la carretera de Valladolid. El agua seguía su curso hasta los depósitos o cisternas y salas de decantación Se ha excavado en un tramo dentro del antiguo casco urbano que nos ha permitido admirar aún más la maestría de la obra y el esfuerzo financiero realizado para su construcción y su mantenimiento. El acueducto seguía dentro de la ciudad a través de galerías excavadas en la roca (81 cm de ancho en la solera x 205-210 cm  de altura). La anchura revela una capacidad de aporte hídrico propia de los acueductos de ciudades importantes.

Tramo de acueducto excavado dentro de la ciudad de Uxama. Se ve en la izquierda el spiramen o pozo de visita, que servía para acceder al mismo desde el exterior usando las entalladuras triangulares. También se aprecian perfectamente las huellas de pico en la roca.


Uxama contaba con una serie de aljibes, se han localizado más de 20, que tenían la función de recibir el agua del acueducto, almacenarla y distribuirla por la ciudad. Se ha hallado en las zonas más altas del castro algunos depósitos principales o castellum aquae. La forma cómo llegaría el agua hasta allí todavía es un misterio puesto que queda a un altura superior a la entrada del acueducto, aunque se sospecha que pudo hacerse mediante algún sistema de noria.


La construcción más curiosa es una amplia cisterna abovedada subterránea de planta de forma de omega mayúscula, de 32 m de perímetro y 5 m de altura, distribuida en cinco compartimentos intercomunicados, que se calcula tendría una capacidad para almacenar 300 m3. Realmente se divide en tres tramos grandes curvos y otros dos rectangulares más pequeños. Los curvos estaban tabicados por lo que la única comunicación de las aguas se hacía a través de tuberías a distintas alturas. Las tuberías, posiblemente de plomo, no se han encontrado porque fueran expoliadas.


La construcción estaba hecha de hormigón encofrado cubierta con bóvedas de cañón. El suelo estaba impermeabilizado así como las junturas. Materiales y formas de construcción en la que los romanos eran maestros.



En la visita a la ciudad se puede bajar hasta esta cisterna a través de una escalera de caracol y admirar el trabajo de los albañiles romanos aún en un grado de conservación pasmoso. Es lo más recomendable.





De esta cisterna y posiblemente de otra conocida por los arqueólogos como el "Tambor" partirían las tuberías que llevaban el agua por gravedad a una red de depósitos escalonados, en distintas cotas de la vaguada interna de la ciudad. Estas cisternas eran claramente para uso público. Su fábrica es de hormigón y tenían una forma rectangular con medidas de 7 y 10 metros de longitud por 4 de anchura, siendo su capacidad de entre 30 a 40 metros cúbicos.

Esta es una de las cisternas individuales más grandes, conocida  como "El Arca". Se aprecia en la foto su factura de hormigón y su abovedamiento. También podemos observar la pendiente de la vaguada.

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