sábado, 24 de octubre de 2015

ESCULTURA EGIPCIA DEL IMPERIO MEDIO. LA EXPOSICIÓN DEL MUSEO METROPOLITANO DE NUEVA YORK.


El Museo Metropolitano de Nueva York nos ofrece una gran exposición para estos próximos meses (del 12 de octubre de 2015 hasta el 24 de enero de 2016), que sin duda merecerá la pena y apasionará a todos los amantes del Antiguo Egipto. Se trata de “Ancient Egypt Transformed. The Middle Kingdom”,  230 objetos donde encontraremos desde esculturas monumentales de piedra a delicadas joyas de este periodo de la historia de Egipto que fue el Imperio Medio (Dinastías XI a XIII, alrededor de 2.030 al 1.650 a.C.).

Cronología de los faraones del Imperio Medio.



Tras la reunificación del antiguo Egipto por Nebhepetre Mentuhotep II, primer faraón del Imperio Medio, el país vivió 400 años de prosperidad y florecimiento cultural durante los que se recuperaron las tradiciones artísticas, religiosas y políticas instituidas durante el Imperio Antiguo, pero en donde también hubo transformaciones de ahí la orientación del título del evento, “Ancient Egipt Transformed”, el Antiguo Egipto transformado.

Mapa con las principales poblaciones y yacimientos del Imperio Medio.


Sobre el retrato y la imagen del faraón.

La exposición se abre con una colosal estatua del rey Mentuhotep II, el fundador del nuevo Imperio unificado, que se ubicaba en en su extraordinario complejo funerario, erigido en el fondo de la meseta de Deir el-Bahari. Lo más importante para  Mentuhotep II, el monarca que había conseguido reunificar a Egipto, fue conseguir la estabilización administrativa del país y el fortalecimiento del poder real, por lo que la imagen que quería trasmitir como soberano debía reflejar esa idea de poder y tradición. La estatua está esculpida en un estilo deliberadamente arcaico (impasible, columnar, rígido y con una sonrisa arcaica) para sugerir un vínculo con los faraones legendarios que fundaron un milenio antes el Imperio Antiguo, los que como él habían unificado el país a finales del periodo predinástico.

Estatua de Nebhepetre Mentuhotep II, Dinastía XI (ca. 2051-2000 a.C.). Arenisca policromada. Dimensiones:  252,9 cm x 99 x. 47,7 cm. Del templo funerario de Mentuhotep II en Deir el-Bahari, Tebas. Se encontraron veintidós estatuas de este tipo que se alineaban en la avenida procesional de la explanada del templo mortuorio de Mentuhotep II en Deir el-Bahari. El rey lleva el manto corto tradicional de los treinta años del festival jubileo del faraón (Heb Sed). Empuñaba (desaparecido) un látigo y un cetro, posiblemente metálicos, atributos de los faraones egipcios y del dios Osiris. El faraón lleva la corona "roja" del Bajo Egipto y se supone que se enfrentaría a otra imagen similar, que estaría al otro lado del pasillo, pero con la tiara blanca que simbolizaría que también era soberano del Alto Egipto.


Templo de Mentuhotep II en Deir el Bahari, Tebas. Explanada procesional donde irían clavadas las estatuas del faraón.


Los cambios en el concepto de la realeza durante el Imperio Medio se demuestran a través de una serie de estatuas reales que abarcan varios cientos de años. Los primeros faraones del Imperio Medio se representan a menudo con cara juvenil.  En la cabeza esculpida del segundo faraón de la dinastía XII, Senwosret/Senutret o, en español, Sesostris I, vemos a un líder joven de mejillas regordetas, con una amplia sonrisa, que muestra la misma expresión de confianza que se respiraba en las estatuas de los faraones del Imperio Antiguo.

Cabeza colosal del faraón Sesostris I con la doble corona del Alto y bajo Egipto. Dinastía XII, ca. 1961-1917 a.C. Tebas, Karnak. Caliza pintada, 73 × 34 × 50 cm. Medelhavsmuseet, Estocolmo.


Figura de faraón como guardián. Dinastía XII, del reinado de Amenemhat II o Sesostris II, ca. 1919-1878 B.C .. Mastaba de Imhotep. Hecho en madera de cedro, yeso y pintura. Dimensiones, 57.6 cm x 11 cm x 26 cm. MET, Nueva York. La figura lleva la corona roja del Bajo Egipto y la cara parece reflejar las características del rey reinante, muy probablemente Amenemhat II o Sesostris II. Apareció con otra figura que llevaba la corona blanca del Alto Egipto, ahora en el Museo Egipcio de El Cairo. La estatua  fue descubierta de pie detrás de una capilla que contenía un objeto sagrado relacionado con el dios Anubis, el llamado imiut, y las dos figuras podría entenderse que funcionaban como guardianes del imiut. El conjunto fue descubierto en 1914 en la zona que rodea la pirámide de Sesostris I en un recinto de adobe que rodea la mastaba de Imhotep, un funcionario de la dinastía XII. 


Unos 50 años más tarde, su sucesor, Sesostris III, proyecta un estado de ánimo totalmente diferente. Su rostro es viejo, flaco y triste. Hay un gran contraste, entre los rostros carnosos y evocadores de los primeros faraones y los ojos saltones de este rey, lo que le aporta un grado más de madurez y humanidad. El rostro de Sesostris III es uno de los más individuales y reconocibles de todo el arte egipcio. Muestra una expresión melancólica que no suele encontrarse en otras caras de los reyes egipcios, que en general son retratados con una más rostro juvenil.

Cabeza de Sesostris III, aproximadamente 1878-1840 a. C. Cuarzo, 45 x. 34,3 x 43,2 cm. Procedencia desconocida. Museo Nelson-Atkins de Arte, de Kansas City, Missouri. Esta cabeza es un fragmento de un conjunto de estatuas sedentes en cuarzo de Sesostris III, que  podrían provenir de algún templo del Bajo Egipto. En este caso el faraón aparecería con el nemes  y el uraeus de la cobra del Bajo Egipto. Se trata de un retrato muy expresivo y nada idealizado. Sesostris III aparece con cara larga y demacrada, los pómulos prominentes, los labios finos y los ojos saltones. Un rasgo propio del Imperio Antiguo es representar al faraón con orejas sobresalientes.  Las arrugas que marcan su piel no buscan mostrar a un anciano, cansado y preocupado, sino a un rey autoritario, inteligente y majestuoso. Esta idea se habría visto reforzada por un desaparecido cuerpo firme y musculoso. 





Y  para terminar con este viaje por el retrato del faraón del Imperio Medio, viene una imagen famosa e inquietante de uno de los últimos gobernantes de la dinastía, Amenemhat III. Una obra maestra de la escultura antigua de Egipto. El espectador se queda con la impresión de que representa los rasgos reales del rey por cómo el escultor ha sugerido tan magistralmente la piel y la carne, convirtiendo una piedra tan dura en una textura aterciopelada. las arrugas de la cara se marcan aún más y en su rostro aparece la preocupación y en sus labios la sensualidad.

Cabeza de una estatua de Amenemhat III con corona blanca del Alto Egipto (ca. 1859 a 1813 a.C., XII dinastía).  Grauvaca, 47 cm x 18,5 cm. Procedencia desconocida. Actualmente en el Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague. 


Pero el faraón debía además constar que restablecía el poder de los dioses. Los templos del Imperio Antiguo en gran parte construidos con ladrillos, se transformaron  durante el Imperio Medio en templos de piedra con pinturas y relieves que representaban al faraón presentando ofrendas a las deidades y reverenciándoles.

Relieve de Nebhepetre Mentuhotep II y la diosa Hathor. Dinastía XII, Mentuhotep II, ca. 2010-2000 a.C. Tebas, Deir el-Bahari, del templo de Mentuhotep II. Piedra Caliza, pintura, 36 cm x 98 cm.


Las mujeres de la realeza siempre estaban estrechamente relacionados con el faraón, como lo demuestra la colocación de sus tumbas y capillas cerca de las del rey. Aunque se sabe menos sobre las reinas y princesas del Reino Medio, tenemos algunas cabezas de una gran belleza como la desconocida de piedra verde-negro. Se la identificada como una reina o princesa, que una vez pudo haber sido parte bestia, con el cuerpo de una esfinge. Todavía hay algo salvaje en su mirada recatada pero ávida pese al vaciado de los ojos. Las esfinges femeninas son extremadamente raras antes de la dinastía XII. Esta mujer se identifica como una reina o princesa por el arranque que se aprecia de la cobra o uraeus real en la frente de la peluca. La peluca estriada, las grandes orejas y la boca recta son características típicas del Imperio Medio. Si bien el contexto original se desconoce, la estatua es casi seguro que se situó en un templo.

Cabeza de una estatua de una reina o princesa como una esfinge. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C.  Probablemente de Heliópolis. Clorito, 38,9 × 33,3 × 35,4 cm. Museo de Brooklyn. Esta escultura representa a una reina o una hija de rey Amunemhat II. La cabeza tiene una historia compleja. Posiblemente ya fascinó a los romanos porque no se encontró en Egipto, sino en la villa del emperador Adriano en Tívoli.


El retrato del resto de la sociedad egipcia.


Durante el Imperio Medio, los miembros de todos los niveles de la sociedad egipcia construyeron capillas conmemorativas a importantes lugares sagrados para los que encargaron estatuas representando su propia imagen.
Hay algunos modelos iconográficos que se originan en esta época como las figuras en cuclillas creando una forma cúbica, de bloque, o las estatuas en una actitud de oración.

Estatua cubo del Sesostris-senebefni. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Cuarcita, 68,3 × 41,5 × 46 cm. Museo de Brooklyn. Este tipo de estatuas es una innovación del Imperio Medio. Representan a un individuo observando un ritual. Por lo general, es un funcionario de sexo masculino con un manto que envuelve las rodillas flexionadas hacia el pecho para que el cuerpo se convierte en un cubo con los brazos cruzados en la parte superior. Solo sobresalen la cabeza y los pies. Se pueden añadir otras figuras, como en este caso la pequeña imagen de Nebetka, la esposa de Sesostris-senebefni.



La monumentalidad, que significaba importancia y deseo de perdurar, en el Imperio Medio ya no es prerrogativa de la realeza. La gente común, con tal de que tuvieran dinero podía encargar una imagen escultórica para que les hiciera de doble que les sustentase en el más allá.

Estatua del sellador Nemtihotep sentado, dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Procedencia  El-Burj el Hamam (cerca de Asiut). Cuarcita, 76.5 × 25 × 77 cm. Staatliche Museen zu Berlin, Ägyptisches Museum und Papyrussammlung. La estatua estaba originalmente colocada en una tumba o capilla conmemorativa. Irradia un sentido de trascendencia. Su rostro es comparable a las imágenes del faraón Sesostris III, pero carece de la carne floja y de la estructura ósea visible de las estatuas de ese rey. Lleva un manto envolvente, que es una innovación del Imperio Medio y adopta un gesto de reverencia u ofrenda.


La familia siempre fue un elemento central de la antigua cultura egipcia y en el Reino Medio no es una excepción. Son frecuentes los grupos familiares en estelas y esculturas. Una estela notable a la vista cuenta con representaciones de 30 individuos. Otros ejemplos incluyen agrupaciones conmovedoras de las madres y sus niños pequeños.

Estatuilla del gobernador provincial Ukhhotep y su familia. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a.C. Meir (Mir). Granodiorita, 37 × 26 × 15 cm. Museo de Bellas Artes de Boston. Ukhhotep fue nomarca del distrito administrativo XIV del Alto Egipto durante el reinado de Sesostris II. En la segunda mitad de la Dinastía XII, los artistas egipcios hicieron muchas estatuas de pequeña escala en piedra dura retratando a los funcionarios en grupos familiares. Costumbre funeraria que continuaría en la Dinastía XIII. Los rasgos faciales de las cuatro figuras son típicas de la segunda mitad de la Dinastía XII, con orejas muy grandes, de ajuste alto y ojos muy marcados por el párpado. A pesar de que muestran las mejillas arrugadas características de la época, carecen de los ceños fruncidos que se encuentran en muchas piezas contemporáneas y en su lugar sonríen con satisfacción.


Cambios significativos en la creencia en la vida futura durante el Imperio Medio se manifiestan en los nuevos tipos de objetos presentes en los entierros. El Metropolitan posee un buen conjunto de maquetas de madera pintadas obtenidas de las excavaciones que llevó a cabo en 1920 en la tumba del canciller Meketre (ca. 1980-75 a.C.). Las realistas maquetas encontradas en la misma representan la producción de alimentos, la fabricación, y los viajes en barco; que se muestran en varias secciones de la exposición. A través de ellas podemos ver a la gente del común y la vida cotidiana.

Cámara oculta de la mastaba de Meketre, canciller de la Dinastía XII, encontrada en 1920. Foto del descubrimiento con todos los objetos que se amontonaban en su interior.


Detalle de la maqueta de un granero con escribas. Dinastía XII, principios del reinado de Amenemhat I. ca. 1981-1975 a. C. Tebas, tumba de Meketre, serdab. Madera, yeso, pintura, tela y grano. Dimensiones : 74.9 x. 56 cm. Altura de las figuras de 20 cm. Esta maqueta de granero fue descubierta, junto con otras 23 maquetas, en una cámara oculta en el lado del pasillo que conduce a la tumba del mayordomo real Meketre, que comenzó su carrera bajo el rey Nebhepetre Mentuhotep II de la dinastía XI y continuó sirviendo reyes sucesivos en el primeros años de la XII dinastía. El interior está dividido en dos secciones principales: el granero propiamente dicho, donde se almacenaba el grano, y un área de contabilidad con escribas trabajando. 



Detalle de maqueta de velero. Dinastía XII, el reinado de Amenemhat I, temprano, ca. 1981-1975 a.C . Tebas, tumba de Meketre. Madera, pintura, yeso, hilo de lino y tela. Dimensiones,  145 cm. de largo, MET Nueva York. Barcos de este tipo aparecen en las representaciones de la "peregrinación a Abydos" que formaba parte del ritual funerario egipcio del Imperio Medio en adelante. La idea básica del viaje al centro de culto del dios Osiris en Abydos, donde se celebraban la muerte y resurrección del dios. El carácter ritual de este viaje en barco está claramente demostrado por el hecho de que bajo el baldaquino no se encuentra el Meketre vivo sino su estatua, acompañada posiblemente por su hijo, mientras que los sacerdotes realizan rituales de ofrenda frente a ella. 



Portadora de ofrendas. Dinastía XII, tumba de Meketre, serdab. Madera, yeso, pintura. Dimensiones: 112 cm x 17 cm x. 46,7 cm. MET, Nueva York. La mujer lleva sobre su cabeza una cesta llena de cortes de carne. En su mano derecha sostiene por sus alas un pato vivo. La iconografía de la figura es bien conocida desde los relieves del Antiguo Reino en los que se representaban filas de portadores con ofrendas. Habitualmente estas figuras reciben los nombres de los lugares con lo que se identificaban las personificaciones, fincas que proveerían perpetuamente sustento para el espíritu del propietario de la tumba. La mujer está ricamente adornado con joyas y lleva un vestido decorado con un dibujo de plumas, un tipo de ropa asociada con diosas. Por lo tanto, esta figura y su compañera, en El Cairo, también pueden estar asociadas con las diosas funerarias Isis y Neftis, que se representaban en el pie y la cabeza de los ataúdes para proteger a la persona fallecida.



Dioses y culto a los muertos.

Durante el Imperio Medio, el dios Osiris ganó importancia como una deidad funeraria y, a partir de entonces, los muertos en todos los niveles de la sociedad se convirtieron en manifestaciones del dios. Osiris funcionó como el gobernante del inframundo y, por eso, ciertos símbolos e insignias que habían sido prerrogativa exclusiva del rey reinante se utilizaron sobre el cuerpo momificado del dios: un uraeus en la frente y un mayal (un atributo estándar del faraón).

Relieve de Osiris. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a. C. Coptos. Piedra caliza, 42 × 37,5 cm. Petrie Museum of Egyptian Archaeology, University College London.


Cabeza de una estatua del dios Sobek Shedeti. Dinastía XII, ca. 1859-1802 a.C. Fayum, Hawara. Piedra Caliza, 54.5 × 51 × 48 cm. Museo Ashmolean, Oxford.



Los dioses también festejan a los faraones.

Dintel de Amenemhat I y Deidades. Dinastía XII, Amenemhat I-Sesostris I, ca. 1981-1952 aC Templo Pirámide de Amenemhat I, Piedra Caliza, pintura, 36,8 cm x 172,7 cm x 13,3 cm. En el relieve rey Amenemhat I se muestra la celebración de su jubileo de treinta años (Heb Sed). Está flanqueado por los dioses Anubis, con cabeza de chacal (delante) y Horus con cabeza de halcón (detrás), ambos de los cuales le ofrecen el ankh, o símbolo de la vida. A la izquierda se encuentra la diosa Nekhbet del Alto Egipto y a la derecha la diosa Wadjet del Bajo Egipto. El rey lleva una peluca muy rizado con el uraeus en la frente y la barba postiza, así como el látigo, de la realeza. El tallado en bajorrelieve es delicado, pero muchos detalles solamente se indican en la pintura.




Los vasos canopos, que contenían los órganos de la persona fallecida durante el proceso de la momificación (estómago, hígado, intestinos, pulmones), se adornaron mucho más en el Reino Medio. Las tapas adquieren forma de cabezas humanas y se convierten en esculturas por propio derecho, abandonándose las tapas planas o abovedadas.

Vasos canopos de Nebsen y Sesostris. Dinastía XII, ca. 1981-1802 a.C. El-Riqqa, Cementerio A, Tumba 116. Caliza. 40 × 22 cm. 


Objetos 

Artefactos de ambientes domésticos, tumbas y templos revelan la amplitud de la expresión artística, la evolución de los estilos, y la transformación de muchos aspectos de la cultura egipcia y la religión.

 Figura de un hipopótamo, alias "William," Dinastía XII,  ca. 1961-1878 a.C, Loza. Un hipopótamo de loza en la colección del Met (arriba) se pinta con los contornos de las plantas de los ríos, que simboliza los pantanos en los que el animal vivió. Desde su llegada en 1917, esta estatuilla ha sido un favorito de los visitantes del museo y durante años se ha conocido como "William". Los hipopótamos pueden haber sido utilizados en las tumbas como protectores mágicos de los muertos. Su color azul brillante sugiere la juventud, el vigor y la regeneración.



Algunas de las mejores piezas de joyería egipcia fue producido para las mujeres de la élite de la época. Son espectacularmente imaginativas: cinturones hechos de conchas, pendienes de oro; tobilleras con garras felinas de oro que colgaban y tintineaban, pectorales mágicos...

Collar de Senebtisi, dinastía XII, finales y principios de la XIII, ca. 1850-1775 a.C. Loza, oro, cornalina y turquesa. 


Pectoral y collar de Sithathoryunet con el nombre de Sesostris II. Dinastía XII, Sesostris II, ca. 1887-1878 a. C. Fayum, Tumba de Sithathoryunet. El oro, cornalina, feldespato, granate, turquesa, lapislázuli, 82 cm de pectoral. MET, Nueva York.


Pectoral, Dinastía XII, ca. 1981-1802 a.C. Probablemente de Dahshur, Oro, 3,8 × 5,7 cm. Museo Arqueológico de la Universidad de Eton College, Windsor. En el centro de este pectoral está el símbolo que representa a la diosa Hathor. A la derecha está el dios Seth, que puede significar el sur de Egipto, mientras que a la izquierda hay una representación de Horus como esfinge, una deidad aquí en relación con el norte de Egipto. Originalmente tenía incrustaciones con piedras semipreciosas.




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