martes, 1 de noviembre de 2016

LA TUMBA DE ANFÍPOLIS EMPIEZA A DESVELAR NUEVOS SECRETOS. Las aportaciones del arquitecto Michael Lefantzis.



Han pasado ya dos años desde que se desveló el espectacular interior de la tumba de Anfípolis y desde entonces hasta acá han sido pocas las nuevas noticias que nos ha deparado estas excavaciones. Bien es verdad que ha continuado la polémica sobre el propietario/a de la tumba y muchas críticas impacientes por conocer resultados de las investigaciones de todo lo que se sacó en el año 2014. Todavía seguimos a la espera de ellos, pero mientras tanto Michael Lefantzis, el arquitecto que colaboró en la excavación, ha empezado a difundir información e imágenes que han reactivado la noticia del túmulo de Anfípolis.

Si no conocéis toda la historia sobre este magnífico conjunto y queréis saberlo todo desde el principio podéis consultar los siguientes enlaces que os guían a artículos de este blog:

- La tumba o túmulo de Anfípolis. Esfinges y cariátides.
- La historia del descubrimiento del León de Anfípolis.
- El trono de Eurídice encontrado en Vergina y sus relaciones con la iconografía de la tumba de Anfípolis.

Michael Lefantzis. Composición según el diario digital griego


Lefantzis, desde 2015, ha ido aportando distintas noticias y recreaciones gráficas sobre el conjunto externo del túmulo. Las últimas han tenido lugar en un simposium que ha tenido lugar en el mes de octubre de 2016 en el Museo del Hermitage de Moscú, donde fue invitado a impartir una conferencia sobre los descubrimientos de la tumba de Anfípolis. Allí desgranó su teoría sobre la tumba y la colina de Kasta sobre la que se eleva. Voy a recopilar la información que ha dado en los últimos meses.

Sobre el uso del conjunto de la colina de Kasta.

En de marzo de 2016 en una conferencia que Lefantzis dio en Salónica reveló que antes de convertirse en un túmulo, la colina fue santuario de un héroe mítico, al parecer del rey tracio Rhesus, mencionado en la Iliada. Según la leyenda, después de ser muerto en combate frente a la ciudad de Troya se trasladaron sus restos a una colina frente al río Estrimón. Este lugar probablemente funcionara como un lugar de culto y donde se realizaran ceremonias iniciáticas relacionadas con cultos tectónicos y el arte adivinación.

La ciudad de Anfípolis y la colina de Kasta donde se encontraba una de las necrópolis de la ciudad y la tumba de las esfinges.


También afirmó que la colina de Casta existió como necrópolis desde la Edad del Hierro, posiblemente porque la existencia de ese lugar santo era el ideal para contener entierros de personas prominentes de la ciudad y posiblemente de algún miembro de la familia real macedonia. Por eso, vinculó nuestra tumba de las esfinges y las cariátides/korés, realizada a finales del siglo IV, a un héroe de la familia real macedonia y que, a su vez, cumpliera la función de lugar de culto de las ceremonias mistéricas y de oráculo.

Este es el conjunto espectacular de la tumba que salió a la luz tras las excavaciones de 2014. Una escalera pronunciada que llevaba hasta una puerta de entrada protegida por dos esfinges. Una primera sala abovedada en la que dos cariátides o sacerdotisas nos brindaban el paso  a una segunda sala con un bello mosaico en el que se representa el rapto de Perséfone, Y por último, una tercera sala donde se encontró la cista en el suelo de un enterramiento y restos humanos de varios esqueletos.



Según Lefantzis, este tipo de monumento funerario con una amplia función religiosa era típico de la época. Señalando que hay ejemplos comparativos en Asia Menor y Oriente Medio, pero que en el monumento/tumba de Casta cobraba una personalidad puramente macedonia. Se reafirma en su apreciación de lugar iniciático por la decoración pictórica del friso de la segunda sala.

Reconstrucción de parte del friso pictórico que decoraría la sala del mosaico. Las escenas tienen diversas interpretaciones. Su estado de conservación hace muy difícil su lectura.



También afirmó que el agujero circular que rompía el mosaico de esta sala podría haberse producido al haberse colocado en él un altar o podium para una estatua o trípode.

Detalle del friso de la cámara del mosaico con una imagen alada y un trípode délfico. El trípode era una mesita redonda con tres pies altos para la ofrenda de frutos y para servir de ara y como instrumento de adivinación. El más famoso era el de Delfos en el que se sentaba la sacerdotisa Pitia para dar sus oráculos. 


Sala tercera y segunda. La tercera contenía el enterramiento en una fosa/cista y posiblemente el ajuar del difunto y sería sellada con una puerta de piedra; mientras que la segunda sala, a la que se accedía libremente a través de un doble vestíbulo protegido por las esfinges (sala 1) y las cariátides (sala 2), serviría como lugar de oráculo. Como vemos en la reconstrucción de abajo, el suelo de la sala 2 estaba decorado con el mosaico del rapto de Perséfone, muy empleado como motivo funerario. Según la teoría de Lefantzis, en algún momento después de producirse el enterramiento fue destruido para acomodar algún altar o trípode justo en el centro del mismo.


En la imagen de abajo vemos cómo se podría producir una de esas consultas adivinatorias. Se trata del tondo de un kílix ático de figuras rojas, del pintor Codros, c. 440-430 a. C., conservado en el Museo de Berlín (Berlin Mus. 2538). Representa a Egeo, mítico rey de Atenas, consultando a la Pitia, el Oráculo délfico, que está sentada en un trípode. La inscripción en la copa identifica a la Pitia con la diosa Temis. Ésta es la única imagen contemporánea de la Pitia.


Casualmente los motivos geométricos de grecas laberínticas y rectángulos con dameros se repiten en el marco del mosaico de la tumba. Imagen tomada durante el proceso de excavación de esta sala.


Sobre el monumento del león que coronaba el túmulo.

Para Lefantzis no hay duda de que la teoría de la arqueóloga Katerina Peristiri de que el magnífico león de Anfípolis, que hoy se levanta junto al río a varios kilómetros del lugar, coronaría el imponente túmulo de casi 500 metros de diámetro. La escultura se elevaría en su cima sobre un pódium cuadrado de 9,95 x 9,95 metros y 5,30 metros de altura, que ya fue descubierto en 1964 en la colina Casta por el arqueólogo Dimitris Lazaridis. La elevación de la colina, el pedestal y la misma escultura, también de 5,30 metros, haría visible al monumento desde bien lejos.


Según Lefantzis el pedestal tendría un friso en la base que representaría una procesión funeraria de un guerrero macedonio. Sobre esta parte del monumento, el arquitecto aportó dibujos recreándolo, basándose en los restos arqueológicos y en los relieves que se han recuperado o que se conservaban dispersos en distintos museos. En marzo, en la conferencia que ofreció en Salónica, presentó esta teoría basándose principalmente en una placa de mármol de Tasos con un relieve que afirma se descubrió durante las excavaciones de estos años, aunque nunca ha dicho exactamente donde se encontró.


La placa, de la que desconocemos las dimensiones exactas, representa a un guerrero macedonio que porta un escudo y un complejo casco de los utilizados en época de Alejandro. Detrás de él aparece un caballo al que posiblemente el hoplita sostenga de las riendas y un árbol con una serpiente enroscada al mismo. Algunos dicen que sobre el escudo sobresale la punta de una lanza (sarisa) que empuñaría supuestamente otro guerrero que siguiera en esta procesión funeraria o más probablemente sea el umbo del escudo de un soldado de caballería.

La imagen del hoplita que nos han proporcionado es ésta. Es poco nítida aún en el detalle ampliado de la derecha. La imagen del guerrero es típica, pero, lo que no lo es tanto, es la parte de la escena de la serpiente enroscada a un árbol. Se han dado varias interpretaciones posibles. Una dice que puede ser una de las representaciones del dios Zeus que según la tradición órfica, tomó la forma de la serpiente con el fin de tener relaciones sexuales con Perséfone para concebir a Dionysos Zagreus. Y una segunda, que dice que al ser una higuera el árbol, la relación de Zeus es con Deméter, que se cree que había creado este árbol por primera vez en Eleusis

La panoplia del soldado nos puede dar referencias cronológicas. Llama la atención el casco cónico (konos) de tipo beocio utilizado por los hoplitas y los soldados de caballería macedonios durante la etapa helenística. Su forma puntiaguda y su visera eran características. Poseía además unas guardias de bronce para las orejas. Sobre el pincho de la cresta se fijaba algún distintivo como un penacho para reconocer el regimiento del soldado. Debajo un estupendo casco en bronce muy parecido, del que no sabemos nada más que fue encontrado en la antigua Yugoslavia. 


Hay quien cuestiona la datación de este relieve precisamente por este detalle del casco, puesto que argumentan que era un casco utilizado más bien en el siglo III y II a. C., por lo que el relieve, pese a haberlo encontrado en la colina, no pertenecería al monumento sino a una lápida de un jinete de Macedonia contemporáneo de los últimos reyes Antigónidos de Macedonia, Filipo V (221-179 a.C.) o Perseo (179-168 a.C.).



Esta son pinturas de la tumba de Agios Athanasios en Salónica, datada en el último tercio del siglo IV, cuando se supone se dataría la tumba de la colina de Kasta. Los soldados asisten con otro tipo de escudos y yelmos.


Pese a las críticas recibidas, Lefantzis ha insistido en la conferencia de San Petesburgo que impartió en octubre sobre la pertenencia de este relieve a un friso de la base de la escultura del león. Es más, ha llegado a presentar un dibujo que reconstruye una supuesta escena funeraria. Se ha valido para ello del relieve del hoplita encontrado para seriar un cortejo procesional y de otros dos fragmentos de relieve que se encuentran en el museo arqueológico de Kavala para representar una escena de sacrificio de un general o héroe (el supuesto difunto) frente a un altar.

Este es el dibujo de Lefantzis que reconstruye la escena narrada.
Argumenta Lefantzis que los fragmentos del museo de Kavala son del mismo monumento por el tipo de piedra (mármol de Tasos), el estilo de las esculturas, el espesor de la placa y la altura y tamaño de los agujeros que sirven para acoplarlos.

No poseo imágenes de mejor calidad que comparan estos aspectos mencionados de las dos placas de relieves principales: las del héroe/general y la del soldado y caballo. Vosotros juzgad.



El hecho de que en esta nueva pieza, el hombre lleva la espada al revés, probablemente quiere reflejar que es el propio difunto que es conducido al inframundo. Hay quien asegura que es un modelo de espada especial que utilizaba Alejandro Magno. Un detalle que no debe pasar desapercibido porque le da unidad temática con el relieve del guerrero es la serpiente enroscada a un árbol que también aparece en el nuevo relieve.

El dibujo reconstructivo que ofrece Lefantzis en donde se pueden comparar los relieves. Por lo que se aprecia en la imagen, no me parecen relieves de la misma calidad, pero, sobre todo, hoplitas y figuras centrales son claramente de distinta proporción, lo que no es propio de un relieve griego de calidad de esta época por mucho que se pueda argumentar que se pretende "divinizar" al héroe. Más si tenemos en cuenta la calidad de las tres figuras escultóricas del conjunto: león, esfinges y cariátides.

A mi juicio, Lefantzis ha tratado de encajar estas piezas tomando como modelo otro relieve ya conocido que se conserva en el museo arqueológico de Anfípolis (se puede ver debajo). Es de peor calidad, pero representa una escena parecida  ala recreada para el friso: un militar de alto rango del ejército macedonio realizando un sacrificio en un altar, detrás tiene a un guerrero con escudo redondo y un casco con la misma posición del guerrero de nuestro friso. También hay un caballo con la misma vista de perfil. Este relieve votivo estaba datado a finales del siglo III a. C. Podría ser que el friso del monumento fuese la fuente de inspiración de esta estela y que este militar se representase asistiendo a una libación en un altar cerca del león, en el túmulo Kasta.




De la vestimenta del militar, porta unos ropajes sencillos recogidos por un cinturón por debajo del pecho como las estatuas de mármol de Hefestión y Alejandro Magno que conserva el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Son copias del siglo I a. C., de un grupo de estatuas erigido en Alejandría en honor de Hefestión. Es tentador especular que las dos figuras se colocaban uno al lado del otro, cada uno con un caballo. Colección egipcia. Inv. los números 45 y 44.


Sobre la entrada a la tumba.

La entrada a la tumba/oráculo también ha sido objeto de debate en estos días. Lefantzis ha planteado la hipótesis de que el túmulo tenía una puerta monumental o propileos, lo que es de todo punto creíble. Dice que hay restos repartidos por distintos museos, incluidos el Getty, el Louvre y el arqueológico de Estambul. Ha recreado la entrada como un falso próstilo de un templo jónico in antis, que se apoyaría sobre el muro perimetral, a la manera de como han aparecido otras tumbas macedonias. Tendría un friso y un pequeño frontón que ocultarían la techumbre a dos aguas del tramo de la escalera hasta llegar . Entre las dos semicolumnas jónicas se abriría una puerta adintelada con una moldura parecida a la de la entrada a la tercer cámara. La fachada tendría una anchura de seis metros y pudo alcanzar una altura de nueve, siendo superior en un metro a la parte superior a la bóveda de la tumba.

Sobre el dibujo se especifican, con un color más oscuro, los restos encontrados del tímpano, friso, arquitrabe, pilastras y marcos de la puerta. El arquitecto también casi trasparenta una puerta de piedra semejante a la que daba acceso a la tercera sala para que podamos ver cómo veríamos de frente las imponentes esfinges guardianas. 


El dibujo resulta atractivo aunque no resuelve ciertos problemas que genera su dibujo.


El primero de los problemas sería el de cómo se accedería a la puerta si ésta se encontraba sobre el muro perimetral que medía tres metros de altura y el edificio era empleado para culto y centro de adivinación. Este inconveniente se salvaría con una rampa o escalinata previa, que seguramente debió existir, a juzgar por las fotos de los primeros días de excavaciones que nos mostraban el tramo justo en frente de la puerta como más desmantelado y desigual.

Se ha afirmado que el muro perimetral mantiene una uniformidad en todo su conjunto que se aprecia incluso en sus sillares interiores, dejados después de desmantelar los lujosos sillares de mármol de Tasos. Sin embargo, parece que esa uniformidad se rompe justo en la entrada, que parece hecho con un relleno de bloques dispares y al que le falta una hilada de sillares, lo que sugiere que su altura era menor en este punto y que estos sillares se apoyaban en otros bloques en sentido perpendicular para crear otra escalera o rampa hacia el exterior del túmulo. Una losa superior, más fina, de la que arranca la escalera que baja hasta el suelo de la tumba parece confirmar esta hipótesis.


Christine Laemlin ofrece algunas posibles opciones del acceso. Posiblemente la escalera que desciende tan bruscamente hacia la puerta de las esfinges, dejando apenas un poco más de 120 centímetros entre el último peldaño y ésta, no se tratara de un fallo de diseño. Sino un apaño cuando se decidió convertir la tumba en un oráculo y que antes el vestíbulo era más amplio y la escalera o rampa más corta, pudiendo llegar incluso hasta la base del períbolo. Su opinión es que al hacer la puerta monumental se tuvo en cuenta el hecho de ascender y a continuación descender, puesto que tenía un significado simbólico e iniciático para el fiel que acudía no sólo a la tumba sino también al lugar de adivinación.


La hipótesis de Lefantzis de esta especie de porche de entrada se justifica por distintas razones. La más importante es que las paredes laterales de ese dromos están recubiertas con estuco que imitan sillares idénticos en forma, tamaño y apariencia a los de mármol reales que adornan las salas siguientes. Bajo ellos hay bloques calizos más toscos. El estuco es frágil y no es apto para el exterior por lo que nos confirma que el pasillo/escalera estuvo a cubierto. Las paredes de este espacio como se ven en la fotografía fueron desmanteladas a lo largo de toda la longitud de la pendiente. Es muy probable que los sillares que se quitaron de esta parte se utilizaran para levantar los muros con los que se sellaron las salas. No hay duda de que se llevó a cabo una operación premeditada de desmantelamiento de esta fachada con el fin de ocultar la entrada de la tumba o incluso de todo el túmulo. En ese último caso, el león podría haber sido desmantelado al mismo tiempo y deliberadamente dejado sus bloques en el río Estrimón.


Sobre el muro perimetral.

Por último, en la conferencia de octubre Lefantzis lanzó una teoría sobre los bloques calizos con los que se creó la carcasa o parte interior del muro de contención perimetral de la colina. Afirma que estos bloques provienen del desmantelamiento de ciertos tramos de la muralla de la ciudad. Para probar sus palabras presentó el estudio que mostraba que existían tres tramos de la muralla norte de la ciudad -de 183, 270 y 45 metros de largo- a los que les faltaban los bloques. La suma de los tres tramos es de 498 metros, que es exactamente la longitud del perímetro del recinto de la colina Kasta.

Detalle del plano que aportó Lefantzis de la ciudad de Anfípolis con los tres tramos de muralla (en línea discontinua) que faltan.


Esto implicaría que la construcción fue hecha a finales del siglo IV a. C. tras las secuelas de la guerra civil entre Olimpia y Casandro en 316 a. C.. Aristonous, general de Olimpia, defendió Anfípolis de las tropas de Casandro en la primavera de ese año y no podría haberlo hecho faltándole secciones de muralla. La explicación más probable es que el vencedor Casandro exigiese que se desmantelaran secciones de las murallas de la ciudad fueron destruidas después de que la ciudad se rindiese. Los sillares habrían estado abandonados hasta ser utilizados para rodear el túmulo.

Lo que nadie explica es qué fue de los bloques de mármol desaparecidos.

Tramo de períbolo que sólo conserva las dos hileras inferiores de mármol y debajo un tramo completo con su cornisa.



viernes, 21 de octubre de 2016

EL LEGADO DEL ARTE CLÁSICO. DIEZ IMÁGENES DE GRECIA Y ROMA PARA COMENTAR.

Observa las siguientes imágenes del arte griego y romano luego contesta según la fórmula que te propongo. Para verlas con detalle puedes abrir la presentación a pantalla completa.



IMAGEN "X"
  • 1.- Titulo de la obra o descripción temática o funcional. Usa términos adecuados.
  • 2.- Indica la civilización, la etapa/cronología, el autor y lugar. La civilización, en este juego, sólo puede ser griega, romana o etrusca. Las etapas para la civilización griega o romana deben hacerse con precisión cronológica. El autor (sólo si debiéramos saberlo porque lo hemos citado en clase. Ej. los escultores de etapa clásica) y el lugar donde se encontró o se encuentra en la actualidad (museo).
  • 3.- Al menos, dos o tres razones exclusivas (no generales o porque sí) para haberlas atribuido a la civilización, a la etapa o al autor.
  • 4.- Indica otra obra de la misma civilización  o de la otra en donde se puedan ver rasgos parecidos y en qué se asemejan o difieren. 
Con ello estarás haciendo un pequeño comentario.

Mira el ejemplo que viene a continuación sobre la siguiente imagen.

IMAGEN 11


"IMAGEN  número 11.

1.- Titulo/descripción. La imagen es el detalle de un altorrelieve en mármol que representa un tema mitológico: la guerra de los dioses contra los gigantes (en concreto, una Moira matando con su maza al gigante Agrio).
2 .- Civilización-etapa-lugar. Pertenece a la civilización griega, etapa helenística, en concreto se encontraba decorando el basamento del monumento conocido como altar de Zeus y Atenea de la acrópolis de Pérgamo, que se levantó en el siglo II a. C. Hoy en día se puede contemplar reconstruido en el Museo de Pérgamo de la ciudad de Berlín.
3.- Características exclusivas que nos permiten atribuirlas al estilo. En la obra se aprecia algunos de los rasgos más peculiares y llamativos de la etapa helenística como es el movimiento desenfrenado con el que se representan los personajes. La Moira sujeta la cabeza del gigante al mismo tiempo que se abalanza sobre él y está a punto de asentarle el golpe mortal. El gigante se intenta librar con todas sus fuerzas y agita culebreando su cola. Otro rasgo que lo vincula al helenismo es la temática en la que se hace una exaltación morbosa de la violencia y de la muerte, mostrándose en el rostro del gigante el dolor y la angustia de no poder librarse de este destino.
4. Obra relacionada. Por semejanza la obra debe recordarnos al mármol en bulto redondo más conocida del helenismo, La muerte de Laoconte y sus hijos. El tema mitológico, la presencia de la muerte e incluso el gesto de dolor o la misma figura del gigante, que nos debe recordar la de Laoconte, nos indican que son esculturas de estética relacionadas."

Participa con tus comentarios al pie del artículo.
Indica claramente el número de la imagen que vas a comentar.
Sólo permitiré un comentario por persona. Cada vez que haya un comentario corregido y aprobado, esa imagen ya estará resuelta y, por tanto,  ya no se podrá comentar sobre ella.

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Mónica responde a la imagen 6 y se gana 0,5 puntos a sumar a una nota de clase. No ha sido el punto completo porque hay un error de atribución a la etapa y porque le falta algo de más profundidad en el comentario.



Imagen 6.

1. Esta escultura es Hermes con el niño Dionisios que representa una escena mitológica. Pertenece a la civilización griega, a la etapa helenísica y se encontró entre las ruinas del templo dedicado a Hera, en Olimpia donde servía como ornamentación. Ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Olimpia. La obra pertenece a Praxíteles, aunque se encuentra en discusión si se trata de una copia romana de la original de este mismo autor. En la escultura se pueden ver varios rasgos que corresponden con la etapa helenística, (siglo IV a. C.) como el hecho de que aparezca un niño, más llamativo aún siendo un dios, tampoco posee el movimiento trascendental, puesto que Hermes simplemente tiende unas uvas a Dionisios bromeando con la divinidad del segundo, causando una imagen tierna y buscando despertar la emoción en el espectador. Recuerda un poco a la estatua de "El Espinario" debido a que a pesar de no representar un dios, está representado un niño tratando de quitarse una espina del pie, lo que evoca también sentimientos en la persona que lo observa, más allá de contemplar la perfección de la obra. Ambas pertenecen a la etapa helenística.



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Tamara consigue el punto extra para sumar a una nota de clase al responder a la imagen número 7.
El comentario está bien, pero podría haber estado mejor si ademas de lo que has dicho hubieras explicado algunas de esas reglas matemáticas introducidas en el templo o que hubieses explicado las partes del templo.



IMAGEN NÚMERO SIETE:
En esta imagen aparece el Partenón de Atenas. Es uno de los principales templos dóricos que se conservan actualmente. Está situado en la Acrópolis de Atenas. Fue mandado construir por Pericles en el siglo V como agradecimiento de la ciudad a los dioses por ganar contra los persas y los arquitectos fueron Ictino y Calícretes bajo órdenes de Fidias. Es un templo dedicado a la diosa griega Atenea.
Estaba construido de mármol pintado, pero era un mármol pentélico, y la estatua colosal de Atenea era crisoelefantina (de oro y de marfil). Es de orden dórico porque era el orden más sagrado y perfecto, períptero (una fila de columnas rodea el templo) y octóstilo (tiene ocho columnas en su frente). Está construido aplicando unas reglas matemáticas de proporción. En toda la historia ha sido templo, iglesia, mezquita, palacio y almacén de pólvora y explosivos. La decoración escultórica narra varias escenas de la mitología griega y está por las metopas y los tímpanos. Actualmente hay relieves del friso en el Museo Británico. 
Las obras relacionadas con el Panteón de Atenas son Propileos, el Templo de la Atenea Niké y el Erecteion, todos en la Acrópolis de Atenas.




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Sofia, no está mal lo que has puesto, pero pierdes la perspectiva de la imagen. La finalidad de esta obra no era sólo que reconocieras y hablaras del edificio en concreto, el teatro de Pompeyo en Roma, sino del teatro romano en general (de, como tú dices el "prototipo de teatro romano"), sus partes, y sus diferencias/similitudes con el teatro griego. Ahí es donde debería estar el comentario principal, exactamente el requisito "3.- Al menos, dos o tres razones exclusivas (no generales o porque sí) para haberlas atribuido a la civilización, a la etapa o al autor."
Ganas sólo 0,5 puntos.



IMAGEN 5 - Sofía Espinosa Calonge

La imagen es del Teatro de Pompeyo el cual pertenece a la arquitectura romana. Fue construido durante la República, concretamente en torno al año 55 a.C. y permaneció activo hasta finales del siglo V d.C.
Actualmente los restos del lado este del pórtico unido al teatro y tres de los cuatro templos asociados a este teatro pueden observarse en el Lago di Torre Argentina, los escasos restos del cuarto templo se encuentran en el subsuelo de la Via di Grotta Pinta.
Fue el primer edificio en Roma construido en mármol. No era solo un teatro, sus dimensiones eran enormes, tenía un gran peristilo rectangular con estatuas en exedras y un espacio destinado a encuentros públicos. Se encontraba coronado por un templo dedicado a Venus Victoriosa, diosa de Pompeyo. 
La arquitectura de este teatro supuso muchas diferencias y marcó el prototipo de teatro romano.
Otros teatros coetáneos al tratado son el Teatro de Marcelo iniciado por César y terminado por Augusto y el teatro de Balbo construido por Lucio Cornelio Balbo.



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Imagen 8, por Andrea Sterian.

Esta obra escultórica pertenece al emperador Octavio Augusto velado. Pertenece a la etapa romana, alrededor del siglo I a.C. Esta escultura de bulto redondo se encuentra en el museo de Mérida actualmente, antes hallado en un teatro en el mismo lugar. Octavio Augusto se muestra como Pontifex Maximus, la máxima autoridad religiosa. Esta obra es realizada en mármol de Carrara, posiblemente. Se atribuye a la etapa romana
ya que en esa época se creó la escultura de bulto redondo, y por tanto el retrato a personajes importantes de ese momento. También se ve la idealización de la persona, transformándola en pontifex, o en cualquier otra persona, ya sea juez, general o incluso dios. Otra obra que se asemeje a esta es la de Augusto Princeps del Senado, que lo muestra como príncipe, o sino el retrato político republicano de Cicerón, que se hizo para difundir su imagen por todo el Imperio.

domingo, 25 de septiembre de 2016

JAN VAN EYCK Y EL RETRATO FLAMENCO DEL INDIVIDUO. EL HOMBRE DEL TURBANTE ROJO.

El hombre del turbante rojo.

El hombre del turbante rojo de Jan Van Eyck no es un retrato más. Para mi es un hito de la modernidad artística, es la primera obra maestra que tras muchos siglos de paréntesis representa a un individuo per se. A un rostro con rasgos y personalidad que no se parece más que a sí mismo y que, por tanto, rescata al ser humano individual como objeto digno de observación y de representación.

Jan Van Eyck. Retrato de hombre con turbante rojo (¿Autorretrato?), 1433. Óleo sobre tabla, 26 x 19 cm. National Gallery, Londres.


Para encontrar una obra comparable por su calidad y espíritu habría que retrotraerse más de un milenio, hasta la civilización romana. Desgraciadamente ha desparecido la mayor parte de la producción pictórica romana, pero aún así a través del retrato escultórico podemos reconocer la importancia que se le otorgó al individuo en las artes figurativas de la Antigüedad, no sólo para ensalzar a los dirigentes políticos que dominaban en la sociedad, sino también para recordar a la gente del común, puesto que era muy importante en el culto funerario.

Tal vez lo más cercano al retrato de Van Eyck que se conserve de la Antigüedad -y salvando la distancia entre uno de los grandes maestros de la pintura de todos los tiempos y unos humildes pintores provinciales romanos- sean los retratos de El Fayum, donde los personajes son representados con detalles personales y con plena conciencia de su valor y dignidad.


Sólo un ejemplo. Retrato de mujer con túnica azul, 54 a 68 d. C. El Fayum. Encáustica sobre tabla de madera, 38 cm x 22.3 cm. Museo Metropolitan de Nueva York. No conocemos el nombre de esta joven, pero, al mirarla, su cara nos revela unos rasgos muy personales que nos habla de ella y del momento en que vivió. Ojos grandes y sombríos que encajan a la perfección sobre un rostro que refleja una fuerte personalidad. Los pequeños rizos con los que se peina y el manto azul claro y sus joyas nos sirven para datar la obra, puesto que reflejan la moda impuesta en Roma por Agripina, la madre del emperador Nerón.


Pero si El Hombre de turbante rojo es considerado con una importancia especial más allá de la calidad de la obra y la novedad del género del retrato, es porque muchos especialistas creen que pudo ser un autorretrato del pintor, uno de los primeros de la historia de la pintura. La valía del retrato ya no era sólo por el naturalismo del mismo, sino porque ensalza al artista como Creador. El género culminaría en el Renacimiento con los autorretratos narcisistas de Albert Durero y, sobre todo, con el retrato de 1500 en el que el pintor alemán se representa bajo los rasgos de Cristo.

Albrecht Dürer. Autorretrato con 29 años, 1500. Óleo sobre tabla, 67.1 x 48.7 cm. Museo Alte Pinakothek - Munich.


Para argumentar que El hombre del turbante de rojo se trata de un autorretrato, los historiadores del Arte se basan en dos razones. La primera es puramente formal: la postura y mirada del retratado coincide con la forma de cómo se debe uno autorretratar. El hombre del turbante rojo mira más allá del cuadro con una dirección divergente de los ojos, una exigencia inevitable, pues el pintor si se pinta a si mismo copiaría sus iris y pupilas separadamente y mirándose en un espejo


La segunda razón para considerarlo un autorretrato es que Van Eyck era consciente de su papel histórico como artista no sólo al ser el primer pintor que fecha y firma sus cuadros sistemáticamente, en este caso en el marco, sino también porque añadió en la parte superior  una divisa en flamenco, aic ixh xan, "tal como puedo", que aparece en otras obras del pintor. Esto parece ser un proverbio flamenco acortado, 'Como puedo, pero no como lo haría (o deseo)'. También puede ser que el artista concibió la frase como un juego de palabras con su nombre; el pronombre personal, ich en flamenco, escrito parcialmente en griego como IXH, debían interpretarse como 'Eyck'. 

Inscripción pintada de la parte inferior del marco, simulando estar tallada: «JOHES DE EYCK ME FECIT ANO MCCCC.33. 21. OCTOBRIS» (Jan Van Eyck me hizo el 21 de octubre 1433).


Inscripción pintada de la parte superior del marco, simulando estar tallada: «AlC IXH XAN» (tal como puedo).


La cara parece emerger desde un fondo muy oscuro. La luz sólo resalta la cara, sus ropas y el turbante, pero no penetra en otro lugar. De hecho, el tenebrismo enfatiza cada pliegue del llamativo tocado y nos permite recrearnos en los matices del rojo, otra de las cualidades de este pintor.


Pero la mayor maravilla es el tratamiento del rostro, en el que se ha delineado cada pelo de la naciente barba, cada arruga de los párpados o la sanguinolencia de la retina. La impasibilidad del retratado aporta demás un aire de hermetismo que aumenta el misterio de quién se trata. ¿Podría ser van Eyck? Por la calidad del cuadro y del artista sería bueno que lo fuese, pero, por supuesto, nunca se sabrá.



Jan Van Eyck (h. 1390-1441)

Se ignora exactamente cuándo y dónde nació. Es probable que aprendiera el oficio como miniaturista de la mano de su hermano Hubert. De la miniatura tomaría el amor por los detalles diminutos y  la técnica refinada. Sí se conocen, en cambio, más hechos de su madurez. En concreto que desde 1425 vive ya en Brujas y goza del favor y de la admiración del duque Felipe el Bueno, al que sirve como pintor, maestro de ceremonias y hombre de confianza para encargos diplomáticos y secretos.

Hubert murió en 1426 y Jan prosiguió con la gran obra que llevaban a cabo juntos, el Políptico de Gante, el monumental  conjunto que acabó en 1432. Fue un encargo de Jodocus Vijdts y su esposa Isabel Borluut, que están representados orantes en las grisallas.

Jan Van Eyck, detalle de la grisalla exterior del Político de Gante donde aparece Jodocus Vijdt o Vyd. Este era un próspero comerciante y miembro del concejo de la ciudad que pagó la obra y que aparece retratado en el retablo cerrado, a la izquierda en una hornacina. Su rostro expresa devoción, pero sobre todo fidelidad con la realidad. Varias verrugas cruzan su cara y tampoco el pintor disimula su calvicie y obesidad.



El políptico de la catedral de Gante fue una obra magnífica que supuso el descubrimiento del realismo individualizante, no sólo por los retratos singulares de los donantes, sino también por las más de trescientas treinta cabezas distintas que podemos ver en el interior y por los miles de objetos animados e inanimados representados.

Van Eyck, dos detalles del políptico de San Bavón abierto. Tablas de las procesiones que se dirigen hacia el Cordero Místico. El primero representa a obispos y doctores de la iglesia. El de abajo representan a los caballeros cristianos



En esta obra también se pueden apreciar algunos de los caracteres típicos de la pintura de Van Eyck: el uso de colores luminosos (con preferencia por el rojo), el amor por la representación del paisaje (paraíso y ciudad) y el gran lirismo que rezuma el conjunto.

Van Eyck, detalle con edificios y calles de una ciudad del político de San Bavón de las tablas de la grisalla. Ventana de la Anunciación.


El político de San Bavón o de Gante es el mejor ejemplo de la profunda revolución pictórica que desde la segunda década del siglo XV estaba teniendo lugar en Flandes. Todo parte del atrevimiento de ciertos pintores que hicieron suya la idea religiosa de que el espíritu divino no sólo era inmaterial, sino que también se encarnaba en el menor fragmento de la naturaleza, Por ello, el pintor, ante la emoción religiosa de la belleza del mundo, debía reproducir fielmente lo que le rodeaba e intentar plasmar las peculiaridades de las plantas, los animales, los paisajes, los trajes... y, cómo no, los cuerpos, los rostros y los gestos humanos. Ese espíritu  suponía regresar a la obsesión ilusionista de las civilizaciones helenística y romana. Van Eyck no es el primer gran maestro en aventurarse por este camino. Una década antes ya lo había hecho otro gran artista como Robert Campin (1375/79-1444).

Robert Campin experimentó incluso antes que Van Eyck en el retrato individualizado de personajes de su época. Robert Campin. Retrato de un hombre robusto. Robert de Masmines (?), c. 1425. Óleo sobre tabla 35,4 x 23,7 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. El retrato puede ser el del robusto militar al servicio de Felipe el Bueno, que cobra importancia por si mismo y se convierte en único protagonista de la obra. Sus rasgos están ejecutados con gran realismo y minuciosidad, puesto que esta pintura se pensó para contemplarla a corta distancia. Y reflejan a un hombre de rasgos toscos y únicos.


Pero, sin duda, es Van Ecyk el artista que experimenta con las mayores rupturas. Con él, la pintura abandona las formas góticas lineales y nace el mundo de lo terrenal y visible. Pero, sobre todo, se hace magnífico en el retrato, ya sea todavía con la excusa religiosa (retratos de donantes con vírgenes o en político), o ya sea aislándolo en un género totalmente profano.

Jan Van Eyck. Virgen del Canciller Rolin, h. 1430 o 1435-1437. Óleo sobre tabla, 66 x 62 cm, Museo del Louvre, París. Es un cuadro religioso, pero también puede ser considerado un retrato. Nicolás Rolin era canciller de Felipe el Bueno, un importante funcionario de la corte de Borgoña. Van Eyck no sólo plasmó su apariencia física, sino también su temperamento puesto que se trataba de un político muy arrogante, lo que explica, por ejemplo, que se atreva a mirar frente a frente a la Virgen y que tenga el mismo tamaño que ella. Hasta entonces, los cuadros con donante se caracterizaban por ser el comitente de menor tamaño que las figuras sagradas de la Virgen o Jesús y, en segundo lugar, por la presencia de un santo, generalmente el del nombre del donante, que hiciera de intermediario ante la Virgen. A ello se une la ostentación de lujo que describe la posición social del donante.


Ni siquiera están en una iglesia, sino en una loggia de un castillo, abierto a un maravilloso paisaje. Decimos que el canciller está rezando ante María, pero nada indica su fervor religioso, excepto que se encuentra arrodillado. Su mirada es la de una profunda satisfacción de sí mismo, y fija los ojos en el Niño, casi desafiante. Esta igualdad, esta cercanía promiscua con las figuras divinas, eran escandalosas para la época, y resulta obvio que el canciller se está haciendo un monumento a sí mismo, más que rindiendo homenaje a la Virgen.


Jan Van Eyck.  Virgen del canónigo Van der Paele, 1434 o 1436. Óleo sobre tabla, 122 x 157 cm, Museo Groeninge, Brujas. A diferencia de la Virgen del Canciller Rolin, es una pintura más convencional en la que el comitente o donante aparece, si no de menor tamaño, al menos no se dirige directamente a la Virgen sin intermediarios, sino que aparece presentado por un santo, el de su nombre (San Jorge). El canónigo, envejecido, vistiendo de blanco, se arrodilla a la izquierda del trono de María. Ha abierto un libro de oraciones y lleva en sus manos unas lentes, signo de riqueza y de erudición, pero también de vista cansada o miopía. Al otro lado está el arzobispo Donaciano de Reims, patrón del capítulo y de la ciudad de Brujas. Tanto Donaciano como Jorge actúan como intermediarios entre el canónigo Van der Paelen y la Virgen.


Van Eyck hace gala de un extremado realismo, sin elegancias ni idealizaciones. El canónigo está a punto de morir, tras diez años de grave enfermedad. Las trazas de la enfermedad se advierten en su rostro colapsado, que trasluce una poderosa personalidad. La patología más llamativa es la arteritis que le afecta a la zona temporal, con una clara protrusión de los vasos. Cursa con inflamación y daño a los vasos sanguíneos que irrigan de sangre la cabeza, cuello, parte superior del cuerpo y brazos. Suele asociarse a una polimialgia reumática. Cursa con dolor en la zona mandibular y en el brazo y aumento de la sensibilidad en el cuero cabelludo. Como podemos ver en la cara del canónigo, la intensa inflamación de la zona ha producido alopecia de la zona, especialmente delante de la oreja izquierda.


Jan Van Eyck.  El Matrimonio Arnolfini, 1434. Óleo sobre tabla, 82 x 59,5 cm, National Gallery, Londres. Es uno de los primeros retratos de tema no hagiográfico que se conservan, y a la vez una informativa escena costumbrista. La pareja aparece de pie, en su alcoba; el esposo bendice a su mujer, que le ofrece su mano derecha, mientras apoya la izquierda en su vientre. La pose de los personajes resulta teatral y ceremoniosa.


Las posturas de las dos figuras sugieren los roles de género en una pareja: la mujer, Giovanna Cenami, se encuentra cerca de la cama, un símbolo de su papel como el cuidador de la casa, mientras que Giovanni se encuentra cerca de la ventana abierta, símbolo de su papel en el mundo exterior. Arnolfini mira directamente al espectador, mientras su esposa lo hace a su marido. La mano derecha del hombre está levantada verticalmente, lo que representa autoridad, mientras que ella le entrega la suya sumisamente.


Arnolfini es representado con realismo exigente. No se hace ningún intento de pasar por alto sus imperfecciones faciales. Tiene los ojos pequeños, ligeramente rasgados, una gran nariz y una mirada inescrutable. Los mismos rasgos que podemos encontrar en un retrato que realizó unos años después. En cambio, los rasgos de ella son más idealizados y me atrevería a decir que no es un retrato.



Jan van Eyck. Retrato de Giovani Arnolfini, 1435. Óleo sobre tabla, 29 x 20 cm. Gemäldegalerie, Berlín. Giovanni Arnolfini, fue un rico comerciante italiano (oriundo de Lucca), afincado en Brujas hacia 1421. Desempeñó cargos de importancia en la corte de Felipe el Bueno, duque de Borgoña, a cuyo archiducado pertenecían entonces los Países Bajos.


Jan Van Eyck. Margarita van Eyck, 1439 (la mujer del pintor). Óleo sobre tabla, 32,6 x 25,8 cm, Museo Groeninge, Brujas. La razón de su creación es desconocida, lo que crea un ambiente íntimo e informal. La pintura fue creada probablemente para marcar una ocasión; tal vez para conmemorar el aniversario de la pareja, o su cumpleaños, o como un regalo para ella.



Jan van Eyck. Retrato de un hombre, Leal Souvenir (Thymotheos), 1432. Óleo sobre tabla, 34,5 x 19 cm, National Gallery, Londres.