lunes, 6 de octubre de 2014

ANTONIO LÓPEZ, 60 AÑOS PINTANDO SU REALIDAD. LA EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA DEL MUSEO THYSSEN. CARACTERÍSTICAS DE SUS ETAPAS Y OBRAS.

El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid presenta desde el 28 de Junio y hasta el 25 de septiembre de 2011 la tan esperada exposición antológica del artista español Antonio López (Tomelloso, 1936). Es un acontecimiento que sólo ha tenido como precedente comparable la exposición que en 1993 tuvo lugar en el Museo Reina Sofía. El propio pintor ha dirigido la selección y el montaje de su obra, lo que convierte a la muestra en casi un manifiesto autobiográfico.  Para que nadie se pueda perder el placer que produce la contemplación de la obra de este pintor he preparado una presentación de ppt con las mejores imágenes y los detalles más cercanos que he podido encontrar. Vedla a pantalla completa para no perderse nada. He añadido algunos cuadros más que no están en la muestra porque los considero importantes para entender el conjunto de su obra.


La exposición.

En la muestra podemos ver  cerca de  130 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, que abarcan todo el devenir de sus 60 años como artista pero sin un orden cronológico continuo. En el siguiente documento tenéis los datos técnicos.

El recorrido comienza en las salas de exposición de la planta baja del Museo, con un vestíbulo de entrada donde aparecen tres obras a manera de síntesis de su producción. Antonio López ha escogido para  presentarse: unos bustos en escayola copiados del templo de Zeus en Olimpia, con lo que quiere decirnos que se declarara heredero de la tradición clásica; un cuadro de su primera etapa, Carmencita jugando (1959‐1960),  para hacernos saber lo importante que es para él su familia y sus orígenes manchegos; y su primera vista panorámica importante de Madrid, Terraza de Lucio (1962‐1990), que es testimonio de su forma de trabajar -lenta, pero constante- y de la temática que le ha hecho popular, la ciudad que le fascina y que ha pintado decenas de veces, pero también de las cosas sencillas (un muro, una terraza, un rosal...).

Antonio López. Terraza de Lucio, 1962‐1990. Óleo sobre tabla. 172 x 207 cm. Colección privada.

A continuación entramos en la parte de la muestra que se ha querido resaltar: la producción de los últimos veinte años, la que sólo hemos podido ver en exposiciones parciales desde aquella retrospectiva del año 93. Las salas se estructuran a través de tres/cuatro ejes temáticos fundamentales: su  familia; las vistas de Madrid;  las sencillas composiciones hechas en el interior de su casa, de su taller o de su huerto; y la figura humana.
  • Su familia (su esposa y sus dos hijas, Carmen y María) y él  nos acompañan en escultura, dibujo u óleo por estas primeras salas. Son como nuestros guías particulares de la exposición.
Antonio López. Mari y Antonio, 1967‐1968. Madera policromada. Hessisches Landesmuseum Darmstadt.Este es uno de los pocos autorretratos del pintor. Le acompaña su mujer.

  • Grandes espacios ocupan sus conocidas vistas de la ciudad de Madrid desde Torres Blancas, desde Capitán Haya, desde le Palacio Real, desde Vallecas...Son cuadros en formato apaisado, llenos de matices de luz, de color y  de detalles. Aunque son conocidos no dejan de sorprender cuando se pueden ver in situ y adentrarse en los miles de detalles, que una foto impide resaltar. Por supuesto, que está también su mítica vista del arranque de la Gran Vía. A esta avenida se le dedicada una sala entera, puesto que a este cuadro le acompaña una serie en la que viene trabajando el pintor  desde hace varios años. Se ha propuesto captar vistas de la calle en un día concreto, el 1 de agosto, bajo luces de distintas horas del día. Algunos cuadros están más terminados que otros, pero yo creo que ni el propio pintor sabe cuando se acabarán, pues sólo le valen para pintar 30 minutos de luz de 15 días del año. Estos óleos nos muestran a un Antonio López que ama la ciudad de Madrid, sus edificios y su luz, pero que a su vez la muestra vacía de gente... solitaria.
Antonio López. Gran Vía, 1 de agosto, 13.45 horas. Cuadro inacabado, 2010-2011. Óleo sobre lienzo, 130 x 120 cm. Colección del artista.

  • En esta planta baja también hay una sala dedicada a sus otros grandes motivos: sus sencillas composiciones que tienen como objetivo captar la esencia de los objetos y retenerlos en el tiempo. Hay una completa selección de dibujos y pinturas de su taller, de los objetos más triviales y cotidianos como una nevera abierta, y de su huerto. En estas obras podemos seguir reflexionando sobre los conceptos de realismo y cuadro finalizado en la obra en Antonio López. Como muestra sirva el detalle que ofrezco debajo de Nevera nueva donde lo aparentemente perfecto y delimitado se convierte en mancha y esbozo de color.
Antonio López.  Nevera nueva, 1991‐1994. Óleo sobre lienzo. 240 x 190 cm. Colección privada de Florentino Pérez, Madrid. Abajo detalle de la parte inferior de la puerta.

  • Y, en último lugar, hay un espacio para la representación de la figura humana, tan importante en su producción tanto en escultura como en dibujo. El desnudo y  la proporción son los protagonistas. Figuras estáticas, personas atemporales que no reflejan los cánones idealizados clásicos, sino los de los seres mortales. Me recuerdan, en cierta manera, a la estatuaria funeraria romana.
Antonio López. Hombre y Mujer, 1968‐1994. Madera policromada. Hombre: 195x59x46 cm. Mujer: 169x42x38 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

La exposición continua en las salas del primer sótano del Museo (salas Moneo) con un recorrido tanto temático como cronológico.
  • Aquí están los primeros cuadros de formación de los años 50 en Tomelloso y en la Escuela de Bellas Artes y San Fernando de Madrid. Podemos ver unos inicios con un estilo bien distinto, de pintura más matérica, donde podemos ver retazos de collage y al óleo mezclarse con la ceniza, el papel o la tierra. Los volúmenes de sus figuras son rotundos, incluso tendentes a la geometrización. Temáticamente practica el bodegón y  y el retrato de familiares y amigos de forma individual o por pareja. Sus personajes están absortos, con una mirada distante y de eternidad.
Antonio López. Mis padres, 1956. Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 87,3 x 103,9 cm. Centre Georges Pompidou, París.

  • Desde finales de los 50 y hasta bien entrados en los 60, su estilo tiende hacia el surrealismo. Cada vez cobran más importancia escenas inquietantes, espacios aparentemente lógicos pero donde suceden hechos extraños o encontramos objetos situados fuera de su contexto habitual. La alacena es uno de esos ejemplos. El abigarrado mueble se encuentra coronado por la cabeza flotante de una mujer y de un candil. 

Antonio López. La alacena, 1962‐1963. Óleo sobre tabla. 200 x 100 cm. Colección privada.

  • Desde mediados de los sesenta cobran cada vez más protagonismo los paisajes (en el piso superior) y las escenas de la intimidad de madurez del pintor. Me encanta La cena y especialmente los cuadros del cuarto de baño, un lugar a penas captado por los pintores y, sin embargo, es espacio habitual de todos los seres humanos, allí donde  nos encontramos verdaderamente con nosotros mismos en total soledad y reflejados en el espejo.
  • En las últimas salas se ofrecen más objetos, flores y los últimos proyectos de su taller entre las que se encuentran los bocetos y las pruebas en escayola de las "cabecitas" de sus nietos. Es el material que le sirvió para realizar las colosales figuras de bronce que se pueden contemplar por ejemplo en la entrada del museo o en la estación del AVE en Atocha. Echamos en falta el prometido retrato de los Reyes que durante mese se anunció como obra reclamo de esta exposición. Creo que Antonio López igual que ha presentado otras obras inacabadas no debería de habernos privado de este retrato que había levantado tantas expectativas. 
  • En el exterior y en el hall central del museo se exponen sus obras monumentales, la ya mencianada "cabecita" de Carmen dormida y su gigantesca Mujer de Coslada de nada menos 5 metros de altura.
Antonio López. Carmen dormida, 2008. Bronce ed. 2 de 3. 243 x 200 x 228 cm. Cortesía Galería Marlborough. Expuesta en el jardín del museo.

La muestra se completa con la proyección de dos documentales elaborados específicamente para la ocasión con imágenes del trabajo de Antonio López en este último año, tanto en su estudio como en exteriores, así como diversas entrevistas a personas próximas a él. Se quiere indagar con ellos en su lado humano, lo que es fácil, porque es un hombre sincero, que no esconde nada. Su personalidad se refleja además en su obra: hombre apasionado por su trabajo; cordial; de carácter entre reservado y abierto: amante de la vida familiar y de sus amigos de siempre; de costumbres sencillas... Su vida no ofrece episodios novelescos ni bohemios. Es un hombre cabal, del que emana humanidad y normalidad. Como su pintura, es lo que se ve. Como no he podido hacerme con ninguno de estos documetales, os ofrezco el enlace a un reportaje de 15 minutos que le dedicó el programa Informe Semanal de RTVE con motivo de esta exposición, de título "Antonio López.,el maestro español del realismo".

Antonio López pintando en la Gran Vía.

Además, todos los sábados del mes de julio podrá verse en el salón de actos del Museo la película El sol del Membrillo (1990‐1992).  El cineasta Víctor Erice quiso explorar en cómo es el proceso de creación de una obra de arte. No es documental al uso sino más bien un diario que pone en relación cine y pintura. El objeto es contemplar a Antonio López pintando un membrillo en el patio de su casa.

La conclusión a la que finalmente llego al terminar de ver la exposición es que Antonio López no es un pintor realista o hiperrealista, como suele calificársele, sino un hombre que pinta su realidad.

Para saber más sobre la exposición podéis 

- Entrar en la página que tiene el museo dedicada a la Exposición de Antonio López .

Tendrá un epílogo.

Tras su presentación en Madrid, la exposición podrá verse, en una versión algo más reducida, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.

Exposición, "Realistas de Madrid" en el Museo Thyssen, febrero-mayo de 2016.

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