viernes, 10 de octubre de 2014

EL PALACIO DE DIOCLECIANO EN SPLIT. ARQUITECTURA ROMANA DEL BAJO IMPERIO.

El palacio de Diocleciano en Split (Splejt o Spalato) fue construido entre los años finales del siglo III y el 305 para servir de morada y de retiro al emperador más importante que reinó en el siglo III (284-305). Este edificio junto con las termas que mandó construir en Roma son, tanto por su tamaño como por su calidad, los ejemplos que mejor puede mostrarnos los cambios políticos y sociales que se vivieron durante el Bajo Imperio. También a través de este conjunto, podremos entender las transformaciones artísticas que anuncian el fin del "clasicismo imperial" y el comienzo de otro nuevo espíritu arquitectónico: un "barroquismo" que tendrá su continuación en la Edad Media y en el Renacimiento.
  • 1.- Roma ya no era el único centro político. La situación estratégica del palacio en la costa dálmata del Adriático (actual Croacia) es un indicativo de que muchas cosas habían cambiado en el Imperio. En primer lugar, que el poder de Roma, como centro director del Imperio iba decayendo y nuevos lugares reclamaban la preeminencia en el gobierno del mismo. Aún así, se podría argumentar que Spalato era sólo una residencia de retiro para un emperador que eligió este sitio por encontrase cerca de Salona, la ciudad donde nació. Sin embargo, el tamaño del palacio, gigantesco para un magistrado retirado, nos hace sospechar que el emperador no renunciaba a mantener un cierto control sobre la situación política (se retiró en el año 305, pero no murió hasta el 316). El que el lugar elegido fuese equidistante entre el antiguo centro de poder y la cercana frontera del Danubio, le permitía estar al tanto de los principales problemas del Estado sin estar directamente en las zonas de conflicto. Es significativo también que, desde la segunda mitad del siglo III, la Iliria romana había alcanzado un creciente protagonismo en la política imperial, puesto que de esta misma región eran originarios sus antecesores Aureliano (270-275) y Probo (277-282).
La amenaza germana en las fronteras del Danubio desde el siglo III hacía cada vez más necesario que los emperadores estuvieran en campaña o pendientes para acudir o para recibir noticias de lo que acontecía en ese limes.

  • 2.- La comparación con otros palacios de emperadores anteriores nos descubre que no estamos ante algo parecido a las residencias palaciegas urbanas o rurales que se hicieron en el Alto Imperio. El palacio de los Flavios en el Palatino de la ciudad de Roma, la Domus Flavia; o  el palacio previo de Nerón, la Domus Áurea; o la Villa del emperador Adriano en Tívoli eran edificios espectaculares que testimoniaban el poder y el prestigio imperial. Estos se concibieron como residencias para el monarca pero también como palacios abiertos, primando en ellos la función de palacio público como centros de recepción y de celebración de los grandes actos de gobierno. El de Diocleciano comparte con ellos el gusto por el lujo y la exaltación del soberano, pero su carácter abierto se ha transformado en otro más cerrado en el que predomina la función militar o defensiva, siendo, ante todo, una magnífica fortaleza más que un palacioEs sorprendente que en la villa de Adriano en Tívoli, no había ninguna preocupación de orden defensivo y todo era refinamiento y ornato; y, apenas un siglo después, hasta la planta recuerda a un castrum. El complejo tiene una función más militar que áulica y, tal vez, por ello, haya llegado en mejor estado de conservación que sus precedentes romanos. Las potentes torres y murallas demuestran la desconfianza que sentía el emperador hacia el exterior y la necesidad de protegerse de eventuales ataques, lo que convierte al espíritu del edificio en algo más cercano a la Edad Media.
Palacio de Diocleciano en Split. Dibujo que lo reconstruye según de E. Hebrard y J. Zeiller. El palacio de Diocleciano, París, 1912. La planta, sus murallas y torres nos demuestran el carácter militar de esta residencia/fortaleza.

  • 3.- El estilo artístico de este palacio es también especial. Conserva la formas clásicas derivadas de la tradición grecorromana, pero anuncia un espíritu enteramente oriental o medieval en los detalles.
Sobre el arquitecto del palacio.

Se desconoce quién pudo ser el arquitecto o arquitectos que diseñaran y edificaran el palacio, aunque por el carácter militar del mismo y las referencias artísticas bien pudo ser algún ingeniero militar con ayuda de cuadrillas de trabajadores procedentes de alguna zona helénica y oriental del Imperio. Esta identidad espiritual se ve refrendada porque han aparecido grabados en varios sillares nombres griegos, como Filotas y Zoticos, y letras griegas a modo de marcas de cantero. La combinación que además hace el arquitecto del arco y el entablamento también apunta en ese sentido.

Materiales.

El palacio fue construido en su mayor parte con piedra caliza procedente de la vecina isla de Brac. Con ella se levantaron columnas y elementos arquitectónicos decorativos, pero para realizar los esqueletos de las estructuras como muros, pilares y bóvedas se empleó la mampostería, el hormigón y el ladrillo.

En la imagen observamos el arco central del pórtico que daba acceso al palacio privado de Diocleciano. Las dovelas de los arcos y los sillares del entablamento y del frontón son de caliza y contrastan con los pobres materiales (mampostería y hormigón) de la pared trasera, que ha perdido los bloques decorativos que seguramente tendría.


La imagen de abajo nos muestra la misma puerta desde el espacio que había al otro lado, el vestíbulo. En este periodo era muy frecuente la combinación de mampostería y ladrillo en diferentes hiladas. El arte bizantino continuará esta disposición.


La planta.

El edificio se dispone como un rectángulo, algo deformado a causa de la adaptación a la topografía. Sus dimensiones eran de 213 x 177 metros, es decir, una superficie de aproximadamente 37.000 metros cuadrados. A nadie le ofrece duda de que la planta se inspira en la planta tradicional de los castra o campamentos romanos, con dos calles que se cruzan en el centro, cardo (norte-sur) y decumanus (este-oeste). Esta disposición divide el rectángulo en cuatro cuadrantes:
  1. los dos al norte estuvieron destinados a alojamientos de la guarnición y a distintas dependencias comunes como oficinas y talleres. Hoy se alzan sobre ellas pequeñas callejuelas y viviendas de varias épocas que hacen casi irrecuperable el espacio;
  1. y en los dos cuadrantes del sur, se levantaron los espacios públicos de culto y la vivienda y salones imperiales, que es lo mejor conservado y sobre lo que trabajaremos.

Historia del edificio y estado actual.

No sabemos con seguridad lo que sucedió con el palacio al morir el emperador, suponemos que al ser enterrado en su mausoleo, el edificio se convertiría en un lugar de culto imperial. Sí sabemos que, a la caída del Imperio, fue utilizado como residencia por los habitantes de la ciudad surgida en su derredor, de manera especial a raíz de la invasión eslava del año 629, en que los habitantes de la cercana localidad de Salona hallaron sólida defensa tras sus muros al tiempo que su ciudad era arrasada.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, el palacio fue utilizado, por desgracia, como como cantera para levantar las nuevas viviendas y construcciones de la ciudad. Sin embargo, los edificios principales perduraron adaptándose y transformando sus funciones. Así, por ejemplo, el mausoleo, el edificio más importante, se salvó al ser reconvertido en iglesia alrededor del siglo IX, pero tuvo que adaptarse a las nuevas necesidades e incluso admitir a su lado un sobresaliente campanario románico (siglo XIII).


A mediados del siglo XVIII, el arquitecto inglés Robert Adam, padre del neoclasicismo en Gran Bretaña, acudió a Split para realizar un detenido estudio del recinto y lo publicó en 1764, Ruins of the palace of the Emperor Diocletian at Spalato in DalmaciaAdam dio a conocer al público occidental este grandioso edificio olvidado y se atrevió a reconstruirlo dada la cantidad de estructuras que todavía se conservaban. He hecho una presentación con las imágenes más representativas de este magnífico estudio. Espero que os guste.


La valoración de este colosal edificio tendría continuación en monografías del siglo XX como las de E. Hébrard yJ. Séller (Spalato. Le palais de Diocletien; París, 1912) a la que debemos la magnífica reconstrucción a color del conjunto que habitualmente sirve para mostrarnos el edificio en todo su esplendor. Trabajos de arqueólogos posteriores siguieron investigando y restaurando el edificio. El descubrimiento más importante se produjo entre 1956-59, cuando se desenterró un conjunto de salas abovedadas en muy buen estado que constituían los sótanos de la zona noble.

E. Hébrard y J. Séller. Detalle del dibujo de reconstrucción del palacio de Diocleciano en Split, 1912.

En la actualidad el Palacio de Diocleciano es parte del casco antiguo de la ciudad de Split, lo que en cierto modo, y a pesar de las inevitables transformaciones, ha permitido salvaguardar algunas construcciones que iremos analizando como: las puertas y parte de las murallas; el peristilo central que servía de antesala al vestíbulo de acceso al palacio; el ya mencionado mausoleo, reconvertido en catedral; un pequeño templo dedicado a Júpiter; los sótanos de los apartamentos privados del emperador; y restos de la antigua loggia que daba al mar, embutidos entre las edificaciones actuales, y que luce hoy como fachada del paseo marítimo.

Centro histórico de Split. Desde el aire todavía se distingue la forma del antiguo palacio y algunos de sus edificios más representativos: las murallas, el vestíbulo de entrada y el Panteón.


Palacio de Diocleciano en Split. Planta con las construcciones romanas que perduran y superpuesto en gris el callejero actual.


Las puertas y las murallas.

El conjunto rectangular del palacio estaba rodeado por una imponente muralla de dos metros de espesor por veinticuatro metros de altura, que todavía puede contemplarse en algunos lugares. Para reforzarla, el constructor levantó en ella 16 torres sobresalientes hacia el exterior en las tres caras orientadas hacia el continente. Las de las esquinas eran especialmente fuertes y altas, de ellas sólo subsistente tres. En el centro de cada lado se abrían cuatro puertas.Tres de ellas estaban flanqueadas por torres octogonales y ofrecían idéntica distribución: un vano adintelado sobre el que volteaba un arco de medio punto y, a los lados nichos semicirculares, quedando encima varias ventanas que se abrían al piso superior. En vez de dar directamente a la calle, las puertas servían para acceder a un vestíbulo o punto de control, por lo que había una puerta exterior, que es la que fundamentalmente ha permanecido, y otra interior, desmanteladas en gran parte.

Palacio de Diocleciano en Split. Puerta Argenta. Estructura básica de la puerta hacia el exterior.


La puerta norte recibía el nombre de Porta Áurea, en tanto que la del este era denominada Porta Argenta y la occidental -hoy apenas visible- tenía el nombre de Férrea. De las tres puertas que daban a tierra, la más monumental era la Áurea, por lo que tenía el carácter de principal. En ella habría esculturas en los nichos y columnillas exentas en el primer cuerpo, sobre las cuales fingían descansar varias arquerías de medio punto. Rematando la decoración sobre la arquería se levantarían cuatro esculturas, de las que en la actualidad tan sólo subsisten los basamentos. La cuarta puerta, la Aena o de Bronce era la más pequeña y daba al mar. Era mucho más austera que las tres restantes por lo que se puede suponer que tan sólo era un acceso privado del emperador al embarcadero.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Puerta Áurea. 305 d. C. Arriba, reconstrucción hipotética; debajo, estado actual.


El foro-peristilo o centro del palacio.

La calle norte-sur, el cardo, comunicaba la Porta Aurea con una pequeña plaza con un bello peristilo de columnas y arcos que hacía función de foro o lugar de encuentro.

Palacio de Diocleciano desde la puerta Aurea. Maqueta.

El peristilo tiene columnas en tres de sus lados, quedando abierto el norte, lo que viene a coincidir con el cruce del cardo y el decumanus. La disposición del peristilo recuerda la que adoptarían los atrios de las basílicas paleocristianas. Las columnas del lado este han sido reutilizadas para apuntalar las viviendas que se levantan en ese lado, pero las del lado oeste se muestran magníficas.

Palacio de Diocleciano. Peristilo occidental y pórtico de entrada al palacio propiamente dicho.


Los capiteles corintios son muy hermosos. Desde el punto de vista de la evolución arquitectónica, se advierten ya diversas rupturas con el lenguaje arquitectónico clásico, como que los arcos descansen directamente sobre las columnas, anticipando así soluciones que habría de alcanzar pleno desarrollo en al arquitectura renacentista.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Peristilo del lado oeste y detalle de capitel corintio.




El foro o plaza estaba ligeramente hundido puesto que desde él se debía subir unas escaleras corridas que nos daban acceso, por un lado, a un espacio templario; por otro, al mausoleo del emperador; y en frente al pórtico de entrada a las dependencias del palacio público y privado del emperador.

El pórtico de entrada al palacio propiamente dicho.

La fachada principal o pórtico se levantaba escenográficamente. Cuatro gigantescas y monolíticas columnas de orden corintio sostienen un entablamento que, extrañamente a la tradición clásica, se arquea invadiendo el tímpano del frontón. Tal estructura era rara en edificaciones romanas de la época del Imperio de Occidente, pero no lo era tanto en el ámbito oriental. El ejemplo mejor conocido es el pórtico de acceso al recinto de Júpiter Heliopolitano en Baalbek.

Recinto del santuario de Júpiter en Baalbek, Líbano. La puerta de acceso o propileos fue levantada a comienzos del siglo III en época del emperador Caracalla.


Esta solución sería repetida en edificios renacentistas, manieristas y barrocos (Alberti, en San Sebastián de MantuaHerrera, en El EscorialPietro de Cortona, en Santa María in Vía Lata en Roma, entre otros muchos ejemplos).

Foro-peristilo del palacio de Diocleciano en Split. Al fondo el pórtico de entrada al palacio; a mano derecha las escaleras que daban acceso a la zona de templos; a la izquierda las que llevan  al mausoleo-catedral. Si pinchamos en el siguiente enlace podremos situarnos en este mismo lugar y observar el conjunto en detalle en panorámicas de 360 º. Muy recomendable.


Esta estructura arquitectónica, que mezcla arcos y dinteles, serviría de inigualable escenario a la persona imperial para cuando quisiera mostrarse al pueblo y a su corte demostrando su poder. Era como una tribuna teatral desde donde destacarse del público y recibir la aclamación, incluso la adoración. A menor escala tal disposición la recordaría la escena representada en el Disco de Teodosio de la Real Academia de la Historia.

Disco de Teodosio. 388-393. Clípeo de plata de 74cm de diámetro. Muestra al Emperador en una fachada monumental tetrástila de orden corintio. Teodosio, como soberano absoluto y en un tamaño mucho más grande que el resto (jerarquía de tamaño), aparece sentado en el trono bajo el arco de un frontón parecido al del peristilo de Split. Está haciendo entrega de un decreto (posiblemente un nombramiento) a un oficial. A su lado sus hijos como coemperadores.


El recinto sagrado de Júpiter.

Al lado oeste del peristilo se encontraba el recinto sagrado dedicado a Júpiter, el dios inspirador de Diocleciano y cuyo culto estaba íntimamente ligado al del emperador divinizado. Estaba precedido de dos templetes redondos perípteros de los que únicamente nos queda restos de cornisas.

Palacio de Diocleciano. Zona de culto destinada a Júpiter.


El templo principal, sin embargo, se conserva ya que fue transformado en baptisterio en el siglo VII. Es de planta rectangular romana típica y está hecho con sillares calizos. Se eleva sobre un podio y, aunque ha perdido su pórtico tetrástilo, muestra todavía cornisas y pilastras corintias de bella decoración. Bajo la cella del templo se halla una cripta con bóveda de idéntica disposición, pero hecha de hormigón y menor ornamentación.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Templo de Júpiter reconstrucción.


La parte más sorprendente del templo es la excelente bóveda de medio cañón que sustituye al tradicional techo adintelado. Está decorada con ocho filas de otros tantos casetones de piedra, decorados con elementos florales y cabezas humanas. Bajo ellos sobrevuela una cornisa sostenida por mútulos cubiertos por abigarrada decoración de ovas y motivos vegetales.

Palacio de Diocleciano en Split. Bóveda de cañón decorada con casetones del templo de Júpiter. También se puede ver la cornisa.


El panteón de Diocleciano.

En el lado este del peristilo, se levanta el mausoleo imperial, muy trasformado en su aspecto actual. El edificio era de planta octogonal por fuera y circular por el interior. Se alzaba sobre un podio de tres metros de altura y, originariamente, poseía un pórtico o porche octogonal adintelado sostenido por columnas. Hoy se conserva en seis de sus lados.

Palacio de Dicoleciano en Split. Reconstrucción del panteón del emperador, alzado y planta según Adam. Otros autores recrearon el exterior sin esculturas en sobre el peristilo y le dieron un tejadillo.



En principio, la puerta de acceso al mausoleo se hallaba en lado occidental, justamente en el lugar en que hoy se levanta la torre campanario. El acceso al interior del recinto funerario se hacía mediante una escalinata que estaba estaba flanqueada por dos esfinges egipcias, originales de la época del Imperio Nuevo, que descansaban sobre las antas. Curiosamente estas esculturas, pese a su carácter extremadamente pagano,  han sobrevivido: una en el lado derecho en el que se colocó en un principio y la otra, mutilada y desplazada, delante del templo de Júpiter.

Reconstrucción del Mausoleo de Diocleciano. Exterior e interior.



La planta es central y octogonal. El muro del cuerpo prismático sostiene una cúpula semiesférica que actúa como techo. Ésta está construida con un sistema original de doble materiales que contrarrestan los empujes y que recuerda la solución renacentista de Brunelleschi. Hay una cúpula interior, la que se ve, realizada de ladrillo con un ingenioso sistema a través de pequeños arcos de descarga que se apoyan unos sobre otros, formando una especie de escama de pez, de tal manera que cada ladrillo es la dovela de un arco y cada arco viene a descargar sobre las dovelas centrales o claves de los inmediatos inferiores. Y una cúpula exterior, que no se ve, hecha de hormigón ligero, vaciado dentro del polígono externo. La cubierta exterior o tejado debió ser de bronce refulgente o de cerámica en lugar de la actual cobertura de tejas.

Mausoleo de Diocleciano. Actual catedral de Split. Cúpula interior.


El interior del mausoleo ha sufrido muchas reformas desde que fue adaptado desde el siglo VII como catedral de culto cristiano. Su planta que hemos es circular, no es exactamente así en la planta baja, porque allí se alternan ocho nichos de forma cuadrada y semicircular. Tiene dos pisos de columnas corintias y monolíticas que sólo ejercen una labor decorativa puesto que, como ya hemos dicho, son los espesos muros los que sostienen el techo. Las del piso inferior soportan un rico entablamento con cornisa sobresaliente, solución que en otra época nos haría pensar en el barroco. Sobre este tramo separado se apoya un segundo cuerpo de columnas cuyo entablamento, semejante al inferior, tampoco ayuda a sostener a la media naranja que lo cubre. Este segundo piso conserva todavía varios relieves historiados, entre los que aparecen dos medallones bastante deteriorados con el busto del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca, junto a otros relieves de carácter funerario como un Hércules Psicopompo o conductor de almas al más allá.

Cornisas, columnas y relieves del mausoleo de Diocleciano junto a estatuaria exenta en piedra y bronce de época gótica. La ruptura del entablamento es una solución arquitectónica muy barroca, refrendada por un decorativismo escultórico excesivo.


En el centro del mausoleo se encontraba el sarcófago imperial, hoy desaparecido. Seguramente en las capillas se erigirían estatuas de Diocleciano y de la familia imperial, hoy sustituidas por el altar, tumbas de obispos y estatuas cristianas medievales. Bajo el pavimento existe una cripta a la que se accede desde el exterior por el lado sur del mausoleo. Parece irónico que la tumba de uno de los mayores perseguidores del cristianismo se convirtiera en una gran iglesia medieval.

La zona residencial.

La zona de residencia privada del emperador se encontraba traspasando desde el foro por el pórtico en dirección sur. De los apartamentos imperiales sólo queda en su aspecto original el vestíbulo, que está cubierto con una cúpula que reposa sobre un cilindro en el que se abrieron cuatro amplios nichos o exedras laterales en la parte baja, dispuestas de forma diagonal, y otros varios a diferentes alturas posiblemente para aligerar los muros.

Palacio de Diocleciano en Split. Vista de la sala vestíbulo desde el campanario. Detrás no se conserva nada del palacio salvo parte de la galería que daba hacia el mar.


Es de suponer que el interior de esta sala abovedada estuviese recubierto de mosaicos y aplicaciones de mármoles para lograr un efecto ornamental de gran vistosidad, pero no quedan restos de unos y otros. Algunos especialistas estiman que la cubierta tendría forma de cúpula semicircular totalmente cerrada, aunque también podría ser  que tuviera un óculo a modo de lucernario como el Panteón de Roma.

El vestíbulo desnudo. A través de la puerta vemos el espacio del foro.


Del resto de las estancias imperiales no nos queda nada salvo la fachada marítima, una galería corrida a modo de loggia, respetada porque las columnas sirvieron de puntos fuertes para que se trazaran muros en los intercolumnios y poder levantar viviendas. La galería tenía dos grandes arquerías que se interrumpían en el centro y en los dos extremos mediante tres arcadas de mayor tamaño con arcos de medio punto que doblaban los arquitrabes de una forma parecida a como hemos visto en el pórtico del peristilo.

La fachada marítima hoy está totalmente camuflada entre las viviendas construidas a sus expensas y los chiringuitos del paseo.

Los sótanos.

Sin embargo podemos suponer como era en cierta manera las dependencias desaparecidas porque se conservan en muy buen estado sus sótanos. Estos fueron rescatados en los años 50 y habían sido preservados porque en algún momento en que se sustituía el piso superior por nuevas construcciones sirvieron de escombreras de estas últimas. Todas las salas están abovedadas con una variedad y calidad sorprendente, desde las bóvedas de arista y de medio cañón hasta las de horno y cúpulas. En su ejecución se empleó el ladrillo, la piedra y, sobre todo, el mortero.

Palacio de Diocleciano. Sala subterránea basilical sostenida por pilares y cubierta con bóvedas de arista.

Las salas poseen todos los tipos de plantas conocidos: cuadrada, rectangular, circular, tremolada, basilical o de cruz griega. Pero no podemos decir mucho sobre su uso. Conocer la verdadera función de tan imponentes salas, podría aclararnos el sentido final del edificio. Su estado subterráneo las acercan a las dependencias de de la Domus Áurea, pero éstas fueron salas clausuradas premeditadamente para destruir un edificio que era descubierto y construir encima unas termas. Pero éste no es el caso de las  que nos ocupan, hechas ex profeso para ser subterráneas. Posiblemente las razones estructurales de estos subterráneos fueran aislar el palacio de las humedades procedentes de la vecindad del mar y salvar el desnivel desde el nivel del foro y el mar. De hecho desde el peristilo central hasta la puerta sur que daba al embarcadero existía un paso directo descendente a través de varias salas y pasillos.

Planta del palacio subterráneo de Diocleciano en Split.


Sin embargo, esto no es suficiente para entender para que servían la mayor parte de ellas. Por ejemplo, una de las salas principales es basilical con tres naves y está finalizada en un ábside semicircular. Las conjeturas de un uso privado de este espacio nos harían pensar en una sala del trono con un lugar de presidencia, pero al encontrarse en un piso subterráneo tal idea parece improbable. En cambio, si esta misma sala pudiera ser de acceso público, entonces la basílica, que acabamos de describir, tendría su sentido pleno como lugar destinado a mercado y juicios, evidentemente en una escala que en nada tiene que ver con las grandes basílicas que se levantaban en Roma en aquellos momentos como la de Majencio- Constantino.

Palacio de Diocleciano. Dependencias subterráneas. Sala pasillo o criptopórtico, cubierto con bóveda de cañón.


Por último, una recreación virtual de cómo fue.



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En cualquier caso, este palacio fortaleza se convirtió en un referente de edificaciones palaciegas posteriores. Personalmente, me recuerda al Palacio-Monasterio de El Escorial por varias razones: por su sobriedad, pero al mismo tiempo, atrevimiento constructivo exterior; por su distribución espacial (una planta cuadrangular, dividida en patios interiores y con un eje central); y por su multiplicidad de funciones (templo, mausoleo y palacio).

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Otra de las obras claves del periodo de Diocleciano. Las termas de Diocleciano en Roma.
Más sobre arquitectura romana. Aquí 


7 comentarios:

  1. Maravillosa presentación. Gracias.

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    1. De nada. Gracias a ti, por detenerte a dejar tu comentario.

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    2. Un placer ver estas fotos y una descripción tan perfecta de lo que fue y es este Palacio.
      Puedo asegurar que me ha servido muchísimo para recordar mi visita a él.

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    3. Gracias, Anibal. Has visitado una verdadera maravilla del arte romano.

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  2. Anibal! Te felicito! Yo soy guia oficial en Croacia y por supuesto hago visitas guiadas en Split. En estos ultimos anos inclusive hoy en dia en Split siguen las excavaciones alrededor del palacio. Me emociona mucho eso ya que amo la historia y brindar en mis tours esos conociemientos! Hiciste un excelente trabajo! Felicitaciones! Sigue asi! Saludos desde Croacia!!!! Alejandra.

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  3. El día de mi visita no pudimos encontrar guía en castellano, estaba lloviendo. me ha sido muy útil. Gracias.

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    1. Gracias a ti, José Luis. Una lástima lo de la lluvia y el explorar sin guía la ciudad, pero todo tiene su encanto.

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