viernes, 24 de julio de 2015

EL "TIN SHED". EDIFICIOS RECICLADOS CON MATERIALES POBRES. UN NUEVO CONCEPTO DE ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA.

Más allá de las grandes obras de arquitectura contemporánea o de las construcciones icónicas que buscan definir un nuevo estilo en el siglo XXI, hay arquitectos que han optado por realizar modestos proyectos de viviendas o de oficinas intentando adaptarse a los edificios pobres preexistentes. Su filosofía es mantener en lo posible la esencia de un espacio, que no tiene que ser especialmente bello, pero que sí es sentimentalmente significativo para su propietario o para los vecinos de un lugar. No se trata de rehabilitar edificios antiguos con gran valor estético en sí mismos, eso es lo que vemos a menudo en cualquier centro histórico, sino de fijarse en construcciones modestas -y no necesariamente bellas- para dotarles de un plus de modernidad y de calidad. La mayoría de los arquitectos seguramente habrían optado por derribar lo existente por su escaso valor artístico y por la pobreza de los materiales con los que se construyeron y levantar en su solar un edificio nuevo, pero los arquitectos de los edificios modestos han optado por "reciclarlos" y devolverlos renovados.

Veamos dos de los proyectos más interesantes que he encontrado, que tienen como elemento común el "Tin shed",que es lo que se conoce en el mundo anglosajón como un cobertizo de hojalata humilde. Los cobertizos normalmente fueron levantados por los propios propietarios de una vivienda o de una finca rústica para agrandar el espacio habitado o para obtener un espacio de almacenamiento extra. Se levantaron rápidamente para solucionar un problema temporal de espacio y con un material pobre que abaratase el coste. Se supone que estas estructuras deberían ser temporales o efímeras, pero muchas de ellas han perdurado en el tiempo y terminan integrándose en el paisaje rural o de los suburbios de las ciudades,... hasta que les llega el momento de la demolición o de la restitución.

Un cobertizo rural en las Highlands escocesas, construido en los años 60 y todavía en uso.


"Tinshed", en Sidney (Australia) por Raffaello Rosselli. Proyecto de 2011.

En Redfern, barrio de la periferia de Sidney (Australia), una propietaria sensible y nostálgica de este tipo de construcciones, Jane Smith, y un arquitecto, Rafaello Roselli, dispuesto a complacer a su mecenas han conseguido crear un nuevo concepto de "tin shed".

El nuevo cobertizo entre las viviendas del barrio.


La idea surgió de la propietaria, que le encantaban este tipo de construcciones porque se había criado en granjas donde eran elementos frecuentes. También había vivido en el barrio de Redfern durante años y había visto envejecer el viejo cobertizo de la esquina entre las calles Philip y Baptist. La estructura había sido levantada originalmente en los años 20 y desde entonces había crecido hasta tener dos pisos y una estructura anárquica de chapas "remendadas" de distintos colores y formas. Era ya uno de los pocos testimonios, ruinosos, del pasado pobre e industrial de este suburbio de Sidney.

El Tin shed previo a su transformación en lugar habitable.



Jane tenía el deseo sentimental de salvar el viejo cobertizo y por eso lo adquirió cuando ya era inminente su demolición por su mal estado. Pero si quería conservarlo realmente debía rehabilitarlo, pues su estado era ruinoso, y dotarle de un nuevo uso que hiciera rentable su inversión. Contactó para ello con el joven arquitecto Rafaello Roselli y juntos proyectaron crear un apartamento con un espacio en el bajo para una oficina donde pensaba instalar su propio negocio.

El nuevo edificio construido en 2011.



Lo que tenían claro era que no querían que el edificio perdiera su esencia y, por lo tanto, era vital no deshacerse de las viejas chapas de hojalata. Así que las desmontaron y guardaron e incluso buscaron más en los desguaces, puesto que su proyecto era construir el edificio de nuevo pero revestirlo con la vieja chapa de distinto color y oxidación.


La nueva estructura se haría de madera. Proceso de construcción.


Sobre la estructura de madera se utilizaría un aislante para permitir una temperatura confortable tanto en verano como en invierno.


El resultado final con la chapa montada como revestimiento y los nuevos vanos.


Del caótico conjunto de chapa de hojalata se decidió mantener tal cual la puerta del garaje que daba a la calle principal, puesto que era el motivo más significativo del antiguo cobertizo. Sin embargo, ya no cumpliría la antigua función y quedaría medio condenada. Para servir de garaje se derribó el murete del patio trasero antiguo y se habilitó en su lugar una puerta lateral de madera.



A este patio dan puertas correderas que pueden hacer casi diáfano el piso inferior y una puerta de acceso hacia el hall de la escalera.

Secciones longitudinal y transversal del edificio.


Plantas baja y primera.


En tres de las fachadas se abrieron nuevos vanos que permitieran la accesibilidad al edificio desde la calle y la iluminación abundante del interior.

Puerta de acceso desde la calle. Está ligeramente escorada para crear un voladizo. La hoja metálica de la puerta ha sido galvanizada para integrarla en la construcción.


Para las ventanas se decidió utilizar acero corten porque su oxidación protectora se integraba a la perfección con las chapas, dándole una apariencia cruda e industrial. Las planchas de acero corten además servirían para crear voladizos hacia la calle que protegiesen los cristales de la luz solar y de la lluvia. En el piso superior se abrió un gran ventanal esquinero que inundase de luz el interior.


Cuando se recolocaron las chapas de hojalata, se hizo exclusivamente de forma vertical. El elemento horizontal quedaría remarcado por las nuevas ventanas. Se tuvo también mucho cuidado en combinar el ritmo de las chapas pintadas y oxidadas para crear efectos de color y de texturas atractivos. Sólo la fachada que da al patio se libró del estaño y del acero, construyéndose con láminas de fibrocemento pintado de blanco. La estructura cúbica ha sido trasformada también allí puesto que se le añadió una pared curva para crear más superficie en el piso superior y crear un voladizo sobre le patio

Este añadido curvo logra ganar algunos metros cuadrados para el piso superior y rompe las líneas rectas que componen el resto del edificio.


La distribución inicialmente pensada para oficina y vivienda ha sido adaptada al final para apartamento en alquiler. El piso inferior posee un espacio con un aseo y el superior un ofice con cocina y cuarto de baño. Uniéndose ambos pisos por una escalera que parte del hall de la puerta que da a la calle.

Escalera que une los dos pisos y gran ventanal vertical de iluminación.


Los pisos de madera contrachapada y ebanistería aportan calidez al interior, que se combina con paredes blancas donde rebota la luz que entra por las ventanas. Ello supone un inesperado choque para todo el que ingresa en el edificio pues, después de la estructura y color desconcertante del exterior, se entra en un lugar casi aséptico y confortable.



"Tin shed" en la isla de Tiree, Escocia. Casa No.7  por Denizen Works. Proyecto de 2010-13.

El otro edificio inspirado en el concepto "tin shed " que voy a analizar tiene dos puntos de partida o condicionantes distintos al anterior. Por un lado, que la construcción se levanta en un precioso paraje natural escocés, la pequeña isla de Tiree de apenas 78 kms cuadrados, y, por otro, que el cobertizo no existía y, por tanto, no era un elemento originario a recuperar, sino una estructura a construir e integrar en la naturaleza y entre las casas de piedra de los pescadores.

Uno de los cobertizos de hojalata de la nueva vivienda y la llanura litoral con pasto verde  y el mar como fondo.


La idea del proyecto, de nuevo, surgió de un deseo nostálgico de un propietario. En este caso un jubilado que tenía el capricho de construir una casa de campo en su isla para pasar en ella cinco meses al año pescando o disfrutando del paraje. Pero lo más chocante es que ni la vivienda ni los cobertizos existían. Sólo había unos muros en ruinas que recordaban la existencia de una antigua casa tradicional de la zona.  Encargó el proyecto a su propio hijo, Murray Kerr, arquitecto del despacho Denizen Works, para ver qué se podía hacer y este fue el resultado.

Esta es la estructura original cuando comenzó todo el proyecto. Unos muros de piedra en forma de talud de una casa de campo tradicional de las islas (casas negras), levantados sólo hasta la altura de los dinteles bajos de las puertas y ventanas, y dos chimeneas. 


Y este fue el resultado final. 


La casa tradicional habría que hacerla de nuevo adaptándose a la arquitectura popular de las islas Hébridas. No se podía derribar o suprimir nada de la estructura inicial, puesto que era una "ruina" protegida, y en su restauración había que cumplir con la estética externa de este tipo de construcciones.

En la fotografía de abajo, podemos ver otra vivienda parecida de las islas, cuya restauración ha mantenido más fielmente la estética de estas construcciones primitivas. Tal vez porque conservara la cubierta vegetal original e incluso un cobertizo para el ganado en piedra también original. En este edificio se manifiesta aún más la inseguridad constructiva de los improvisados arquitectos locales, no sólo porque mantienen el muro en forma de talud, sino también por los escasos y pequeñísimos vanos, apenas unos ventanucos.


La reconstrucción, pues, fue lo primero a tener en cuenta, pero además se hacía evidente que la casa era pequeña para el propietario, puesto que la planta baja resultante apenas tenía 30 metros cuadros, insuficientes para disfrutarla con su familia y amigos. Era necesario, por tanto, crear nuevos espacios. Subir una altura a la construcción habitual era una solución ya aceptada por la tradición y las autoridades, pero no servía más que para añadir un dormitorio y un cuarto de baño, descontando el hueco de la escalera.  Sólo ampliando con dos o tres nuevas construcciones podría duplicar los dormitorios y crear nuevos espacios comunes y, de esa manera, cumplir su sueño. 

Un esquema del proyecto con las ampliaciones y la pista de hierba con el que se accede a la finca.


Construir las ampliaciones en piedra hubiera costado un dineral, lo que era impensable en una vivienda de recreo no habitual. Sin embargo, las granjas de la zona ya habían utilizado desde comienzos del siglo XX una solución más económica: crear cobertizos con chapa de hojalata corrugada. Esta forma barata de construir había supuesto un cambio en el paisaje rural tradicional de las Hébridas, pero ya estaba integrado como un elemento más o alternativo. También era frecuente que los tejados originales de brezo se sustituyeran por techos alquitranados en negro o en rojo, en lugar de sus techos de paja originales. Este enfoque permitió por tanto las ampliaciones utilitaristas y crear una forma externa contextual y apropiada. Según palabras de Kerr: "el concepto era crear una casa de campo tradicional con cobertizos agrícolas alrededor de él, como si el edificio hubiese crecido orgánicamente con el tiempo".

Para recordar los tejados curvos de paja se dotó a uno de los cobertizos con esta característica.


El que la casa estuviese en una pequeña isla, donde sólo viven 750 personas y que sólo fuese accesible desde tierra firme mediante ferry que sale de Oban o por aire desde Glasgow, hacia del proyecto un reto mayor. Mano de obra y, por su puesto, todos los materiales había que importarlos con el consiguiente sobrecoste. Sin embargo, merecía la pena. 

Mapa turístico que nos permite conocer este gran condicionante de encontrarnos en una isla de difícil acceso. La isla de Tiree es la isla más al oeste del mapa de abajo.


Situada al abrigo sur de la isla, la Casa nº 7 ofrece vistas a la Bahía Duin. El terreno es ligeramente ondulado y se encuentra rodeada por otras viviendas tradicionales. No hay árboles ni ningún elemento natural que la proteja contra el viento, sólo existe la pradera de hierba de la que disfruta el ganado ovino. La planicie de la isla y la ausencia de árboles hace que se tenga muchas más horas de sol que cualquier otra localización de las islas británicas. 

La casa y las granjas de su alrededor desde la playa.


El desafío del diseño, dada la exposición a los elementos, era crear un refugio contra el viento hacia todos los lados, al tiempo que permitiese a la luz del sol penetrar y calentar la casa por dentro y por fuera, mientras se utilizaba la brisa para ayudar a la ventilación natural. Al final, se optó por diseñar un conjunto aparentemente compacto que se autoprotegiera. Por un lado, la antigua casa tradicional que quedó como zona de invitados y, por otro, dos cobertizos de hojalata, uno paralelo y otro transversal que se unirían entre sí y con el viejo núcleo mediante un espacio intermedio. En total 170 metros cuadrados habitables. 

Debajo vemos, una escalera de madera protegida por un murete de piedra que da acceso al cobertizo abovedado donde se sitúa el comedor y la cocina. Debajo de éste se advierte la ventana, a modo de claraboya, de un dormitorio que hay en un semisótano. Al lado y uniendo con la casa tradicional de piedra el pasillo cubierto que une todo el conjunto. En medio de estos espacios cerrados un pequeño jardín resguardado de plantas y grava. El desnivel del terreno hizo necesario descabalar las alturas. Si nos fijamos hay una pequeña puerta/cancela que se utiliza para acceder a la escalera de madera desde la parte más alta de la ladera. 


El espacio entre edificios actuaría de pasillo de unión, pero a su vez estaría integrado en la construcción al estar cerrado y tendría un techo de cristal que aumentaría la luz al interior, creando un ingenioso juego entre espacio abierto y cerrado, espacio tradicional al exterior y vivienda moderna dentro. 

Este es el pasillo o atrio de techo acristalado que une los tres edificios y en donde se disponen las escaleras para acceder a los distintos niveles del cobertizo abovedado. Como se puede ver en la imagen, el acristalamiento no sólo contribuye a dar luz natural a este espacio sino que sirve para conservar el calor e impedir la entrada de la lluvia.


Pese a la apariencia caótica de la planta final. Esta resulta muy útil y comprensible si nos fijamos. La puerta principal no es a través de la casa tradicional que, ya explicamos, quedó como vivienda de invitados y auxiliar, sino por las nuevas estructuras (4) y su intercomunicación se realiza a través del atrio acristalado. 

Plantas de las tres alturas del conjunto. 
La planta superior, representa la zona más habitada, aunque a distinto nivel. La casa tradicional, con sus muros gruesos, ha quedado como zona de salón de estar y habitación (1 y 2). El cobertizo de menor altura sirve para dar el acceso principal a la vivienda (4), para crear un pequeño dormitorio con cuarto de baño (3 y 5) y una pequeña sala a la derecha de la entrada (6) que los propietario utilizan como "cuarto húmedo" para descalzarse y limpiarse de arena de la playa o depositar la pesca y sus aparejos. El cobertizo de orientación paralela a la casa de piedra es un único espacio destinado a cocina, comedor y salón de estar (7).
La planta de la imagen de en medio representa los tejados de los cobertizos de chapa y el piso superior de la casa de piedra con un dormitorio con su cuarto de baño.
Y, por último, la tercera planta representa el semisótano del edificio abovedado donde se sitúa el dormitorio principal con cuarto de baño completo y vestidor.

En la siguiente imagen, tenemos dos secciones del conjunto. La de arriba permite ver la doble altura del cobertizo abovedado: cocina y comedor en el piso superior (1) y dormitorio con sus accesorios en el inferior o semisótano (2 y 3). El plano nos permite ver además el juego de las diferentes alturas del terreno y cómo los arquitectos han sido muy sabios al utilizar el semienterramiento para, de esa manera, proteger de los vientos el dormitorio. Los muretes de piedra también sirven de parciales cortavientos. 
La sección de abajo nos permite ver el cobertizo abovedado (4 y 5) y la zona acristalada que sirve de pasillo (2), escalera comunicante (3) y de patio de luces.
Vista del hall hacia el pasillo acristalado intercomunicador. A la derecha las escaleras que llevan al comedor. En el centro las escaleras que bajan al dormitorio principal y a la derecha la vivienda de piedra que abre también sus vanos abocinados hacia el pasillo para seguir captando luz.


El interior ha sido diseñado para ser luminoso, acogedor y agradable, en contraste con las formas sólidas de la parte exterior. Las vistas desde la casa son auténticas postales.


El uso general de la madera, junto a la piedra natural vista, realza la percepción de la calidez del interior, aunque la calefacción es proporcionada a través de una bomba de calor de aire y de las chimeneas.

Salamandra encendida en el cuarto común que hace de salón de estar, comedor y cocina.


Habría posibilidad de utilizar la chimenea tradicional en las habitaciones de la casa de piedra, que la conservan al exterior, pero en realidad son un mero adorno interior porque la confortabilidad de las habitaciones se obtiene a través de bombas de calor. Debajo un pequeño salón de juegos o estudio y en la siguiente fotografía la chimenea de una de las habitaciones superiores.



La calidad del espacio interno es difícil de expresar en palabras, porque todo está cuidado hasta el mínimo detalle proporcionando sensación de placer. Es particularmente digna de mención la forma en que se han seleccionado los materiales y su relación entre sí. Esta casa se ​​caracteriza por el placer táctil que se invoca en cualquier actividad sencilla como puede ser abrir una puerta. Está llena de alegría reflexiva.

El otro extremo del cobertizo abovedado que sirve de salón de estar, comedor y cocina.


Por todo ello no es extraño que el despacho de arquitectos de Denizen Works recibiera por esta Casa nº 7 el premio Stephen Lawrence Prize del RIBA de 2014, premio otorgado anualmente a un proyecto realizado por jóvenes arquitectos con un presupuesto reducido (menos de un millón de libras). El jurado consideró que el proyecto era "una respuesta inteligente e ingeniosa", puesto que recuperaba la tipología y los materiales típicos del lugar, adaptándolos a una nueva construcción que satisface las necesidades contemporáneas.

Contraste nocturno y acogedor entre el encalado blanco de la piedra original y el techo alquitranado negro. Aún más agradable resulta el contraste entre la forma tradicional de la vivienda y las planchas de hojalata de los anexos.


Veamos algunos detalles técnicos sobre su construcción.

Primero se acondicionó la casa de piedra, para que pudiera servir de lugar habitable a los obreros que trabajaron en ella. En la primera foto apenas se ve entre las estructuras del cobertizo abovedado, pero se ve plenamente en la segunda. Todavía no se había alquitranado y mantenía un color verde de la lona protectora del aislante. Luego se practicó la excavación de la zona donde se construirían las demás dependencias, todas ellas por debajo del nivel de la ladera (se puede ver en la tercera fotografía). La parte semienterrada de la casa se reforzó con muros de hormigón armado. Por último, se levantó con madera las estructuras de los cobertizos, respetando los vanos, y comenzando a cerrarlos con aislante y fibra de cemento.
  

El exterior de los cobertizos se forró con  hojalata ondulada de acero galvanizado y fibrocemento. Como habían sobrado piedras de la reconstrucción de la antigua casa se reutilizaron en otros lugares como la base del cobertizo que se destinó a dormitorio principal y comedor (tercera foto de abajo) y los muretes cortaviento que rodean parte de la propiedad.


Proceso de construcción de los acabados internos.


Terminado final en el ala de la cocina-comedor de nuestra "tin shed", que ha sido el hilo motivador y conductor de este artículo. Este material es muy dúctil adaptándose tanto a las formas rectas como curvas. El ventanal está hecho con madera tratada y pintada de negro.


Fachada de acceso a la vivienda. Es tal vez lo peor conseguido y lo que más se oculta en las revistas de arquitectura. La puerta resulta anodina y con un añadido que no se ha integrado en el conjunto, que es la pequeña caseta donde está el generador eléctrico y los aparatos exteriores de la bomba de calor. Aún así lo perdonamos porque las vistas de la bahía nos hacen olvidar este mal acabado.


Haga clic en los enlaces de abajo para leer más sobre la casa:

New York Times 

Dezeen 

I Like Architecture 

Casa Vogue 

Nykyinen 

Elle Decor Italia 

4 comentarios:

  1. Muy buenos reciclajes. Te agradezco el aporte y sigue adelante.
    Desde Uruguay:

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    1. Gracias, Julio, por detenerte a dejar un mensaje y por tus ánimos. Desde Madrid, un saludo.

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  2. Muy buen informe. Estaba buscando material sobre topologia y me habia inspirado en las construcciones antiguas y sus moradores como continuadores de la tradición barrial.Todas mis ideas quedaron contenidas en tu artículo. Muchas gracias

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    1. Gracias. Me alegro de que te haya servido.

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