lunes, 17 de marzo de 2025

EL ZIGURAT DE UR Y SU RECINTO SAGRADO DURANTE LA TERCERA DINASTÍA (2111 A 2004 A. C.).

La ciudad de la tercera Dinastía de Ur (2111 a 2004 a. C.).

Las Tumbas reales de la I Dinastía de Ur, tratadas en un artículo anterior, representan el primer momento esplendoroso de la ciudad entre los siglos XXVI y XXV a.C.. Sin embargo, en los siglos posteriores, la ciudad de Ur quedó sometida bajo el Imperio acadio, fundado por Sargón el Grande. Tras la destrucción de este estado, no sería hasta la ascensión al trono de Ur de Ur-Nammu, alrededor del año 2112 a. C., que constatemos otro momento de auge de la ciudad. La datación cronológica de este periodo es mucho más fiable, lo que ha permitido una mejor comprensión de los acontecimientos históricos de esta época. Ur-Nammu, junto con su hijo Shulgi (2094-2047 a. C.) y sus sucesores hasta 2004 a. C., constituyeron la III Dinastía de Ur (Ur III). Durante este siglo, Ur se convirtió en la capital de un reino que unificó la Baja y la Media Mesopotamia, es decir, Sumeria y Akadia, dominando antiguas ciudades rivales como Eridu, Uruk, Nippur, Lagash, Larsa y Umma, entre otras. Este imperio es generalmente considerado la última entidad política independiente sumeria y se le conoce como "neosumerio" o "renacimiento sumerio".

Figurilla de cobre, que representa al rey Ur-Nammu portando una cesta de tierra para hacer ladrillos, lo que simboliza su papel como promotor de la construcción de templos. Dimensiones 27,3 × 9,1 × 5,6 cm. Datación entre el 2112-2095 a. C. Es una "clavija" fundacional de algún templo de Uruk, que actuó como un registro para la posteridad y para recibir la bendición de Inana (Ishtar), la deidad patrona de Uruk. Actualmente esta pieza se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York.


La ciudad de Ur  y Sumeria resurgieron con Ur-Nammu. La riqueza generada por el comercio con el Golfo Pérsico y la India, junto con las mejoras agrícolas, gracias a la extensión del regadío, propició un renovado impulso constructivo. Durante este tiempo, se construyeron numerosos canales y templos a lo largo de todo el reino, destacando el zigurat de Ur. Otro aspecto destacado de este periodo es el código de Ur-Nammu, uno de los documentos legales más antiguos que se conocen, el cual antecede al Código de Hammurabi por aproximadamente 300 años. Este código no sólo refleja la organización social y legal de la época, sino que también subraya la importancia de la justicia y el orden en la sociedad sumeria.

La ciudad de UR en el siglo XXI a. C., cuando su población era de aproximadamente 65.000 habitantes y la superficie de ocupación de 108 hectáreas, extendiéndose más allá de las murallas de la ciudad. De hecho, parece que el principal barrio comercial (karūm) estaba situado fuera del tell principal. De hecho, la ciudad no se limitaba al interior del recinto, que según las estimaciones de Woolley sólo abarcaba una sexta parte de la aglomeración. La reconstrucción de abajo no es muy fiel desde el punto de vista arqueológico, pero sí es muy didáctica. Recomiendo verla a lo grande pinchando en la fotografía para leer los textos.


Los sucesores de Ur-Nammu lograron mantener el imperio durante casi un siglo; sin embargo, éste se fue desintegrando gradualmente bajo la acción combinada tanto de las incursiones del reino elamita del este y de los nómadas amorreos del norte, como de las fuerzas internas que devolvieron la autonomía a varias ciudades y regiones importantes. La ciudad de Ur fue destruida por tropas de Elam alrededor del año 2004 a. C. Más tarde llegó la "dinastía de Isin ", de origen amorreo, que persistió hasta aproximadamente el año  1700 a. C., cuando Mesopotamia fue unificada bajo el dominio babilónico.

Mapa de la extensión del imperio de la Tercera Dinastía de Ur en Mesopotamia y el Oriente Próximo asiático entre 2111 y 2004 a. C.  


Arquitectónicamente.

De nuevo, para hacer esta parte del artículo nos apoyamos en las fuentes originales de Woolley (memorias de excavación y artículos publicados en la revista del Museo de Filadelfia), pero también en las páginas web Urima y  Ur-On line y el trabajo de Giacomo Di Giacomo y Giuseppe Scardozzi de 2012, que usaron imágenes satelitales de alta resolución para reconstruir la topografía arqueológica de la antigua ciudad de Ur, sus monumentos, canales y caminos.

Memoria de las excavaciones, Zigurat de UR. volumen V.  Woolley,  Leonard, "The ziggurat and its surroundings " (1939).



La mayoría de las ciudades sumerias estaban fortificadas a principios del período dinástico temprano, por tanto, Ur también estaba amurallada y abarcaba un montículo de cuatro kilómetros de diámetro, cuyas laderas se revistieron para soportar la poderosa fortificación. El recinto exterior que rodeaba la antigua ciudad de UR tenía forma ovalada y medía aproximadamente 1200 metros de largo por 800 metros de ancho, con su eje mayor de norte a sur. Las investigaciones de Woolley mostraron que el muro original tenía entre 25 y 34 metros de ancho y una altura de 8 metros. Esa gran muralla, de la que poco resta actualmente, protegía las principales zonas residenciales y templos, así como también dos puertos interiores (norte y suroeste), hoy en día encenagados, a los que llegaban los barcos procedentes del Éufrates. 

En la imagen, plano de lo excavado perteneciente a distintos periodos de la ciudad Ur, según los planos de Woolley y la mejora realizada por el arqueólogo Fabrizio Ghio a los mismos tras el uso de las fotos por satélite. 
1 Muralla de la ciudad (posiblemente de época de Warad-Sin, rey amorreo del siglo XIX a.C.); 2 Puerto norte; 3 Palacio de Ennigaldi-Nanna (siglo VI a. C.); 4 Templo del puerto; 5 Casas en la muralla de la ciudad; 6 Fuerte de época kasita (siglos XIV-XIII a. C.); 7 Muros del recinto del Área Sagrada en el período neobabilónico (siglo VI a. C.); 8 Muros del recinto del Área Sagrada durante la III Dinastía (siglo XXI a. C.); 9 Patio oriental de Nanna; 10 Patio occidental del zigurat o Etemenniguru; 11 Zigurat propiamente dicho de Ur-Nammu (siglo XXI a. C.); 12 Capillas de Nanna; 13 Santuario del barco; 14 Templo de Ningal; 15 Giparku; 16 Edublamakh; 17 Ganunmakh; 18 Ekhursag; 19 Mausoleo de la III Dinastía; 20 Tumbas reales; 21 Templo de Nimintabba; 22 Casas (distrito EM); 23 Puerto oeste; 24 Casas (Distrito AH); 25 Casas neobabilónicas; 26: Templo de Enki. 

En la parte más alta del tell, sobresalía en superficie y en altura el área sagrada con el zigurat y otros edificios principales. Posiblemente, como nos indican las pruebas topográficas, hubo un canal que atravesaba la ciudad y que unía los dos puertos, dividiendo en dos la parte fortificada. 

Foto aérea de las excavaciones de Ur en 1930.




E

El zigurat y su recinto sagrado.

El monumento más impresionante y mejor conservado en la actualidad de la ciudad de Ur es el edificio del zigurat, levantado durante la III Dinastía. Esta estructura dominaba el complejo templario dedicado al dios Nanna, deidad lunar y protector de la ciudad. Esta zona estaba elevada sobre una plataforma y estaba rodeada por una muralla o témenos que servía de barrera física para separar el área divina del resto de la ciudad. Los edificios de este recinto se construyeron sobre los escombros de asentamientos anteriores que, con el tiempo, formaron una plataforma de diferentes alturas. Es probable que las diversas reconstrucciones realizadas, debido a las numerosas destrucciones que sufrió Ur. La intervención que confirió al zigurat su aspecto canónico fue la que realizó Ur-Nammu y su hijo Sulghi durante la Tercera Dinastía de Ur, en el siglo XXI a. C. De este periodo se conservan algunos ladrillos cocidos estampados que lo atestiguan.

Ladrillo de arcilla cocido y estampado cuneiforme con el sello de Ur-Nammu, 2100 a.C. Dimensiones, 7,5 x 15 x 23 centímetros. PeenMuseum.


El zigurat de Ur destacó no sólo por su imponente tamaño y diseño arquitectónico, sino porque también sirvió de modelo a otros muchos en toda Mesopotamia. Pasado el tiempo, durante el II y el I milenio a. C., Ur siguió siendo un importante centro religioso, donde se veneraba a Nanna, donde muchos reyes llevaron a cabo obras de restauración en el recinto templario de la ciudad, lo que evidencia su relevancia espiritual y cultural. Incluso en el siglo VI a. C., se levantaron estructuras en Ur como un nuevo témenos. En la capital, Babilonia, se levantó un zigurat en honor a Marduk que imitaban la forma del de Ur, lo que subraya la influencia perdurable de esta magnífica edificación en la arquitectura religiosa mesopotámica.


No obstante, es probable que la ciudad de Ur y el zigurat fueran abandonados hacia el siglo IV a. C., posiblemente como resultado de un cambio en el cauce del río. Desde entonces, el deterioro y saqueo redujeron estas estructuras a montones informes de ladrillos, que constituyeron un tell o montículo en la llanura desértica.

Imagen aérea del tell con las ruinas de Ur, tomada a comienzos de la década de los 20, que muestra un montón informe de ladrillos que una vez conformaron el zigurat. En la llanura mesopotámica, la piedra es inexistente debido a la falta de este material en esta región aluvial. Esta limitación provoca que los restos arquitectónicos de Mesopotamia presenten un aspecto diferente en comparación a los de Egipto, Siria, Palestina y Persia, donde la piedra era un recurso abundante para la construcción. Esta carencia también contribuyó al avanzado estado de deterioro de los edificios mesopotámicos, resultando en la notable pérdida de sus contornos arquitectónicos. En la foto de abajo, ladera de escombros del zigurat de Ur.

Analicemos lo que se conoce sobre el zigurat de Nanna y su recinto templario del siglo XXI a.C., ya que constituyen el ejemplo más paradigmático de la ingeniería y del diseño arquitectónico mesopotámico y evidencian la perdurabilidad de los mismos a lo largo del tiempo. De hecho, se conocen hasta 32 zigurats repartidos entre Irak e Irán.

Plano general de la zona del témenos de la ciudad de Ur, la zona sagrada delimitada por un muro, según Woolley. En color más oscuro, se destacan las construcciones realizadas durante la Tercera Dinastía de Ur, básicamente bajo los reinados de Ur-Nammu y Shulgi (siglo XXI a. C.). Aunque en este plano se data esta dinastía hacia el año 2.300 a. C., la fecha que se corrigió a posteriori. También se muestra, con un dibujo ténue, el témenos neobabilónico levantado  en el siglo VI a. C., durante el periodo del rey Nabuconodosor (Nebuchadnezzar). El plano también muestra la ubicación de varios edificios, todos ellos posteriores a las Tumbas Reales (siglo XXVI a. C.), que aparecen señaladas por un óvalo rojo. Estas tumbas de la primera dinastía de Ur habían sido olvidadas cuando se construyó sobre ellas la ciudad del segundo y primer milenio a. C.


LA FUNCIÓN DEL ZIGURAT Y DEL RECINTO FUNERARIO.
  • Su función. Es evidente que el zigurat de Nanna cumplía una función primordial como templo religioso, siendo el lugar donde se realizaban ofrendas y oraciones al dios de la ciudad. Sin embargo, su monumentalidad también le convertía en un símbolo del poder del rey Ur-Nammu, que lo mandó construir, y de la grandeza de su ciudad-estado. La presencia imponente del zigurat producía entre los visitantes un efecto entre intimidación y admiración, subrayando la supremacía de la ciudad en el contexto político y religioso.
Reconstrucción del zigurat de Ur realizada por F. G. Newton, el arquitecto-dibujante de la expedición de 1923-24. Una versión distinta de las que dio Woolley en publicaciones posteriores.


  • Función del complejo templario. En torno al zigurat existía un recinto templario amurallado con otros edificios y patios, que funcionaba como un centro administrativo y económico, donde se gestionaban los recursos de la ciudad. Esto incluía la recolección de tributos, el almacenamiento, la distribución de alimentos y otros bienes y la organización de la mano de obra. Un templo como el de Nanna tenía vastas propiedades agrícolas y talleres y, por tanto, desde sus templos se llevaban a cabo operaciones comerciales en sus patios. Éstos, además, podían servir para reuniones comunitarias y festividades. Estas actividades fortalecían los lazos sociales entre los habitantes de la ciudad y promovían una identidad colectiva.
Reconstrucción virtual de la Ciudad de Ur hacia el año 2000 a.C., por Luis Amorós & Miguel Orellana (404 Arquitectos, Barcelona & Vancouver). En primer plano, vemos el puerto oeste que era la forma de acceso y de recepción de los productos de otras ciudades y de regiones más allá de Mesopotamia. En medio, el gran recinto sagrado de la ciudad donde destacan plazas y edificios religiosos. Sobresaliendo por encima de todos en altura, el zigurat de Nanna. El río Éufrates hacía de foso y de canal de comunicaciones, rodeando la ciudad amurallada. Más allá, se aprecian los campos de cultivo de la llanura inundable. 






    E
    MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN DEL ZIGURAT Y DEL RECINTO FUNERARIO.
    • El material de construcción. El zigurat de Nanna y los otros edificios del recinto sagrado se caracterizaban por ser estructuras robustas, cuyos muros estaban compuestos por una sólida masa de adobes y ladrillos. Los adobes, fabricados a partir de una mezcla de barro y paja, eran moldeados en formas rectangulares y secados al sol. Eso les hacía materiales muy baratos, pero fácilmente erosionables. Para contrarrestar esta vulnerabilidad, los adobes eran recubiertos por una capa de ladrillos cocidos de dos metros de espesor. Los ladrillos se hacían con arcilla fina, que al ser cocida, incrementaban la resistencia del material. Además, estos ladrillos eran unidos mediante brea o betún, un recurso muy abundante en esta región petrolífera. Este mortero añadía impermeabilización y durabilidad al edificio frente a la erosión y las inundaciones.
    Foto de la excavación en 1925. Los trabajadores entre ingentes masas de ladrillos  y adobes.



    Además, en la masa de ladrillos se dejaron pequeños túneles y acanaladuras verticales y horizontales, probablemente con el propósito de desaguar las terrazas de manera eficiente y compensar las variaciones en el volumen de los ladrillos, causadas por el calor y la humedad. Para facilitar el drenaje del agua, también se construyeron grandes tuberías de cerámica, compuestas con secciones cilíndricas ensambladas con brea.

    Sistemas verticales y horizontales del drenaje. Fotos de 1925. Grandes tuberías de cerámica que recorrían los muros en vertical (izquierda y centro) y bajo los suelos en horizontal (derecha).


    En el caso del zigurat, propiamente dicho, los muros presentaban una inclinación hacia el interior (forma de talud) y contrafuertes no muy sobresalientes, lo que confería mayor estabilidad al edificio.
     
    Todos estos detalles de la construcción del zigurat reflejan una adaptación al medio geológico y climático y un conocimiento avanzado de técnicas de construcción para asegurar la longevidad del edificio.

     El piso inferior del zigurat de Ur, despejado de escombros después de la excavación de1924. Bajo los escombros aparecieron unos taludes casi intactos.


      ANÁLISIS DEL ZIGURAT.
      • Planta y forma del zigurat. El zigurat de Nanna, conocido en sumerio como É-temen-ní-gùr-ru  (que significa "casa de cimientos que causa admiración"), se destaca como la construcción más espectacular por su forma de pirámide escalonada. Fue construido por Ur-Nammu, probablemente en sustitución de un antiguo templo construido sobre una terraza que existiría desde UR I. Su base o primer piso era un prisma de base rectangular, con dimensiones de 62,50 × 43 metros y una altura de 11 metros. Se calcula que para la construcción de esta base del zigurat se utilizó siete millones de adobes y 720.000 ladrillos cocidos. 
      Planta, perfil y foto aérea de la excavación.



      Esta estructura se ha conservado relativamente bien y actualmente se puede ver en su versión reconstruida bajo Sadam Husein en la década de los 60. La restauración revistió todo el primer piso con ladrillos cocidos modernos, pero conservó el núcleo en su contexto original. 
      Sobre esta base se erigirían otros dos niveles con una superficie decreciente. El diseño escalonado tenía una finalidad práctica, la de permitir que el templo se elevara y pudiera librarse de las habituales inundaciones provocadas por las crecidas del río. Sin embargo, los pisos superiores son objeto de controversia en cuanto a su existencia y dimensiones, ya que no contamos con evidencias claras al respecto. Según Wooley, el segundo piso medía 36 x 26 metros y tenía una altura de 6 metros. Se cree que el tercer nivel se culminaba con una pequeña capilla donde se daba culto específicamente al dios Nanna. De esta manera, el edificio total alcanzaría una altura de cerca 30 metros de altura.

      Reconstrucción del zigurat por Woolley.





      Escaleras y torre-puerta. El acceso a la segunda planta del zigurat se realizaba sólo por una de sus caras mediante escaleras. Había una escalera perpendicular al edificio y otras dos adosadas a la fachada. Las tres terminaban en una pequeña terraza intermedia, ubicada únicamente en la fachada frontal, a la que se accedía a través de un templete cuadrado techado. Woolley denominó esta construcción como "torre-puerta". El triple acceso debe haberse prestado bien a procesiones rituales como las que podemos imaginar que formaban parte del culto al dios Luna. Existen más dudas sobre las posibles escaleras de acceso a los niveles superiores.

      Las rampas escalonadas originales se usaron para acelerar la excavación. Foto de 1923 durante las excavaciones. Los trabajadores en las tres escaleras que ascienden a la torre por un lado en tres ángulos diferentes.


      • Patios de la terraza del zigurat. El zigurat era el edificio principal de un recinto cerrado por un témenos amurallado. Este se organizaba alrededor de dos patios construidos sobre una terraza artificial que lo elevaba. El más grande era el patio occidental o “patio del zigurat”, como lo llamaron los excavadores, que medía 140 por 135 metros. En él se encontraba, como su nombre indicaba, el zigurat escalonado, el patio abierto y en sus laterales las principales instalaciones del templo del dios Nanna o Luna: almacenes y lugares para preparar ofrendas, así como capillas dedicadas a deidades secundarias mencionadas en los textos de culto. El acceso al patio occidental se realizaba a través del patio oriental y, durante el periodo Ur III, también por una puerta monumental en su lado sureste. El espacio abierto o patio propiamente dicho, medía 91 por 55 metros. Esta plaza estaba pavimentado con ladrillos y brea y se cerraba con los muros con contrafuertes de las dependencias laterales. Todo este paramento estaría encalado.
      El patio occidental fue excavado hasta los cimientos.


      El patio oriental o patio de Nanna era más pequeño que el ocupado por el zigurat, aproximadamente 65 × 43 metros. Estaba pavimentado y rodeado por un doble muro que incluía varias salas alargadas, posiblemente para los distintos recursos que se almacenaban y para oficinas y talleres. Probablemente era un lugar de reunión para los fieles. Por primera vez aparece una entrada monumental con dos torreones sobresalientes con entrantes y salientes. Se accedía a este espacio a través de una puerta triple. Toda la estructura estaba construida con adobe con un revestimiento de ladrillo cocido y estaba rodeada por un muro de contención. Originalmente construido durante la Tercera Dinastía de Ur, el edificio sufrió numerosas modificaciones bajo diferentes gobernantes entre los siglos XX y VI a. C.

      Los dos patios del recinto sagrado de Nanna, distinguidos por colores. En verde, el occidental que Woolley denominó del zigurat o "E-Temen-Ni-Gur" y, en rosa ,el oriental que denominó de "Nannar".










       

      • Edificios del santuario de Ur III. Más alla de la terraza del zigurat y su témenos amurallado, que abarcaba los dos grandes patios, se encontraban en tiempos del rey Shulgi, al menos otros cuatro grandes edificios relacionados con el recinto sacro, puesto que se aprovechaban del amurallamiento del recinto sacro. Se tratarían de: un gran almacén conocido como E-nun-mah; el Giparu, que funcionaba como residencia de la sacerdotisa y templo de Ningal; el palacio real, denominado Ekhursag; y el E-dublal-mah, que servía como área donde se administraba justicia. 

      El recinto sagrado de Ur III.  Rotulación propia sobre detalle de  la maqueta de Marc Marín y AV62 Arquitectos para la exposición "Antes del diluvio, Mesopotamia 3.500-2.100 a.C.".

      - Al sureste del patio oriental del zigurat se situaba el E-Nun-Mah, traducido como «La Cámara Fuerte» o «La Casa de la Abundancia». Es un edificio de planta cuadrada con una base de 57 metros de lado, que probablemente se utilizaba como gran almacén y archivo, donde se guardaban tablillas cuneiformes que registraban los ingresos del templo. Estaba rodeado por un muro de 2,70 m de espesor reforzado por contrafuertes dobles, de los cuales había cinco en cada lado, y el área, así cerrada, se elevaba para formar una plataforma de unos 2,00 m por encima del nivel del suelo exterior. Probablemente la entrada al edificio estaba en el frente noroeste, pero no se han encontrados restos.

      Fotografía de la excavación del E-nun-mah, sección central frente NE del muro de la plataforma del zigurat.

      Originalmente el E-Nun-Mah fue construido en algún momento del período prehistórico de Ur y fue reconstruido bajo los reyes de la Tercera Dinastía, Ur-Nammu y Shulgi. Se restauró al menos 15 veces más a lo largo de los siglos, sin embargo, la planta de la estructura se mantuvo inalterada  hasta el siglo VII a. C., convirtiéndose en buen ejemplo de los problemas de datación y comprensión de estas excavaciones de Ur

      Contrafuerte del muro NE del E-Nun-Mah que muestra la complejidad y antigüedad del edificio. En apenas dos metros podemos apreciar 500 años de historia constructiva. Según Woolley, la letra A señala la fábrica de ladrillos de Bur-Sin (entre 1895 y 1874 a.C.); la letra B, la albañilería de Kudur-Mabug (entre 1770 y 1754 a.C.); y la letra C, la de Kuri-Galzu (fallecido c. 1375 a. C.).


      - Al suroeste del patio occidental del zigurat y separado de él por una calle pavimentada, se construyó el E-gipar, también conocido como Giparu o Gig-Par-Ku. Se trata de un magnífico edificio de aproximadamente 79×76,5 metro, que estaba rodeado por importantes muros de ladrillo de más de 4,5 metros de grosor y contrafuertes regulares. El Giparu era muy antiguo, probablemente fue construido durante las primeras dinastías y remodelado en el período Ur III.  
      Fue destruido durante el saqueo elamita de Ur, ocurrido en 2004 a. C., y reconstruido bajo las dinastías de Isin, que buscaban heredar todos los aspectos de la vida política y cultural del reino neosumerio. Como otros edificios del santuario, sufrió numerosos cambios a lo largo de los siglos posteriores, lo que sumió en la confusión a sus excavadores. De hecho, inicialmente, Woolley lo consideró el Palacio del rey Shulgi, pero posteriormente lo designó como templo la diosa Ningal, consorte del dios Nanna, y residencia de la sacerdotisa del culto de Nanna. 

      En el plano, el color verde señala el Giparu.
      La confusión a cerca del edificio se debió, además, a la complejidad de su diseño. Un estrecho pasadizo discurría justo paralelo al muro exterior, circunvalando tres de sus lados y facilitando un acceso rápido a las dependencias mas distantes y posiblemente a unas escaleras que conducían al tejado. Otro pasillo central, que partía del perimetral, dividía el edificio en dos secciones: al norte se encontraba la residencia de la suma sacerdotisa (entu) y al sur, el E-nun (é-nun) o templo dedicado a la diosa Ningal. 

      Planta del Giparu. Las dos partes distinguidas por colores: el palacio de la sacerdotisa (azul) y el templo de la diosa Ningal (verde). Dividiendo las dos mitades un pasillo central marrón). Cada parte era bastante distinta y tenía su propia entrada formal, aunque había varias puertas que conectan con el pasadizo central, lo que hacía relativamente fácil llegar de una a otra. 


      Su funcionalidad como palacio de la sacerdotisa parece fuera de toda duda, ya que numerosos textos lo confirman. Por ejemplo, la propia entu Enanedu, del siglo XVIII a.C., se describe a sí misma como "patrona que mandó construir el Giparu para su oficina entu en el sitio sagrado", y que habla del Giparu como "mi morada de la entu-sacerdotisa". El cargo de entu era el rango más alto del sacerdocio. Según las listas de sacrificios, las entu ocupaban el segundo lugar después del rey, ya que se consideraba que la sacerdotisa era la representación humana en la tierra de Ningal, la consorte de Nanna. A diferencia de muchas mujeres de la Sumeria del tercer milenio, la sacerdotisa-entu poseía su propio sello, podía iniciar litigios y poseer y administrar tierras.

      Estatua de diorita negra. La inscripción registra la dedicación de la estatua por la suma sacerdotisa, Enanatumma, alrededor del siglo XX a. C. La estatua fue restaurada a partir de numerosos fragmentos encontrados en 1926 esparcidos en el pavimento del templo de Ningal de Ur. La estatua probablemente representaba a la suma sacerdotisa, hija del rey, como personificación de la diosa Luna en la tierra. Sobre la diadema, seis clavos de cobre, aún fijados en la piedra original, muestran que un adorno similar a una mitra, probablemente de oro o cobre dorado, adornaba la cabeza de la estatuilla. La mitra con uno o cuatro pares de cuernos es el emblema tradicional de la divinidad y demostraría que la figura que la porta es la de la propia diosa.



      Para complicar aún más la comprensión del edificio de la entu, éste contaba con varios patios, lo que sugiere que debía tener, al igual que las casas particulares, una parte pública y una parte privada. Incluía además dependencias de almacenaje, cocinas y capillas. Y sorprendentemente, también sirvió de lugar de enterramiento de las sacerdotisas, pues se conservan varias tumbas subterráneas de ladrillo. Afortunadamente, durante las excavaciones, Woolley encontró decenas de objetos con inscripciones votivas que le permitieron ir datando cada sala y sus transformaciones a lo largo del tiempo. Entre estos hallazgos se destacan los ladrillos timbrados, los conos fundacionales y los soportes de piedra de las puertas. No obstante, estos descubrimientos a menudo generaban confusión, ya que los objetos pudieron ser reutilizados o preservados por los restauradores del edificio en época mesopotámica por motivo religioso.

      En la composición inferior tenemos ejemplos de algunos de estos artefactos encontrados en el Giparu como conos y zócalos-soportes de puerta.  Los conos eran de arcilla y se ocultaban en los cimientos o en el interior de los muros. Los zócalos de las puertas, en cambio, solían ser de diorita  dura y eran visibles puesto que tenían la función de encajar la bisagra de la puerta. La inscripción de cada caso indica el nombre del rey durante cuyo reinado se erigió el edificio, en el caso del que presentamos la incisión cuneiforme de diez líneas contiene una dedicatoria del rey Bur-Sin, alrededor del siglo XIX a. C., a la diosa Ningal, consorte del dios de la luna. 

      El ala sureste está completamente ocupada por un templo dedicado a Ningal, la esposa del dios de la ciudad. La entrada sur al templo era monumental, con enormes torres a ambos lados de la puerta y un pasillo de entrada bastante largo. Típico de los templos mesopotámicos, el acceso al santuario era indirecto. Los visitantes primero debían atravesar un par de vestíbulos con puertas desplazadas, por lo que era imposible ver directamente el templo desde la calle. Los vestíbulos conducían a un pequeño patio delantero (C3) con pequeñas habitaciones en su extremo noroeste, donde el eje de acceso al santuario giraba 90 grados. El patio principal del templo (C7) estaba bien provisto de instalaciones de culto como un aljibe de ladrillo revestido de betún. sin duda para la purificación, y, junto a él, un pilar de piedra caliza, Woolley sugiere que sobre él se colocaba un recipiente con agua bendita. Justo enfrente de la entrada había una plataforma de 2,2 metros cuadrados y 90 cm de altura con una ranura bastante grande para sostener una estela de diorita (se encontraron varios fragmentos de ella dentro y alrededor de la cavidad). La entrada al santuario, propiamente dicho, estaba probablemente cubierta por una arco de medio punto, que conducía a antecámaras, en la principal estaría la estatua de Ningal sobre un podio bajo. 

      Planta propiamente del templo de Ningal en el Giparu. La estancia C7 es el patio que se representa debajo.









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      - El Ekhursag, era el edificio que ocupaba la parte del recinto al sureste. Se alzaba sobre una terraza elevada al nivel del Giparu de Bur-Sin y casi a un metro por encima del E-nun-mah. Otra vez, estamos ante un edificio controvertido. Se le suele considerar como un palacio, aunque los eruditos modernos aún difieren en sus interpretaciones sobre si se trataba de un templo de alguno de los dioses menores, de un palacio residencial (el de Shulgi) o de un edificio exclusivamente administrativo. Los ladrillos estampados utilizados en la construcción nos hablan, de nuevo, de una larga historia. Los de los cimientos revelaron que fueron construidos por Ur-Nammu, el fundador de la Tercera Dinastía de Ur. Los del pavimento llevaban el sello de su sucesor, Shulgi, y de reyes posteriores del período Isin-Larsa, tras la destrucción de Ur por los elamitas. 

       Planta del Ekhursag.

      El edificio medía 59 metros por cada uno de sus cuatro lados y constaba de 41 habitaciones y cámaras, incluyendo un gran patio y almacenes alargados. Cada habitación estaba pavimentada con ladrillos cocidos fijados con betún. Los muros exteriores eran de 1,70 m de espesor, que estaban reforzados por contrafuertes poco profundos de 3,00 m de ancho y 5,10 m de separación. Tanto su forma como el diseño de su planta recuerda al Giparu.  

      Actualmente parte del Ekhursag se puede ver in situ, ya que fue restaurado en 1961 con ladrillos antiguos y modernos.

       - El E-dublal-mah, "la casa de las tablillas", era el área donde se administraba justicia. Inicialmente, sirvió como puerta de acceso directo al patio occidental del zigurat salvando un desnivel de 1,3 metros. En Mesopotamia, una puerta oriental -con vistas al sol naciente- se consideraba típicamente un lugar de justicia, y las puertas eran a menudo lugares donde testigos o jueces podían escuchar demandas. Por lo tanto, en tiempos de la Tercera Dinastía, este espacio era esencialmente una puerta donde se ejercía un tribunal de justicia y posiblemente con alguna sala de almacenamiento de las tablillas de arcilla que registraban las sentencias. El edificio fue destruido por los elamitas al final de este periodo y durante el período Isin-Larsa, el edificio fue reconstruido y expandido. Se cerró la puerta que daba a la terraza del zigurat y se convirtió en un santuario, aunque conservando su función como tribunal. 

      Planta del recinto sagrado con el E-dublal-mah ya convertido en santuario en el segundo milenio a. C. 







      Reyes posteriores, como el casita Kuri-galzu, así como los reyes babilónicos Nabucodonosor y Nabonido, realizaron sus propias reconstrucciones del santuario. Woolley se maravilló ante la bien construida e íntegramente conservada puerta arqueada, realizada por Kurigalzu en el siglo XIV a.C., durante el período casita. Para el período neobabilónico, la estructura se había integrado prácticamente con las funciones del Giparu vecino.  Pero esto es una historia que excede el periodo temporal que nos habíamos trazado al iniciar este artículo.   




      sábado, 8 de marzo de 2025

      LAS TUMBAS REALES DE UR (2700-2350 a.C.). AJUARES FUNERARIOS Y CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS.

      Las Tumbas Reales de Ur (2700-2350 a.C.).

      El conocimiento que hoy tenemos de Sumeria no hubiera sido tan completo sin los descubrimientos realizados por Leonard Woolley (1880-1960). Este arqueólogo ingles, con el apoyo del Museo Británico y de la Universidad de Pensilvania, llevó a cabo campañas arqueológicas en la ciudad de Ur desde 1922 hasta 1934, durante las cuales se recuperaron numerosos restos que han ayudado a entender la historia, cultura y religión de los sumerios. Además, su legado es aún más significativo, ya que su método de excavación y documentación estableció estándares en la arqueología moderna. También destacó por su capacidad didáctica en su escritos y conferencias, lo que permitió comunicar de manera efectiva la realidad de esta civilización.

      C. Leonard Woolley desenterrando una pieza durante la excavación (campaña 1930-1931) de una capilla de época paleobabilónica dedicada a la diosa Hendursag, cuya estatua se encontró in situ.


      En las primeras excavaciones realizadas entre 1922 a 1926, Woolley se centró en descubrir el zigurat, asociado con el patriarca bíblico Abraham, y en delimitar el témenos o área sagrada de la ciudad de Ur. A través de una zanja que realizó durante estas campañas, fue consciente de que había un lugar bajo el muro del témenos sur que albergaba un prometedor tesoro de joyas y tumbas, conocido como "la trinchera del oro". Sin embargo, decidió posponer los trabajos en esa área hasta que su equipo, compuesto por casi 300 trabajadores locales, adquiriera la experiencia necesaria. Woolley temía que, sin la preparación adecuada, pudieran causar daños irreparables al abrir las tumbas. 

      Plano general de la zona del témenos, zona sagrada delimitada por un muro, de la ciudad de Ur según Woolley. Se muestran varios templos y palacios, todos ellos posteriores a las Tumbas Reales, que aparecen señaladas por un óvalo rojo. Las tumbas de la primera dinastía de Ur habían sido olvidadas cuando se construyó sobre ellas la ciudad del segundo milenio a.C.
      Sería a partir de noviembre de 1926, y en 4 temporadas más, cuando Woolley acometió la excavación de la necrópolis donde encontró los restos más espectaculares, los del cementerio de la ciudad de Ur entre el año 2.700 y el 2.350 (Ur I). Descubrió más de 2.000 tumbas, que representaban toda la diversidad social de la ciudad. La mayoría contenían cuerpos ubicados en el fondo de pozos verticales tendidos de lado, envueltos en esteras o en ataúdes con unas pocas pertenencias personales. Sin embargo, dieciséis de ellas eran excepcionalmente suntuosas porque tenían una cámara funeraria de piedra o ladrillo y porque tenían más de un cadáver (entre 6 a 80 personas), por lo que pasó a denominarlas Tumbas Reales. Aunque la mayoría habían sido saqueadas en tiempos antiguos, lo que permanecía era extraordinario, especialmente en aquellas que se encontraron intactas.

      Numeración de las tumbas reales de la necrópolis de Ur (PG) y atribución a sus posibles propietarios por alguna inscripción o sellos encontrados en ellas. Debajo, el plano del Cementerio Real de Ur que muestra las dieciséis tumbas consideradas “reales” por Woolley (1934, pl. 273).






      A continuación la memoria gráfica de la excavación de la "Tumbas Reales", que el arqueólogo publicó en 1934 y de donde proceden planos, plantas y fotografías de la excavación. El volumen de texto pinchando en este enlace.


      Las "Tumbas Reales" destacaron inmediatamente por tres aspectos significativos:
      1.  por sus opulentos ajuares funerarios,
      2.  por su arquitectura y, sobre todo, 
      3.  por las decenas de cadáveres que acompañaban al difunto principal.

      1.- Los ajuares funerarios. 

      Los hallazgos realizados por Woolley en las tumbas revelaron una visión fascinante de la cultura material de la antigua Mesopotamia. Por un lado, descubrió objetos de calidad excepcional que evidenciaban el refinamiento y el lujo de sus propietarios. Por otro, que la amplia variedad de materias primas utilizadas para fabricar estos artefactos, en buena parte inexistentes en la llanura aluvial de Mesopotamia, indicaba que la ciudad de Ur tuvo que importarlos de lugares lejanos. Entre los materiales se incluye oro, que probablemente provenía de Afganistán, Irán, Anatolia, Egipto o Nubia. También se encontraron cuentas de cornalina procedentes del valle del Indo y muchas piedras, como el lapislázuli, que tal vez llegaron principalmente desde el este de Irán. A pesar de que estos materiales eran importados, la mayoría de ellos fueron trabajados hasta alcanzar su forma final por artesanos sumerios, que crearon algunas de las obras de arte más espectaculares que se conservan de Mesopotamia. Este proceso de importación y manufactura no solo refleja el nivel de sofisticación técnica de la época, sino también la interconexión cultural y económica que caracterizaba a las civilizaciones antiguas.

      Reconstrucción moderna de PG 755, la tumba de Meskalam-dug (o su nieto). Debajo, las réplicas de todos los objetos de ajuar encontrados en la tumba. Armas, un casco de electrun, vasijas de oro, plata, bronce y alabastro... El nombre del rey aparecía en cuneiforme en algunos objetos.


      Los propietarios. Conocemos el nombre de algunos propietarios de las tumbas gracias a ciertos objetos encontrados en ellas tenían inscritos sus nombres o porque se han hallado en la tumba cilindros/sellos con sus nombres. Por ejemplo, la tumba más lujosa, conocida como PG 800, perteneció a la reina Pu Abi, ya que se hallaron tres sellos en su interior. Por otro lado, una de las tumbas de menor tamaño, PG 755, se atribuye sin duda a Meskalam-dug debido a los objetos que contenían inscripciones de su nombre. Woolley consideraba que los objetos hallados en estas tumbas eran propiedades destinadas al uso del difunto en la otra vida. Sin embargo, algunos de estos nombres no aparecen en las versiones supervivientes de la Lista de Reyes Sumerios. 

      Lámpara y cuencos de oro de la tumba de Meskalam-dug (PG 755) con inscripción lateral des su nombre en cuneiforme. Los originales se encuentran en el Museo arqueológico de Bagdad.


      a) Armas. Las tumbas sacaron a la luz armas tanto del propietario como del séquito que acompañaba a los reyes guerreros. Evidentemente las armas de oro pertenecían a los monarcas y eran claramente ceremoniales, para demostrar su riqueza y estatus social. Por su parte, las de bronce eran funcionales y diseñadas para el combate, lo que refleja la importancia de la guerra y de la defensa en us sociedad.

      Veamos algunos de los ejemplos más significativos. 

      Daga ceremonial con su funda, hallada en la tumba PG 580 en el Cementerio Real de Ur. Las dimensiones de la daga son 38,5 cm de largo x 5,5 cm de ancho y los de la vaina 25,2 cm x 5,6 cm. La daga está decorada con filigrana y técnicas de granulación de orfebres, en lapislázuli azul y oro, el mango de lapislázuli con tachones de oro. Se data en el siglo XXVI a.C. Sin duda es una de las dagas más hermosas de la antigüedad. Actualmente en el Museo Iraquí de Antigüedades de Bagdad. Además de esta pieza, se han encontrado muchas más dagas de oro y bronce, así como espadas con puntas en forma de hoz, puntas de lanza y hachas. 


      Casco de la tumba PG 755, atribuido al rey Meskalamdug. Hecho en electro (una aleación de oro y plata de 15 quilates). Altura 23 cm. Museo de Antigüedades de Bagdad. Este casco imita el propio cabello del portador, presentando un moño anudado en la parte posterior y una banda tejida en la parte superior. Un forro de tela, unido por los agujeros del borde inferior, serviría para acolchar el casco de la cabeza. El casco era ceremonial, pero también podía ser ostentado en combate, porque es un modelo que ya hemos visto en la imagen de Eannatum de Lagash en la Estela de los Buitres, con el mismo moño en la parte posterior de la cabeza. 
      Se han encontrado numerosos restos de carros, aunque la madera con la que estaban construidas la mayoría de las piezas ha desaparecido. Sin embargo, se han conservado protecciones y objetos metálicos. En la fotografía, se observa un detalle de carro de guerra sumerio del Estandarte de Ur. El carro era un vehículo para dos personas, un auriga y un guerrero. A la derecha, se encuentra un porta riendas sencillo con anillas que se colocaba sobre una viga de madera entre los dos caballos o bueyes. Este porta riendas, de dimensiones 9,6 cm x 10 cm, fue encontrado en la Tumba PG 789 y es un ejemplo de la simplicidad y funcionalidad de los carros de guerra de la época.



      b) Objetos de lujo y poder. 

      - Los sellos eran pequeños cilindros redondos de piedra dura. Estaban grabados con escenas figurativas y/o caracteres escritos. Se utilizaban para realizar impresiones sobre arcilla húmeda. Como su nombre sugiere, los sellos cumplían principalmente la función de identificar a su propietario, quien los empleaba para autenticar o legalizar documentos con su "firma", lo que significa que sólo ciertos individuos de alto status los poseían. Los diseños y símbolos grabados en los sellos a menudo representaban deidades, mitos o escenas de poder, reflejando tanto la autoridad del propietario como su conexión con lo divino. Entre los encontrados en los ajuares funerarios del cementerio de Ur, destacan los tres encontrados junto a los restos de la reina Pu Abi, uno de los cuales lleva su nombre escrito en cuneiforme. Este sello representa una escena de banquete presidido por la reina, posiblemente como parte de su papel principal en un ritual sagrado.

      Sello cilíndrico de la "Reina" Pu Abi y la impresión. Cementerio Real de Ur, c. 2600 a. C. Lapislázuli , 4,9 cm de alto x 2,5 de ancho. Escena de banquete con la inscripción Pu-A-Bi- Nin "Reina Pu Abi".



      - La presencia de varias liras sugieren que los habitantes de Ur apreciaban la música y el lujo, ya que estos instrumentos estaban ornamentados con oro, plata y lapislázuli. Entre los hallazgos, se descubrieron varias liras en el foso principal asociado con cuatro mujeres. La mayoría de estos instrumentos eran de madera con revestimiento de plata, junto con otros detalles como cabezas de animales, como una vaca, un ciervo o un toro barbado. Algunas se encontraron junto con los cuerpos de las mujeres que las tocaban. Woolley informa que una mujer yacía con el brazo sobre su lira, con los huesos de su mano donde habían estado las cuerdas, como si aún la estuviera tocando.

      Gran Lira de la "Tumba del Rey", encontrada en PG 789 (izquierda) y detalle del panel frontal  (derecha), ca. 2650–2550 a. C. Oro, plata, lapislázuli, concha, betún y madera. Altura: 35,6 cm (cabeza), 33 cm (placa). Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania. La cabeza, el rostro y los cuernos están cubiertos con una lámina de oro envuelta sobre una forma de madera. El cabello y la barba son de lapislázuli, al igual que los ojos, incrustados en concha. El panel frontal es de concha incrustada en betún. 
      La imagen de abajo muestra otra lira con cabeza de vaca de bronce de la tumba PG 1151, así como el detalle de una de estas liras siendo tañidas en el Estandarte de Ur. La fotografía de la excavación ilustra el proceso para obtener la lira. Woolley recurrió al método de Pompeya para capturar el vacío dejado por la descomposición de la madera de los palos y de la caja de resonancia, usando yeso para crear un molde. En la foto, el molde aún continúa en el suelo. El yeso logró reproducir incluso las diez cuerdas del instrumento.



      -Además, se encontraron delicados ornamentos de metalistería y orfebrería, especialmente de carácter femenino, que incluyen diademas, collares, pendientes, anillos y brazaletes. También se hallaron juegos de mesa, objetos de culto (posibles estatuas de deidades) y vasos artísticos elaborados en metal, alfarería y piedra de una sola pieza. Algunos de estos objetos podrían haber sido ofrendas destinadas a los dioses, mientras que otros estaban claramente destinados a ser utilizados por los difuntos en la otra vida. Esta variedad de hallazgos refleja no solo la riqueza material de la cultura sumeria, sino también sus creencias y prácticas en relación con la vida después de la muerte.

      La reina Pu Abi aún lucía su elaborado tocado cuando fue encontrada por Leonard Woolley, 4.500 años después de ser enterrada en la tumba PG 800. La parte superior de su cuerpo estaba cubierta con una capa compuesta por más de 50 tiras de cuentas de cornalina, ágata, lapislázuli, oro y plata, que en total pesaban casi 3,5 kilogramos. El cinturón de Pu Abi estaba confeccionado con diez tiras de cuentas alternadas de lapislázuli, cornalina y anillos de oro. Su tocado, inspirado en la naturaleza, estaba formado de cintas y hojas de sauce y de olmo elaboradas en oro, así como cuentas de lapislázuli y cornalina, y flores de oro. Este impresionante adorno pesaba 2,5 kilos. La reinterpretación actual de la mayoría del atuendo de Pu Abi en el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania: a) Adornos para la cabeza reconstruidos en maniquí y separados en piezas individuales. b) Peineta, c-e) tres coronas con hojas de sauce (c) y olmo (d-e) y, f) adorno de cuentas de la capa. Estos elementos no sólo destacan la riqueza y sofisticación del vestuario de Pu Abi, sino también la habilidad artesanal de la época.






      Algunos objetos más donde apreciar la sofisticación de los objetos encontrados en los ajuares.  De la Tumba Pu Abi (PG 800) son los pendientes con forma de luna (izquierda), la peineta de rosetas (abajo a la izquierda), un broche para la ropa (abajo a la izquierda), un recipiente probablemente para cosméticos en forma de concha con pigmento verde (derecha) y un kit de oro de pinzas y estilete para las uñas (debajo de la concha). De la tumba PG 1068 es el segundo broche para ropa (oro y lapislázuli, abajo a la derecha). Y de la tumba PG 1237 es el anillo para el dedo (abajo a la derecha). Los objetos no están a escala.


      - Para la otra vida, no sólo se llevaban joyas, sino también objetos de entretenimiento con los que disfrutar momentos agradables. 

      Un ejemplo de ello es este tablero de juego de mesa, encontrado en la tumba PG 513. Está elaborado con concha, caliza roja y lapislázuli, con dimensiones de 30,1 cm de largo x 11 cm de ancho y 2,4 cm de alto. Museo Británico, Londres. Este tablero de veinte casillas es uno de los varios con diseños similares encontrados por Leonard Woolley en el Cementerio Real de Ur. Los componentes de madera se habían descompuesto, pero las incrustaciones de concha, caliza roja y lapislázuli sobrevivieron en sus posiciones originales para que el tablero pudiera restaurarse en su forma y configuración correctas. Las catorce fichas son de otro juego.


      - La escultura de carnero atrapado en un matorral es un ejemplo destacado de la cultura material de las tumbas reales de Ur, destacándose por la belleza y el lujo de los materiales con los que fue hecho. Sin embargo, su significado simbólico no está completamente comprendido, y se desconoce si está relacionado con los ritos funerarios de Ur, lo que la convierte en un enigma que aún espera ser desvelado.

      Carnero atrapado en un matorral. Ur, Irak, ca. 2650–2550 a. C. Oro, plata, lapislázuli, cobre, conchas, piedra caliza roja y betún. Altura: 42,6 cm. Encontrada en PG 1237, el "Gran Pozo de la Muerte". Actualmente en el Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania. Leonard Woolley encontró dos de estas esculturas en el Gran Pozo de la Muerte y les dio este nombre en alusión a la historia bíblica de Abraham. Representa con mayor precisión a una cabra que se levanta sobre sus patas traseras para comer las hojas de las ramas altas de un árbol. Esta estatua no fue concebida como escultura independiente, sino que constituyó la base de un objeto cuyo elemento superior no se conservó. Aún así su función práctica o religiosa aún es enigmática.



      - Las tumbas reales de Ur revelaron una variedad de objetos, incluyendo vasijas metálicas, alfarería y alabastro, que evidencian la sofisticación de la cultura sumeria. Estos artefactos reflejan el estatus de la élite sumeria y ofrecen información sobre sus prácticas rituales y habilidades artesanales.

      Vaso de electrun de 15,2 cm y cuenco de oro (derecha abajo). A la derecha, copa con pico de oro de 12,4 cm. El primero en el Museo Británico, el segundo en el Museo de Arqueología de la Universidad de Pensilvania, Filadelfia. Estas son tres de las cuatro vasijas de metales preciosos encontradas en el suelo de la fosa de la Tumba de la Reina Pu Abi, PG 800, ca. 2550-2400 a. C. Mantienen una estética similar con aristas para el cuerpo y decoraciones incisas de zigzag y rosetas.




      Otros artefactos de distintas tumbas que incluyen una piedra de afilar de lapislázuli, una daga de oro, una vasija de alabastro, una caja de cosméticos que representa un león devorando un carnero y un cuenco de plata.



      - El Estandarte de Ur. 

      El objeto más significativo para la historia del arte figurativo mesopotámico es el conocido como estandarte de Ur, que analizamos en otro artículo en este blog, y que fue encontrado en la tumba PG 779.



      2.- El valor arquitectónico de las Tumbas Reales de Ur . 

      El cementerio real de Ur es notable porque en sus pequeñas tumbas podemos apreciar las características arquitectónicas distintivas de la antigua Mesopotamia. A continuación, presento los detalles arquitectónicos de las Tumbas Reales que me parecen más significativos, según la observación de las fotografías y los informes de excavación de Woolley (especialmente sus imágenes, el volumen II ya expuesto), así como sus artículos anuales publicados en el Antiquaries Jornal del Museo de Pennsilvania. También es muy importante en este apartado la tesis doctoral de Paul C. Zimmerman.
      • En cuanto a la planificación de la necrópolis. Las tumbas no están trazadas siguiendo un plan sistemático. De hecho, muchas de ellas se superponen e hicieron muy difícil su excavación y comprensión. Esto sugiere un proceso dinámico, a lo largo del tiempo, en lugar de una disposición cuidadosamente organizada, que refleja la evolución de las prácticas funerarias y la creciente importancia de la necrópolis como un espacio de memoria colectiva. Las familias o grupos de estatus similar elegían ubicaciones cercanas a sus antepasados, creando así un sentido de continuidad y conexión con el pasado. Además, la disposición de numerosas tumbas "normales" alrededor de las de individuos de mayor estatus indica la importancia del estatus social en la vida y en la muerte, evidenciando cómo la necrópolis de Ur funcionaba no solo como un lugar de descanso final, sino también como un espacio de afirmación social y cultural.
      Ubicación del conjunto total de las más de dos mil tumbas excavadas, incluyendo la Tumbas Reales, según Woolley. Todas las tumbas fueron registradas según una enumeración secuencial y tenían el prefijo "PG", de "Private Ground" o "tumba privada". Es probable que algunas tumbas no fueran registradas debido a límites mal definidos, por haber sido la zona destrozada durante milenios objeto de los saqueadores y de distintos momentos de ocupación. Woolley calculó que en sus orígenes pudo haber hasta tres veces más tumbas que las documentadas.. 

      • En cuanto al tipo de enterramiento. Es importante destacar que, aunque no hay dos tumbas reales idénticas, se pueden establecer ciertas generalizaciones sobre su diseño y construcción. Las tumbas estaban ubicadas bajo el nivel del suelo, lo que indica una intención deliberada de crear espacios funerarios que ofrecieran protección y reverencia a los difuntos. El proceso de construcción comenzaba con la excavación de un foso profundo o zanja, que servía como base para la tumba. Para facilitar el acceso al fondo en las más complejas, se construía una rampa-pasillo escalonada y/o lisa ("dromos" lo llamó Woolley). Este diseño no solo proporcionaba una entrada funcional, sino que también simbolizaba el tránsito entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En la parte inferior, se podían diferenciar dos áreas: una parte que se dejaba como zanja abierta o patio delantero (Woolley se refería a esta área como "pozo de la muerte" y no todas las tumbas lo tienen), donde se depositan cadáveres y ajuar, y otra que se edificaba y techaba, convirtiéndose en la cámara o cámaras principales. Por tanto, tipológicamente, estas tumbas del cementerio real de Ur no se pueden clasificar como hipogeos o tumbas excavadas en la roca como las egipcias, ni como inhumaciones normales. La combinación de pozo, rampas de acceso y cámaras funerarias edificadas sugiere un enfoque más simbólico y ceremonial en el proceso de enterramiento.
      Plano de la tumba de la reina Pu Abui (PG 800), del cementerio real de Ur. La tumba constaba de una gran fosa a la que se accedía por una rampa o "dromos". Al final de ésta se situaba un espacio irregular o "pozo de la muerte", de aproximadamente 12 x 4 metros, que se abría a derecha e izquierda. En el extremo nordeste de la fosa se encontraba una cámara funeraria simple, construida en piedra, y en cuyo interior se hallaron los restos de cuatro personas, entre ellas la reina. Su piso de barro compacto se encontraba 0,40 metros por debajo del piso del foso de la PG 789, por lo que es un tumba de problemática excavación y atribución. 
      • La planta de la cámara. El espacio principal, cuidadosamente construido, servía como el lugar de descanso final del rey o reina y sus asistentes más personales, donde se colocaban los objetos personales y las ofrendas que acompañarían al fallecido en la otra vida. No eran de gran tamaño ni complejas. Algunas consisten en una sola habitación, mientras que las más complejas pueden tener hasta cuatro. Su forma era rectangular, con unas dimensiones habitacionales interiores de 4,35 x 2,80 metros, en el caso de la más sencilla o de una sola cámara como la PG 800. En el caso de las más complejas y grandes, como la tumba PG 779, podían ser de 3 o 4 cámaras con una superficie cubierta de 119 metros cuadrados y de dimensiones exteriores del conjunto de 12 x 9 metros.
      Planta y sección longitudinal de la tumba PG 779. La rampa de entrada se conserva en una longitud de unos 4,00 metros y un ascenso de unos 2,30 metros, con 1,5 metros de escalones en su extremo superior. En la parte inferior de la rampa había un pequeño patio delantero de unos 1,1 x 2,6 metros que no podemos considerar "foso de la muerte". La entrada a la cámara de la tumba se realizaba a través de una puerta arqueada por aproximación de hiladas que daba acceso a tres cámaras (A, C y D) comunicándose por un pasillo abierto en las paredes medianeras (B). Los espacios cubiertos no tenían más de dos metros de altura, pero el lamentable estado del muro que separaba las cámaras interiores hizo caer gran parte de sus techos. 




      • Elemento de sostén. Los muros y el material. El elemento de sostén de las cámara funerarias eran gruesos muros de mampostería de más de un metro de espesor, construidos con materiales autóctonos como ladrillos (barro cocido) y adobes (barro sin cocer) y/o, a veces, con piedras calizas toscas traídas de canteras a decenas de kilómetros de distancia. Según Woolley, estas piedras probablemente provenían de Gebel Sinam, al sur de la actual  ciudad de Az Zubayir (distrito de Basora), a una distancia de 170 km en línea recta de Ur. En cuanto a la amalgama de unión, era mortero de barro muy similar al hormigón. Además, las paredes podían estar enlucidas cara vista, tanto en el exterior como en su interior, utilizando un enlucido de arcilla o cemento fino a base de cal. Por último, es importante señalar que algunas cámaras también podrían haber contado con techos de madera (desaparecida), puesto que se encontraron agujeros para vigas en los muros situados a una altura de unos 1,30/1,40 metros del suelo.
      Tumba 779. Muros y arranque de las primeras hiladas de una falsa bóveda de la cámara D.


      • Elementos de sostenidos. Encontramos sistemas adintelados y abovedados. 
      - La mayor parte de las techumbres de las cámaras estaban construidas adinteladamente, ya fuera con techos planos (PG 1050 y PG 1054), o con un sistema de falsos arcos y falsas bóvedas/cúpulas de ladrillo/piedra (PG 777, PG 779 y PG 1236). Este último método -conocido en inglés como arcos, bóvedas y cúpulas de ménsulas- se utilizaba para crear espacios aparentemente abovedados por encima de sus jambas/muros. Esto se lograba al ir desplazando sucesivas hiladas horizontales de piedra o ladrillo, que se iban aproximando progresivamente hasta el vértice superior. Para cerrar el último hueco se cubría con una pieza plana, completando así la estructura y permitiendo la creación de un espacio que, aunque técnicamente no era un arco ni una bóveda o una cúpula, ofrecía la impresión visual de serlo. Este recurso constructivo contribuía significativamente a la estética y funcionalidad de las cámaras funerarias. 

      Entrada al mausoleo de Shulgi, rey de la III Dinastía. Una tumba donde los ladrillos se van poco a poco aproximando a su vértice de contacto, creando un breve pasillo falsamente abovedado. 



      - También en ciertas cámaras de las tumbas reales de Ur (PG 789, PG 800 y PG 1631) hay evidencias del uso pionero del sistema abovedado mediante dovelas. Es decir, por primera vez, la existencia de un verdadero arco, el de medio punto, y de una verdadera bóveda, la de cañón, hechos con ladrillos. La técnica consiste en colocar adosados los bloques en ángulo radial, de manera que el peso se distribuya lateralmente, formando una curva semicircular uniforme. El bloque central, conocido como clave, juega un papel crucial en la estabilidad de la estructura,  ya que cierra el arco y permite que el peso se reparta hacia los extremos. Si el arco de medio punto se prolonga a lo largo de un eje longitudinal, se crea un espacio interior techado de forma semicircular o bóveda de cañón. El resultado es que la cámara ofrece ventajas estructurales: un espacio amplio y continuo sin apoyos sustentantes interiores. Sin embargo, para hacer efectivo este sistema, necesita que sus muros sean lo suficientemente gruesos como para soportar el peso de la bóveda y de los cascotes con el que se rellena la tumba. Esta consideración estructural es esencial para garantizar la integridad y durabilidad de la cámara funeraria.

      Debajo dos fotografías de la excavación de la tumba PG 789. En la marcada como "a", se ve todavía en pie el arco de medio punto, hecho con ladrillos, con el que se creó la bóveda de cañón que cubría esta cámara. En los extremos de la cámara, en lugar de que el arco quede a ras de la pared corta, se adaptan los ladrillos para producir una forma absidial. También se aprecia la pared noreste de la que arranca la bóveda, hecha con mampostería de piedra caliza. La fotografía "b" muestra la cámara vista desde el muro exterior. La pared sureste de la cámara muestra el arco de medio punto de ladrillo, que era la puerta de entrada. Esta entrada fue cegada con escombros de ladrillo y piedra. Por detrás del muro de la puerta se ve la bóveda de cañón que hemos descrito en "a". En las dos fotografías se puede apreciar como el grueso muro de la cámara estaba enlucido con arcilla tanto en el interior como en el exterior.


      3.- Los cadáveres que acompañaban al difunto real . 

      Las tumbas reales de Ur también destacaron morbosamente desde su descubrimiento porque en ellas se evidenciaron sacrificios colectivos rituales de centenas de supuestos asistentes de la corte, músicos y dolientes junto con los primeros gobernantes de Ur. Titulares de The Illustrated London News como "El arte sumerio y el sacrificio humano" o recreaciones del ritual de enterramiento que en la misma revista realizó el dibujante A. Forestier en 1928, sirvieron para fascinar al público lector con las excavaciones de Woolley. Ayudándonos de las mismas fuentes primarias de la excavación, ya enlazadas, y del artículo de 2012 de Aubrey Baadsgaard (y otros) vamos a hacer rápidamente una descripción que sirva para zanjar este tema. Soy consciente que desenfoca el objetivo artístico de este artículo de blog, pero sin su mención  parecería que el tratamiento de las tumbas reales de Ur estaría incompleto.

      Los periódicos recogieron historias sobre las excavaciones de Ur, en particular después del descubrimiento del Cementerio Real. La reina Pu Abi (su nombre entonces era Shubad) era una fuente de especulaciones. A menudo, por sus joyas y tocado, se la comparaba con las “jóvenes glamurosas” de la época, pero también se unía su nombre a los suicidios colectivos. En este periódico vemos el titular sensacionalista: "La terrible tragedia de los 100 esclavos envenenados de la malvada reina Shubad. La ciencia por fin relata cómo se llevó a cabo el mayor pacto suicida de la historia en la tumba de la bella gobernante oriental que murió hace 5500 años".
      Un caso particularmente significativo es el impacto que tuvo la expresiva descripción de los sacrificios rituales funerarios que hizo Woolley, así como los dibujos bastante certeros que recrearon la escena. Se trata de los de la tumba PG 789. Woolley nos explica que, a pesar de que la cámara propiamente dicha había sido saqueada en la antigüedad, su "foso de muerte" se había mantenido intacto, albergando los cuerpos de 63 sirvientes. Entre ellos se encontraban seis soldados situados en la entrada del foso, dos carretas tiradas por bueyes con sus conductores y mozos de cuadra, así como hombres y mujeres alineados en un estrecho pasaje que conducía a la cámara de la tumba. Una vez depositado el difunto y su ajuar en la cámara, la ceremonia funeraria continuaba con el suicidio colectivo de todas estas personas que había acompañado al difunto. Con los medios de la época, Woolley no pudo identificar signos de violencia, por lo que supuso que cada miembro del séquito y cada animal bebieron veneno de algunas de las copas que encontraron en el foso. 

      Reconstrucción de Forestier del cortejo fúnebre de los entierros de los gobernantes sumerios de Ur, en concreto el de la tumba PG 789, para The Illustrated London News del 23 de junio de 1928. El dibujo satisfizo tanto a Woolley que lo recogió en su memoria de excavación.












      "Imaginemos la cámara funeraria ya ocupada y su puerta sellada, mientras que la fosa permanecía abierta, cubiertos su suelo y sus paredes de esteras, aún vacía. Entonces, una procesión de gente bajó por la rampa de acceso, miembros de la corte, soldados, servidores, las mujeres engalanadas con sus vestidos de brillantes colores y sus tocados de lapislázuli, plata y oro, y con ellas músicos llevando arpas o liras, címbalos y sistros. Se situaron todos al fondo de la estancia, mientras que otros criados introducían carros tirados por bueyes y asnos, guiándolos hacia atrás por la rampa, para después quedarse también ellos en la fosa. Cada hombre y cada mujer llevaba una pequeña copa de arcilla, piedra o metal, el único objeto necesario para el ritual que había de seguir. Mientras que algún tipo de ceremonia tenía lugar, pues resulta evidente que los músicos estuvieron tocando hasta el final, todos bebieron de su copa [...] y se colocaron para recibir a la muerte. A continuación, alguien bajó y sacrificó a los animales, quizás dispuso adecuadamente los cuerpos drogados, y a continuación se echó tierra desde arriba hasta rellenar la fosa."
      Un segundo dibujo, que no llegó a publicarse reflejaba el resultado final del rito.






      Planta de la tumba PG 789 con su rampa, "pozo de la muerte" y cámara. En ella se ubican los restos humanos y objetos encontrados con los que hizo esta descripción.





      El descubrimiento en el siglo XXI de patrones de fragmentación en los cráneos que conserva el Museo Penn altera la percepción idílica del relato de Woolley. Este hallazgo sugiere que estos individuos pudieron ser víctimas de sacrificios humanos, pero no precisamente por medio de envenenamiento, sino más bien por un impacto contundente en el cráneo causado por un arma afilada y pesada.


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      viernes, 7 de marzo de 2025

      HISTORIA DE LA CIUDAD SUMERIA DE UR. HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS DEL TERCER MILENIO A. C.

      En el IV milenio a.C., se produjeron cambios significativos en el Baja Mesopotamia (Sumeria) y Media Mesopotamia (Akadia)  dando inicio a lo que se conoce como la revolución urbana, es decir, la transición de aldeas que ocupaban las marismas y llanuras aluviales de los ríos Éufrates y Tigris a comunidades donde grandes poblaciones convivían en áreas reducidas, a las que llamaremos ciudades-estado, como Uruk, Nipur, Kish, Ur, Girsu o Lagash.

      Mapa de las principales ciudades de la Baja y Media Mesopotamia durante el período Ur III (c. 2100-2000 a. C.), con los cursos fluviales del Éufrates y el Tigris aproximados y la antigua costa del Golfo Pérsico. Se dividía en dos regiones: Sumer al sur, que abarcaba desde Eridu hasta Nippur, y Akkad al norte hasta el límite de las llanuras aluviales. Los nombres Sumer y Akkad se documentaron por primera vez al final del período Dinástico Temprano. En Sumer, la mayoría de la población hablaba sumerio, una lengua de origen desconocido, mientras que en Akkad predominaba el acadio, antepasado del babilónico y el asirio, relacionado con el hebreo y el árabe. Sumer y Akkad estaban divididas en aproximadamente una docena de ciudades-estado cada una. La mayoría de estas ciudades se ubicaban a lo largo de los brazos del Éufrates y estaban rodeadas por áreas de tierra no cultivadas, conocidas en sumerio como edin, que funcionaban como pastizales y como zonas de amortiguación entre los asentamientos urbanos.

      ¿Qué caracterizó la "Revolución Urbana" de Mesopotamia?

      Las características más destacadas de este fenómeno fueron:
      • Economía. En el cuarto milenio a.C., la agricultura seguía siendo la base de la economía, pero el drenaje de las marismas y la construcción de sistemas de riego permitió la extensión del suelo agrícola y un aumento en la producción de cereales y, consecuentemente, el sustento de una población creciente. La economía agrícola se complementaba con el pastoreo de ganado vacuno, ovino y caprino y la pesca en los pantanos. El hecho de que existiera excedentes agrarios permitió, además, que parte de la población pudiera dedicarse a tiempo completo a otras actividades, es decir, surgieron diferentes oficios o profesiones de artesanos especializados. Se crearon talleres artesanales de tejido, marroquinería, metalistería, herrería, joyería, albañilería y cerámica. Los nuevos productos no agrarios tenían una demanda interregional y a larga distancia con lo que surgieron comerciantes locales e internacionales tanto para adquirir materias primas que no se obtenían en Mesopotamia como para vender los productos elaborados.
      Placa de piedra caliza de Girsu que muestra a Ur-Nanshe, gobernante de Lagash (c. 2480), acompañado de su familia. Altura 40 cm. Museo del Louvre. En el registro superior se representa a Ur-Nanshe como un constructor que lleva una cesta con ladrillos para crear templos y canales. La figura de delante puede ser su esposa y detrás de ella están sus hijos. El registro inferior muestra a Ur-Nanshe en el trono. Una parte de las inscripciones, frente al rey sentado, dice: “Los barcos de la (lejana) tierra de Dilmun le trajeron madera”. Este es el registro escrito más antiguo conocido de la importación de bienes a Mesopotamia. Dilmun fue una antigua civilización semítica oriental -ubicada en el Golfo Pérsico la costa entre Arabia Saudí, Bahréin y Qatar-, en la ruta comercial entre Mesopotamia y la civilización del valle del Indo.


      • Política. Se constata que en el IV milenio a.C., la sociedad sumeria pasó de estar organizada por vínculos de parentesco a una estructura política de estado basada en principios territoriales, gobernada por una élite religiosa, militar y política que ejercía su poder desde la ciudad. Estos líderes empezaron a codificar las leyes para sus súbditos y a guerrear con ciudades vecinas para controlar el escaso, pero muy productivo, espacio agrario. A lo largo del tercer milenio, las fuentes escritas y gráficas nos ofrecen un panorama político de diferentes e independientes ciudades-estado sumerias que, a veces, obtenían la hegemonía sobre otra o sobre regiones extensas. La ciudad de Kish pudo haber tenido una posición líder en algún momento, ya que los gobernantes de otras ciudades usarían el título de "Rey de Kish" para fortalecer sus ambiciones hegemónicas y posiblemente también por el valor simbólico que tuvo en algún momento ser proclamado como rey de esta ciudad.
      La Estela de los Buitres, relieve de 2475 a. C., celebra la victoria del rey Eannatum de la ciudad-estado de Lagash sobre Ush, rey de la vecina Umma. Es un magnífico ejemplo del panorama bélico y diplomático de la Sumeria de mediados del III milenio. El motivo de la guerra es un palmeral y fértil llanura agrícola que disputaban ambas ciudades. De la losa de piedra caliza solo se han sobrevivido hasta la actualidad siete fragmentos que se exhiben en el Louvre. 
      • Estructura Social Jerarquizada. En todas las ciudades-estado de Sumeria y Akadia del IV y III milenio a. C., se estableció una clara división social de clases económicas, de poder y funciones. Por encima de todos, estaban los reyes o gobernantes (conocidos como Lugal o Ensi/Patesi), considerados personas semidivinas y que poseían un poder político y religioso absoluto. Estos se apoyaban en una nobleza civil y sacerdotal administrativa (awilum), cercana al rey, que acumulaba recursos y riqueza. Esta cúspide social es la que construía edificios e infraestructuras públicas monumentales o encargaba objetos escultóricos y ornamentales. Habría además una creciente clase media urbana compuesta por comerciantes, artesanos y escribas. Sin embargo, la mayoría de la población sumeria serían agricultores y ganaderos que tendrían derechos limitados y pagarían impuestos (muškenum). Por debajo de ellos, los esclavos (wardum) que eran personas sin libertad sometidos a las otras clases. El acceso a esta clase ínfima se realizaba por ser prisionero de guerra o por ser una persona libre que tenía que saldar deudas.
      Grupo de 9 de las 12 estatuas votivas sumerias encontradas en el "Templo Cuadrado" de Eshnunna (actual Tell Asmar, Irak), c. 2900-2350 a. C. Varían en tamaño (de 23 a 72 cm) y en estado de conservación (algunas aún muestran pintura e incrustaciones y otras están deterioradas). Las figuras están dispersas en las colecciones del Museo Metropolitano de Nueva York, el Museo Nacional de Irak y el Instituto Oriental de Chicago. Representan a fieles, de raza sumeria y akadia, orando ante los dioses con las manos entrelazadas. La ciudad de Eshnunna era la ciudad sumeria más al norte, en la cuenca del río Tigris, en un área de predominancia akadia y limitando con las tierras elamitas de los montes Zagros. Los tipos que representan son un buena muestra de convivencia entre sumerios y semitas akadios, pero claramente serían personas con una capacidad adquisitiva suficiente para encargar un exvoto en piedra. Las leyes de esta ciudad, datadas en la primera mitad del siglo XVIII a.C., recogen las primeras evidencias de la estratificación social al establecer distintos tipos de castigo ante el mismo delito, dependiendo de la clase social a la que se pertenecía el infractor. 



      • Innovaciones Culturales y Tecnológicas. La invención de la escritura cuneiforme y el inicio de las ciencias exactas facilitaron la administración, permitiendo el registro de transacciones comerciales y el desarrollo de la arquitectura monumental. Esto incluyó la planificación urbanística, la construcción de sistemas de defensa amurallados, así como palacios y templos. además, propició la expresión literaria de la historia de las ciudades y de los mitos religiosos y creencias.  
      Los textos cuneiformes son claves para la comprensión de la historia sumeria. La conexión entre los hallazgos arqueológicos y los registros escritos permite una reconstrucción más precisa de la evolución de la ciudad de Ur.



      LA CIUDAD DE UR.

      La ciudad de Ur es tal vez el mejor yacimiento arqueológico para conocer la historia de Mesopotamia hasta el III milenio a. C. Las ruinas de Ur, destacadas por su zigurat restaurado, están ubicadas a 24 kilómetros al suroeste de Nasiriya, Iraq, y hoy son llamadas Tell al-Muqayar por los habitantes. 

      Localización en Google Maps del yacimiento de Ur.




      LA PREHISTORIA NEOLÍTICA DE LA CIUDAD DE UR.

      La antigua ciudad de Ur fue fundada en el Neolítico, a principios del VI milenio a. C. A través de catas selectivas, los arqueólogos consiguieron llegar a esos niveles prehistóricos atravesado más de 5.000 años de restos arqueológicos. En uno de esos estratos, los primeros excavadores creyeron haber encontrados indicios del Diluvio bíblico, debido a una capa sedimentaria de más de tres metros. No obstante, actualmente se considera que se trató de una inundación local. 

      El "sondeo profundo" de Woolley en Ur. El arqueólogo Leonard Woolley afirmó en 1929 haber descubierto los depósitos de arcilla del Diluvio en Ur, presentando una fotografía icónica como parte de su estrategia para asegurar financiación durante cuatro temporadas más. El pozo mencionado era en realidad el sondeo profundo que había utilizado para establecer la estratigrafía en Ur, lo que permitió a los arqueólogos obtener una visión general de las capas del Neolítico tardío, el Calcolítico y la Edad del Bronce en Mesopotamia. Woolley pronto reconoció la falsedad de su afirmación en 1930 en seis conferencias que dio en la BBC que se publicaron en el libro "Digging up the Past". La fotografía de abajo muestra el mismo pozo hoy en día completamente enterrado.



      Para el IV  milenio a. C., la aldea ya contaba con una superficie construida de aproximadamente diez a quince hectáreas, ubicada en una llanura que se iba poblando cada vez más gracias a ala expansión de las áreas de regadío. Además, su ubicación privilegiada, cerca de la desembocadura del Éufrates en el  Golfo Pérsico, la convirtió en un importante centro comercial durante la Edad del Bronce, conectando reinos lejanos como la India. Hoy en día, sin embargo, el yacimiento se encuentra a 200 kilómetros de la costa debido al aporte sedimentario de los dos grandes ríos que han ido ganando tierra al mar.

      Sello cilíndrico y dibujo de la impresión que deja. Se desconoce la procedencia del sello, pero probablemente data de finales del IV milenio a. C. Altura del sello: 5,3 cm. La escena muestra una manada de ganado en la parte superior y terneros y vasijas en chozas de caña en la parte inferior. Nos muestra una economía agraria organizada y pujante. Las chozas se parecen mucho a las que todavía se construyen en las marismas del sur de Irak en la actualidad. El sello está hecho de magnesita blanca y en la parte superior hay una pequeña figura de un carnero, que ha sido fundida en plata mediante el proceso de cera perdida. 

      LA HISTORIA DE LA CIUDAD DE UR EN EL TERCER MILENIO.

      A partir del inicio del III milenio, los hallazgos arqueológicos empiezan a ser mejor comprendidos, ya que se complementan con algunos acontecimientos y nombres que empiezan a aparecer en los primeros textos en cuneiforme, como la Lista de los Reyes de Sumeria  (ver comentario de fotografía más abajo), así como las inscripciones en sellos y ladrillos. En términos de realidad arqueológica, la ciudad experimentó una fuerte expansión a principios del tercer milenio, llegando a ocupar alrededor de 20 hectáreas y alcanzando las 50 hectáreas entre los años 2600 y 2340 a . C., periodo que se conoce como de la primera dinastía de Ur (abreviada como Ur I ). 

      Bloque de arcilla con la Lista de los Reyes Sumerios. Procede probablemente de Larsa, Irak. Data en el 1800 a. C.  y tiene dimensiones de 20 x 9 cm. Se encuentra en el Ashmolean Museum, Oxford. El prisma contiene inscripciones sumerias en escritura cuneiforme en sus cuatro lados, enumerando las ciudades de Sumer, sus gobernantes y la duración de sus reinados. Aunque existen varias versiones de la Lista de reyes sumerios, esta es la más completa. Todas ellas derivan de un original que probablemente se compuso alrededor del año 2100 a. C., durante la primera parte de la Tercera Dinastía de Ur o un poco antes. La lista combina mitos y leyendas con información histórica, comenzando con orígenes mitológicos. A medida que avanza, los reinados se vuelven más realistas, finalizando con el rey Sin-magir de la dinastía Isin (1827-1817 a.C.). El propósito de la Lista de los Reyes Sumerios era mostrar que, desde el momento en "que la realeza descendió del cielo", se eligió una ciudad en particular para ejercer el dominio sobre todas las demás ciudades de Mesopotamia a la vez, legitimando así a los gobernantes de Isin (en este caso) como sucesores de reinos poderosos del pasado. 


      La enorme riqueza atesorada por la ciudad en ese momento se desveló por las excavaciones del cementerio real. Todo ello nos hace pensar que la Primera Dinastía de Ur tuvo un gran impacto en Sumer y lideró una unión política en el sur de Mesopotamia. El segundo momento de auge de la ciudad vendrá a partir de la tercera dinastía de Ur (Ur III), entre 2112-2004 a. C., durante la cual Ur se convirtió en la capital de un gran imperio cuyos soberanos llevaron a cabo numerosas construcciones, entre ellas el gran santuario con su zigurat.





      En X.