lunes, 29 de septiembre de 2014

ARTE IBÉRICO. ARQUITECTURA. CONTEXTO HISTÓRICO Y GEOGRÁFICO. CARACTERÍSTICAS Y PRINCIPALES OBRAS.

Contexto histórico- geográfico.

Iberia, la Hispania de los romanos, fue un nombre geográfico aplicado por los antiguos navegantes a la península occidental mediterránea. A sus habitantes, por tanto, los antiguos escritores los denominaron íberos, tomando seguramente la parte por el todo.

La cultura ibérica y, por tanto, el arte ibérico se desarrolló desde el siglo VII a. C. hasta el s. I d. C. en que la romanización del territorio (iniciada desde comienzo del siglo II a. C.) acabó por aculturizar a este pueblo. Alcanzó su plenitud, no obstante, entre los siglos V y III a. C.

Bajo una aparente unidad cultural subyace un grupo de pueblos que jamás constituyeron un estado unitario ni tuvieron un progreso artístico igual. Su origen es el resultado de un sustrato indígena de pueblos asentados desde la edad del Bronce que estuvieron en contacto desde el comienzo del primer milenio a. C. con pueblos mediterráneos  -griegos y fenicios/cartagineses-  y centroeuropeos. No todos los íberos evolucionaron de igual modo ni, por supuesto, generaron una riqueza artística igual.

Se sabe que tenían una organización social basad en la tribu. Al a cabeza un reyezuelo y una aristocracia guerrera con poder económico suficiente como para enterarse en ricas tumbas y poseer valiosos tesoros.

Los pueblos prerromanos de la península ibérica en el siglo III a. C.



El área que podemos considerar ibérica se extendía por la costa mediterránea y por ciertas zonas del interior de la Península ibérica.
  • Podemos considerar  ibéricos a los pueblos que habitaban desde el sur de Francia hasta el Atlántico andaluz. De este territorio costero debemos destacar a pueblos como indigetes y cesetanos en Cataluña; Edetanos y Contestanos en Valencia y Murcia; y Bastetanos, bastulos y turdetanos en Andalucía.
  • Son pueblos ibéricos del interior los ilergetes y sedetanos del valle del Ebro y los túrdulos y oretanos de las estribaciones orientales de los sistemas béticos y de Sierra Morena.

Arquitectura. Características y principales edificios.

Nos han llegado pocos restos en buen estado de edificios significativos además de la tumbas, por lo que tenemos que hacernos una idea un poco vaga de la arquitectura ibérica a través de capiteles, jambas, zapatas y otros detalles sueltos y dispersos que nos proporcionan la arqueología.

Características:

Material. Sus construcciones de la vida diaria (vivendas) estaban hechas en mampostería el zócalo  y en  tapial o adobe el resto de la pared. Sus murallas y tumbas, en cambio, siempre en piedra.

Azaila Teruel




Elementos de sostén, sostenidos y decorativos.
- Sus elementos de sostén son el muro y posiblemente columnas de madera, que podían tener algún elemento en piedra.
- La techumbre era adintelada creándose falsos arcos y bóvedas por aproximación de hiladas.
- Algunos edificios como las tumbas de torre podían recibir relieves decorativos.

Tipología de edificios:

- Poblados. Situados en lugares estratégicos, siempre sobre un cerro o colina desde donde dominaban el territorio colindante. No eran muy grandes, siendo defendidas por sólidas murallas apenas 100 viviendas (500 habitantes). Su urbanización era primitiva como podemos ver en el  Azila (Terurel), donde una calle principal reparte casas rectangulares a uno y otro lado.

Cabezo de Azaila, Teruel.




Algunas murallas presentan aparejos poligonales, que demuestran un conocimiento del arte de la defensa de clara influencia helénica (Ullastret).

-Las casas. Eran viviendas unifamiliares pequeñas, raramente sobrepasaban los 30 metros cuadrados. Poseían una sola habitación cuadrada o rectangular, que podía estar a veces compartimentada en pequeñas divisiones para separar el hogar del almacén. En ocasiones se aprecia un segundo piso que pudo ser ocupado para pajar o vivienda.

Reconstrucción de vivienda ibérica.




-Los templos santuarios. Se localizan fundamentalmente en el sur y sudeste peninsular. No son interesantes desde el punto de vista arquitectónico, puesto que el templo de adoración no era lo importante en el culto, de hecho, a veces, se trata de santuarios a cielo abierto como el de  Castellar de Santiesteban (Jaén) o el de Collado de los Jardines en Santa Elena (Jaén, Despeñaperros). Los santuarios edificados suelen tener una nave que puede servir de lugar donde realizar la oferta o donde depositarla en él, bajo él o en los alrededores como en el santuario del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) o en el del Cigarralejo (Murcia) Podemos encontrar pequeñas columnas normalmente de estilo jónico, que se creen no tenían función arquitectónica sino de servir de pedestal a alguna estatua oferente.

Castellar de Santisteban, Jaen. Abrigo santuario.



- Las tumbas. La tipología de las tumbas es muy variada:
  • - enterramientos de simples urnas con cenizas y escaso ajuar.
  • - pilares o estelas rematadas con figuras mitológicas protectoras.
  • - cámaras subterráneas con túmulo en el exterior que aparecen sobre todo en la Bastetania, como la de Toya (Peal del Becerro, Jaén) o la de Tutugi en Galera (Granada).La más representativa de estas cámaras es, sin duda alguna, la sepultura de la Dama de Baza (Granada) excavada en la roca de un cerro en una necrópolis del siglo IV.
Tumba-túmulo de Peal del Becerro, Jaén. Interior.




Enterramiento de la Dama de Baza.




  • - monumentos turriformes como el de Pozomoro, Chinchilla (Albacete) destinado a albergar el cuerpo de algún príncipe o personaje de elevado rango. Estaban decoradas con relieves con leyendas heroicas del difunto, hechos mitológicos y figuras de animales protectores. A su alrededor se disponían el resto de las tumbas.
Tumba torre de Pozomoro, Chinchilla (Albacete)



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