domingo, 28 de septiembre de 2014

PABLO PICASSO. INICIOS Y FORMACIÓN DE UN PINTOR PROMETEDOR (1881-1901). CARACTERÍSTICAS Y OBRAS.

En este artículo voy a tratar sobre la vida, las características y las obras más significativas de Pablo Ruiz Picasso, desde que comenzó a trazar sus primeros dibujos hasta que inicia una carrera personal como joven pintor expresionista al comenzar la etapa azul. En otros artículos iré desarrollando otras etapas. Para poder ir leyendo cronológicamente los distintos artículos que dedicaré al artista o para buscar una etapa muy concreta, recomiendo pinchar sobre el enlace  que dirige al esquema general de etapas y obras. Pinchando sobre otros links se podrá acceder a otras páginas relacionadas.
En la siguiente presentación he colocado algunas de las obras más importantes que se conservan de Pablo Picasso en esta etapa de formación. Os aconsejo que la vayáis abriendo para tener una visión más completa de la obra del pintor y poder entender el texto que viene a continuación.


La familia de Picasso y su vida artística hasta la llegada a Barcelona.

Pablo Picasso nace en Málaga en 1881. Su padre, José Ruiz Blasco es profesor de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad y fue el primero en detectar un talento especial en el niño. Don José Ruiz no fue un pintor notable. Pintaba bodegones de lilas y, sobre todo, se especializó en pintar palomas. Picasso recordaba haberlo ayudado de niño recortando palomas de papel que combinaba  sobre la tela para decidir su situación en el lienzo antes de decidir la composición. Esta experiencia  la rememoró años después cuando trabajaba con sus "collages".

Picasso recuerda su infancia en Málaga pintando. En unas declaraciones que hizo a Helen Parmelin, su amiga y crítica de arte, contaba que nunca hizo dibujos infantiles y cuenta la siguiente anécdota: "Yo no he hecho nunca dibujos de niño. Jamás, Ni siquiera cuando era pequeño. Recuerdo uno de mis primeros dibujos. Tendría quizás seis años o menos. En casa de mi padre había en el pasillo un Hércules con su clava. Pues bien, me metí en el pasillo y dibujé a Hércules. Pero aquello no fue un dibujo de un niño. Fue un verdadero dibujo que representaba a Hércules con su clava."

El último toro y estudio de palomas, 1890




No conservamos aquel dibujo, pero sí uno de cuando tenía nueve años que demuestra esta afirmación. Se trata de El último toro, un dibujo a lápiz meticuloso y con precisión. En ese mismo papel se conservan una serie de palomas copiadas del natural. Como vemos en este dibujo aparecen dos de sus temas predilectos, las palomas y las escenas taurinas, que tendrán continuidad a lo largo de su producción.

En 1891 la familia se traslada a La Coruña donde le padre ejercerá como profesor hasta el año 1895. Pablo, además de estudiar el  bachillerato, asistirá a la Escuela de Bellas Artes donde trabaja su padre. Se conservan algún estudio o dibujo de vaciados de yeso como ejercicio escolar. En La Coruña recibirá de su padre los pinceles y la paleta y realizará los primeros ensayos en el óleo pintando paisajes y retratos.


Los inicios como pintor académico.

En  septiembre de 1895 su padre consigue una plaza de docente en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y de nuevo la familia se desplaza.  Para el joven Picasso se abrió un nuevo horizonte. Barcelona era la ciudad más dinámica de España en aquel momento y por todas las partes se percibía un gran impulso económico y creativo.

Aunque para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja había que tener veinte años y pasar unos exámenes, Pablo no tuvo dificultad en matricularse y continuar su aprendizaje. El Museo Picasso de Barcelona conserva algunos de los estudios del natural realizado durante los dos años que estuvo en la Escuela.

Primera Comunión,  primavera de 1896.




La Primera Comunión es el primer lienzo de gran formato que sale de sus pinceles en 1896 con tan sólo 14 años. Éste como Ciencia y Caridad, del año siguiente, nos muestran a un pintor realista que cuida la composición y que pone gran interés por el retrato (se conservan varios retratos de sí mismo, de sus padres y de sus familiares más cercanos). Por este último cuadro llegó a recibir una mención de honor en la Exposición General de Bellas Artes de 1897 celebrada en Madrid. En ambos cuadros aparece la figura paterna encarnando, como modelo,  el personaje de hombre devoto o de doctor que asiste a la moribunda. el hecho es significativo porque nos indica como controlaba la obra y los progresos de su hijo y lo que supondrá su "rebelión" de poco después.

En octubre de 1897 su padre le envía a Madrid para que ingrese en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en la creencia de que un pintor en España sólo puede triunfar en la capital. El joven Picasso, con apenas dieciséis años,  vivirá una sensación de libertad desconocida al instalarse lejos de la vigilancia paterna. Pierde pronto el interés por las clases, pero no por la pintura. Durante el curso 1897-98 se dedica a recorrer las calles de la ciudad, a tomar apuntes de los ambientes y de la gente  y a visitar el Museo del Prado, donde, por su cuenta y sin maestros, copia y aprende a conocer a los clásicos. Los pintores que más despiertan su interés son Velázquez, El Greco, Goya y Tiziano.


Contactos con la vanguardia catalana.

En Junio de 1898 regresa a Barcelona con gran enfado de su padre, que entiende que dejar la Academia es romper con las posibilidades de convertirse en un pintor reconocido.
El adolescente Picasso ya ha probado la libertad y será imposible hacerle volver a la autoridad paterna y, desde el punto de vista artístico, al tradicionalismo academicista. Es uno de tantos jóvenes inconformistas que frecuentan cafés y salas de Barcelona declarándose revolucionarios. Desde 1899 acude con frecuencia a Els Quatre Gats, local de moda abierto desde 1897, donde se reúne la "intellgentza" catalana y modernista.

Hoja del Menú de Els Quatre Gats dibujada por Picasso en 1899.




En las tertulias escucha, se apasiona  y aprende de sus contertulios, haciendo de la bohemia una eficiente universidad informal. Allí conoce a muchos pintores (como Sunyer, Rusiñol, Casas, Canals, Nonell, Mir, Utrillo...) y hace amistades entrañables. El contacto con estos pintores modernistas le da valor para romper definitivamente con el academicismo de las escuelas de arte.
Su estilo se impregna de la estética curvilínea del art nouveau en algunos trabajos, pero en otros se decanta por un estilo más geometrizante. En algunos de sus cuadros a pastel, como el que ofrezco debajo, resulta tan hiriente con el color que puede ser considerado protofauvista. Es obvio que Picasso está tanteando las posibilidades expresivas e intenta crear su propio estilo.

Entrada de la plaza. Barcelona. 1900





El primer viaje a París y sus consecuencias.

En octubre de 1900 Picasso emprendía su primer viaje a París junto con dos amigos de sus correrías nocturnas por Barcelona, Carles Casagemas y Manuel Pallarés. Se instalaron en el estudio que tenía en Montparnasse su otro amigo y pintor Isidre Nonell. Picasso participaba con una obra en la Exposición Internacional Universal y se había reconciliado con su familia. Hasta su padre le había dado dinero suficiente para pagarse el viaje y una corta estancia. Allí se entregó a una actividad febril. Frecuentó los ambientes de los cafés-concierto y cabarets como Le Moulin de la Galette, el Chat Noir o el Moulin Rouge,  trasladándolos al papel o a la tela. También visitó el museo del Louvre y las galerías donde se exhibían los cuadros de Cezanne, Toulouse-Lautrec, Degas, Signac, Bonnard o Van Gogh. En diciembre regresó a España, pero volvería al año siguiente para permanecer por mucho más tiempo. En junio de 1901 inauguraría su primera exposición en la galería del marchante André Vollard, junto con el pintor español Iturrino, aunque sin gran éxito de crítica ni de público.

El Moulin de la Galette,  Noviembre de 1900.



Fruto de estas visitas y de las observaciones de las obras de otros pintores  Picasso asimiló con notable facilidad ideas y técnicas del postimpresionismo y del arte de fin de siglo, con la peculiaridad de no sentirse vinculado a ninguna tradición pictórica.
  • En unos cuadros su obra estaba cerca del arabesco y el colorido atrevido de Toulouse-Lautrec como en Final del Número.
Final del número. París, 1900 o 1901.




  • En otros se mostraba como puntillista agresivo como en Margot.
  • En otros, como en este bodegón, se refleja a la vez la influencia de la pincelada nerviosa de Van Gogh y  la construcción geométrica de Cezanne .
Naturaleza muerta, 1901.



La variada gama cromática que se encuentra en estas obras se reducirá a distintos matices de azul en cuestión de meses. La variedad temática y la alegría de vivir se trasforma en honda reflexión y tristeza. Una nueva etapa, conocida como azul, arranca ese mismo año de 1901 de la profunda tristeza en la que se sumió Picasso tras el suicidio de su amigo Casagemes. Pero esto es objeto de otro artículo.

Expresionismo de las etapas azul y rosa, 1901-1905.

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