sábado, 25 de octubre de 2014

EL TESORO DE BOSCOREALE. LA VAJILLA DE PLATA. LOS VASOS DE AUGUSTO Y TIBERIO.

En 1895 tuvo lugar un descubrimiento sorprendente en una finca de Boscoreale, un pueblecito cercano a Nápoles, fundado sobre las laderas del Vesubio. Vicenzo De Prisco, un propietario de fincas de la zona, realizaba excavaciones en una antigua villa rústica romana sepultada por las cenizas del volcán el año 79.

Localización actual de Boscoreale en relación con las ciudades afectadas por la erupción del Vesubio el año 79.



La villa, conocida como la Pisanella, ya había sido detectada por unas excavaciones previas realizadas en 1868 por Modestino Puzzella, pero se habían abandonado porque se consideró que el carácter agrario de la edificación (contenía lagares, bodegas, y almacenes de grano) no aportaría objetos arqueológicos interesantes para la época.

Maqueta y planta que reconstruyen la villa Pisanella en Boscoreale. La villa fue vuelta a enterrar, por lo que no se puede visitar hoy en día. Destaca la parte residencial del propietario con termas (letras c-j). La parte rústica y de residencia para la servidumbre (letras l-o). Marcada con un círculo rojo (l) el lugar donde se encontró el Tesoro en 1895. Foto inferior de la villa Regina, también en Boscoreale, con las tinajas, dolias, enterradas en el patio (m) como las que aparecieron en la Pisanella. En algunas se encontraron restos de cereales y de vino.


El descubrimiento del Tesoro.

A partir de 1894 se reanudaron las excavaciones en la Pisanella por medio de Vicenzo De Prisco. Los trabajos no parecían compensar mucho porque apenas se habían descubierto algunos objetos de bronce, que era principalmente lo que buscaba la apertura del yacimiento. Pero el 13 de abril de 1895, un operario que trabajaba para De Prisco encontró de improviso un tesoro magnífico de oro y plata en una cisterna del lagar (torcularium) que poseía la villa. Angelo Pasqui, inspector enviado por el servicio arqueológico de Pompeya para supervisar las excavaciones, nos narró las circunstancias del hallazgo: “en el fondo de este subterráneo se halló un cadáver, caído sobre las rodillas y las manos, y allí cerca, la impronta de un saco de piel, del que se habían derramado mil monedas de oro desde Tiberio a Domiciano, de las cuales 575 eran de Nerón. Bajo el pecho del esqueleto estaban agrupados, como si allí hubiesen caído de sus manos, una gran joya con doble cadena de oro, dos brazaletes de oro en forma de serpiente y otros dos brazaletes de oro compuestos por bolas encadenadas. Delante de la cara del cadáver, donde la cisterna se ensancha hacia el forum, estaban dispuestos en orden cuarenta vasos de plata, algunos lisos, otros con figuras de hombres, animales y guirnaldas en relieve”. Todo indicaba que el rico propietario de la villa, posiblemente el banquero pompeyano Lucio Cecilio Jocundo, mandó a algún criado de confianza (el cadáver) que lo depositara allí en espera de poder recuperarlo cuando pasara la erupción.

Parte de las vasijas del Tesoro de Boscoreale expuestas en el Louvre. En la imagen vemos una pareja de jarras y diversas copas, platillos y tazas de distinto tamaño.


La fuga del Tesoro. De Prisco, del que ya hablamos en otro artículo, era un hombre que había encontrado la fórmula para amasar una gran fortuna excavando y expoliando las villas que se hallaban enterradas en sus tierras. Le amparaba la ley permisiva del momento, realmente la ambigüedad de las leyes del nuevo reino de Italia frente a las del antiguo reino de Nápoles y las Dos Sicilias, que consentía que el propietario de un terreno pudiera quedarse con los objetos arqueológicos que se encontraban en él. El mecanismo habitual consistía en desenterrar las piezas y, a continuación, venderlas por medio de los hermanos Canesa, anticuarios de Nápoles, a particulares o al estado italiano. Pero esta vez, lo encontrado en el lagar de la villa Pisanella superaba por mucho el valor de los objetos habituales, por lo que  De Prisco y los Canesa sabían que con seguridad obtendrían muchos más beneficios en el mercado internacional y que también el estado italiano les pondría trabas a la salida de las piezas del país. Por eso, organizaron un plan rocambolesco para burlar la aduana entre Italia y Francia: pagar a los ciclistas que realizaban la carrera San Remo-Niza para que llevasen parte de estos objetos entre su avituallamiento.

El tesoro que hoy exhibe el Louvre es fruto de dos adquisiciones a De Prisco en el año 1895 y de una posterior en 1990 a través de subasta pública. De Prisco continuó con su actividad  y volvió a realizar otro gran negocio con la venta de los frescos de la Villa de P. Fannius Synistor al Metropolitam  Museum de Nueva York en 1903. También vendió a coleccionistas particulares diversos objetos.


De cómo acabó en el Museo del Louvre. De esta manera llegó a París parte del tesoro, que a continuación fue ofrecido al Museo del Louvre por 500.000 francos (casi dos millones de euros actuales). La institución, que no poseía esta fortuna, los adquirió mediante el mecenazgo del banquero Edmond Rothschild, quien puso el dinero y después donó las piezas al museo entre mayo y agosto de 1895. El museo las fotografió y publicó un estudio monográfico del conjunto en 1899 por medio de P. Héron de Villefosseque es la fuente más fiable del estado original de los objetos. Se sabe que el mecenas se reservó 6 piezas de la vajilla, entre ellas las copas de Augusto y Tiberio, sobre las que luego hablaré, y que De Prisco también retuvo algunos objetos en su colección particular.


El destino de las piezas desgajadas del conjunto. De las piezas conservadas por los Rothschild no se supo nada más hasta que casi un siglo después, en1990, fueron adquiridas por el Louvre en pública subasta en un estado de conservación lamentable: las copas habían sido agujereadas y parte importantísima de su decoración había sido arrancada. Gracias a las fotografías hechas a finales del siglo XIX podemos reconstruirlas cómo fueron. Las piezas que se quedó De Prisco sufrieron peor destino. El escándalo que se desató en Italia cuando se supo cómo fue sacado del país y vendido el Tesoro trajo como consecuencia el cambio de la ley de Patrimonio histórico.De Prisco, que había sido elegido parlamentario, decidió reconciliarse con el Estado y donó su colección al Antiquarium de Pompeya. De allí desaparecieron el 24 de agosto de 1943 cuando un bombardeo de las fuerzas aliadas destruyó el Museo.


Datación y autoría del Tesoro. La vajilla del Tesoro de Boscoreale hay que buscarla hoy en día, por tanto, en el museo del Louvre. Allí encontramos 109 vasijas realizadas en plata de distinta forma tamaño y valor y distintas joyas en oro macizo y más de mil monedas. La datación de tan distintos objetos es complicada, pero con seguridad la mayor parte de ellos se hicieron durante la dinastía Julio-Claudia, es decir, desde finales del siglo I a. C. hasta mediados del siglo I d. C. En buena parte de la vajilla predominan detalles temáticos y estilísticos de la época de Octavio Augusto. La erupción del Vesubio el año 79 pone una fecha final indudable a la datación. Todos los objetos son de alto interés arqueológico y artístico, pero entre ellos destacan las jarras, copas y platos decorados con magníficos relieves repujados de plata y oro. Sobre el autor o autores de esta vajilla nada sabemos, aunque la distinta factura y decoración de los vasos nos indica varios talleres y procedencias. Aún así es evidente la misma autoría en aquellos recipientes que son semejantes en tamaño, forma y motivos decorativos.

Detalle de la copa conocida como de Tiberio en la que se representa a Tiberio recibiendo el Triunfo. Museo del Louvre.


Función. Aunque son piezas sueltas debieron constituir un conjunto de mesa para ocasiones solemnes. Sin embargo, en el año 79, su propietario posiblemente utilizara la vajilla más como elemento decorativo y de ostentación de riqueza y de prestigio, que como servicio habitual de banquetes. La razón de esta conclusión es que algunas piezas ya debían tener un deterioro evidente en el momento en que fueron ocultadas. Tampoco se debe descartar que su conservación en la villa rústica, y no en la vivienda principal, se debiera además a causas sentimentales (la vajilla familiar heredada o ajuar) o a su facilidad para ser fundida y obtener su peso en metales preciosos en caso de necesidad económica.

Posible salero de plata. Dimensiones 5,4 x 7 cms. Peso 239,2 gr.


Los motivos decorativos. Los referencias decorativas más habituales son vegetales, desde estilizadas y abstraídas flores u hojas  que aparecen en asas, bordes de copas, fondos, rebordes...(ver salero de arriba); hasta realistas y elegantes ramajes naturalistas de olivos o de sicomoros que invaden toda la superficie convexa.

Distintos modelos de copas skyphos con decoración vegetal. Arriba una de las dos tazas que se decoran con relieves de ramas de olivo (dimensiones 10,4 x 14,4 cm; peso 383 gramos.). Algunas de las aceitunas se han perdido. Debado, uno de los skyphos de forma oval con hojas de sicomoro (dimensiones 10,9 x 17,3 cms; peso 480 gramos).


Hay un conjunto de piezas que posee una decoración de grutescos muy a la moda de la dinastía Julio-Claudia. El grutesco es una decoración fantástica que también se utilizaba en pintura, relieves  y estuco consistente en mezclar objetos con elementos vegetales como hojas, flores y zarcillos estructurados simétricamente en torno a un eje. Del elemento vegetal surgían animales, a veces fantásticos.

Skyphos con grutesco muy estructurado en un eje  de simetría. Se distinguen animales como leones, grullas y perros, además de los elementos vegetales de zarzillos y flores. Dimensiones 15, 5 x 13,5 cm; peso 818 gramos.


Otra decoración importante es la de animales, ya sea como seres vivos o ya sea como naturaleza muerta. Hay varias vasijas que representan diversos animales de caza muertos (jabalíes, liebres, pájaros), como si estuvieran presentados para ser cocinados. Tal tema recuerda mucho el bodegón de algunos frescos pompeyanos y sería una invitación a lo que vendrá en la comida.

Copa con naturalezas muertas. Dimensiones 6 x 14,9 cms. Peso 509 gramos. En la fotografía se representa a un jabalí dispuesto junto a utensilios de cocina.


Hay una colección de copas con episodios de la vida de familias de cigüeñas y grullas: la madre alimentando a los pollos;  el padre disputando un insecto a otro pájaro, capturando una serpiente; etc. La variedad de las escenas sugieren que cuentan una historia, posiblemente fábulas helenísticas. Otro motivo para iniciar una conversación en el acto social del banquete.

Copa de las cigüeñas. Dimensiones, 13,5 x 15,5 cm. Peso 455 gramos.


Relieves narrativos. sin duda, los objetos más interesantes y, por tanto, que más han llamado más la atención entre los estudiosos de la orfebrería romana son las que aportan decoración narrativa.

- El relieve mitológico tiene ejemplos muy interesantes.

En el alijo depositado en el lagar también se acumularon algunas piezas que no tenían que ver con la vajilla de mesa. Hay, por ejemplo, tres espejos de mano de plata que, aunque están bellamente cincelados en sus mangos y rebordes, llaman la atención por los motivos mitológicos de su envés. Entre ellos destaca uno que representa un tema muy sensual, uno de los preferidos en los objetos de tocador: el mito de Leda seducida por Zeus. La mujer acaricia y da de beber al cisne sin todavía entender que se trata de la forma que ha adoptado Zeus para acercarse a ella y seducirla.

Espejo con escena de Leda y el cisne. Plata, 16,7 x 28,7 cm. Peso 425,5 gramos. Museo del Louvre, Paris.


Dos jarras de plata para el vino(oinochoe) contienen unas bellísimas representaciones de nikés aladas sacrificando animales. El asa termina en la parte superior con una hoja de olivo y en  la parte inferior con una cara de Sileno. El pie está decorado con un bajorrelieve de molduras he hojas (kymation de Lesbos). En el cuello dos grutescos, cupidos con el cuerpo terminado por hojas de acanto, dan de beber a dos grifos. En la panza de la vasija hay un altar, adornado con cráneos de buey y guirnaldas, con la estatua de Minerva. A ambos lados, dos nikés aladas: por la derecha, la figura masculina de joven que hunde un cuchillo en la garganta de un toro y, por la izquierda, la de una muchacha que eleva el morro de un ciervo con una mano mientras que con la otra le desgarra la garganta. Este tipo de Victorias sacrificando bestias tiene su origen en la decoración del parapeto del templo de Atenea Niké en la Acrópolis, de nuevo, un culto que quería recuperar Augusto. Todo en estos recipientes tiende a evocar el arte griego: la forma del oinochoe, la elección de las imágenes, el tratamiento clasicista de los relieves, así como la recuperación de algunos detalles iconográficos como el peinado de la Niké. Pero el principio de simetría en la composición es, sin duda, una creación de los orfebres romanos de la época de Augusto.

Jarra o oinochoe de plata con escena de Niké sacrificando un ciervo. 24 cms de altura; peso 860 gramos.


Hay un par de vasijas de plata cuyo tema es una procesión en la que se realizan ritos báquicos. Un león, lleva sobre su espalda a un cupido y a un sátiro que sostiene un tirso y un cantharus. Un nuevo y travieso cupidillo tira de la cola del león mientras que otro toca la flauta doble. En la otra cara masa amorcillos juegan sobre un elefante. Cada escena está enmarcada por pilastras que sostienen una cabeza de Baco.  El ambiente es alegre, casi paródico.

Copa procesión báquica. Dimensiones 9,3 x 21,5 cm. Peso 720 gramos. Museo del Louvre, París.


Hay dos platos o patenas con bustos en su interior, a modo de medallón, puramente decorativos. En uno se representa el retrato de algún personaje concreto, ¿el propietario?, con un realismo propio de la etapa republicana. Se dice que había otro plato, que se perdió, con la efigie de una dama de estilo y dimensiones parecidas. En el otro que se conserva aparece el busto idealizado de una mujer con numerosos símbolos para la que los estudiosos han dado múltiples explicaciones, desde un retrato de la reina Cleopatra de Egipto a la identifican con el genio de la provincia de África o con el de la ciudad de Alejandría. Sin duda, ésta es una pieza en la que merece la pena detenerse tanto por la calidad de la obra  como por la complejidad de sus símbolos, para los que no hay una explicación convincente. La mujer viste una túnica y cubre su cabeza con un gorro con forma de cabeza de elefante (trompa y colmillos). Su mano izquierda sostiene un cuerno de la abundancia del que caen frutas que se recogen sobre su pecho. La cornucopia se corona con una media luna y se adorna con un grabado que representan a Apolo-Helios y el águila de Júpiter a sus pies. En la mano derecha se enrosca una cobra que se enfrenta a una pantera. Diferentes atributos divinos en menor tamaño enmarcan la escena: el león de Hércules; un arco y un carcaj de Diana; un sistro de Isis; el delfín de Neptuno; las tenazas de Vulcano; el caduceo de Mercurio; el pavo real de Juno; la espada de Marte; la lira de Apolo... Quedaría por explicar también que hacía este objeto tan excepcional en el tesoro.

Plato de África. Dimensiones 6,0 x 22,5 cm. Peso 643,7 gramos. Museo del Louvre, París.


Los relieves más conocidos del Tesoro de Boscoreale son las dos tazas (modiolus) que representan, bajo una guirnalda, en una a los esqueletos de los poetas trágicos y cómicos y en otra a los de los filósofos griegos más famosos en distintas actitudes vitales y satíricas. Sus nombres -Menandro, Eurípides, Arquíloco, Monimus el Cínico, Demetrio de Phalera, Sófocles y Moschion- aparecen grabados en griego con puntos. Les acompañan máximas epicúreas cuyo mensaje no es macabro sino himnos a vivir la vida: "disfruta de la vida mientras puedas, porque el mañana es incierto” o “el placer es el bien supremo”. Las copas serían el atractivo acicate para iniciar un debate entre los comensales de un banquete.

Taza de los esqueletos. Dimensiones 10.4 x 10.4 cm. Peso 479 gramos. Museo del Louvre, París.


Las copas de Augusto y de Tiberio.

He dejado para el final las vasijas que considero mejores por su valor iconográfico y su calidad. Se trata de los dos skyphos de tema histórico-político conocidas como las copas de Augusto y de Tiberio, que fueron dos de los objetos recuperados para los estudiosos en 1990. El tema que tratan es comparable al del Ara Pacis. Son relieves históricos que posiblemente fueron copiados por el orfebre de algún edificio conmemorativo y pasados a pequeño tamaño y a plata por encargo de alguien muy adepto a la dinastía imperial. Entre las dos copas se reconocen cuatro escenas que ilustran acontecimientos históricos y mensajes simbólicas del poder alcanzado por Augusto y de cómo quiere ser conocido.

La Copa o skyphos "Augustus". Plata. Dimensiones: 10 cm de alto x 12 cm de diámetro (20 cm con las asas). Peso 964,2 gramos.


Las vasijas en 1895 ya tenían pérdidas de algunas figuras que hay que atribuir por tanto a antes del año 79, pero en este último siglo han sufrido más deterioro, sobre todo la de Augusto. Podemos comparar su estado gracias a las fotos que se realizaron en 1899.

Copa de Augusto, detalle de la cara conocida como "Orden Mundial de Augusto". Marte y las provincias de África, Asia, Galia, Hispania y otras. Comparación arriba la foto del detalle en 1899 y abajo, en color, el mismo detalle hoy en día.


En el skypho de Augusto tenemos dos escenas, claramente separadas, que ilustran dos aspectos esenciales del nuevo orden mundial traído por Augusto. son pura propaganda del imperio y del culto que se le da a la figura de su mandatario. Es la alabanza del buen príncipe, que se preocupa de dar la paz a Roma y los que obedecen la ley y que a su vez está a la par de los dioses. En la primera escena se representa al emperador en medio de su ejército, rodeado de soldados y lictores, mientras reciben el acto de sumisión de los jefes bárbaros. El evento narrado, sin duda, fue real y debió tener lugar el 8 o el 15 antes de Cristo, durante la estancia del emperador en el Rin. Una moneda de plata representa una escena similar. La actitud de benevolencia de Augusto testifica que ejerce aquí una de las virtudes que deben tener los emperadores romanos, perdonar a los que están a su merced.


En la otra cara tenemos una segunda escena. Augusto entronizado ocupa el centro de la composición sosteniendo el orbe. Recibe el homenaje de los dioses y de las provincias del Imperio. Venus, la legendaria fundadora de la dinastía, acompañada por el pequeño Cupido, le extiende una estatuilla de la Victoria. Detrás de ella aparecen un joven con una cornucopia y el genio de Roma. Detrás de Augusto, Marte conduce la procesión de las provincias conquistadas.


En el skypho de Tiberio tenemos también otras dos escenas, se trata de una procesión triunfal. El emperador  esta vez es Tiberio que desfila sobre un carro como un general triunfante en una campaña. Sostiene un cetro y una rama de olivo y detrás de él, de acuerdo con el ceremonial tradicional, un esclavo le coloca una corona de laurel mientras le recuerda que es mortal. La procesión lleva por delante y por detrás a su ejército y un buey que será sacrificado.

La Copa o skyphos "Tiberio". Plata. Dimensiones: 10 cm de alto x 12 cm de diámetro (20 cm con las asas). Peso 949,7 gramos.


En la siguiente escena el toro es sacrificado en el Capitolio, mientras Tiberio realizada ofrendas frente a un altar.


Hay un magnífico estudio de estas dos copas realizado por Ann L. Kuttner, titulado Dinasty and Empire in the Age of Augustus, donde analiza pormenorizadamente las dos copas. De allí también he obtenido las fotos más antiguas. Me gustaría tratar con más detenimiento este libro, pero la amplitud de este artículo hace prudente quedarme aquí. Otra vez será.

También hay otros objetos de lujo relacionados con estas últimas copas de Augusto y Tiberio, que podemos ver también estudiados en este blog. Se trata de los grandes camafeos conocidos como Gema Augustae del  Kunsthistorisches Museum y el Gran Camafeo de Francia del Louvre.

4 comentarios:

  1. Realmente muy interesante el tema sobre el Tesoro de Boscoreale. Gracias por hacer una publicación sobre ello.

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    1. De nada. Gracias a ti por detenerte a comentar.

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  2. Realmente son hermosas estas vasijas. :) Andaba buscando justo unas de estas, con relieves, para una exposición que haré sobre el arte griego de la época Helenística. Siglo I a. C. todavía entra ^_^

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    1. Me alegro de que te haya servido, Iñaki. Saludos

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