jueves, 2 de octubre de 2014

LA CASA BATLLÓ DE ANTONIO GAUDÍ. ARQUITECTURA MODERNISTA EN BARCELONA. Reportaje gráfico.

En 1904 Josep Batlló encargó a Antoni Gaudí la reforma de su residencia en el Paseo de Gracia nº 43 de Barcelona. El edificio había sido levantado por el arquitecto Lluís Sala en 1877, por lo que lo único que quería el industrial catalán era que Gaudí le hiciera una nueva fachada personal al estilo modernista de los nuevos tiempos, que a su vez compitiera con la de su colindante, la Casa Amatller, levantada por Josep Puig y Cadafalch entre 1898 y 1900 en un estilo mezcla de neogótico y de secesionismo austriaco.

Maqueta con el diseño de la casa de 1877 y de la levantada por Gaudí en 1904-06. Del edificio antiguo respeta las ventanas rectangulares de los pisos superiores, aunque los reviste con balcones de forja. También se aprecia que levantó una altura más y la espectacular crestería-torre.



Los dos edificios en competencia artística en el Paseo de Gracia. A la izquierda la Casa Amatller de Puig i Cadafalch y a la derecha la Casa Batlló de Gaudí.





Aún tratándose de la reforma de un edificio anterior se puede decir que con esta obra Gaudí alcanzó una de sus obras arquitectónicas más personales y señeras. El  artista se muestra maduro y original en el proyecto, ya que no se aprecia ni una sola referencia al lenguaje de otros arquitectos y sólo se deja inspirar por la naturaleza.

Los balcones de ambos edificios también compiten. Uno en estilo neogótico flamígero, el otro en un estilo orgánico modernista.


También intervendrá en la distribución del patio de luces y en la adaptación del piso principal para vivienda.

Patio de luces decorado con cerámica azul. Bellísimas ventanas curvilíneas en madera.


La fachada se diseña como si fuera un paisaje marino onírico.
  • En la planta baja y en el piso principal deja una estructura más abierta donde predomina el vacío sobre el muro. Lo escultórico se impone sobre lo arquitectónico. Las cornisas parecen rocas erosionadas por las olas y las columnas extraños huesos que actúan de pórticos de grutas. La espuma y las burbujas del agua al retirarse las olas son los reflejos de la coloreada cristalera y los ovalados óculos de los balcones.
Balcón-cristalera del piso principal.

  • En los pisos superiores Gaudí talla la suave piedra arenisca de Montjuic para crear formas recurvadas y caprichosas en el muro macizo. En la arena de la playa queda las marcas onduladas de las suaves olas. Los vanos cartilaginosos van dejando paso a los balcones antifaz de hierro colado, como grandes bocas de peces abisales. 
  • El muro brilla con tonos verdes y azules debido al revestimiento hecho con fragmentos de cristal  y de porcelana a modo de mosaico o trencadís. Esta técnica la emplea Gaudí en casi todos sus edificios y se popularizará entre los arquitectos mediterráneos por su capacidad para ofrecer en la fachada luz y color. El efecto es como si el mar hubiera dejado en la playa salpicaduras de algas y espuma.
  • La parte más alta, el tejado, está coronado por un montículo irregular que recuerda las escamas petrificadas del lomo de un dragón. La sensación es que en la cumbre vive un gran monstruo del que vemos la piel  y el espinazo y que incluso se mueve según le incida la luz del día.
  • La zona de las buhardillas es la más novedosa, puesto que Gaudí la realizó de nuevas. Interiormente despliega en los pasillos una cubierta con arcos parabólicos muy originales. Exteriormente, además del tejado escamado, levanta chimeneas coloristas y una torre de forma cilíndrica coronada por un chapitel bulboso que sostiene una cruz cerámica de cuatro brazos. Este motivo fue muy utilizado por el arquitecto y en él se manifiesta el misticismo que late en todas sus obras, no sólo por la cruz, sino también por los anagramas de Jesús, María y José dispuestos helicoidalmente sobre la torre. El conjunto denota un marcado simbolismo fantástico (¿San Jorge y el Dragón?).
  • El interior del piso principal también está diseñado por Gaudí. Continúa en él  la emoción orgánica del exterior, pese a los condicionamientos de la estructura antigua de los muros de carga y viguería de madera. Las puertas, los techos y los muebles son originales y a la vez funcionales.
Balconada vista desde el interior del piso principal.


Efecto mágico-espiral de techo y marcos superiores de puertas del salón principal.


La fantasía gaudiniana se hace patente cuando la luz mediterránea incide en la fachada metamorfoseándola.
Para saber más sobre la obra de Antoni Gaudí podéis consultar el exhaustivo estudio que ofrece la Wikipedia (muy recomendable).

Para disfrutar de una recreación onírica del edificio como si éste tomara vida nos os perdáis nada de este vídeo.

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