martes, 7 de octubre de 2014

PABLO PICASSO. LOS AÑOS DEL COMPROMISO POLÍTICO (1935- 1945). LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LA II GUERRA MUNDIAL. EL GUERNIKA.

Para entender la obra de Pablo Picasso durante la convulsa década que va de 1935 a 1945 tenemos que tener en cuenta varios contextos o circunstancias que determinarán su vida y obra. Para mejor comprensión del artículo os recomiendo que veáis además la siguiente presentación con los cuadros más significativos de este periodo.



Contexto artístico, histórico y personal de Picasso en los años 30.
  • - Contexto artístico. Picasso viene de experimentar en el surrealismo, aunque de una forma tan personal que me atrevería a clasificar las obras de la etapa anterior como surrealismo expresionista. En esos años había tratado el dolor y la tragedia a través de los mitos en  Crucifixión (1930), Minotauromaquia (1935) y en los cuadros de toros (1934).... Bien es verdad que lo que reflejan esos cuadros no es una angustia existencial universal, sino sus contradicciones y sufrimientos por sus problemas familiares y deseos. El toro se convierte en el símbolo plástico de una furia negativa, que él mismo encarna.
Pablo Picasso. La minotauromaquia, 1935.

  • - El contexto histórico. Sólo a modo de apunte recordemos que en los años 30:
  1. Se vive la mayor crisis económica hasta entonces conocida. Se inicia en Estados Unidos, pero pronto alcanza a Europa de forma muy dura.
  2. En Alemania asciende al poder el nazismo y en otros países se consolidan los estados totalitarios surgidos en los años 20 (Italia y la URSS). El mundo vive una escala de tensión internacional y de violencia, que va anticipando la II Guerra Mundial.
  3. En España se vive con esperanza la llegada de la II República en abril de 1931, que pone en marcha las reformas que necesita el país para su modernización. Pronto, la crisis económica, los sectores más conservadores de la sociedad y la impaciencia revolucionaria del obrerismo se encargarán de frenar y destruir estos progresos. Picasso simpatiza inmediatamente con la República, pese a que hasta ese momento no se le había conocido interés por la política, incluso en 1934 pasa el verano en España de vacaciones recorriendo varias ciudades: San Sebastián, Madrid, Toledo y Barcelona. El hijo pródigo que vuelve es premiado en plena Guerra Civil, a finales de 1936, con el título de director honorífico del Museo del Prado.
Pablo Picasso. Corrida de toros, 1934.

  • - El contexto personal. Los años 1935 y 1936 son de gran inestabilidad emocional para el pintor y  repercuten en su obra. Desde mediados de la década de los veinte vive un infierno personal por las desavenencias con su mujer Olga Koklova. En 1927 conoce a la jovencísima Maria Theresa Walters a quien convierte en su amante. Sólo unos pocos amigos conocían su existencia y durante años mantiene una ficción con su mujer basada en la infidelidad. Picasso se debate entre la irrefrenable pasión sensual que vive con su amante (el minotauro) y el remordimiento y la angustia por abandonarse a los instintos. Esta doble vida acabará en 1935 cuando Maria Theresa quede embarazada de la segunda hija del pintor, Maya. Olga se entera de todo y decide separarse. La repartición de los bienes acentúa más la amargura de la ruptura, el mismo Picasso reconoce que ese momento fue el más amargo de su vida. Sumido en una depresión, se encierra en su casa taller de Boisgeloup y durante unos meses no realizará ninguna obra. El nacimiento de su hija Maya (septiembre de 1935) tampoco le traerá la felicidad y el sosiego. El pintor no estaba hecho para la vida hogareña ni para la vida rutinaria al lado de su nueva mujer y su hija. Necesita la vida bohemia y nuevas aventuras. En enero de 1936, un amigo del grupo surrealista que frecuentaba le presenta a Dora Maar, una joven fotógrafa que será su nueva compañera hasta 1946. Su relación amorosa coincidió, por tanto, con la Guerra Civil española y con la Segunda Guerra Mundial.
Las mujeres de Pablo Picasso en la década entre 1935 y 1945. Distinto tipo de mujer y distinto estilo artístico.

La Guerra civil española y el Guernika.

El 18 de julio de1936 se produjo el alzamiento militar y se inició la guerra civil. Picasso recibe la noticia con sorpresa y toma partido de inmediato en contra de los sublevados. Su posición política se había clarificado en los últimos años: cuanto más ajeno se sentía de Olga, más lejos quedaban para él sus coqueteos con la aristocracia internacional. Los surrealistas y Dora Maar lo había concienciado y le habían hecho salir de su actitud seudo ácrata. El pintor siente el drama que está viviendo su país, pero al mismo tiempo tiene los pies en el suelo. Sabe que es más útil para la República en Paris que en Madrid, por lo que decide expresar artísticamente lo que siente ante los sublevados y la contienda dando a su denuncia un valor universal.

Pablo Picasso. Sueño y mentira de Franco1. 1937. Primera plancha.

Entre enero y junio de 1937 editó las dos planchas al aguafuerte tituladas Sueño y Mentira de Franco. Se trata de una especie de historieta muda en dieciocho viñetas entre el humor negro y la sátira cruel en la que se describen alegóricamente los efectos devastadores de la "cruzada" franquista contra el pueblo español.

Pablo Picasso. Bocetos para el Guernika.

Estos dibujos satíricos se convirtieron en la base de partida para comenzar el gran mural que el gobierno republicano le había encargado para la Exposición Internacional de París que se celebraría en verano, aunque todavía no sabía muy bien qué podía hacer. El 1 de Mayo conoce los estragos que ocasionó sobre la población civil de Guernika el bombardeo de la aviación nazi. Las descripciones y las fotografías periodísticas de aquella masacre gratuita estremecieron al mundo entero: Picasso ya tenía un tema, hacer una metáfora del horror de la Guerra.

Pablo Picasso. Bocetos para el Guernika.

Entre mayo y junio de 1937 trabajó trepidantemente con multitud de dibujos preparatorios hasta dar solución al basto mural de casi 8 metros de largo por tres y medio de alto, que tituló simplemente Guernika. No es mi intención hacer un comentario exhaustivo de este cuadro, para ello ya hay excelentes monográficos, aunque como breve apunte diré que en él el pintor se servirá de todos los mitos creados desde 1934  para expresar la tragedia de la guerra en clave simbólica de muchas lecturas. He aquí mi versión:

Pablo Picasso. Guernika, 1937. Museo Reina Sofía, Madrid.

  1. El caballo moribundo representa al pueblo español.
  2. El toro con dos ojos humanos frontales indica la lucha entre lo humano y lo bestial.
  3. De la mano que empuña la espada rota del guerrero muerto y desmembrado surge una flor, símbolo de la esperanza en una renovada vida.
  4. La mujer que huye saliendo de la casa en llamas paree quedar petrificada por lo que ve.
  5. La que  porta un candil en su mano dando más luz al cuadro es Dora Maar, su amante y la que fotografía todo el proceso de creación de la obra.
  6. La madre que sostiene a su hijo muerto es una renovada Piedad... 
Pablo Picasso. Guernika, 1937. Detalle del caballo.

Técnicamente resuelve el cuadro con una composición triangular a modo de frontón en la que se disponen los personajes desde diversos puntos de vista a la manera de los grandes planos geométricos utilizados en la fase del cubismo decorativo. El color se reduce a los tonos grises que van del blanco al negro, lo que se ha atribuido al impacto causado por las fotografías que le mostraron el drama, pero también a los grabados con toros y minotauros realizados en esos años previos. 

 Pablo Picasso. Dora Maar, Mujer llorando,1937.




La mujer llorando, de 1937, es una secuela, no sólo del estado emotivo del pintor, sino de los hallazgos y de los desarrollos formales del Guernika. Es la hiriente imagen de una mujer con un pañuelo cubriéndole la cabeza que llora al mismo tiempo que muerde con furia un pañuelo. Es el símbolo de la Mater Dolorosa laica al modo de la iconografía religiosa de esta catástrofe que supone la Guerra civil española. Este lenguaje dramático continuará incluso hasta en los retratos como el de su pequeña hija Maya (1938) donde aparecen los colores fríos y la distorsión en su cara infantil nos produce un efecto inquietante. Sigue también en esta línea durante los meses estivales de 1939 una vez acabada la guerra. Cuadros como Gato atrapando a un pájaro o Pesca nocturna en Antibes,  transmiten una tensión agobiante que puede considerarse la extrapolación de la situación mundial de los meses previos al comienzo de la II Guerra Mundial.

Pablo Picasso. Gato comiéndose a un pájaro, 1939.

La Segunda Guerra Mundial.

En Septiembre del 39 comienza la Guerra y al año siguiente se produce la ocupación de Francia por los alemanes.  Picasso permanece en París sin ser molestado por los nazis y se recluye voluntariamente en su estudio solo a pintar. No puede en estas circunstancias producir un arte de denuncia, de modo que recurre al simbolismo. Los ecos del Guernika permanecen sotto voce en sus cuadros y esculturas, fundamentalmente figuras femeninas  y bodegones.
  • Las mujeres, a menudo Dora Maar, sufren deformidades  en sus facciones que tiene mucho que ver con el dolor y la congoja. Posan en asientos semejantes a jaulas que aprisionan el cuerpo. El color se hace estridente.
Mujer con pescado por sombrero, 1942. Stedelijk Museum, Amsterdam.

  • En los bodegones proliferan las calaveras. Los colores son fríos y los planos facetados y de angulaciones violentas. Los cráneos de toro son alusiones a su cabeza cortada, la del minotauro, al asesinato de la libertad.
Pablo Picasso. Naturaleza muerta con cráneo de toro, 1942 Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm.

  • En la escultura se sirve de elementos completamente dispares que sólo su imaginación podía unir. Así, el sillín y el manillar de una bicicleta darán de nuevo la forma de una cabeza de toro, una metáfora negra de sí mismo.
Cráneo de toro, 1942. Elementos originales, sillín y manillar de bicicleta, 33 x 43 x 19 cm.

En 1943 conocerá a la que será su nueva compañera, Françoise Guilot, aunque todavía convivirá con Dora hasta 1946. En 1944 se libera París  y el periódico L´Humanitè anuncia que el pintor se ha afiliado al Partido Comunista Francés. La militancia en el partido es a su manera, ya que Picasso no era un trabajador, sino un mito. Los museos y coleccionistas se disputaban sus obras. Todo el mundo quería agasajar al héroe de la resistencia y del arte, ver a aquel personaje inmensamente rico y famoso que vivía como un príncipe y que decía ser comunista. Él, por su parte, se sentía inmensamente complacido en la contradicción de lo que era y a lo que decía pertenecer.

Pablo Picasso. El osario, 1944 o 1945. Óleo y carboncillo sobre lienzo, 199 x250 cm.

Se acaba la Guerra y las noticias de las matanzas y de las penalidades de los campos de concentración salen a la luz. El artista se conmociona de nuevo ante el horror y para rendir homenaje a las víctimas realizará otro cuadro que pudo ser mítico, El osario, pero que sin embargo sobre la marcha decidirá dejar por inacabado. Parece como si el pintor quisiera pasar página y comenzar otra nueva etapa en su vida y en su carrera artística.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada