domingo, 1 de junio de 2025

SARGÓN II Y EL PALACIO DE KHORSABAD. DUR SHARRUKIN, EL MODELO DE PALACIO-CIUDAD MESOPOTÁMICO. Introducción y contexto (1/4)

En 2014, escribí este artículo sobre Sargón II y la ciudad que fundó, Dur Sharrukin. Entonces sólo, se trataba de una entrada breve de 5 o 6 párrafos, acompañada de sus correspondientes imágenes, con el único objetivo de dar a conocer las excavaciones y utilizar su edificio principal como paradigma de palacio asirio en mis clases de Historia del Arte. Pero, desde 2024, he estado repasando los artículos que publiqué hace ya tiempo y, por puro placer, he comenzado a ampliar y a actualizar el contenido de las entradas. Debo confesar que esta revisión se me ha ido de las manos, y ahora me encuentro escribiendo artículos extensos que me veo obligado a dividir si quiero que realmente sean útiles para mis lectores. Véase como ejemplo, la tetralogía de la Babilonia de Nabucodonosor II.

Así pues, también he publicado cuatro artículos sobre Khorsabad que ofrecen una explicación detallada del palacio de Sargón II, a los que se puede acceder pinchando en los enlaces:

1. Introducción y contexto. Este es el primer artículo, que proporciona contexto sobre la figura del rey asirio Sargón II, así como las razones que lo llevaron a construir un nuevo palacio exnovo. También se abordan las dificultades que enfrentó y se revisan las excavaciones realizadas desde el siglo XIX, junto con las fuentes directas que han permitido reconstruir su historia.

2. Descripción arqueológica de la ciudad. El segundo artículo se centra en la descripción arqueológica de lo que se conoce sobre la ciudad, incluyendo el diseño del plano urbano, las murallas y sus puertas, así como la plataforma inferior de la ciudadela, donde se encontraban los palacios nobiliarios y el templo de Nabu.

3. El palacio real o plataforma superior de la ciudadela. En el tercer artículo, se aborda la plataforma superior de la ciudadela, que albergaba el complejo religioso más importante y el recinto palaciego del rey Sargón. Se analizarán los espacios privados y oficiales, destacando la decoración de patios y salas, donde se concentraba el arte y la propaganda en forma de relieves.

4. Investigaciones contemporáneas sobre Khorsabad. Por último, el cuarto artículo se dedica a las contribuciones e investigaciones más recientes sobre Khorsabad, desde finales del siglo XX hasta la actualidad. Se examinan los trabajos comparativos e interpretativos de las excavaciones y las fuentes cuneiformes, así como las nuevas investigaciones arqueológicas y reconstructivas que ofrecen nuevas perspectivas sobre el yacimiento.



Sargón II y el imperio asirio.

Sargón II fue un rey que contribuyó a la creación de un vasto imperio asirio entre el 721-705 a. C., pero cuya mayor fama provino de ser un activo constructor. Su modelo fue el legendario Sargón de Acad, que vivió 1600 años antes y que fundó el primer reino mesopotámico. La elección de su nombre al subir al trono fue, por tanto, una meditada y simbólica decisión política. Los dos soberanos además tenían en común el origen no real (eran usurpadores), la fundación de una capital nueva y el haber llegado hasta el "mar superior" o Mediterráneo.

El imperio de Sargón II (721-705 a. C.).



En cuanto a lo que nos interesa artísticamente, Sargón II puso en marcha desde el 717 a. C. un ambicioso programa urbanístico que incluía la fundación de una nueva capital a 15 kilómetros al noroeste de la que entonces existía, Nínive (que se alzaba frente a la actual ciudad de Mosul). La ciudad se llamaría Dur Sharrukin, "la fortaleza de Sargón", y hoy se conoce como Khorsabad o Jorsabad. Fue inaugurada el año 706 a. C., tras una década de obras, aunque todavía no se podía dar por completada y nunca ocurriría esto, ya que el rey murió en batalla el año 705 a. C. A pesar de ello, la parte finalizada es considerada la estructura palaciega más impresionante de Mesopotamia. 

Finalidad.

La ciudad-capital proyectada por Sargón II era una ciudad "ex novo", es decir, de nueva planta y donde no había un asentamiento importante previo. Esto nos indica que a Sargón no le valían las antiguas ciudades de Asur, Nimrud o Nínive vinculadas a otros soberanos. Ël quería establecer un legado arquitectónico único que demostrara su legitimidad y autoridad. 

A pesar de las afirmaciones que hace Sargón en las inscripciones sobre la excelente ubicación de Dur-Sharrukin, esta ciudad en realidad se situaba al norte de las ciudades principales y tan sólo en un pequeño afluente del Tigris, por lo que su importancia dentro de la red vial de Mesopotamia era secundaria, dependiendo de su conexión con Nínive. Esta elección geográfica, así como la relación política y administrativa entre ciudades, recuerda, aunque salvando las distancias históricas, la dinámica que existió entre París y Versalles durante el reinado de Luis XIV, o entre Madrid y El Escorial bajo Felipe II. La construcción de Khorsabad fue una estrategia deliberada de Sargón II para ostentar su poder ante todos los súbditos del vasto imperio asirio. La nueva construcción de la ciudad, sin el pasado de otros reyes que lo opacaran, le permitía recordar a todo el mundo en cada rincón, en cada escultura y en cada inscripción su autoridad y grandeza como rey. Pero además, queriendo facilitar la gestión de su imperio, buscó una ubicación práctica, lo suficientemente cercana a la verdadera capital, Nínive, la que funcionaba como el centro administrativo y económico del imperio. 

Contexto geográfico de Khorsabad en relación con las otras dos grandes capitales asirias, Nínive y Nimrud. Asur, más al sur tenía un función más histórico-religiosa. Detalle de la Memoria de Victor Place (1867). 



Mano de obra y dirección de la obra.

En un tiempo record, 11 años, levantó y decoró tamaña construcción que iguala en tamaño a Babilonia, Kalkhu y Nippur, y deja atrás fácilmente a metrópolis antiguas como Atenas, Jerusalén y Susa. Una enorme plataforma artificial en el lado norte de la ciudad sostiene una acrópolis repleta de palacios y templos. Esta área por sí sola es casi el doble de grande que Persépolis, el centro ceremonial del imperio aqueménida, amén de las decoraciones escultóricas y pictóricas.Todo esto fue posible ya que dispuso de tributos y obreros deportados desde todo el imperio, entre ellos los hebreos de la Biblia. Pero, tal vez lo más notable, fue el esfuerzo organizativo sin precedentes que impulsó el rey, que supervisaba constantemente los trabajos y encargaban de ejecutar las tareas específicas a los altos funcionarios del imperio, especialmente el tesorero Tab-shar-Assur y los gobernadores provinciales. 
«Hice fundar e instalé en esta ciudad gente de los cuatro rincones del mundo, de lenguas extranjeras, con diferentes idiomas, de las montañas y del país llano, tanto como la luz de los dioses (el Sol) roza sobre ellos, y los agarré a instancias de Assur, mi señor, por el poder de mi cetro. Para vigilarlos y guiarlos, encargué a verdaderos asirios de competencia universal que les enseñaran cómo comportarse y la reverencia debida a la deidad y al rey».
Inscripción fundacional de Sargón II

La presión que ejercía el rey podía ser muy agobiante, como atestigua la correspondencia entre el monarca y el gobernador de Kalkhu (Nimrud):

«Palabras del rey al gobernador de Kalkhu: 700 fardos de paja y 700 fardos de cañas,  deben estar disponibles en Dur-Sharrukin el 1 del mes de Kislev. Si hay un solo día de retraso, morirás».

Relieves del salón del trono con representantes tributarios de todos los pueblos. En el centro toro alado con cabeza humana o lamassu. Oriental Institute, University of Chicago. 


Tanto derroche de esfuerzo y riqueza serían despreciados a penas el rey muriera, pues su hijo, Senaquerib, la abandonaría al comienzo de su reinado y regresaría a Nínive. El motivo del abandono de una obra tan costosa es un misterio, aunque se sugiere que la desaparición del cadáver de Sargón en combate fue interpretado como un mal presagio. En los años siguientes, Dur Sharrukin fue escasamente ocupada y gradualmente cayó en el olvido hasta su redescubrimiento más de 2000 años después.

Detalle del relieve de Sargón II de la Fachada L (Patio I) del palacio de Khorsabad, 721-705 a. C. Alabastro, 3,30 x 2,30 m. Relieve traído al Museo del Louvre por Botta (1844). El rey, a la derecha, es reconocible por su alta tiara troncocónica y su mayor altura. Lleva una elaborada vestimenta, porta una espada al costado y sostiene un bastón de mando. A la izquierda, se encuentra un alto dignatario, quizá el príncipe heredero Senaquerib.


DUR SHARRUKIN. LA CIUDAD DE KHORSABAD O JORSABAD.


Historia de su descubrimiento.

El asentamiento fue excavado por Paul-Emile Botta, cónsul francés en Mosul, entre 1842-44, aunque lo hizo en la creencia de que estaba ante la ciudad de Nínive. Botta, si bien se mostraba sincero en su deseo de registrar con precisión sus hallazgos, tenía como principal objetivo recuperar estatuas y objetos de arte para su país. Carecía de la metodología sistemática y la tecnología de los excavadores actuales, y no reconoció ningún signo de estratigrafía en sus excavaciones. Sin embargo, a él le debemos las primeras vistas de las ruinas, inscripciones y artefactos arqueológicos. También delimitó el espacio amurallado e inició el rescate de las primeras estructuras y grandes relieves del sector noroeste del palacio. Al no poder llevarse todo a Francia, seleccionó ciertos relieves y dos toros alados, los mandó aserrar en piezas más ligeras y los envió al nuevo museo asirio del Louvre, que se inauguró en 1847. Lo documentó todo en 5 volúmenes, Monument de Ninive (1849-50), que ilustró muy bellamente el pintor orientalista Eugène Flandin, al que debemos las primeras reconstrucciones. 

Detalle de una de las ilustraciones de Monument de Ninive v. I, p. XI, de Botta y Flandin (1849). Se trata de un detalle de la reconstrucción hipotética sobre lo encontrado en una de las puertas de la fachada noroeste del patio VIII de palacio. 

La "rivalidad cortés" franco-británica. El inglés Austin Henry Layard aprovechó el vacío legal en el Imperio Otomano en la década de los 40 para excavar en la cercana Nimrud. En agosto de 1846, visitó Khorsabad por primera vez y regresó para excavar allí en noviembre de 1849. En ese año hizo varias intervenciones, incluyendo una en el Monumento X y una segunda en la Puerta B, de la que supuestamente extrajo los dos toros alados que exhibe el Museo Británico, inaugurado en 1850. Estamos en un momento en que Europa, en plena época del imperialismo, sentía verdadera pasión por la asiriología y competía entre naciones por demostrar que dominaban el mundo. Ni Botta ni Layard pudieron comprender la arquitectura de los edificios que descubrieron, y los planos que proporcionaron resultaron rudimentarios.

Lamassus de Khorsabad exhibidos desde 1850 en el Museo Británico. Alabastro. Dimensiones: 442 centímetros de altura por 447 centímetros de largo. Peso de 16 toneladas aproximadamente.

El gobierno francés tenía la firme intención de llevar a cabo una operación a gran escala en Asiria para demostrar su influencia en la región. Por eso, entre 1853 y 1855, Víctor Place, quien sucedió a Botta en el consulado de Mosul, junto con el fotógrafo Gabriel Tranchand y el arquitecto e ilustrador Félix Thomas, reanudaron las excavaciones en Khorsabad, identificando correctamente ya el sitio como la ciudad de Sargón II, Dur Sharrukin, gracias al desciframiento de la escritura cuneiforme realizado unos años antes. Esta iniciativa marcó el inicio de la primera excavación sistemática del yacimiento. Afortunadamente, Victor Place, quien se había formado como arquitecto, prestó mucha más atención a los ladrillos de barro que su predecesor. Su trabajo incluyó un meticuloso plano del palacio y audaces reconstrucciones que enriquecieron la comprensión de su arquitectura, aunque la precisión de estos es, en algunos puntos, algo dudosa..Que no excavó completamente ciertas salas es evidente por los descubrimientos que hicieron los arquitectos que vinieron en el siglo XX. Aún así, Place localizó y excavó parcialmente la muralla de la ciudad, alguna de sus siete puertas y varios edificios internos. También sacó a la luz setenta y ocho habitaciones del palacio, más de 9000 metros cuadrados. Aunque sus descubrimientos fueron de gran importancia, lamentablemente, casi todas las 200 cajas que contenían relieves y esculturas se perdieron cuando el barco y las balsas que los transportaban se hundieron en el río Shatt al-Arab al salir de Irak en mayo de 1855.

Ilustración de la memoria de Victor Place, Ninive et l'Assyrie, (1867), v. III, lámina 43. En ella Place se ufana de haber utilizado los mismos sistemas que los asirios para transportar por el Tigris los relieves: balsas de madera con odres de piel como flotadores.



Afortunadamente, Napoleón III le encargó que publicara las memorias en tres volúmenes de las excavaciones de Place con las ilustraciones de Thomas, Ninive et l'Assyrie, lo que no ocurrió hasta 1867, casi 15 años después. También tenemos los calotipos de Tranchand, lo que fue una gran novedad, ya que era la primera excavación en donde se utilizó la fotografía.

Victor Place y Gabriel Tranchand de pie sobre las cabezas de los toros alados en la excavación de la puerta 3 de la muralla, que todavía conservaba los lamussu in situ y el arco de medio punto que sostenían. Foto de 1852. Esta es la primera excavación en la que se utilizó la fotografía como medio de documentación arqueológica.


El tercer volumen de Place contenía planos del yacimiento y los edificios, reconstrucciones de diversas estructuras, dibujos de diversos relieves y otros hallazgos. El plano general del palacio y de la ciudad de Sargón II, que todavía se difunde más en los medios como el aspecto de la ciudadela de Dur-Sharrukin, es la que se publicó aquí. Hay que decir, que tomando evidencias arqueológicas, también se hizo con algo de "imaginación", especialmente en lo que respecta a la zona del palacio que sobresale de las secciones noroeste y noreste de la muralla de la ciudad o en sus accesos por rampas.

Reconstrucción de la ciudadela de Khorsabad, según Victor Place (1867).

En esta obra de Place, también encontramos reconstrucciones de edificios, como murallas, puertas y templos, que destacan por su gran fantasía artística. Estas representaciones han dejado una profunda huella en la percepción popular y académica de la arquitectura asiria.

Reconstrucción de la puerta M del palacio de Khorsabad, acuarela de Félix Thomas en Nínive y Asiria de Victor Place (1867). 


Tras el trabajo de Botta y Place en Khorsabad, no se realizó ninguna otra exploración arqueológica importante del sitio hasta 1929-1935,  cuando arqueólogos norteamericanos del Oriental Institute de Chicago reanudaron las excavaciones del sitio de Khorsabad. Las tres primeras temporadas, entre 1929 y 1932, fueron dirigidas por Edward Chiera (1929), y las cinco restantes por Henry Frankfort y Gordon Loud. El resultado fueron dos volúmenes de la serie Publicaciones del Instituto Oriental: Khorsabad, Parte I: Excavaciones en el Palacio y en una Puerta de la Ciudad, de Loud, con capítulos de Frankfort  en 1936; y Khorsabad, Parte II: La Ciudadela y la Ciudad, de Loud en 1938. 

El arqueólogo Edward Chiera en 1929 sosteniendo una vara de escala junto a uno de los Lamassu que enviaría al Oriental Institute de Chicago.


Los trabajos arqueológicos del Instituto Oriental de Chicago fueron selectivos y no afectaron a todo el yacimiento. Obtuvieron notables piezas, en especial esculturas de toros alados. Pero sus contribuciones más significativas fueron las de aportar mayor rigor científico a las excavaciones ya realizadas en el siglo XIX en palacio, edificios residenciales de la ciudadela y en parte de la muralla. Con los nuevos hallazgos rediseñaron las reconstrucciones y los planos y plantas que había realizado Place. Por otro lado, pusieron gran detalle en testificar los métodos de construcción y en encontrar razones para las funciones de sus estructuras. En los dos volúmenes de la memoria se presentaron numerosas fotografías de las edificaciones, objetos y diversas inscripciones halladas in situ, que confirmaban o matizaban las excavaciones previas de Botta y Place.
 
Reconstrucciones de la ciudadela según Loud (1938). En la esquina inferior izquierda, el conjunto amurallado de Dur Sharrukin y la ubicación de la ciudadela y palacio (1 y 2) sobre él. La reconstrucción en la misma imagen señala con números algunos de los edificios o espacios de la misma. Loud logró insertar la restauración que hizo Place (1867-1870) del palacio al utilizar una perspectiva, orientación y estilo de ejecución parecidas, pero con las modificaciones que aportaron las excavaciones del equipo americano (1929-35). Las partes más diferentes de la reconstrucción de Loud es que introdujo los hallazgos de la primera plataforma de la ciudadela con los palacios señoriales (4), el templo de Nabu y la murallas con puertas de acceso a la misma (5). En la segunda plataforma, modificó su forma de acceso a través de una rampa frontal (4) y suprimió la rampa lateral norte y las escalinatas frontales. También modificó la fachada principal de palacio y alzó el Salón del Trono (2). 


Todas las aportaciones del IO de Chicago fueron muy positivas, aunque algunas de ellas contribuyeron a crear alguna confusión entre quienes no eran expertos en la materia. Esto se debió, en parte, a los cambios en las nominaciones de sectores, salas y puertas, que coexistieron con las que previamente había asignado Victor Place. Por ejemplo, la zona que anteriormente Place consideraba el "harem" ahora se designa como el sector de templos del palacio. Así mismo, el Patio VII de Place pasó a llamarse Sala 7 o Salón del Trono. Además, las fachadas de los patios, que antes se identificaban con letras, ahora se referían por su orientación. Aún hoy en día, persisten publicaciones que reflejan esta confusión.

Plano de Victor Place de la segunda plataforma o de palacio con el añadido de dos óvalos (propios) para recalcar donde el equipo arqueológico norteamericano cambió la denominación. 






Las fuentes primarias escritas que nos han permitido conocer el edificio. 

Las ruinas de las ciudades antiguas generalmente dejan muchas preguntas sin respuesta, pero Dur-Sharrukin constituye una excepción, puesto que la construcción de la ciudad, como ya hemos visto por las citas, está bien documentada por medio de fuentes escritas primarias y arqueológicas. Se han recuperado todas ellas en "The royal inscripcions of Sargón II, king of Assiria (721-705 BC)" , por Grant Frame (2021). Pongamos algunos ejemplos:
  • Las tablillas fundacionales en diversos metales preciosos que Sargón II enterró en una caja de piedra en los cimientos del palacio. En ellas se narraban aspectos ideales y detalles a cerca de la construcción del edificio y se vertían maldiciones contra cualquiera que intentase dañar los edificios. 
  • Docenas de cilindros prismáticos o de forma de barril  encontrados en todas las excavaciones realizadas hasta ahora. Estos conmemoran en épicos textos, inscritos en acadio, la fundación de Dur-Sharrukin por Sargón. 
  • Semejantes mensajes se han encontrado en las inscripciones de los genios protectores con tiaras y cuernos, enterrados como figurillas fundacionales de terracota en los cimientos de los templos y plazas.
  • Las inscripciones de los seres híbridos como los toros alados (lamassu) que protegían las puertas del palacio. Numerosas inscripciones reales talladas en los muros y otras partes de los palacios y templos proporcionan un relato oficial de la historia de la construcción de la ciudad y su historia se complementa con los relieves del palacio real que ilustran episodios seleccionados del proceso de construcción en forma visual. Algunas de las inscripciones se han perdido o se encuentran hoy bajo tierra, pero de ellos conservamos los dibujos precisos publicado en las memorias de Botta y Place.
  • Además, se han hallado en Nínive parte de la correspondencia de Sargón II, que ofrecen una visión más realista del proceso de construcción, mostrando su implicación directa y la presión constante sobre los responsables para completar el proyecto rápidamente. A diferencia de las inscripciones reales, que se escribieron para glorificar las hazañas del rey y, por lo tanto, se detallan considerablemente la magnificencia de los edificios, murallas y parques erigidos en la ciudad, el énfasis de las cartas recae en asuntos prácticos como la planificación, organización y supervisión de las obras, o la adquisición de mano de obra y materiales de construcción. Problemas y dificultades encontrados en la ejecución de las obras.
Depósitos fundacionales: figura de terracota (Museo del Louvre), tablilla de oro (Museo del Louvre) y cilindro prismático (Museo de Israel en Jerusalén), tres ejemplos de inscripciones de fundación encontradas en distintos espacios de los cimientos de Khorsabad. Además, detalle de la inscripción protectora en toro alado (Museo del OI de Chicago). 













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Otros artículos de esta serie:
  1. El palacio asirio. El palacio de Khorsabad de Sargón II. Introducción, contexto y fuentes. (1/4)
  2. Khorsabad. Descripción del plano urbano, murallas, puertas y ciudadela. (2/4)
  3. Khorsabad. Recinto templario y el palacio privado y público. Decoración relieves. (3/4)
  4. Khorsabad. Análisis, interpretaciones y nuevas perspectivas desde finales del siglo XX. (4/4)
Tal vez también te interesen alguno de estos otros artículos sobre la arquitectura mesopotámica.

El artículo en "X".
 

viernes, 25 de abril de 2025

BABILONIA. PALACIOS Y TEMPLOS. Del mito a la realidad arqueológica. (4/4)

En esta serie sobre Babilonia, es hora de que nos centremos en los aspectos arquitectónicos sustanciales: los edificios que reflejan el poder político y religioso, es decir, los palacios y los templos. En el primer capítulo, abordamos la rica y compleja historia de la ciudad; en el segundo, presentamos las fuentes documentales y arqueológicas que nos han permitido su descubrimiento. En el tercer capítulo, comenzamos a hacer un acercamiento arquitectónico a través del análisis de su sistema defensivo, poniendo especial énfasis en la reconstruida puerta monumental de Ishtar. Ahora, es necesario resaltar la espectacularidad de los edificios que reconstruyó Nabucodonosor II y que le dieron la gloria en el mundo antiguo. Para ello, haremos una descripción detallada de sus características arquitectónicas y decorativas y, además, se examinaremos las limitaciones y desafíos a los se han enfrentado los arqueólogos al interpretar los hallazgos, así como las hipótesis que han surgido en torno a la existencia de los famosos Jardines Colgantes o el verdadero aspecto del bíblico zigurat.

Reconstrucción idealizada en acuarela del ilustrador gráfico Stephen Conllin. Si bien la puerta de Ishtar y las murallas son bastantes cercanas a la realidad arqueológica, no se puede decir lo mismo, por ejemplo, del zigurat, cuya escalinata de acceso no se orienta hacia el sur, o de la introducción de los supuestos Jardines Colgantes en el palacio sur.

El interior de la ciudad.

La gran avenida procesional, que hemos conocido en el anterior capítulo, se adentraba rectilínea desde el norte hasta el sur de la ciudad. En los 900 metros de vía que se han excavado dentro de los muros, los arqueólogos constataron que dejaban, en el lado occidental hasta llegar al Éufrates, los palacios y templos principales y, en el oriental, algunos templos menores y barrios residenciales. Por tanto, era lógico concluir que esta vía no solo funcionaba como el eje vial básico y de conexión urbana, sino que también era la arteria que conectaba los principales espacios de representación política y religiosa, como los palacios reales y el complejo templario de Marduk en el barrio central de Eridu. Es decir, la avenida no solo tenía una función urbanística estructural, sino que también era un escenario para ceremonias y procesiones religiosas, como el Año Nuevo babilónico, que celebraban el poder del rey y la divinidad de Marduk, reforzando la conexión entre el poder terrenal y lo divino. 

Imagen que incluye las principales estructuras excavadas de la Babilonia de Nabucodonosor II en torno al eje de la avenida procesional. El plano está renombrado sobre el plano de Pedersen (2021).






Los palacios de Nabucodonosor II.

Durante la larga historia de Babilonia, la ciudad albergó varios palacios, aunque sólo se conocen los de la época neobabilónica. En el reinado de Nabucodonosor II, se han identificado arqueológicamente tres palacio: "Palacio Sur" y el "Palacio Norte", ubicados en el recinto interior del sector oriental, junto a las murallas y baluartes del río. Y, además, “Palacio de Verano”, aislado más al norte, apoyado en el interior de la muralla exterior y el río. Las funciones exactas de estos palacios y sus interrelaciones no se conocen con certeza. Por ello, me limitaré a describir lo que se ha recuperado arqueológicamente y a mencionar algunas suposiciones e hipótesis al respecto.;

El sector palaciego al norte del recinto amurallado interior de Babilonia, delimitado entre la via procesional de Ishtar, el foso y el río Éufrates. A la derecha, el palacio del sur, el más antiguo, pero reformado en tiempos de Nabucodonosor II. En el centro, la antigua muralla (blanco) y la puerta de Isthar. A la izquierda, el nuevo palacio del norte con dependencias divididas por la vía procesional. Sobre el foso y el río, los poderosos baluartes amurallados. Imagen renombrada  sobre reconstrucción de Pedersen (2021)






- El "Palacio del Sur"es el más conocido de los palacios reales de Babilonia. Adosado a la muralla interior, era un enorme edificio trapezoidal que medía 322 × 190 metros en sus lados de largo por ancho más grandes. El acceso se realizaba a través de una puerta monumental situada al este, en la Vía Procesional, cerca de la Puerta de Ishtar. Este edificio presenta una planta compleja, fruto de una larga historia de reconstrucciones. Según las interpretaciones de los arqueólogos, se organizaba en torno a cinco patios que se suceden de este a oeste, facilitando la comunicación entre las distintas áreas. Las habitaciones de la parte norte parecen haber tenido una función administrativa, mientras que las de la sur servían como apartamentos reales. Sin embargo, no es tan clara la separación de espacios entre estas dos funciones como en los palacios asirios. 

Palacio sur, planta y reconstrucción. Vista desde el norte hacia el sur. En la imagen superior, planta de las excavaciones alemanas con 5 patios grandes y 50 pequeños (en verde), además de unas 600 habitaciones. Las comunicaciones principales están marcadas en rojo. Los pasillos principales que conectaban todas las salas y patios menores en amarillo. Las escaleras que conducían a un piso superior o a la azotea están indicadas en azul. Se marcan las ubicaciones de los archivos cuneiformes N1 y N3. Este plano es de elaboración propia basado sobre el de Pedersen (2005) y, a su vez, en Koldewey (1931). En la imagen inferior reconstrucción sobre Byzantium1200.







El tercer patio, en el centro del edificio, era el más grande de todos, con dimensiones de 66 × 55 metros. Desde él se accedía a una gran sala rectangular en el lado sur, de 52 × 17 metros, conocida como el salón del trono o lugar para las audiencias públicas del rey. El acceso desde el patio al salón del trono era a través de tres puertas abovedadas. La abertura más grande, la central, medía 5,8 m de ancho,  mientras que las laterales tenían un ancho de 3,8 m cada una. La puerta central parece haber sido concebida para tener 10,3 m de ancho, pero durante la construcción original se redujo a 5,8 m. Las paredes de este lado del patio estaban lujosamente decoradas con ladrillos vidriados que representan leones, así como palmeras estilizadas y motivos florales. 

Patio principal frente a la sala del trono, mirando al sur. Fachada de unos 53 m con decoración de ladrillo vidriado. El zigurat asoma por detrás, a unos 600 metros de distancia. Pedersen (2021). La gran anchura de la sala, de 17,5 m, es mayor que la de los palacios asirios, y los enormes muros largos norte y sur, cada uno de 6 m de grosor, plantearon interrogantes sobre la construcción del tejado durante las excavaciones alemanas. Koldewey opinó que estuvo cubierto por una construcción abovedada de ladrillo. Sin embargo, E. Heinrich presentó posteriormente argumentos a favor de se usaron vigas de madera para techar esta sala, lo cual parece técnicamente más apropiado para entender la función de unos muros tan gruesos y, sobe todo, porque los textos de la época alababan el uso de troncos de cedro del Líbano para los techos de los palacios reales. 



La decoración estaba compuesta por una serie de árboles estilizados, algunos motivos florales y geométricos y un friso de leones en relieve. Esta decoración encerraba una clara simbología. El árbol (la palmera) era signo de fertilidad y longevidad; y el león, símbolo de la diosa Ishtar, representaba posiblemente la fuerza y la pujanza del rey.








- El "Palacio del Norte" fue claramente construido en tiempos de Nabucodonosor II para ampliar el Palacio del Sur, con el que estaría unido a través de la antigua muralla interior. El palacio se levantó sobre una terraza, formando una especie de ciudadela de planta rectangular de menor tamaño que el Palacio Sur (170 a 180 × 115 a 120 metros). Contaba con dos grandes patios que daban acceso a varias estancias, las cuales fueron mal identificadas durante las excavaciones debido a la erosión del sitio. El edificio estaba protegido por el “Bastión Norte”, que se extendía hacia el foso y el Éufrates. Las inscripciones de Nabucodonosor parecen indicar que este palacio fue construido como un espacio de placer, una verdadera residencia real. Por ello, se ha querido identificar aquí los "famosos" jardines colgantes de la lista de maravillas que elaboraron los griegos. Según esta tradición, recogida por Beroso "El Caldeo" (290 a. C.), Nabucodonosor los construyó para que su esposa, hija de un rey medo, no echara de menos el paisaje montañoso de su tierra natal. 

Reconstrucción del palacio norte por Pedersen (2021) y planta, según excavaciones alemanas. Se muestran terrazas escalonadas y plantaciones basadas en los textos cuneiformes para dar una ubicación hipotética a los "Jardines Colgantes" de la tradición griega. Se incluye un canal de 13 metros de ancho que discurriría de oeste a este por el interior del Palacio Norte. Es solo un intento de explicar estructuras que probablemente tenían un aspecto diferente.



Es evidente que el rey deseaba tener un palacio apropiado para vivir y para impresionar al pueblo a través de una espectacular arquitectura, la riqueza de los materiales y del contenido de las habitaciones y las áreas exteriores. Los fragmentos encontrados durante las excavaciones, que incluyen magníficas decoraciones de ladrillo y de esculturas de piedra, sugieren el esplendor original del lugar. Incluso es factible que el palacio tuviera un jardín aterrazado que impresionara a los visitantes de Occidente. Sin embargo, sobre éste último se duda de su existencia en la actualidad. Esto se debe a que no sólo no se han encontrado pruebas arqueológicas claras, sino a que tampoco hay textos del propio Nabucodonosor II o de autores más fiables, como Heródoto o Plinio el Viejo, que atestigüen dicha construcción. Los relatos que mencionan los jardines provienen de autores que no visitaron Babilonia y que, en ocasiones, aportan confusión sobre la historia de Mesopotamia, como Diodoro de Sicilia, Quinto Curcio, Flavio Josefo o Estrabón.

Relieve artificialmente coloreado para hacer comprensible el conjunto. Representa al rey asirio Asurbanipal en Nínive contemplando monumentos creados por su abuelo, Senaquerib (704-681 a. c.). En la imagen el rey admira un jardín exuberante y bien cuidado. Un acueducto arqueado dirige el agua a diferentes acequias para regar todo el jardín. Los árboles están plantados en pendientes empinadas y escalonadas, una disposición similar a las descripciones de los Jardines Colgantes de Babilonia. Relieve de yeso de los Jardines de Nínive, Palacio Norte, Irak. 645-635 a . C. Museo Británico de Londres.



- A más de dos kilómetros al norte de los palacios norte y sur, en la actual Tell Babil, los excavadores alemanes descubrieron un edificio al que llamaron el "Palacio de Verano". Esta denominación se debe a que las habitaciones parecían estar ventiladas por una especie de conducto de aire, utilizado para enfriar las habitaciones durante períodos de calor intenso. Probablemente erigido hacia finales del reinado de Nabucodonosor II, las inscripciones indican que tenía una función más bien defensiva. Al estar al norte, situado junto al Éufrates y apoyado en la muralla exterior actuaba como recinto adelantado a las defensas principales al modo de gran ciudadela o albarrana. Sólo quedan sus cimientos, dejando al descubierto un edificio de planta cuadrada (250 m de lado) organizado en torno a dos amplios patios, que fue remodelado varias veces después del periodo neobabilónico.

Palacio de Verano. Alzado de sus muros según Pedersen (2021).








L
Los templos de Babilonia durante el reinado de Nabucodonosor II.

En esta sección, ofreceremos una visión general de los templos de Babilonia durante el período neobabilónico. Las fuentes serán las proporcionadas por las excavaciones alemanas e iraquíes y los textos cuneiformes como la tablilla IV del Tintir de Babilonia o la estela Olsen y otros documentos antiguos. Y, por supuesto, las interpretaciones y análisis de los arqueólogos más actuales.

De los 43 templos enumerados en el Tintir, sólo ocho de ellos han sido excavados. E incluso, los cuatro situados más al norte se han reconstruido en el parque arqueológico para la visita turística (Nabu, Ištar, Ašratum y Ninmah). Sin embargo, en este artículo sólo vamos a analizar el principal complejo de culto de Babilonia, el dedicado al dios de la ciudad, Marduk, conocido como el Esagil, término que puede ser a veces confuso, pues con él se puede designar solo al templo o a todo el santuario, incluido el zigurat. El complejo religioso estaba situado en la zona de Eridu, el barrio sagrado del centro de la ciudad. Veamos sus dependencias de sur a norte. 

Vista aérea y plano adaptado de las excavaciones alemanas de 1923 del complejo sagrado del Esagil con el Etemenanki (zigurat), su recinto y el templo de Marduk. Tanto la fotografía como el dibujo resaltan la excavación del zigurat en torno al núcleo de piezas de adobe, de 60 x 60 metros, y la zanja de 15 metros de ancho, en color oscuro, al realizar la excavación de los cimientos. 


- Al sur del complejo sagrado se levantaba el Esagil o templo dedicado a Marduk, el dios principal de Babilonia. Topográficamente, es el montículo de Amran, el segundo tell más alto de Babilonia. Este templo era el corazón de la ciudad y se asociaba estrechamente con el zigurat o Etemenanki. Estaba situado al oeste del tramo sur de la Vía Procesional que discurría desde la puerta de Ishtar, y al sur del recinto del zigurat, separado por éste último por la vía que continuaba hacia el puente del Éufrates. El Esagil se menciona en textos cuneiformes por primera vez durante el período dinástico temprano, alrededor del 2400 a. C., aunque no se han descubierto restos arqueológicos de esta época. Sin embargo, es seguro que existía durante el período babilónico antiguo, a partir de 1835 a. C. Más de mil años después, el rey neobabilónico Nabucodonosor II lo reconstruyó durante los primeros años de su reinado, elevando el piso aproximadamente 1,5 metros. En la historia reciente, se levantó sobre sus ruinas el santuario de Amran ibn Ali, quien murió en la batalla de al-Nahrawan en el año 658 d. C. 

Vista aérea actual con localización de los referentes geográficos contemporáneos como el río Éufrates, el palacio de Sadam Hussein o el santuario de Amran ibn Ali (enmarcados en negro y flecha negra) y los edificios neobabilónicos más significativos en su estado de reconstrucción o lugar de excavación, hoy montículos arqueológicos (enmarcados y flechas en rojo). 


Los restos del templo de Marduk fueron parcialmente excavados durante la expedición alemana de 1900. Se encontró el suelo a unos 20 m por debajo de la superficie actual realizando un gran pozo de 20 x 20 m, y sondeos posteriores más pequeños. Poco más se pudo hacer puesto que parte del mismo se encontraba bajo el santuario musulmán de Amran. 

Fotografía de octubre de 1900 en que se muestra la profundidad de la gran zanja excavada en el templo de Marduk. Los trabajos realizados fueron ingentes para retirar las toneladas de arena con la que se cubría la parte descubierta del suelo del patio y de restos de muros de las habitaciones 6 y 12. Foto de Koldewey. Hoy en día, esta zanja se encuentra de nuevo enterrada.

Los trabajos revelaron dos secciones distintas. La primera era el templo principal, de planta casi cuadrada y una superficie aproximada de 6.180 m². La segunda parte era un anexo al este de la entrada principal, que contaba posiblemente con dos patios y dependencias en torno a ellos que sumaban otros 9.170 m³, lo que hacía un total de 15.350 m².

Esagil o templo de Marduk en Babilonia durante el reinado de Nabucodonosor. El edificio principal, y más antiguo, se encontraba a la izquierda, con muros exteriores y patio atestiguados arqueológicamente. El anexo, que está en primer plano, cuyo contorno se conoce no pudo ser excavado. Es posible que existieran varios edificios más en el complejo de Esagil, ahora bajo el tell de Amran. El recinto del zigurat se encuentra al norte, separado del templo por una vía que llega hasta la puerta del puente. Reconstrucción realizada por Pedersén (2021).

Los muros exteriores que rodeaban el edificio presentaban un elaborado esquema de contrafuertes salientes y huecos, que confería a la fachada una estructura semejante a la de una muralla. Al menos las cuatro fachadas exteriores del edificio principal contaban con una puerta de entrada en el centro, flanqueada por dos torres. Un revoco blanquecino de cal y yeso embellecía el adobe con el que estaba construido. El patio central medía aproximadamente 31 × 36 metros, desconociéndose el tamaño de la cella de Marduk, ya que no fue excavada.

El Esagil o "Casa de la sublime morada" era el santuario del dios Marduk. Reconstrucción de Byzantium1200. La reconstrucción ha creado un caserío que agobia al edificio y que posiblemente no existiera, al menos en su conexión con el recinto del Etemenanki.



-El recinto sagrado del zigurat o períbolo se situaba entre la Vía Procesional, al este, y el río Éufrates, al oeste, y entre el templo propiamente dicho de Marduk a 90 metros al sur del que formaba parte y el Palacio Sur (al norte). Era un recinto amurallado que limitaba un espacio que medía más de 460 x 420 m de longitud en sus lados máximos y abarcaba una superficie total de unos 180.000 m² o 18 ha. Ocupaba, por tanto, una vasta superficie de la ciudad, justo en el centro de la misma. 

Reconstrucción de Pedersén (2021) del centro de la ciudad. el foco se pone sobre el recinto amurallado del Etemanki, pero se puede ver, la vía procesional que unía el recinto, al norte, con los palacios y la puerta de Ishtar y, al sur, con el Esagil y el puente sobre el Éufrates. 

Este períbolo amurallado estaba construido con adobe crudo y con pilastras y rebajes en el exterior de los muros que lo reforzaban. Tenía puertas en los cuatro lados y edificios interiores anexos con habitaciones. Las puertas principales estarían al sur con un acceso de puerta triple, que lo conectaba con el Esagil. Al este, también poseía una puerta monumental, incluso más grande que las anteriores, que conectaba el Etemenanki con el camino sagrado de la procesión. Los edificios interiores del este, siempre unidos a la muralla por el interior, pudieron ser almacenes y edificios administrativo del santuario, pues el Esagil de Marduk era un templo dotado con numerosas tierras y que empleaba a una gran cantidad de esclavos y dependientes. Sin embargo, de estos edificios apenas se rescataron algunos restos arquitectónicos y unos pocos artefactos. Incluso el la esquina sureste  es una suposición puesto que estaba arrasado. Por ello, todo son especulaciones, incluso en 1913 Koldewey conjeturaba que las cámaras amuralladas del oeste, por su simplicidad, estaban adaptadas para albergar a numerosos peregrinos, que podían residir allí y tener acceso directo a los grandes patio y, que, en cambio, los edificios del sur pudieron ser viviendas sacerdotales.

Fachada noreste del períbolo amurallado del zigurat. Se conserva el muro de adobe sin cocer del recinto y también se aprecia cómo la Vía Procesional también fue elevada. Foto: Koldewey, agosto de 1909.
- El zigurat o E-temen-anki ("Casa, plataforma de cimentación del cielo y la tierra") era el edificio escalonado dedicado al dios mesopotámico Marduk, que se dice inspiró el mito bíblico de la Torre de Babel. Se construyó originalmente en la época de Hammurabi (1792-1750 a. C.), pero la restauración y ampliación comenzaron bajo el reinado de Nabopolasar y se finalizaron tras 43 años de trabajo bajo el reinado de Nabucodonosor II (604-562 a. C.). Se calcula que se necesitaron al menos 17 millones de ladrillos. Este rey es el que le dio el aspecto definitivo como una plataforma escalonada alzada en el amplio patio del recinto sagrado al norte del templo principal y reconstruyó su espacio superior o sancta sanctorum con ladrillos vidriados azules. Sin embargo,este aspecto duró muy poco, puesto que, cuando el rey persa Ciro en el 538 a. C. conquistó Babilonia, derribó las tres rampas de acceso para que la torre no pudiera utilizarse como fortaleza. Debido a los daños estructurales causados ​​por el agua al retirar las rampas, Alejandro Magno derribó gran parte de lo que quedaba del edificio para reconstruirla en el año 331 a. C., pero que no llegó a completarse, dejando levantada sólo una base del primer piso.

El Etemenanki era un gran zigurat que se levantaba al norte del Esagil. Era el edificio principal de un complejo. Un zigurat es una torre mesopotámica piramidal y escalonada. El nombre significa “casa del fundamento del cielo y la tierra”. A este recinto sagrado se lo identificó con la famosa Torre de Babel de la que habla la Biblia. Torre de Babel. Una reconstrucción de Rocío Espín, con algunas licencias artísticas.


El conocimiento sobre sus aspecto y dimensiones durante muchos años ha provenido de la Tabla de Esagil, una tablilla cuneiforme encontrada en Uruk del 229 a. C., copia de un texto más antiguo (hoy en el museo del Louvre de París). El texto describía sus dimensiones: una base es cuadrada, de 91,5 × 91,5 m (8400 m² o 0,84 ha) y una altura también de 91,5 m. Herodoto también habló sobre las dimensiones y su forma escalonada. Pero hasta 1913, los arqueólogos alemanes  que excavaban Babilonia no aportaron datos científicos sobre los que trabajar. Koldewey confirmó sólo las dimensiones de la base, puesto que sacó a la luz un núcleo de adobes de 60 x 60 metros, que habrían estado revestidos por una franja de 15 metros de ladrillos cocidos en sus cuatro lados, completando las dimensiones a 90 metros aproximados de base. Sin embargo, ni estos ladrillos cocidos se encontraron puesto que en 1886, antes de que comenzaran las excavaciones, todos ellos fueron utilizados por los habitantes locales para las obras cercanas de una presa, dejando el núcleo de adobe sobresaliendo unos dos metros y una zanja cuadrada de 15 metros de ancho que se inundó por las aguas freáticas del río. Koldewey atestiguó también que en el lado sur había tres escaleras de acceso a las plantas superiores: una frontal y dos laterales.

Estado actual de las ruinas de la zona de excavaciones del Etemanki. Se observa el núcleo cuadrado central de adobes de 60 x 60 metros y las zanjas con vegetación del revestimiento de ladrillos vidriados sustraídos, así como la zanja de los cimientos de la escalinata de acceso sur. Las zanjas se reabrieron en los años 50 en las excavaciones llevadas a cabo por Scmidt.


Desde entonces, ha habido mucha polémica sobre las dimensiones y el aspecto físico del zigurat (veáse, Schmid, Hansjörg, "Der Tempelturm Etemenanki in Babylon" (2024). Archive of Mesopotamian Archaeological Reports (AMAR). 295). Unas hipótesis apuntaban a menos pisos o inferior altura, otros recreaban escaleras laterales empinadísimas para acceder a los pisos superiores. Otras hacían pensar en que en el núcleo de los pisos se construirían salas y puertas abovedadas de acceso. No me voy a parar en ellas, porque todas son fruto de la fantasía, aunque sí ofrezco debajo la versión de Koldewey.

En el dibujo de abajo, una de las primeras versiones sobre el zigurat de Babilonia, aportada por el propio Koldewey  en el año 1919.
Sin embargo, en el siglo XXI , gracias a una nueva estela, que salío al mercado clandestino de antigüedades en la década de los 90 y que hasta el 2023 se encontraba en la colección Schøyen de Oslo, se ha podido dar solución a algunos de los aspectos de este zigurat mítico. En esta estela, llamémosla estela Schøyen, aparece la imagen de Nabucodonosor II y la representación de un zigurat y de la planta del edificio que lo corona.

Los dos pedazos de la estela Schøyen de basalto negro, de 47 cm de alto, 25,5 cm de ancho y 11 cm de fondo. 604-562 a. C. Estuvo durante algunos años en la Colección Schøyen, Oslo, pero desde 2024 fue devuelta a Irak y se encuentra en el museo de Bagdad. La estela fue encontrada en 1990 en dos pedazos entre el zigurat y el Esagil. La inscripción relata el proceso de reconstrucción del Etemenanki de Babilonia bajo el reinado de Nabucodonosor y, que para ello, el rey movilizó mano de obra "de todo el mundo", dando origen al mito de la Torre de Babel que se cita en la Biblia. Foto y texto en Andrew George, ed.: Cuneiform Royal Inscriptions and Related Texts in the Schøyen Collection (2011) y Pedersén (2024). Foto y dibujo O. Pedersén.



Conociendo la medida arqueológica, ofrecida por Koldewey, de una base cuadrada de 90 metros de lado,  Olof Pedersén (2024) ha relacionado esta medida con las dimensiones de los pisos reflejados en la imagen de la estela Schøyen y ha hecho la reconstrucción más verídica sobre su altura y su aspecto real. De esta manera, comenzando desde abajo, ha obtenido las alturas aproximadas de las terraza: la primera terraza tendría entre 27,1 a 29,3 m y las cinco restantes, entre 10 y 8 metros de altura, mientras que el edificio que corona, se elevaría sobre unos 20 m de altura. En resumen, se trataría de una torre escalonada de aproximadamente 73 m de altura compuesta por seis terrazas, y en la cima, se alzaría un sancta sanctorum de unos 20 m de altura, lo que supondría un total, 93 metros. Una altura cercana a la que daba el texto de la tablilla de Esagil. También ha calculado lo que medirían el suelo de las terrazas que rodearían cada piso: unos 5 m hasta el borde de la inferior, posiblemente 4 m horizontal y 1 m de parapeto o, lo que es lo mismo, 3 ladrillos de ancho. La sexta terraza tendría un espacio mayor de 6 m alrededor del templo, con 5 m plano y un parapeto de 1 m de ancho. Todas los pisos tendrían muros macizos con contrafuertes.

Dibujo de Pedersen reconstruyendo el grabado arquitectónico de la estela Schøyen.



Pedersén,  sin embargo, no aporta solución al problema del acceso entre plantas y tampoco tiene en cuenta lo que afirman algunos arquitectos (Montero, 2004), sobre la incapacidad de resistencia estructural de la masa de adobes de la base para sostener una altura del edificio superior a 66 metros. Por lo que su reconstrucción virtual resulta que tampoco es una versión definitiva.

Reconstrucción de Pedersén (2021) del zigurat de Babilonia, teniendo en cuenta las evidencias arqueológicas y la estela Schøyen. Que el edificio superior sea azul es porque así lo indicaban las fuentes primarias, «De Etememanki, construí la cima con ladrillo esmaltado de azul brillante» .



La estela Schøyen también representa sobre el zigurat el plano del templo que se erigiría en el ápice del zigurat. Del análisis del mismo se concluye que estaría formado por gruesos muros exteriores reforzados con contrafuertes y que tendría un complejo sistema de cámaras interiores que rodearían la cella central. En el grabado de la estela se intuyen dos puertas de entrada retranqueadas y un patio central. La planta y la forma de construcción es semejante a la de otros templos menores encontrados en la ciudad, pero a menor escala, como los de Nabu, Ninmah o Isthar, que en este artículo no vamos a comentar.
 
El templo de Ninmah en Babilonia, reconstruido en la década de los 80 del siglo XX,  se encuentra cerca de la puerta de Ishtar y del palacio Sur.




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Espero que esta serie de artículos no sólo haya contribuido a la comprensión de la arquitectura babilónica y sus monumentos, sino que también haya invitado a reflexionar sobre la interacción entre el arte, la religión y el poder en la antigua Mesopotamia, una de las civilizaciones más fascinantes de la historia antigua. Por otro lado, también han tenido otro propósito, el resaltar la relevancia de la arqueología en la reconstrucción de nuestro pasado colectivo.

Este artículo forma parte de un conjunto:


- BABILONIA. LA CIUDAD  DE NABUCODONOSOR II. La maravilla que asombró a los griegos. (1/4)