domingo, 15 de junio de 2025

KHORSABAD. EL PALACIO PRIVADO Y CEREMONIAL. ESTRUCTURA ARQUITECTÓNICA Y DECORACIÓN FIGURATIVA. (3/4)

En los artículos anteriores, hemos explorado la figura de Sargón II y la fundación de Dur Sharrukin, así como la estructura urbanística de la ciudad y la ciudadela que alberga el impresionante Palacio de Khorsabad. En este tercer artículo, nos adentraremos en la arquitectura y decoración del palacio propiamente dicha, destacando las innovaciones en su diseño y la monumentalidad de sus espacios. A través de un análisis detallado de sus entradas monumentales y los grandes patios ceremoniales, así como las salas públicas y privadas que albergaba, se revelarán las intenciones políticas y simbólicas que Sargón II buscó plasmar en este majestuoso edificio, reflejando su poder y la grandeza de su reinado. Dejamos para un cuarto artículo las nuevas líneas de investigación sobre el palacio.




Dur Sharrukin en el contexto de la arquitectura palaciega asiria.

Sargón II se inspiró en Kalhu (actual Nimrud) para planificar el urbanismo de su nueva ciudad. Esta había sido la capital del Imperio asirio aproximadamente 150 años, desde su construcción por Asurnasirpal II en el siglo IX a.C., hasta que Sargón II inauguró Dur Sharrukin en el año 706 a.C.. Ambas ciudades poseían un recinto de dimensiones y forma muy parecidas, que incluía dos espacios amurallados internos: una ciudadela que albergaba el palacio real, las dependencias administrativas y los templos más importantes de la ciudad, y otro edificio situado casi en el lado opuesto, conocido como palacio militar o cuartel, pues unía las funciones residenciales y militares.

Plantas comparadas de las ciudades asirias de Dur Sharrukin y Kalhu. El palacio de Khorsabad tiene aproximadamente la misma orientación que la ciudad y mide aproximadamente 200 metros en su punto más ancho y 300 metros en el más largo, unas 10 ha.
También la residencia real de Dur Sharrukin presenta una notable similitud estructural con el Palacio del Noroeste de Kalḫu, ya que ambos separaban claramente los espacios privados de los públicos y ambos estaban compuestos de enormes estancias organizadas en torno a grandes patios. Las principales diferencias entre estos dos palacios radican en que el edificio de Sargón II aumenta el número y el tamaño de los salones de recepción, creando un interior más monumental. Además, es innovador que este palacio presente una planificación más flexible, alejándose de los estrictos criterios de correspondencia y simetría que habían caracterizado a los palacios de sus predecesores.

Plantas comparadas de los palacios noroeste de Kalhu o Nimrud y de Khorsabad o Dur Sharrukin. Plantas y asignación de funciones y colores de David Kertai.








Para este capítulo, además de las memorias de excavación de Victor Place (1867) o de Gordon Lud (1938), nos apoyaremos especialmente en la tesis doctoral de Michelle Leanne Glynn, titulada 'An Analysis of the Palace of Sargon II at Khorsabad: Its Organisation and Function' (1994) o en el magnífico monográfico del profesor David Kertai, "The Architecture of Late Assyrian Royal Palaces" (2015).






Dur Sharrukin. Palacio público y privado.

Un palacio asirio debía ser una estructura compleja que cumpliera múltiples funciones para el funcionamiento eficaz del mismo y para realzar el poder del rey. Por un lado, debía atender las necesidades administrativas y ceremoniales del imperio. Por otro lado, debía servir de residencia segura del monarca y proporcionar privacidad a su familia, contando con todo tipo áreas de servicio que facilitaran la vida en palacio, desde cocinas, despensas, almacenes o establos. También albergaría a miembros del séquito, soldados, siervos y visitantes importantes. Además, en un palacio mesopotámico era esencial incluir un recinto templario y un zigurat, donde se llevarían a cabo rituales que legitimaban la conexión entre el monarca, los dioses y el pueblo. 

Espacialmente, todas estas funciones se organizaban en sectores diferenciados dentro del palacio, que tenían patios principales como elementos centrales y corredores como conectores. Los patios no sólo facilitaban el flujo eficiente de personas y actividades, sino que también proporcionaban luz y ventilación a las salas adyacentes. Los corredores principales conectaban las áreas más visibles y utilizadas del palacio, permitiendo un acceso rápido y eficiente a los espacios de recepción y ceremonias. por otro lado, los pasillos de servicio y privados garantizaban el funcionamiento discreto de las actividades internas, como el suministro de alimentos y el mantenimiento del palacio, así como la privacidad del monarca y su familia. De este modo, las áreas del palacio interactuaban de manera efectiva, mejorando la funcionalidad de los espacios y creando un ambiente más cómodo y agradable para sus ocupantes. Además, el palacio debería ser lo suficientemente grande e ingenioso para impresionar a los espectadores y estar decorado de manera que reflejase la riqueza y el poder del rey.
 
Planta del palacio de Khorsabad según David Kertai, The Architecture of Late Assyrian Royal Palaces (2015). En ella podemos ver los números de las salas y los patios excavados. En color, los seguros y posibles usos de las dependencias.

Analicemos las funciones y principales sectores de este palacio de Sargón.

La fachada del palacio y sus entradas.

La fachada de un palacio asirio debía transmitir una impresión majestuosa y poderosa, resaltando la grandeza del monarca y la importancia del recinto. Debía incluir elementos arquitectónicos imponentes, como grandes portales y torres decoradas, que simbolizaran la fortaleza y autoridad del rey. La decoración, con relieves de figuras mitológicas y motivos ceremoniales, reflejaba la riqueza del palacio y su conexión con lo divino, creando una atmósfera de respeto y admiración. Además, el diseño de la fachada debía facilitar el acceso y guiar a los visitantes hacia el interior, enfatizando la funcionalidad y el simbolismo del palacio como centro del poder asirio.

La fachada principal del palacio de Sur Sharrukin era la que daba al sureste, frente a la rampa principal que partía de la plaza de la ciudadela. Ubicada en lo alto de la terraza, sería la primera parte del palacio claramente visible para cualquiera que accediese a la ciudadela a través de la Puerta B. Debido al tamaño de sus portales y a su decoración con grandes toros alados y otras figuras talladas en relieve caben pocas dudas de que ésta era la entrada al recinto palaciego.

Puerta principal de entrada al palacio de Khorsabad que daba al patio XV o Gran Patio de entrada. Detalle de la reconstrucción de Victor Place (1867).


Sobre esta entrada, Víctor Place interpretó que tenía una triple puerta que en su informe denominó como M, M', M". en su análisis, la puerta M era el portal central, el más grande y decorado. Sin embargo, el sondeo que realizaron los arqueólogos estadounidenses en el siglo XX en la fachada no revelaron la existencia de los portales laterales u concluyeron que solo había una puerta, no tres. Aún así, su aportación no fue totalmente concluyente y los arqueólogos hoy todavía dudan sobre este aspecto. A pesar de que Place apenas encontró algunos restos en pie, con lo que tenía, dedujo que esta entrada poseía una gran puerta abovedada, flanqueada por dos torres simétricas con almenas en la parte superior, características de la arquitectura militar y ceremonial asiria. Además, imaginó que sobre el arco y las torres habría frisos de ladrillo vidriado con representaciones mitológicas o ceremoniales. También sugirió la inclusión de mástiles con banderas y adornos dorados para realzar el carácter del edificio. La altura total podría superar los 16 metros.

Victor Place excavó la puerta principal sudeste del palacio e imaginó una reconstrucción basada en la realidad arqueológica y tal vez en la fantasía. Debajo el dibujo coloreado con la restauración de la puerta de entrada al complejo del Palacio de Khorsabad por el arquitecto Félix Thomas (Place 1867-1870, vol. 3, pl. 21). No existían pruebas de la escena representada sobre ella, pero sí de los relieves protectores del zócalo (los analizaremos al ver el Patio VIII).
La fantasiosa reconstrucción de Victor Place no se limitó a elementos decorativos, sino que también imaginó una escalinata de acceso y dos grandes cúpulas sobre dos puertas menores. En la parte inferior de la fotografía de abajo aparece el dibujo de la realidad arqueológica que encontró. Loud y Altman (1936) consideraron que las bóvedas y cúpulas propuestas por Place eran influencias orientales del siglo XIX, y expresaron dudas sobre los portales laterales, reduciendo la entrada sólo al portal central. sin embargo, es evidente que el gran grosor y la altura de los muros a lo largo de toda la fachada de la entrada sugieren con gran probabilidad que existiera una planta superior situada por encima de ella, así como la presencia de torres con contrafuertes en la fachada exterior del palacio.

Puerta principal del palacio de Khorsabad, según Victor Place (1867).

El portal central pudo haber tenido más que ver con el tráfico entrante que con el saliente, debido a un segundo par de toros alados de menor tamaño que flanqueaban la entrada en el muro noroeste de la sala 98. Estos toros generaban un efecto canalizador que invitaban al visitante a entrar, pero de nuevo son especulaciones.

En el grabado superior, reconstrucción longitudinal de la puerta sudeste del palacio, atravesando la sala del cuerpo de guardia (sala 98) y llegando hasta el patio XV. En el inferior,  la realidad arqueológica que encontró Victor Place. 



Posiblemente, y según Victor Place, había un entrada secundaria monumental que daba al noreste del palacio con una única gran puerta de acceso. Sin embargo, dado que el montículo en esta zona estaba muy erosionado, fue imposible hacer más que una conjetura al respecto. Para justificar esta segunda entrada, Place imaginó que desde la ciudadela baja ascendería una larga rampa apoyada en el lateral noroeste de la terraza de palacio. Ésta no pudo ser probada. Si el portal hubiera existido daría paso directo al Patio del Salón del Trono (Patio VIII). 

Puerta secundaria de entrada al palacio de Khorsabad que daría al Patio VIII o del Salón del Trono. Detalle de la reconstrucción de Victor Place (1867).









Con seguridad debería haber alguna otra entrada menor o portón que diera acceso directo desde el exterior al recinto templario o a los patios secundarios II y III.


El Patio XV o Gran Patio de entrada.

Por la entrada sur o entrada principal (puerta M y sala auxiliar 98) se accedía al Patio XV o gran patio de entrada. Sus dimensiones eran las más grandes del recinto con 103 × 91 metros y presentaba, a diferencia de cualquier otro patio del palacio, contrafuertes o, posiblemente, torres similares a los de las murallas. Esto significa que, si el palacio hubiera sido atacado y se hubiera abierto una brecha en la fachada de entrada, el patio XV habría sido la segunda línea de defensa del palacio. Lo más probable es que su suelo fuera pavimentado con ladrillos cocidos, pero ya en la antigüedad fueron retirados. También se sabe que la parte más al sur del patio estaba a 3 metros de altura por debajo del nivel de la Sala del Trono, por lo que se conjeturó que tuviera una inclinación sutil  que enfatizara el efecto de entrar por la puerta monumental D-D' (la que conectaba con el patio VIII), obligando a los visitantes a subir la vista al acercarse a el.

Patio XV o Gran Patio de entrada. Detalle de la reconstrucción de Victor Place (1867).



Esta plaza casi cuadrangular y con aspecto de fortaleza podría ser el espacio donde podían reunirse las tropas para entrenamiento (patio de armas) o el lugar de ciertas ceremonias cívico-militares del pueblo con su rey. Además debería contener dependencias administrativas en dos de sus laterales que habrían puertas directas al patio. Pero, indudablemente, el Gran Patio era el eje axial que organizaba y controlaba el tránsito hacia los diferentes sectores del palacio:
  • al sureste, se accedía a través de 4 puertas (102, 106, 119 y 122) al sector de servicios del palacio; 
  • al suroeste y oeste, se abría el corredor 90 que llevaba al sector de recinto de los templos;
  • y por el norte, se entraba al sector de palacio propiamente dicho, tanto a la zona la privada (a través de la puerta 74 y el corredor que partía desde allí), como a la pública o ceremonial, ya que dos vestíbulos alargados consecutivos (salas 81 y 80), a modo de puerta monumental (D-D') con cuerpo de guardia, establecían la conexión entre el patio de entrada y el patio VIII o patio del Salón del Trono. 
Reconstrucción de la segunda plataforma de la ciudadela de Khorsabad con los espacios principales enumerados. Vista aérea desde el este. Por Charles B. Altman (Loud y Altman, 1938, pág. 1) y numeración propia.
El sector de servicios del palacio.

El sector de servicios del palacio, situado al este del patio de entrada, contaba con varios patios menores (del XVI al XXIII) y albergaba dependencias destinadas a diversas funciones cruciales para la vida cotidiana de palacio. El hecho de que haya cuatro puertas que conducen del Gran Patio, a través de una antecámara, a los estancias y patios ubicados en esta área indica que la relación entre estas regiones probablemente era estrecha. Aquí situaríamos las áreas de almacenamiento para alimentos y suministros, talleres para oficios necesarios como carpintería y herrería, oficinas, cocinas e incluso establos. Sin embargo, la escasez de objetos hallados limita nuestra comprensión sobre la funcionalidad específica de cada estancia en este sector. La única excepción sería el patio XVIII y sus dependencias anexas, donde se encontraron anillos de piedra fijados a las paredes, lo que sugiere que podrían haber sido utilizados para atar caballos. Es lógico que el rey guardara sus caballos en un lugar convenientemente cercano a la entrada del palacio, pero también a su residencia.

Planta del sector de servicio del palacio de Khorsabad, según la numeración de salas y de habitaciones del plano de Víctor Place. Sobre el mismo, los pasillos y corredores que servían de paso a esta zona desde los dos patios principales. La esquina sureste no llegó a excavarse debido al deterioro por la erosión.





  
El sector templario del palacio.

Al oeste del Patio XV, el pasillo 90 y el corredor 195 conducían al sector de templos de la segunda plataforma de la ciudadela. Victor Place cometió un error al identificar esta área como un harén, basándose en la presencia de una única puerta de entrada. Sin embargo, la reexcavación realizada por la expedición norteamericana reveló que se trataba de un recinto con patios y seis templos dedicados a las deidades Sin, Shamash, Ningal, Adad, Ninurta y Ea. Estos templos estaban bajo la autoridad real, y el nombre de Sargón se encontraba inscrito en algunos paneles de ladrillo, lo que indica la importancia religiosa y política de este espacio en la ciudadela.

Plano del recinto templario de la segunda terraza del palacio de Khorsabad, según lo excavado por Place y el OI de Chicago. Se señalan en él todos los templos de este área, así como los patios y salas vinculadas a este sector. La entrada se podía hacer a través de la puerta 90 que daba al Gran Patio o patio XV o desde una puerta secundaria (183) que se abría a la terraza exterior de la ciudadela superior. Otra forma de acceso sería desde el corredor del zigurat que terminaba en la sala 195.



El Patio XXX era el distribuidor de dependencia y el acceso a los corredores que llevaba hacia otros patios menores donde se levantaban los templos propiamente dichos. El Patio XXVII, de 30 x 30 metros, era en el que se hallaban las entradas de los templos más importantes. 

Plano del templo de Sin y del patio XXVII en torno al cual se accedía a los otros templos. Memoria del OI de Chicago (1936).  En los laterales aparecen las secciones longitudinales del patio y de los templos de Sin y Adad.

En el templo más grande, el dedicado al dios Sin o dios de la Luna, Victor Place encontró una fachada que conservaba numerosos restos decorativos, incluyendo vestigios de escenas elaboradas con ladrillos vidriados (de las que hablaremos en el siguiente artículo, por ser una de las últimas noticias sobre Khorsabad). También se encontraron restos de mástiles de madera de cedro, cubiertos con bandas de bronce, que interpreto como palmeras. Delante de ellas, se hallaron dos estatuas de piedra de un dios sosteniendo un jarrón del que brotaba un líquido ondulante. 

Dibujo coloreado de Felix Thomas reconstruyendo, según V. Place (1867), la fachada Z del Harem del palacio de Khorsabad. Recogida en la memoria del OI de Chicago (1936), como fachada del templo de Sin.










Al norte de este complejo templario y sobre esta misma terraza del palacio, existía un montículo muy evidente de forma cónica que no pasó desapercibido a Botta, pero que no supo interpretar. Victor Place atacó el montículo esperando encontrar una gran construcción con habitaciones, pero pese a que hiciera profundas catas horizontales (túneles) y verticales (pozos), sólo encontró ladrillos y escombros amalgamados que le sumió en la decepción. Sólo al final de sus campañas Place, fue consciente que lo que intentaba excavar era un zigurat (realmente le llamó observatorio), de 43 metros de base, cuya construcción maciza con ladrillos se había desmoronado ocultando sus lados rectos, ángulos, pisos y escaleras de acceso. Sólo encontró evidencias arqueológicas de que el edificio tuvo 4 plantas helicoidales, aún así él imaginó que serían 7, y también afirmó haber visto que el enfoscado del mismo estuvo coloreado por plantas, lo que encontró lógico, argumentando que Herodoto ya había explicado que las 7 murallas escalonadas de Ecbatana estaban decoradas así.

Reconstrucción del zigurat u observatorio según Place (1867).



 
 El sector residencial del palacio.

La parte residencial de palacio es poco conocida porque solo se excavó en tiempos de Place y ocuparía la zona al norte del patio XV. Posiblemente poseía entradas de servicio  través de largos corredores desde los dos grandes patios (XV y VIII). Estaba estructurada en torno al patio VI, que debía hacer de distribuidor de las habitaciones de Sargón y de conexión con el Salón del Trono y con el Patio exterior I. Cada uno de los cuatro lados de este patio tenía una puerta central con un par de toros alados, orientados hacia el patio, a través del cual se accedía a cuatro sectores diferentes de salas o suites. No podemos asignar funciones específicas a las salas, porque no se encontró nada en ninguna de estas habitaciones que aportase una prueba definitiva de su función. Son salas medianas de planta rectangular de unos 10 metros de largo, lo que facilitaba el adintelamiento de su techo. Su eje se disponía paralelo al lateral del patio al que se abrían. Una daba acceso a otra, pero las estructuras encontradas llegaron en tan mal estado que apenas se puede asegurar nada sobre ellas. Se supone que existiría una segunda planta a la que se accedía por escaleras.

Plano con los sectores del palacio de Khorsabad, estructurados por sus patios y sus puertas monumentales y corredores/pasillos de acceso.






El Patio I podría ser parte del palacio privado, conectando con el palacio público o ceremonial a través del corredor que lo unía al Patio III. En él encontramos un enigmático edificio que Botta designó como "Monumento X", que podría haber pertenecido tanto a la parte del palacio privado como pabellón de recreo o servir para alguna ceremonia oficial.  Se levantaba exento, de ahí que se le llamara monumento, en el lado occidental del Patio I. Sólo conocemos testimonios poco fiables de él por haber sido algo estudiado tanto por Botta como por Place. Pudo tener columnas en su fachada, así como, estar construido con piedras blancas y tener una escalinata de acceso de seis escalones de basalto negro que contrastaba con el resto. La opción más probable es que fuera el bit-hilani o "casa de pilares" del que Sargón II se jactaba haber construido en sus inscripciones fundacionales a modo de palacio neohitita:
"(...)Construí un pórtico, inspirado en el palacio hitita, que en la lengua de Amurru llaman bit-hilani, frente a las puertas de los palacios" (...).
Reconstrucción ideal según Victor Place (1867) del "Monumento X", sección(1) y fachada(2). También la planta que ideó (3), según la planta de los escasos restos excavados (4).

También pudo tener un jardín real con ejemplares arbóreos diversos.


El sector público y ceremonial del palacio.

En cambio, el sector oficial y público del palacio se conoce mejor porque estaba decorado con relieves monumentales que representaban procesiones de dignatarios. El trono real estaba estaba en esta parte accesible del palacio, lo que no significa facilidad de acceso.Se accedía a él a través del Patio VIII o de la Sala del Trono. En la esquina sur del mismo estaba estaba la entrada de conexión con el Gran patio y al sureste la conexión con el sector de servicio. Al este había una fachada monumental con la entrada al Salón del trono y a través de él con la parte privada de palacio; y al norte, a través del corredor X, se llegaba al Patio III y a las salas de recepción y ceremonias públicas.

Reconstrucción aérea del Patio VIII en su vista hacia el noroeste. Captura de pantalla del vídeo con la reconstrucción en 3D del palacio de Sargón II en Khorsabad realizada para el Louvre y numeración de espacios propia. Vídeo producido para la exposición «La Historia Comienza en Mesopotamia» en el Louvre-Lens (del 2 de noviembre de 2016 al 23 de enero de 2017). Autor Philipp Serba (PASdigital) bajo la dirección científica de Ariane Thomas , con la asistencia de Yves Ubelmann (Iconem) y la asesoría de David Kertai (Universidad de Tel Aviv). 






 
El Patio VIII y su decoración escultórica.

El Patio VIII era rectangular y de aproximadamente 110 m por 61 m. La zona noroeste del patio VIII parecía estar dedicada principalmente a la sala del trono y al funcionamiento ceremonial del palacio, mientras que la sureste, que contenía la mayoría de las puertas, estaba dedicada a la circulación administrativa y de servicios del palacio. Las diferencias en el funcionamiento de estas dos áreas se reflejan en su decoración. Los muros al noroeste estaban revestidos con losas de ortostatos esculpidos y los del sur no. Desafortunadamente, la parte noreste y este del patio VIII fue destruida por la erosión y no nos permite afirmar que hubo una entrada monumental por este lado a la terraza exterior de la plataformas superior. Al igual que el Patio XV, estaba pavimentado con ladrillos cocidos.

Sección del patio VIII desde la puerta central del lado oeste (con los toros alados). Continúa con el corredor 10 (iniciado y terminado por león alado y pasillo con relieves a dos alturas) y el patio III con otra puerta monumental que da paso a estancias de recepción. Las escenas en relieve representan una procesión de cortesanos portando ofrendas hasta la figura del rey junto a las entradas a la sala del trono. No es descabellado, por tanto, suponer que las escenas del tributo representaban las actividades que normalmente habrían tenido lugar en esta zona del patio.
En torno al Patio VIII apareció el conjunto escultórico más importante, recalcando su importancia propagandística. Contamos en él, al menos de 12 de los casi 30 lamassus encontrados en el palacio de Khorsabad, es decir, de los colosales toros alados con cabeza humana. A este tema, se unían otros elementos escultóricos simbólicos como el héroe agarrando un león, el genio alado con cabeza de pájaro, el genio con o sin alas y el árbol estilizado, así como relieves narrativos en el que el rey aparece con oficiales y soldados recibiendo a portadores de tributos. Todo diseñado bajo un esquema simétrico que realzaba el espacio arquitectónico.

Reconstrucción de la fachada noroeste del patio VIII o del Salón del Trono (PASdigital). Botta excavó 69 metros de esta fachada, la parte del centro y de la derecha descubriendo dos de las puertas con lamassus y el cortejo de dignatarios que se dirige a ellas desde el norte. La tercera puerta, la de la izquierda, la supuso Place para elaborar la planta del palacio, pero la desenterró el equipo americano en la década de 1930.  La puerta central, más imponente, se encontraba en un hueco formado por dos contrafuertes salientes. Ésta la excavó Botta y Flandin (1849) realizaron un dibujo reconstructivo que tenemos debajo.







Analicemos iconográficamente la fachada noroeste de este Patio VIII.

- Los lamassus, sin duda, son las esculturas más espectaculares. Ya los hemos visto aparejados en las puertas de la ciudad y de la ciudadela, pero también se utilizaban en los lugares principales de tránsito del palacio oficial. Se calcula que pudo haber unos 26 pares de ellos. Todos con un estilo y proporciones muy similares, lo que se puede suponer que se prepararon varios patrones maestros (vistas frontal, de perfil y posterior), que fueron utilizados por los canteros para la producción de las esculturas individuales. Estaban esculpidos en grandes bloques cuadrangulares de piedra caliza sólo por dos de sus lados, de perfil y de frente. Su altura varía, según su ubicación en el palacio, entre los 3,5 a 5,8 metros y su peso puede estar entre las 20 y las 50 toneladas. En esta fachada noroeste los vemos de dos formas: 4 vistos de perfil y con la cabeza vuelta hacia el patio en los contrafuertes que enmarcaban la portada frontal del Salón del Trono; y otros 6 aparecen por parejas y mirando al frente en las jambas de las tres puertas de entrada al Salón del Trono.

Lamassu reconstruido en el Louvre, según el conservado en el Museo del Instituto Oriental de Chicago. El toro alado se representaba invariablemente sobre una plataforma baja esculpida en el bloque de piedra original. El cuerpo del animal era tallado en altorrelieve con una profundidad de entre 24 y 30 cm. Su musculatura y caja torácica están modeladas con sumo cuidado. El ala visible del toro cubre el hombro del animal y se arquea elegantemente sobre todo el cuerpo. Bajo el ala del toro, una ancha banda de rizos compactos se extiende por todo el lomo y termina en la base de la cola, donde emerge un gran rizo. En la parte frontal, se aprovecha todo el ancho del bloque de piedra para tallar el animal en bulto redondo (cabeza, cuerpo y patas delanteras), que, una vez instalada la escultura en el portal, sobresalía de la línea del muro lateral. 



Los rasgos faciales de la cabeza humana están modelados con precisión. Las cejas, gruesas y arqueadas, se arquean justo por encima del puente de la nariz. Los ojos tienen párpados e iris prominentes y bien definidos, lo que otorga al rostro una expresión intensa. La larga barba, formada por rizos que cubren las mejillas y la barbilla, se organiza en tres o cuatro capas de rizos en espiral. Encima de los labios carnosos y elegantes se asienta un pequeño bigote. A los lados de la cabeza, el cabello largo y ondulado cae hasta los hombros, terminando en seis o siete filas de rizos. Las orejas, que imita la forma de las de los toros, están adornadas con pendientes. El tocado consiste en un gorro alto, decorado en la parte superior con una hilera de pequeñas plumas, y embellecido con hileras de rosetas, además de dos o tres pares de cuernos.




Los lamassus cumplían varias funciones: 
  • La arquitectónica. Ya que actuaba pareados como gran bloque que sostenían las bóvedas de ladrillo de los pasadizos.
  • La política o propagandística, puesto que a través de su tamaño transmitían la idea del poder del rey. Además, por si no quedara claro, entre sus pezuñas, se escribía en una larga inscripción cuneiforme los títulos de Sargón, se relataba la construcción del palacio y el rey alardeaba de sus victorias, sus virtudes, su piedad y de las maneras en que los dioses lo habían favorecido.
  • La protectora o mágica. Los lamassus eran estatuas de seres híbridos que fusionaban características anatómicas de tres criaturas distintas. Su cuerpo y sus patas eran de toro, simbolizando la fortaleza y el poder terrenal. Las alas de un águila representaban el dominio del aire, mientras que la cabeza humana otorgaba al monstruo la inteligencia del ser humano. Sin embargo, al observar sus grandes ojos, que miran por encima del espectador, se sugería que estaban enfocados en asuntos que trascendían lo humano.  Esto reforzaba su naturaleza como personificación de una divinidad, lo que lo confirma la tiara que porta. En conjunto, los lamassus son la síntesis de las fuerzas más poderosas del universo, de lo terrenal y de lo supraterrenal, convirtiéndose en los genios protectores contra amenazas externas y espíritus malignos.
  • La artística o decorativa. El tamaño de los lamassus es impresionante, pero aún más lo es el detallismo de su musculatura, pezuñas, rizos de barba y cabello, plumas y rosetas. La maestría en la representación de estos detalles se refleja en la nitidez y precisión de su repetición. 



- Héroe sujetando un león. Este motivo junto con los toros alados formaban un conjunto especial que algunos historiadores han llegado a considerar como el gran emblema heráldico de Sargón II (Albenda, Pauline. The palace of Sargon, King of Assyria: monumental wall reliefs at Dur-Sharrukin, p.101. (1986)). Y en verdad, éste parece ser su cometido, pues sólo aparece en los dos sitios más especiales de palacio: la gran puerta de entrada de la fachada exterior de palacio y, notablemente, en los contrafuertes de entrada al Salón del Trono de este Patio VIII. En este caso, la escultura mide 4,70 metros de altura. Representa a un héroe, posiblemente Gilgamesh, sujetando firmemente y sin demostrar esfuerzo a un león (en una escala menor), que gruñe e intenta liberarse del agarre del héroe. Es la encarnación de la omnipotencia del rey y de su dominio sobre la naturaleza salvaje o sobre sus enemigos, pero también proclama la larga genealogía del rey asirio, que se remonta a orígenes míticos al introducir al héroe.

Detalle de héroe sujetando firmemente a un león. El rostro frontal es el estereotipo del asirio y del mismo Sargón, pero el tamaño, su fuerza descomunal y su mirada hierática nos demuestran que no es un simple humano, sino un humano deificado. No es propiamente un dios porque no porta la tiara con cuernos, corona propia de los dioses.



- Genios protectores y benéficos. Inmediatamente a la derecha de esta entrada, los bajorrelieves mostraban un genio de cuatro alas seguido de un genio sin alas, ambos de cara a la puerta. Su naturaleza divina se manifiesta en el tocado con cuernos, un adorno que sólo portaban las deidades. Los genios alados con cabeza humana sostienen un cono en la mano derecha levantada y, en la izquierda bajada, un cubo con asa. Una versión que no aparece en este patio, pero sí en otros lugares de palacio, es el genio alado con cabeza de águila. Estas figuras guardianas, junto con los toros alados con cabeza humana, con los que estaban íntimamente asociados, funcionaba como protectores del pasaje interior. El genio sin alas, al situarse detrás de un genio alado, sugiere que, en el ámbito religioso, ocupa el segundo lugar. En otros lugares, el genio sin alas se coloca a ambos lados de un árbol estilizado. Su brazo derecho, doblado, se alza y la palma está abierta. Esta acción probablemente sea un gesto de saludo o bendición. En su mano izquierda, bajada, hay una planta de tres ramas con flores. Las flores se han identificado como amapolas de opio o granadas. 

Genios protectores y benéficos del palacio de Khorsabad, hoy expuestos en el Museo del Louvre.





- Rey Asirio con Oficiales y tributarios. En varias puertas del palacio, los muros laterales estaban revestidos con ortostatos que representaban al rey y con oficiales asirios hacia quienes se presentaban tributos portados por soldados. En el patio VIII, sus principales fachadas, al menos, representaban esta solemne escena con más motivo puesto que las comitivas de dignatarios y tributarios esperarían en este espacio para ordenadamente dar tributo y sumisión ante el rey en el Salón del Trono. Las figuras se muestran en un solo registro, que llegan casi hasta la parte superior de la losa de piedra de 3 m de altura.

Arriba, fachada sureste del patio VIII, junto al toro alado que da paso al corredor X. Sargón recibe a oficiales y dignatarios asirios.  Debajo, fachada noroeste, procesión de dignatarios y portadores de tributos. Reconstrucción por Botta y Flandin (1849).











El Salón del Trono.

Cuando la mayoría de la gente imagina un palacio, la imagen del salón del trono es la que más viene a la mente. Esta es la sala del palacio que mejor ilustra la imagen pública de un gobernante. Es aquí donde el rey se sienta entronizado, gestionando sus asuntos, ya sean de estado o privados, y recibiendo visitas. En la mayoría de los palacios y residencias neoasirios, esta sala solía estar ubicada en una posición que permitía el acceso directo desde el patio exterior, lo que la situaba en una posición ideal para restringir el acceso al sector residencial y privado del monarca dentro del edificio.

El Salón del Trono, conocido como patio VII en los planos de Victor Place, estaba más allá de la portada de acceso del Patio VIII. Desde el punto de vista organizativo del palacio, servía como eje de separación entre los sectores público y privado, pero desde el punto de vista propagandístico era el eje del poder de Sargón II. Sin embargo, la falta de decoración y del enlosado de piedra llevaron a Victor Place a considerarlo un patio abierto, en lugar de una sala cubierta, y que sería la antesala de la sala del Trono, que para él sería la habitación 27. No obstante, los arqueólogos norteamericanos estaban convencidos de que realmente se trataba de la gran salón del trono. Un indicio clave para decantarse por esta hipótesis era la existencia de tres entradas desde el Patio VIII, cada una adornadas con toros alados con cabeza humana, lo cual no era lógico para la entrada a un patio secundario. Por esta razón, decidieron reexcavar el área para confirmar sus sospechas. Entre los hallazgos que hicieron, se descubrió en el lado corto sur una base de piedra con escalones de cuatro metros de largo y un metro de alto, lo que confirmó que sobre ella descansaría el trono de Sargón. Además, impresiones de vigas de madera revelaron que el espacio estuvo techado. Sus dimensiones, de 10,5 metros en su lado corto por 47 metros en su lado largo (aproximadamente 500 metros cuadrados), lo convertían en la sala cubierta más grande del palacio, capaz de albergar fácilmente a más de 700 personas. . Se pudo comprobar que los muros tuvieron relieves decorando sus zócalos, así como losas de piedra en el suelo, pero que en algún momento de la antigüedad fueron retirados, posiblemente por Senaquerib al partir hacia Nínive. También se encontraron restos de yeso pintado que demostraron cómo estaba decorada parte de las paredes.

Planta del Salón del Trono (patio VII,  según Place). Tres puertas con altorrelieves de toros alados servían de tránsito desde o hacia el Patio VIII. En el lado opuesto otra puerta con estos seres híbridos daba paso al palacio privado. Dos puertas más pequeñas servían de acceso a otrs dependencias. Los pequeños círculos de esta planta señalan el lugar en que se encontraron restos de los frescos que decoraban los muros de esta sala y de las impresiones de las vigas de madera.






Desconocemos la altura de la estancia pero es probable que una sala como ésta tuviera al menos 14 m de altura. A la sala se podía ingresar desde el patio delantero principal (es decir, el Patio del Salón del Trono) o desde el interior del palacio privado. En el extremo noroeste de esta sala se accedía a través de una antesala (24) a una escalera (22,23) que podía llevara a un segundo piso o terraza/tribuna. En el extremo opuesto de la sala se encontraba la base o estrado del trono, situado en un nicho poco profundo. En el muro norte una pequeña puerta se abría a lo que podía ser un baño, cerca del estrado del trono. También a partir de este mismo muro se encontraba una cámara de retiro (27) que conectaba la sala del trono con el patio interior (VI). La sala del trono sigue el patrón de la mayoría de las demás salas del palacio, ya que su eje longitudinal está orientado paralelo al lado del patio al que daba.

En la parte superior de la imagen, se presenta la reconstrucción del Salón del Trono del palacio de Khorsabad, basada en las investigaciones del Louvre (PASdigital). Se aprecia al fondo de la sala el pedestal sobre el que se colocaba el trono, enmarcado en un nicho en la pared. Un segundo nicho aparecía frente a la entrada central, lo que hace suponer que a veces el trono se colocaba en esta dirección hacia el patio VIII. Esta representación muestra únicamente las dimensiones y los objetos hallados, aunque su apariencia real sería aún más opulenta, como se puede observar en la reconstrucción del palacio noroeste de Nínive que se encuentra en la imagen inferior. 
Como hemos dicho, no se han encontrado los relieves que adornaban las paredes de esta sala, pero, a tenor de los que se rescataron en mal estado en el pedestal del trono, podemos inferir que se representarían en ellos campañas militares, procesiones y banquetes.

Dos relieves del pedestal del trono del palacio. El hallazgo fue del equipo arqueológico del OI de Chicago. La escena tallada en el lado noreste de la base del trono es la mejor conservada de las dos, aunque solo se conserva una pequeña parte (Fig. 79). Muestra al rey deteniendo su carro en el campo de batalla sobre el cuerpo de un enemigo caído. Frente a él, los oficiales apilan una pirámide con las cabezas de los vencidos. Que la batalla tuvo lugar cerca de un río, o posiblemente del mar, lo indica una franja horizontal que representa agua en la que nadan peces. Debajo, una franja de rosetas sirve de borde. En la cara opuesta (Fig. 80), el relieve representa a arqueros asirios atacando una ciudad montañosa. Portan sus escudos y armas mientras se acercan a la fortaleza. Se les muestra marchando sobre territorio montañoso, mientras la ciudad atacada se alza sobre una montaña más alta. Los defensores de la ciudad parecen encontrarse con la derrota, pues los vemos caer de bruces desde las murallas. Una franja de rosetas forma de nuevo el borde inferior.






 
El Corredor X.

La Sala o corredor X es el pasillo que conectaba el Patio VIII con la amplia terraza del Patio III, ofreciendo vistas a las montañas. Con una anchura de 3 metros y una longitud  de 22 metros constituía la principal arteria de comunicación en el palacio oficial o ceremonial. Sus muros, cubiertos por losas de ortostatos esculpidos, y su pavimento de piedra evidencian el paso de importantes personajes por este pasillo. En ambos extremos, las puertas tenían toros alineados. Una bóveda o un sistema adintelado pudo haber servido de techo a este pasadizo.

Reconstrucción de la entrada en el Corredor X desde el Patio VIII, según vídeo del Louvre 
(PASdigital). Dos grandes toros alados custodiaban el paso.



L
Este pasillo X había sido excavado por Botta y, tal vez, algunos de sus relieves fueron los que se hundieron en las aguas del Tigris cuando Victor Place se los llevaba a Francia. Desde la partida de Place, se produjo la destrucción de muchos relieves, algunos debido a la erosión del agua y la mayoría porque los nativos solían utilizar la piedra para quemarla y obtener cal. Los arqueólogos norteamericanos reexcavaron parte del corredor para comprobar su estado de conservación 90 años después y rescatar algunos relieves, pero se encontraron con una degradación evidente. Del muro noroeste, sólo dos losas, que se llevaron a Chicago, mantenían reconocible las escenas. Son las que muestran dos caballos y las piernas de su conductores con prendas de piel y botas altas de origen no asirio. Gracias a los grabados de Botta y algunos relieves que mandó al Louvre sabemos que había un registro superior y otro inferior separados por una banda inscrita. El conjunto representaba la llegada de portadores de tributos en procesión con una caravana de caballos y camellos o el regreso victorioso de una campaña de conquista, un tema siempre agradable a los ojos de un rey vanidoso y, para otros, un recordatorio constante del poder de Sargón. 

Fotografía del Corredor X con los relieves y el pavimento que sobrevivieron tras la excavación  del OI de Chicago (1936). Debajo, la reconstrucción de este pasillo según Botta (1849).










Corredor X de Khorsabad en planta y elevación de los ortostatos laterales, según memoria del OI de Chicago (1936).




Corredor X de Khorsabad relieves de los ortostatos laterales, según la memoria de P. Emille Botta (1849).


Corredor X de Khorsabad, lado oreste. Relieve de tributarios medos en el Louvre, traídos por Botta. Los medos son un pueblo de las montañas Zagros entre Mesopotamia e Irán, reconocibles por sus grandes botas con cordones y sus capas de vellones. A diferencia de los asirios, tenían el pelo corto y rizado, finas diademas y la mayoría lleva barbas rapadas. Dos hombres sostienen la maqueta de una ciudad fortificada en señal de lealtad a Sargón. El puño derecho levantado es un gesto de saludo y respeto. Dos de los hombres conducen caballos sementales ricamente ataviados como tributo al rey asirio. Los medos eran un pueblo especializado en la cría de caballos.





Palacio oficial. Salas de Recepción. 

Al llegar al Patio III, la opción más evidente para el que accedía a esta zona era dirigirse hacia las estancias que se abrían al noroeste, puesto que otros dos grandes toros alados invitaban a atravesar sus puertas. Esta es una verdadera novedad con respecto al palacio de Kalhu, dando paso a una zona o terraza que sobresalía de la muralla con once habitaciones. En el interior, destacaban tres suites monumentales o amplias salas rectangulares paralelas (Salas 8, 5 y 2) conectadas por un pequeño pasillo. Estas seguramente servirían como salas de recepción de invitados y tributarios y formaban parte del aparato propagandístico de Sargón, ya que estaban decoradas con relieves que narraban las campañas militares del rey. 

Reconstrucción de la sala 5 y pequeño pasillo que conduce a la sala 2, según vídeos del Louvre (PASSdigital).




Las campañas militares asirias en los territorios orientales están representadas en la sala 2, mientras que en la sala 5 están representadas las de los territorios occidentales. Desgraciadamente, casi toda esta decoración es sólo conocida por los dibujos que realizó Emille Botta y Eugène Flandin, pues la mayor parte se hundieron en el Tigris. Sabemos que eran bloques de piedra individuales de unos tres metros de alto y dos metros de ancho y que cubrían todos los muros.

Grabados con los bajorrelieves de los ortostatos 28 y 29 de la sala 2 (perdidos) del palacio de Dur-Sharrukin. Botta y Flandin (1849). El asedio asirio de la fortaleza meda de Kišessim, rebautizada Kar-Nergal por los asirios. La ciudad, fuertemente fortificada, se muestra situada en la cima de una montaña. Nótese el patrón típico que se asemeja a escamas de pez, que siempre se utiliza para significar terreno montañoso y sus almenas. Mientras algunos habitantes siguen luchando, otros han dejado caer sus armas y las alzan en un gesto de sumisión.
Grabados con los bajorrelieves de los ortostatos 8 y 9 de la sala 5 (perdidos) del palacio de Dur-Sharrukin. Botta y Flandin (1849). Arriba, Sargón en el carro destrozando al ejército enemigo, algunos e pisoteados por los caballos. Debajo, la victoria del rey se celebra con un desfile de prisioneros. Hombres, mujeres y niños son guiados por soldados, cargando con sus escasas pertenencias. Estos prisioneros solían ser deportados para disuadir la rebelión y trabajar como obreros en Asiria.





Salas Privadas de recreo. ¿Jardines? 

A la espalda de ese sector de palacio y en la zona que forma un ala que se extiende sobre la terraza al noroeste, se encuentran las Salas 7 y 4. Su función no puede determinarse con total certeza, aunque es probable que se planificara como un lugar donde el soberano pudiera recibir informalmente y con privacidad a algunos invitados íntimos, ya que no había una comunicación directa con el resto del palacio. Además esas estancias gozarían de una ubicación privilegiada, con vistas al río Khosr y a las montañas kurdas, nevadas durante gran parte del año, y, posiblemente, al jardín al exterior de las murallas.

Reconstrucción del palacio de Dur-Sharrukin a vista de pájaro, destacando el apéndice noroeste del palacio (PASdigital). El área no fue excavada suficientemente por ninguna expedición arqueológica. Víctor Place, el que estableció el plano del palacio, no excavó esta parte del palacio y de la muralla, pero atrevió a definirla idealmente. En esta reconstrucción del Louvre se suman a la idea de que esta parte sería la ideal para un jardín en pendiente hacia el río. se sabe por los documentos primarios que Sargón mandó crear un jardín botánico (o gran parque, kirimahhu) alrededor de la ciudad, que debía ser una réplica del monte Amanus y contener toda clase de plantas aromáticas y árboles frutales de montaña.







En las salas de este sector las decoraciones se vuelven más amigables, lo que refuerza la idea que estas habitaciones fueron privadas del rey o para invitados especiales. Los relieves de la pequeña Sala 7 (recinto de 7 x 7 metros, ancho por largo) muestran dos conjuntos de escenas.

Relieves de la sala 7 según dibujos de Botta (1849). La planta, tres lados prácticamente iguales y los lados de la puerta de entrada.



En el registro superior se adivina a un grupo de dignatarios en un banquete, algunos de los cuales alzan una copa. Mientras que en el registro inferior de esta sala se muestra la caza de liebres y aves con halcones, probablemente en el parque real. El rey, en carro, está acompañado por sus sirvientes y guardias a pie o a caballo que cazan y practican el tiro con arco. También se representan edificios destinados al ocio entre laderas boscosas y un estanque o lago, donde nadan peces y flotan barcas. Afortunadamente, se conservan los dibujos de Botta y Flandin, pero también parte de los relieves que fueron dibujados y que fueron rescatados por el OI de Chicago en la década de 1930.

Arriba, placas de relieves (10 a 13) de la Sala 7 del palacio de Khorsabad, dibujados por Flandin y Botta en 1849. Debajo los relieves restaurados que conserva el Museo de Instituto Oriental de Chicago. Se puede observar que de la franja superior (la del banquete) apenas quedan restos y que son muy parciales los del cuneiforme intermedio. En mejor estado llegó el registro inferior.







  
Conclusión.

A medida que vamos concluyendo este análisis sobre el Palacio de Khorsabad, se hace evidente que su arquitectura y decoración no solo eran un testimonio del poder de Sargón II, sino también un reflejo de la sofisticación cultural y artística de la Asiria del siglo VIII a.C. En un cuarto artículo, exploraremos los nuevos descubrimientos arqueológicos e interpretaciones que han surgido en las últimas décadas sobre Dur Sharrukin, revelando más detalles sobre la vida y la organización de esta fascinante ciudad asiria, así como su impacto en la historia antigua.



Otros artículos de esta serie:
  1. El palacio asirio. El palacio de Khorsabad de Sargón II. Introducción, contexto y fuentes. (1/4)
  2. Khorsabad. Descripción del plano urbano, murallas, puertas y ciudadela. (2/4)
  3. Khorsabad. Recinto templario y el palacio privado y público. Decoración relieves. (3/4)
  4. Khorsabad. Análisis y nuevas líneas de investigación desde finales del siglo XX. (4/4)
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El artículo en "X".

lunes, 9 de junio de 2025

KHORSABAD. DESCRIPCIÓN DEL PLANO URBANO, MURALLAS, PUERTAS Y CIUDADELA (PALACIOS SEÑORIALES Y TEMPLO DE NABU). 2/4

Este es el segundo artículo sobre Dur Sharrukin, la nueva ciudad y su palacio que construyó  Sargón II a finales del siglo VIII a. C. En el artículo anterior, exploramos el contexto histórico y las razones de autoridad y prestigio que llevaron al rey asirio a construir en Khorsabad una capital "ex novo", así como los desafíos logísticos y arquitectónicos a los que se enfrentó. También vimos cómo fue descubierta arqueológicamente desde el siglo XIX y la valiosa información proporcionada por las inscripciones o fuentes directas que han permitido reconstruir su historia. En este artículo, abordaremos la descripción en conjunto de la ciudad, destacando el diseño del plano urbano, las murallas y sus puertas, así como la plataforma inferior de la ciudadela, que servían como el corazón de la vida pública y religiosa de la ciudad al albergar palacios menores y el templo de Nabu. Dejaremos para un tercer artículo la plataforma superior de la ciudadela, donde se encuentran las estructuras más significativas del palacio de Sargón II y otros templos. Y para un cuarto, aspectos relacionados con la decoración y las nuevas perspectivas de investigación sobre la ciudad y el palacio.




Descripción de la ciudad. Delimitación. Murallas, puertas y plano urbano.

Dur Sharrukin fue construido durante una década por Sargón II en tierras vírgenes, sin las limitaciones de una construcción anterior. La ciudad presentaba un diseño, más o menos rectangular, de 1600 x 1750 metros, ocupando una superficie de 280 hectáreas. Su forma y tamaño era similar a los de otros recintos amurallados mesopotámicos, como Babilonia, que llevaban en pie desde cientos de años. Además, estaba orientada de tal manera que sus esquinas apuntaban aproximadamente a los puntos cardinales. No sabemos si llegó a haber una ciudad extramuros o arrabales, pero lo que sí sabemos es que la ciudad amurallada tenía una terraza entre artificial y natural que llamaremos ciudadela que se levantaba 18 metros sobre la ciudad baja y que también estaba fortificada.


Murallas. 

Cuando llegaron Botta y Place a Khorsabad, las murallas presentaban la apariencia de cuatro colinas alargadas de pendiente suave. La erosión de la arcilla que las conformaban hacía que resultara difícil distinguir que allí hubo muros verticales. Las antiguas puertas se elevaban ligeramente sobre el terreno formando montículos. Botta pensó que éstos eran tumbas e inició el desenterramiento de uno de ellos. Sin embargo, al no encontrar nada interesante en los primeros metros, interrumpió la excavación, ya que tenía otros puntos en la ciudadela donde estaba obteniendo magníficos relieves. Años después, Victor Place regresó a esta anomalía del terreno y descubrió que en realidad se trataba del recinto amurallado de la ciudad. Excavar un área tan extensa habría implicado un esfuerzo innecesario, por lo que decidió concentrar sus esfuerzos en las zonas más relevantes, es decir, en las esquinas, las puertas y algunas secciones de las fachadas interior y exterior del muro. Sin embargo, el equipo norteamericano demostró que algunas puertas, como la Puerta 7, no fueron totalmente desenterradas y que en tramos de la muralla que Place afirmó haber excavado, como el del complejo militar, no se observó que este sobresaliera de la línea recta. 

Plano de Khorsabad y de las excavaciones realizadas por Victor Place.



Las conclusiones a las que llegó Place fueron que las murallas tenían 24 metros de grosor y que sus cimientos y base eran de piedra y mientras que sus muros estaban construidos de ladrillos y adobes, sin uso de mortero. En un caso, donde la conservación era especialmente buena, se observó que se habían empleado capas de esteras como aglutinante cada nueve hiladas de adobe. Conjeturó, además, que su altura llegaría a los 23 metros, aunque apenas se conservaban unos metros en vertical. Las murallas estaban reforzadas con 157 torres o bastiones salientes en altura y en alineación que le proporcionaban mayor resistencia estructural y defensiva.

Reconstrucción ideal de lo excavado en Dur Sharrukin. La imagen se superpone sobre una fotografía aérea el pueblo actual de Khorsabad, la carretera que desde el pueblo cruza el yacimiento y los campos de cultivo. Al fondo las montañas.





Place excavó especialmente el tramo entre las puertas 3 y 4 para establecer el patrón de construcción. De ahí, obtuvo que las torres sobresalían 5 metros de la base de la muralla durante 13,50 metros y que entre torre y torre había 27 metros, es decir el doble del largo de una torre, lo óptimo para tener un adecuada distancia para un tiro de flecha. Al final entre estas dos puertas había 5 torres. La cara interior de los bastiones era lineal y estaba revestida de cal. Es probable que tanto la cara interior como la exterior de las murallas de la ciudad y la ciudadela terminaran con parapetos almenados.No encontró evidencia de que hubiera foso.

Arriba, reconstrucción del tramo de la muralla de Khorsabad entre las puertas 4 (puerta sencilla) y 3 (puerta monumental), según Víctor Place (1867). Debajo, las ruínas desveladas junto con la planta. 


Puertas. 

Las murallas contaban con siete montículos, que Place identificó como las puertas de acceso a la ciudad. Sin embargo, la lógica de la ubicación de las puertas de entrada en otras ciudades sugería que lo habitual era que tuvieran dos puertas en cada lado. Además, una inscripción de la Sala XIV del mismo palacio de Dur Sharrukin mencionaba que la ciudad tenía 8 puertas: "Por delante, por detrás y a ambos lados, mirando a los cuatro vientos, abrí ocho puertas (...)". en la misma inscripción se especificaba cómo cada una ellas estaba dedicada a los principales dioses mesopotámicos. En el lado noreste es encontraban las puertas dedicadas a Ninlil y Enlil; en el sureste, las de Shamash y Adad; en el suroeste, las dedicadas a Ea y Belit-ilani; y en el noroeste, junto a la terraza de la ciudadela, la puerta dedicada a Anu-Ishtar. La octava puerta, según las inscripciones, debería estar dedicada a los dioses Bel-Belir y haber aparecido en este último lado noroccidental, pero su lugar estaba ocupado por el área de la ciudadela. El equipo del Oriental Institute de Chicago propuso que la puerta "B" de la ciudadela podría ser esta última. Sin embargo, recientemente se ha presentado una explicación más convincente sobre esta octava puerta, que se abordará en el cuarto capítulo de esta serie, donde se detallarán los últimos descubrimientos e investigaciones.

Planta de Dur-Sharrukin (Khorsabad), del Atlas historique du Proche-Orient, por Aline Tenu y Martin Sauvage (2020), p. 124. 



Planta de Dur-Sharrukin, según las excavaciones del OI de Chicago (1938, Lámina 69).El área de la ciudad es un cuadrilátero oblicuo con protuberancias irregulares formadas por las terrazas del palacio y del edificio F. Las puertas de la muralla están numeradas del 1 al 7. En la ciudadela hay otras dos puertas una principal, la "B", y otra secundaria, la "A".

Las puertas de entrada a una ciudad en Asiria tenían un significado profundo y multifacético. No solo servían como puntos de acceso físico, sino que también eran símbolos religiosos y de poder. Poseían un carácter mágico y propagandístico ante visitantes, ciudadanos o miembros de los pueblos conquistados. Se creía que protegían a la ciudad de fuerzas malignas y aseguraban la bendición de los dioses sobre sus habitantes, además de impresionar a los visitantes y reafirmar la grandeza del rey y su reino. Seis de los dioses de las puertas hacían referencia a la prosperidad que deben aportar a la ciudad (v.g., "Adad es quien le provee de abundancia"), uno representa la solidez del poder y, por ende, de la legitimidad del rey (“Enlil es quien pone los cimientos de mi ciudad”); y el último destaca la fuerza indestructible del rey, respaldada por el apoyo divino ("Shamash es quien me hace triunfar").

Hasta las ruinas de las puertas de la ciudad de Khorsabad, generaban miles de años después la conmoción de estar ante un espacio mágico. Cuadro de Félix Thomas, "El bajá de Mosul visita las excavaciones en Khorsabad", (1863). La puerta del óleo es la Puerta 3.




Victor Place estableció dos categorías de puertas de entradas: las monumentales y las sencillas. También planteó que cada sector de la muralla disponía de una puerta reservada para peatones (monumentales) y otra asignada al servicio de transporte (sencillas). Veamos sus características:

Puertas monumentales eran tres: la número 1, en el lado este del recinto; la número 3, en el lado sur; y la número 6, en el lado oeste. Estas puertas estaban adornadas con esculturas de varios metros, lo que realzaba su majestuosidad. El pasaje, sin embargo, no era muy amplio.  Place llegó a la conclusión de que este tipo de puerta era exclusivamente peatonal por dos evidencias claras. En primer lugar, contaba con escaleras internas que permitían superar la barbacana exterior, lo que hacía imposible el paso de vehículos. En segundo lugar, los relieves decorativos se encontraban en perfecto estado, sin signos de erosión que indicarían el paso diario de animales o carretas cargadas.

Reconstrucción ideal de una puerta monumental de la ciudad de Khorsabad, basada en la Puerta 3. Arriba, fachada según se vería al atravesar la primera barbacana con su arco flanqueado por 2 torres en altura y dos toros alados de cabeza humana. Debajo, la sección longitudinal de la puerta, con varias partes: la barbacana de entrada con escalera, que daba al patio de la puerta propiamente dicha. El pasillo, decorado al comienzo con esculturas protectoras, y con dependencias y patios para el cuerpo de guardia.


La puerta número 3 fue objeto de estudio especial por parte de Victor Place. Este acceso comprende un conjunto de salas y patios abiertos, atravesado por un pasaje central abovedado, cuyas medidas eran de 4 metros de ancho por 6,46 de alto. La dimensiones finales del edificio eran de  67 metros de largo × 49 metros de ancho. Los adornos de esta puerta son especialmente notables, ya que presentan toros androcéfalos alados en altorrelieve, así como genios en bajorrelieve. El estado de conservación de estas esculturas es excepcional; no solo se encuentran intactas, sino que también preservan parte de su policromía original, lo que añade un valor significativo a su estudio y apreciación.

Arriba, sección longitudinal del tramo central del pasillo central, en la zona decorada. Debajo, planta de la puerta en conjunto. 
La bóveda de cañón del pasadizo estaba ornamentada al exterior por una capa de ladrillos vidriados cara vista que formaban las dovelas exteriores del arco de medio punto. En realidad, el arco coloreado era una aplicación externa, un revestimiento superficial de un solo ladrillo, puesto que la verdadera cubierta era una bóveda hecha exclusivamente de arcilla. se trata de un ornamento pero además de otro elemento de protección, ya que con los ladrillos ser representaban genios alados como los escultóricos del pasillo. El genio alado se muestra con un cono en la mano derecha y un cubo en la izquierda, lo que confirma su función ritual. El círculo con diseño floral podría ser un símbolo del árbol sagrado asirio, que representa la fertilidad y la protección de la tierra.   

Arriba, detalle del arco de la puerta 3 de la muralla de Khorsabad con los toros alados androcéfalos y la decoración con ladrillos vidriados que completaba el arco de medio punto y continuaba lateralmente por el salmer. Debajo, se pueden apreciar el colorido de estos ladrillos vidriados y su decoración.  
 


Las otras cuatro puertas (números 2, 4, 5 y 7) eran mucho más sencillas en comparación, pues su único adorno era un arco de ladrillos comunes. Estas puertas servían de paso de carros puesto que no tenían escaleras en su paso y no tenían decoración elaborada, sino simples losas de piedras en su zócalo. Posiblemente, la falta de ornato llevó a Place a no excavarlas por completo y, que conocida su ubicación, asignar a todas la misma planta en el plano de la ciudad. Años después, los arqueólogos de Chicago exploraron la Puerta número 7 y descubrieron que el plano atribuido por Place no era correcto. Este mostraba diferencias significativas en el diseño de su planta con la realidad arqueológica. Además, se pudo comprobar que la puerta estaba bloqueada por piedras y que, por tanto, no fue utilizada ni llegaron a ponerse las puertas de madera en su sitio para cerrarla. 

Alzado, sección y planta ideal de una puerta de carros según Place (1867).



Plano de la ciudad. ¿Ortogonal o irregular?

Atendiendo a la forma casi rectangular del espacio amurallado, Victor Place conjeturó que las principales vías tejerían una malla hipodámica u ortogonal y que, por tanto, lo que implicaba que en Khorsabad se aplicarían conceptos de planificación urbanística racional. Supuso que desde cada puerta de entrada partiría una vía rectilínea que se cruzaría perpendicularmente con las que salían de las otras puertas, formando así un plano en forma de cuadrícula. Para reforzar su hipótesis, llegó a excavar durante 40 metros una de estas avenidas, que tenía 12 metros de ancho. No obstante, años después, los arqueólogos norteamericanos descartaron esta posibilidad, argumentando que la conexión entre las vías que surgían de puertas opuestas era inviable debido a la falta de alineación. Ellos sugirieron que la ciudad tendría realmente un plano más acorde al de la ciudadela, que era totalmente irregular. Además, propusieron que las puertas serían el acceso a plazas o puntos importantes de la ciudad, como templos, sin que fuera necesario que estas vías siguieran direcciones rectilíneas. Al no llegarse a excavar esta zona de la ciudad baja, todo quedó en una especulación. Sin embargo, nuevas tecnologías, como la magnetometría, pueden que nos aclaren esta incógnita.

Planta de Dur-Sharrukin. Los espacios excavados (negrilla) y probables (líneas intermitentes de las vías). La muralla con sus puertas y los dos apéndices en la misma: en la muralla noroeste la ciudadela y en la muralla suroeste el otro apéndice sobresaliente a la muralla, que se denominó Palacio F por creer que era el palacio del heredero, pero que hoy se identifica como el arsenal. 



Materiales de construcción. Adobe, ladrillo cocido y piedra.

A lo largo de las memorias de excavación de los distintos equipos arqueológicos que desde el siglo XIX han ido desvelando la ciudad de Dur Sharrukin, se ha indagado sobre los materiales de construcción utilizados, como el adobe, el ladrillo cocido y la piedra. Esta cuestión es fundamental para comprender aspectos diversos. En primer lugar, la elección de estos materiales influyó directamente en la rapidez con la que se levantó la ciudad. El uso de adobe y ladrillos cocidos, que eran abundantes y fáciles de producir localmente, permitió que la ciudad pudiera ser construida en una década. Sin embargo, el hecho de que el adobe fuese el material básico en la construcción generó un problema en la altura en las edificaciones y en la existencia de pisos superiores. Este desafío fue posiblemente superado por los artesanos asirios mediante técnicas eficientes como el engrosamiento de los muros y la combinación con otros materiales, como esterillas y madera. Finalmente, la rápida degradación de las estructuras es un tema crítico que está intrínsecamente relacionado con los materiales de construcción. Factores medioambientales como la humedad y la erosión afectan de manera diferente al adobe, los ladrillos cocidos y la piedra. Mientras que la piedra puede ofrecer una mayor durabilidad, el adobe y los ladrillos cocidos son más susceptibles a daños por condiciones climáticas adversas. Comprender cómo interactúan estos materiales con el entorno permite a los arqueólogos y conservacionistas desarrollar estrategias más efectivas para la preservación del sitio.

Grabado de John Philip Newman sobre las excavaciones de Emille Botta en Khorsabad, del libro "Los tronos y palacios de Babilonia y Nínive de mar a mar; mil millas a caballo", p.275 (1876). a través del color distinguimos los tres tipos de materiales: en amarillo el mazacote creado por el adobe que forma la estructura de los muros, el ladrillo amarronado sobre el que iría el enlucido pueda ser decorado con frescos o aplicar en ellos las placas de ortostatos de alabastro con sus relieves, como vemos en la imagen.




Analicemos los materiales utilizados en la construcción del palacio. 

- El material básico en la construcción de Khorsabad era el adobe de 40 × 40 × 10 cm. Este se moldeaba en el mismo lugar de la obra con una mezcla de arcilla y paja que se dejaba secar al sol unas horas. Cuando los adobes ya se habían endurecido lo suficiente, se colocaban aún húmedos para conservar la adherencia necesaria al usarse y, como era habitual, sin mortero, creando muros de masa sólida. Se usaban los adobes como relleno de muros, terrazas, escaleras/rampas, pero siempre recubiertos por otro material. Eran la base del nivel de los suelos y entre capas de esteras descansaban sobre vigas para formar techos y en consecuencia tejados. Las tres excavaciones comentaron la dificultad de rastrear los muros, donde no se veían ni yeso ni estelas. El antiguo método de colocar los adobes mientras aún estaban húmedos daba a los muros la apariencia de un todo fundido, que durante la excavación fue extremadamente difícil de distinguir de los escombros (compuestos a su vez por las partes superiores derrumbadas de los muros).

Sobre el grabado de Botta de la fachada norte del patio VIII podemos ver los materiales más comunes que se encontraban los arqueólogos. Los adobes compactados en mazacotes de arcilla, los ladrillos cocidos que regularizaban la pared y permitía el enfosque para ser pintados o que fueran recubiertos por losas de piedra. En la imagen la leve capa de ladrillos estaba revestido por grandes losas (ortostatos) de alabastro con relieves. el suelo del patio estaba enlosado impermeabilizado con betún.




- El ladrillo de arcilla cocido, en distinto tamaño y forma, se usaba en la pavimentación de pisos de habitaciones y de patios, así como en el revestimiento de alcantarillas y desagües. Estos pavimentos se hacían con dos capas de ladrillos cocidos fijados con betún y arena para reforzar la superficie e impermeabilizarla. El rey, según la costumbre y siempre atento a la oportunidad de perpetuar su fama como constructor de esta ciudad, hizo grabar en un buen número de ladrillos inscripciones que mencionaban su ciudad, palacio o nombre. 

Ladrillo de arcilla cocida con una inscripción conmemorativa cuneiforme redactada en cinco líneas. Proviene del palacio real de Sargón II en Khorsabad y celebra la construcción de la ciudad y del palacio: "Sargón, rey del universo, construyó esta ciudad: Dûr-Sharrûkin ["La Ciudadela de Sargón"] y en su interior hizo construir este Palacio sin igual".  706 a.C. Dimensiones 35 x 35 x 10,5 cm. Museo Vaticano.












- El tercer material más utilizado para construir la ciudad fue la piedra caliza y el alabastro blanco, conocido como «mármol de Mosul», ambos procedentes de canteras cercanas de Asiria. La caliza se empleó especialmente en la cimentación de la muralla y como revestimiento del paramento de la terraza del palacio y en el parapeto almenado que coronaba esta muralla. También se utiliza para umbrales de puertas y escaleras y para pavimentar estancias importantes de palacios y templos, así como para tapas de desagües en habitaciones y patios pavimentados con ladrillo cocido. Sin embargo, el alabastro por su belleza y blandura era el material ideal para que el escultor asirio realizara los relieves que decoraban los zócalos de las estancias interiores de palacio y las altorrelieves de los toros alados.

Fotografía de la izquierda, piedra caliza irregular utilizada en la cimentación de la muralla. Fotografía de la derecha, caliza labrada en grandes losas en zócalos y pavimentos de edificios principales. Fotografía memoria del OI de Chicago (1938).

Muro de adobe recubierto por mampostería de caliza y, sobre ella, placas de alabastro esculpidos con relieves. El montículo central es un desplome del techo donde se puede ver la impresión de las vigas de madera. Fotografía del OI de chicago. Sala 7.
- La madera se utilizaba para techos, hojas de puertas, dinteles y ejes verticales que flanqueaban las entradas de los templos. Se han descubierto innumerables rastros de tablones y vigas, generalmente en forma de simples impresiones o "moldes", que a menudo indican el tamaño de la pieza. Las inscripciones encontradas relacionadas con la construcción de la ciudad mencionan especies como arce, boj, morera, cedro, ciprés, enebro, pino y pistacho. La madera provenía de la región del Alto Tigris y de los montes Amanus, en la frontera con Anatolia, pero también se incautaba madera de los reinos sometidos como Fenicia. En este caso, los troncos se transportaban por mar hasta algún puerto al norte del Mediterráneo oriental, para ser se arrastrados hasta la cabecera del Éufrates y Tigris y desde allí acercados con balsas a Khorsabad. El relieve del transporte de madera del palacio de Sargón es quizás una representación de estos grandes convoyes.

Detalle del relieve en alabastro de Khorsabad en donde se muestra una flota transportando troncos de madera por el mar. Varias embarcaciones de proas con forma de cabezas de caballos, transportan hombres y madera de cedro. El mar está poblado de animales reales o fantásticos: peces, tortugas, serpientes, toros alados, Lamassu, cangrejos, hombres-pez. También, debajo, el transporte por tierra hacia la costa. Originalmente se situaron a lo largo de cinco o más bloques de piedra que cubrían un muro de un patio exterior (patio VIII). La altura de la escena es de 3 metros y la longitud total podría haber sido de unos 14 metros. Cuatro de las losas de piedra han sido restauradas y ensambladas, y se exhiben permanentemente en el Museo del Louvre. 







La ciudadela.  Su muralla y su plataforma inferior.

La ciudadela era el recinto elevado y adosado a la muralla en el tramo noroccidental. Estaba separada del resto de la ciudad por una muralla e incluía los edificios estatales y religiosos desde donde, durante un período inesperadamente breve, se concibió y dirigió el curso de Asiria. Las dos puertas de entrada (A y B) daban paso a un complejo compuesto por dos plataformas escalonadas, la inferior y la superior. En esta parte del artículo veremos sus puertas y la plataforma inferior que excavaron los arqueólogos del Instituto Oriental de Chicago en los años 30 del siglo XX. Dejaremos para el tercer artículo, la plataforma superior de la ciudadela con el recinto templario y el palacio público y privado.

Reconstrucciones de la ciudadela según Loud (1938) con colorido propio para distinguir las dos puertas de acceso y las dos plataformas. 







Como la ciudad, el perímetro de la ciudadela estaba encerrado por una gruesas murallas, reforzadas por torres que encerraba un conjunto casi rectangular. Las características constructivas de estas murallas son similares a las del recinto exterior. Sorprende que las dos puertas, obviamente situadas para facilitar el acceso al palacio, no se encuentran en los ejes directos de las rampas que hay que subir para llegar a la terraza del palacio. Un espacio abierto permite un acceso diagonal entre la Puerta B y la rampa principal, mientras que la avenida que conecta la Puerta A con la rampa más pequeña en la esquina sur del palacio hace que los edificios a ambos lados estén torcidos. La Puerta A fue encontrada por los arqueólogos norteamericanos en un estado de conservación notablemente bueno. Mientras que la B se excavó, pero se comprobó que fue desmantelada y sus toros alados androcéfalos y genios son los que hoy se exhiben en el Museo Británico.

Reconstrucción del OI de Chicago (1938) de la Puerta A desde el exterior de la ciudadela. Se trata de una puerta monumental, pero simplificada, ya que se pueden ver los toros alados y genios protectores que flanqueaban la puerta. Debajo la sección longitudinal. El paso por la puerta era una pasillo de más de 40 metros en los que se atravesaban el umbral exterior bajo una bóveda de cañón, que continuaba rectilíneamente y en el que se pasaba por dos patios estrechos hasta acceder al interior de la ciudadela.



La primera plataforma de la ciudadela, o plataforma inferior, constituía un área de unos 650 × 300 metros con edificios de funciones múltiples, pero todas relacionadas con el palacio. Su posición, dominada en altura por la plataforma del palacio real, indicaba arquitectónicamente que esta zona dependía de la plataforma superior o residencia del soberano. En esta superficie encontramos edificios civiles (K, L, J y M), que se han identificado como palacios o residencias de altos funcionarios que trabajaban para el rey, el templo más grande de la ciudad (templo de Nabu) y una gran plaza, que al estar entre este templo, el palacio y la puerta B podría servir como espacio para grandes fiestas religiosos y políticas. Estos edificios fueron explorados durante las excavaciones estadounidenses.

La ciudadela y la planta.











Las residencias eran de gran tamaño, por lo que entrarían en la categoría de palacios, y estaban destinadas a altos funcionarios del estado, pero solo la Residencia L ha sido claramente identificada como perteneciente al Gran Visir, hermano de Sargón, Sinahusur. Los cuatro edificios palaciales siguen una organización alrededor de dos o más patios descentrados, que parecen articular una separación de espacios entre la zona de administración y la de las viviendas, como en el palacio real. En el palacio K, en la zona que podía servir de recepción del centro del patio se descubrieron pinturas murales, que originalmente debían elevarse unos 12 metros, con motivos decorativos geométricos, rosetas y animales y una escena que representaba al soberano rindiendo homenaje a una deidad, similar a los bajorrelieves del palacio real. Estas pinturas tan lujosas nos hablan de la importancia de estos edificios y del rango de los funcionarios que las habitaban.

Reconstrucción del fresco encontrado en la sala 12 del palacio K de Khorsabad, una sala que podía servir de vestíbulo o sala de espera para entrar al patio principal del edificio, según el OI de Chicago (1938). a la derecha, se muestra cómo se desplomó el muro, lo que permitió su reconstrucción.





El templo de Nabu (Edificio H), el dios de los escribas, es el templo más grande de Khorsabad con unas dimensiones de 132 × 85 metros. Se construyó en la terraza inferior, pero estaba elevado por un podium de 5 metros que le igualaba en altura a la plataforma del palacio. De hecho, desde la plaza de la terraza inferior se accedía a él por medio de una rampa, como se hacía para acceder a la plataforma superior del palacio real, y tenía una conexión directa con ésta a través de un pequeño puente de piedra que servía para unir todos los templos. 

Reconstrucción del OI de Chicago (1938) de la puerta A y el templo de Nabu, restaurado, como podría haber sido visto por alguien que mirara hacia el sureste desde lo alto del zigurat. A lo lejos, se encuentran el palacio F (el arsenal) y las puertas de la ciudad 4, 5 y 6. 






Las 45 habitaciones del templo de Nabu se organizaban en torno a dos patios sucesivos con vestíbulos de acceso. Desde estos patios se accedía al templo propiamente dicho y a las habitaciones adyacentes que servían de zona de alojamiento y como áreas administrativas. Del patio principal se accedía hacia el oeste a un vestíbulo transversal (sala 19) que precedía a una sala alargada (sala 21) que continuaba hasta la cella con la estatua del dios (sala 22), que se encontraba al fondo. Precisamente, una de las innovaciones de este templo es que, por primera vez en Mesopotamia, se usó un eje recto o axial, que, partiendo del patio principal hasta la estatua, aseguraba que la imagen de culto podía ser vista a lo lejos por los fieles que se encontraran en el patio.

Planta del templo de Nabu, según el OI de Chicago (1938). Al norte se encontraría una vía que dividía las dos plataformas, la del templo y la del palacio. Desde la plataforma del palacio se podía llegar directamente al templo a través de un puente hecho sobre la vía.


El santa sanctorum (sala 22) de este templo de Nabu estaba diseñado para hacerlo aún más visible y reverenciado,  elevándose por una escalera de seis peldaños. En el fondo de este espacio sagrado, la estatua de culto de Nabu se elevaba aún más con un podium, que podía funcionar como altar, construido con ladrillos. El lugar sacro se resaltaría aún más por estar enmarcada por un nicho que albergaría la imagen, creando un efecto visual que acentuaba la importancia de la deidad adorada. Adyacente a esta sala, se encontraba otras dos habitaciones (salas 23 y 24), destinadas a ser la celda de su padre, Tasmetu. El suelo de toda esta zona más sagrada estaba pavimentado con losas de caliza.  Algunas de las paredes interiores fueron pintadas, otras exteriores fueron decoradas con ladrillos vidriados.

Dos fotos de la sala 21 del templo de Nabu, durante la excavación del OI de Chicago (1938). Escalinata de acceso a la sala y altar o podium de ladrillo con nicho detrás. Las dimensiones de esta sala se aprecian al escalarse con las del hombre.

Plantas de las salas de las dos cellas del templo de Nabu y sección longitudinal de las salas 21 y 22 y transversal de la sala 22, según el OI de Chicago (1938). 


Las fachadas del templo de Nabu debían ser simples, salvo en las puertas de acceso desde el exterior y desde los patios. El Instituto Oriental de Chicago llegó a reconstruir estas fachadas del patio principal en su acceso a la cella. Incluyeron los relieves de alabastro encontrados in situ al que añadieron elementos hipotéticos como el aspecto de torres almenadas flanqueando la puerta de entrada y arcos abovedados y abocinados que daban acceso a las salas del santa sanctorum. 

Alzado reconstruido de la fachada oeste del patio principal, según el OI de Chicago (1938). Debajo las estructuras y decoraciones que se hallaron en la excavación y aún más abajo, la planta.




La segunda plataforma de la ciudadela, estaba delimitada por el apéndice de la muralla de la ciudad, las rampas y el gran zócalo de muros con contrafuertes de piedra que la aupaban sobre la terraza inferior otros 7 metros. Las 10 hectáreas de esta terraza estaban ocupadas por un grupo de edificios protegidos por una muralla en la que incluía el palacio público y privado de Sargón II, más una serie templos pequeños y el zigurat. 

Reconstrucción de la plataforma superior de la ciudadela de Khorsabad a vista de pájaro. En ella se ve,  en la esquina izquierda la puerta B que daba paso a la plaza de la ciudadela. De ella partía una ancha rampa que salvaba el muro de contención de la segunda plataforma. Sobre ésta otro recinto amurallado con tres grandes puertas de entrada a palacio y zona de templos. Esta reconstrucción está hecha según las aportaciones de Victor Place y del Instituto Oriental de Chicago.
Planta de la plataforma del palacio, según Victor Place (1867). Nótese como los accesos a la plataforma son distintos a los que hoy en día se suponen o que la zona de templos las consideró el harem del palacio. 
El acceso al recinto superior ha sido controvertido. Place pensó y trazó en sus planos y reconstrucciones escalinatas frontales y una rampa lateral al norte, pero la expedición arqueológica americana demostró arqueológicamente que se llegaba a arriba mediante una gran rampa, de 25 metros de ancho, desde la plaza de la plataforma inferior, frente a la puerta B. Una segunda rampa se situaba en la esquina suroeste de la terraza del palacio. Era una rampa más modesta, de cuatro metros de ancho, integrada en la plataforma. Formaba una extensión de la ruta que provenía de la Puerta A de la Ciudadela.

La fotografía de la OI de Chicago (1938) muestra la rampa de acceso a palacio por la esquina sur palacio de Sargón y, a la derecha, el pasadizo de comunicación de la calle que partía de la Puerta A y que llevaba a la gran plaza. Todavía quedaban en pie varios de los sillares de piedra con los que se realizaba una falsa bóveda. Este pasadizo actuaba, a su vez, de puente que por encima conectaba la plataforma superior y la plataforma del templo de Nabu. Esta entrada no aparece en los planos de Place y probablemente se construyó para facilitar el acceso al palacio desde la Puerta A de la Ciudadela.










Al finalizar nuestro recorrido por la primera plataforma de la ciudadela de Khorsabad, queda claro que esta área no solo era un centro residencial, sino también un centro administrativo y religioso de la antigua Asiria. La transición hacia la segunda plataforma promete desvelar aún más aspectos fascinantes de la vida en Dur Sharrukin, que veremos en tercer artículo de esta serie. Este nivel superior, con su imponente palacio y recinto de templos, no solo era un espacio de poder, sino también un punto de convergencia espiritual y política. 


Otros artículos de esta serie:
  1. El palacio asirio. El palacio de Khorsabad de Sargón II. Introducción, contexto y fuentes. (1/4)
  2. Khorsabad. Análisis, interpretaciones, reconstrucciones y nuevas excavaciones desde finales del siglo XX. (4/4)
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